martes, 25 de noviembre de 2014

YO SOY MI DUEÑA

Mi cuerpo es mío.
Mi corazón,
es mío.
Mis pensamientos,
mi voluntad,
mi vida…
También son míos.
Yo soy yo.
Pienso, siento y actúo por mí misma.
Que nadie ose mancillar,
manipular,
maltratar …
nada de lo que soy.


Imagen:  "Blue- Nude" de Matisse en Internet Texto: Edurne

lunes, 17 de noviembre de 2014

MARLENE, LA VACHE QUI PLEURE


¿Que qué me pasa, por qué estoy así, con esta carucha que da pena verme...? ¡Ay, si yo lo supiera!
Y el caso es que no tengo motivos para sentirme así, para andar llorando por todas las esquinas de este verde prado. Aparentemente no los tengo, pero yo sospecho que sí, que ha de haberlos, y me he propuesto encontrarlos.

Dicen mi madre, mi abuela y mis tías que soy un poquito exagerada, que me gusta andar llamando la atención...Ya, ya, la atención, ya verían ellas lo que es tener este nudo en la panza y que ni mugir me deja, miren, miren: muu... Nada, que no hay forma, no me sale, que se me ahogan las ganas. Y no vean ustedes el ridículo que hago cuando todas las de mi cuadrilla se ponen a mugir cada vez que viene el Piru, el muchacho que nos trae el heno, que nos lleva a los pastos frescos y luego nos ordeña ayudado de su padre, y que es... guapísimo, oigan, sí, lo reconozco, para ser humano, es de lo más guapo y simpático, porque nos hace unas carantoñas, nos da unas palmaditas en el lomo, nos prepara para el ordeñe de una forma que... que vamos, que nos pone a todas a mugir como tontas, Y él, que se lo sabe, se ríe, y hala, otra vez el muy zalamero a decirnos cositas al oído, y nosotras venga a mover el rabo y espantar moscas y moscones nerviositas perdidas.

Mi madre dice que toda esta tontería es porque estoy adolescente, que ando con la edad de la vaca tonta, que ya se me pasará. No las tengo todas conmigo.

Yo soy una vaca rubia, ya se habrán percatado de ello, ¿no? Bueno, pues el caso es que a nosotras nos destinan más bien para que sirvamos de proteínas a los amantes de la carne vacuna (de esto me enteré hace poco y me llevé un disgusto que no vean, lo mismo, lo mismo que cuando supe por mi prima Vaca Lechera que los Reyes Magos no eran de verdad. ¡Ya les digo, casi me da un soponcio!) Y a mí, sinceramente, que soy vaca y vegetariana, la cosa me pone los pitones tiesos. ¿Cómo puede alguien comerse a unos seres tan inofensivos como nosotras? Pero si dicen que somos como tontitas, que vamos para donde nos lleven y lo más que protestamos es cuando mugimos un poco más alto que lo que se considera mugido normal, entonces, a ver, ¿para qué quieren comerse nuestras carnes, eh?
A lo mejor este es uno de los motivos por los que me encuentro ahogada, alicaída y triste a más no poder...

El otro día estaban las vacas viejas de mi familia mugiendo un poco alteradas en una pequeña asamblea que habían formado en un rincón del establo. Que si muuu, que si mu, mu, mu y remuuumuuu... algunas estaban más excitadas de lo normal. Yo me hacía un poco la loca, y, disimuladamente, mientras ramoneaba unas hierbitas por aquí, rumiaba otras por allá, ponía la oreja por ver si me enteraba de algo. Nada.

A mí, cada vez se me hacía más grande el nudo de la panza. Era evidente que algo pasaba. Pero ¿qué? El resto de vacas jóvenes y tontorronas no se enteraban de nada. Sacudían sus rabos con movimientos acompasados, y uno, y dos, y un, dos, tres... Y rumiaban a coro y a capella. Una delicia. Pero a mí nada de eso me tranquilizaba.

No tuve que esperar mucho más, ya que al poco rato la asamblea se dispersó precipitadamente. A lo lejos se oía el ruido de un motor. Dejé mis pensamientos a un lado y torcí la testuz hasta identificar de dónde venía.
A mi lado pasaron casi al trote las hermanas Tolón-Tolón, mi amiga Leche Merengada, y la pequeña Petite Suisse. Iban muge que te muge y haciendo sonar sus cencerros sin pudor alguno. Junto a la valla de la carretera esperaban, como si de una comitiva de recibimiento se tratara, la asamblea de vacas sabias.

Para cuando quise darme cuenta, de un elegante camión de reparto entre granjas, descendió una vaca... ¿Cómo diría yo? Una vaca como jamás en la vida había visto yo, estilizada, ¡colorada! ¡Una vaca colorada! Con pendientes, madre mía, qué pendientes, y una sonrisa... Yo nunca había visto a una vaca reír.

¡Felicia, Felicia! Mugían a diestro y siniestro todas mis congéneres. ¡Así que esa era la famosa Felicia, nuestra pariente más famosa, La Vache qui rit!
Mi nudo en la panza se iba apretando cada vez más. ¿Quién podía competir con una vaca como la prima Felicia?

Resultó que mugía en francés y todo, ¡Mon Dieu! Un cazatalentos de vacas risueñas se la llevó al Paris de La France cuando era una ternerita, y solo vuelve una vez cada tres años a visitar a la familia mientras le hacen algún reportaje de esos pactados con revistas del mundo rosa de las vacas...
También me enteré de que el color rojo de su piel se debía a una especie de alergia o alteración genética que Felicia padecía desde pequeña, ¡quién iba a decir que eso iba a ser un sello de peculiaridad!

La visita de Felicia fue como la del veterinario, un visto y no visto. Yo no me atrevía a acercarme a ella y atosigarla con preguntas tontas ni “selfis” de ésos que ahora están tan de moda, total, no tengo ni vachebook, ni vachitwiter donde colgar fotos y cotilleos. Yo soy una vaca deprimida, está claro, y esas cosas no pueden hacerme feliz, al contrario. He llegado a esa conclusión hace poco y sin ayuda alguna, puesto que nadie me toma en serio cuando digo que tengo problemas. Tampoco me interesa parecerme a Felicia, eso se lo dejo a otras vacas más... cómo diríamos, ¿superficiales?

He decidido que voy a dejar de llorar, que voy a aflojar el nudo que me oprime en la panza y que como no me apetece nada, pero nada, nada, que hagan de mi chuletas de ningún tipo, voy a tomar las riendas de mi vida en este mismo instante. Así que, a ver, usted, caballero, el de la cámara, en cuanto me saque la foto y yo deje de ponerle ojitos de pena... por favor, me aparta un poco las maderas de la valla que me separa de la libertad, para que pueda salir corriendo. Porque, digo yo que ya se habrá dado cuenta de que yo no soy la vaca triunfadora, la famosa Vache qui rit, ¿no?
¡Muuuuuchas gracias!


Foto: Aitor, Texto: Edurne Vídeo: "La vache qui pleure" en Youtube de Kate&Anna McGarrigle.


sábado, 15 de noviembre de 2014

SIN PIEDAD


Dicen que llega y arrasa.
Que se lleva todo,
hasta la esperanza
mejor guardada.

Dicen que deja un cuerpo
seco y baldío,
un alma atormentada
corriendo tras el humo de la NADA.

Dicen que es un comezón
que te rasca las entrañas,
que te roba los sueños
y tizna de negro la mirada.

Dicen que no atiende a razones,
que no escucha súplicas
ni acepta llantos;
que no te mira a los ojos.

Dicen que tan solo elige,
apunta y... sin piedad,
¡dispara!



Textura: Aitor. Texto: Edurne

jueves, 13 de noviembre de 2014

SIN AIRE (Replay)

Estoy sin aire me falta el maldito no me deja respirar se esconde y mis pulmones están a punto de estallar porque lo mismo que escribo vivo sin descanso de un sitio a otro de un llanto a una pena de pocas risas a muchas prisas y así estoy que no tengo aliento ni pálpito en el aturdido motor que cada día me guía y para colmo el otoño que llega y suelta sus virus envueltos en calor y galerna de pacotilla cambiando de rumbo noche y día hoy aquí mañana cualquiera lo adivina quita y pon que me hielo me ahogo sin remedio ya ven no tengo me falta…




Imagen: (Eneko) Internet Texto: Edurne (Texto ya publicado en esta Orilla el 19-10-12). Seguimos igual… ¡o más! Y para colomo, ahora he sucumbido a los virus o lo que sean, llevo dos días en casa reventada de tanto toser, con todo el cuerpo “endolorido” y sin pegar ojo…

domingo, 9 de noviembre de 2014

TÓTUM REVOLÚTUM (Crónicas del desconcierto)

Hace dos semanas escribía yo todo lo que sigue a continuación, y que a su vez formaba parte de un borrador de hace más de mes y medio.
En vista de que mis biorritmos siguen igual, decido ahora mismo publicar lo que tengo así, tal cual, a palo seco y con poca imagen (ya iré añadiendo y reformando, ¡espero!)
Se me anda complicando todo mucho, y también que mi yo guerrero está bajo mínimos. Ya se irá inflando la vela para poder soltar amarras y volver a navegar... 
Paciencia y confianza.
Y disculpas si les resulta largo y pesado de leer todo lo que ahora les lanzo, como una botella con mensaje arrojada al mar...


Confusión. Caos. Altibajos. Agobios. Prisas. No tiempo. Pero nada, nada de tiempo. Nada para nada. Y todo revuelto: la vida, los sentimientos… Todo.

Hay cosas, ciertas cosas que más o menos se mantienen, otras que cambian, algunas más que no llegan, que se frustran, y muchas que te parece que están ahí para machacarte todavía más.

Ahora mismo, después de tener en el borrador del blog esta entrada con título e imagen de cabecera desde hace casi un mes, y de llevar dándole vueltas a todo, ahora mismo, repito, cuando son las 18:18 de la tarde de este primer domingo con hora atrasada (me está entrando un bajonazo), acabo de entrar de la terraza, donde llevaba un rato leyendo, y he decidido que me tengo que poner con este Tótum Revolútum (y hasta dudas me entran acerca de las tildes…) porque el demorarlo más puede ser peligroso.
Y punto.



He subtitulado la entrada como “Crónicas del desconcierto”, y nada más certero. Hay Crónicas del Foro, hay Historias de la Ría, hay pensamientos y reflexiones, emociones y desconsuelos, hay impotencias y rabias contenidas; pero también hay un poco de la sal de la vida: de exposiciones, de paseos, de alguna charla reconfortante, de cines, de libros, de nuevo curso escolar y literario, de tertulias, de presentación de nuestro libro… Como ven hay de todo.

Ahora mismo no me veo capaz de referirles a ustedes todo cronológicamente, así que me perdonarán si voy un poco a salto de mata, en plan anarco, un poco como una parte de mí misma, que viaja por libre por la vida. Y también sabrán disculpar el que tal vez no haya demasiado texto, demasiada narración de los hechos, no sé, ahora mismo, según tecleo y la noche se va acercando (porca miseria!), no tengo ni la más remota idea de lo que mis dedos juguetones están pensando teclear en el próximo segundo… Soy “espontánea”, como el Cola-Cao (jejejeje).



En Septiembre (¡qué lejos queda ya!) comenzó la nueva etapa escolar. Nuevo curso, nuevo grupo… Yo ya les tenía el ojo echado, y como no tengo nadie por delante para elegir… pues para mí, ¡adjudicados! 5º de Primaria, 14 pupilos de mi tutoría y tres más de otra tutoría en las horas de Euskera, Mate y lo que en castellano se denomina Conocimiento del Medio, o sea, durante 11 horas semanales tengo 17 y el resto, 14, no está mal, ¿no? Pero no es oro todo lo que reluce…

(Inciso, tengo que encender la luz).



El coche se ha calado, contacto y… arranca. Arranco de nuevo. Metáforas para explicar un poco mi estado, mi nuevo estado vital. Así ando, me paro y arranco, me paro y arranco.

El viernes que viene me daré otro paseo por el Foro, ya estuve el mes pasado también, pero, a veces lo más importante no es ir y ver y ver, y caminar y caminar… no, a veces lo más importante radica en lo más simple, en lo más sencillo: en quedarte en casa, en sentarte a ver la tele con quien quieres, en dormitar tranquila, aunque solo sea un par de horas, en leer el periódico, en pasear sin rumbo pero cerca de la orilla, en sentarte en un banco y mirar al cielo, observar el baile de las nubes, lento, acompasado… ¿Consiste en eso la felicidad? Pues teniendo en cuenta que la felicidad es una quimera que solo se nos presenta a ratos, por momentos, segundos, que son trozos, jirones de momentos felices… sí, hay que agarrar esas situaciones y considerarlas como un regalo. Doy las gracias por todo lo que tengo, que en realidad no es poco. Tengo muchísimo más que muchas personas, y aun así, me siento desgraciada gran parte del tiempo. Y tampoco creo ser diferente a ninguno de ustedes, me pasan las mismas cosas, parecidas, solo que en momentos diferentes, cuando unos lloran, otros reímos, y viceversa. Me siento en proceso de cambio, de reforma, de reencuentro con todo, con la vida, conmigo misma, con los demás…

Ayer le decía a mi ama que me había vuelto muy observadora. Y eso lo he “observado” desde que me tocó ser el bastón de mi aita, primero, y ahora de mi ama. Voy caminando con él, antes, y con ella, ahora, nos paramos, nos sentamos, miramos, hablamos, o nos miramos… Y yo me percato de todo lo que hay a mi alrededor. Y saco muchas conclusiones, muchas (otro día les hablaré de ellas).

Y… como veo que me estoy yendo por las ramas, y no quiero ponerme demasiado melancólica o grave y seria, profunda, filosófica, llorona… pues nada, que voy a pasar a hacer una breve recopilación de hechos acaecidos o acontecidos en este periodo de tiempo, corto, pero largo al mismo tiempo.

Antes de nada, caer en el tópico del tiempo, y en repetir conversaciones de ascensor que ya han trascendido a otros términos y lugares. El tiempo, el otoño que no termina de llegar, el verano que se prolonga en demasía, dejando los cuerpos desconcertados. Sí, ¿hasta cuándo? Una ya no sabe qué ropa ponerse, por un lado parece que no procede tal o cual vestimenta, pero… sí, noviembre está al caer, dentro de seis días ya estaremos en ese tramo que suena a frío, y… ¡NADA! Pues eso, que así estamos con los termómetros locos, locos. Y que nadie me diga que no tiene relación directa con la alteración de las personalidades. Si nos afecta a los adultos, imaginen a los más pequeños. Y como tienen menos mecanismos que nosotros para controlarse, pues, eso, lo que están pensando, que es una locura dar clases. Ni les cuento.

Y como apuntaba más arriba, haciendo referencia al codiciado metal, pues este año tampoco me he librado de tener un elemento discordante en grupo tan majo. Una locura. O da él conmigo, o yo con él. La cosa ya está que arde y ha habido tres entrevistas con la madre, la última con ultimátum. Esperemos que surta efecto y que además al niño lo desvíen a un psicólogo para que hagan un diagnóstico y sepamos a qué atenernos. Y una que está más blandita y sensible que lo normal…

Me parece que había dicho yo que iba a haber poco texto, ¿no? No sé…

En Septiembre también tuvo lugar la presentación de nuestro libro colectivo, ¡el número 18! Fue un rato de lo más agradable, y les juro que esas horas, las aproveché a tope. Además de los reencuentros y los ánimos y votos renovados para este nuevo curso escribidor, a mí me sirvió de terapia, de cambio de chip.



Inciso, Inciso y más inciso. La hora avanza, las 20:45. Esta mañana he estado haciendo trabajos de clase, por lo menos ahora no me agobia eso y estoy un poco más tranquila. Voy y vengo de la terraza a la cocina, al ordenador… La temperatura es fenomenal. 

Mañana lunes, repaso mi semana, cómo se presenta: a tope. Además tengo entrevistas con padres y madres hasta en los recreos que libro. ¡Socorro! Menos mal que a la tarde me sentaré en la mesa del Taller a escribir, a inventar historias, a evadirme un poco de la mía.

Hace mucho que no hablamos de museos, ¿verdad? Pues es que si les digo la verdad, casi como que mezclo lo último que he visto. Bueno, en el Bellas Artes de Bilbao siempre hay algo que merece la pena, pero hace un par de meses que no he ido, desde la exposición que hubo dedicada a una familia bilbaína de origen alemán centro europeo, "Los Rochelt”, pertenecientes a la próspera burguesía de principios de siglo y que casi todos sus miembros se dedicaban a pintar a mas de dirigir fábricas y negocios semejantes. Fue interesante, la verdad, porque descubres que hay gente muy buena en esto del arte, aunque nunca hayan sido famosos. Y luego otra exposición: “Arte japonés y japonismo”, muy oriental, y que te lleva tranquilamente por las salas donde está ubicada (ya no está), como sin darte cuenta… Interesantes ambas.



Ahora hay otro par de exposiciones, sin contar la permanente del museo, que merece muchísimo la pena, y que nos llevan por otros derroteros. Todavía no he estado, pero una de ellas, la del “Hiperrealismo” creo que es la misma que vi hace tiempo en Madrid, y otra, la titulada “El Museo del Prado y los artistas contemporáneos”, que también tiene muy buena pinta. Hasta enero las dos, hay tiempo.



En cuanto al Guggenheim, el otro día estuve viendo un totum Revolutum de obras maestras del fondo de la Fundación. La exposición se titula “El Arte de nuestro tiempo. Obras maestras de las colecciones Guggenheim”. Pues eso, obras maestras. Siempre hay un artista que nos interesa o nos atrae e impacta más que otros, pero en general, la exposición tiene un poco de todo y creo yo que para gustar a todo el mundo.



¿Leer? Pues sí, leer leo, no todo lo que quisiera, pero procuro sacar tiempo y sumergir mi cabeza en otros parajes. Ya saben que en el bus de ida y en el de vuelta cuando voy a Madrid leo y leo y leo…



El mes pasado me devoré en los dos viajes la trilogía de Agota Kristoff “Claus y Lucas”, que comprende tres novelas: “El gran cuaderno”, “La prueba” y “La tercera mentira”. Una historia terrible, amarga, dura, oscura… no sé qué más adjetivos de este calibre añadir, pero a mi parecer, genial. La escritura de Agota Kristof, escueta, casi naif, diría yo, es el elemento que amalgama esa dureza, esa crueldad de la historia de los dos gemelos, Claus y Lucas. Desprovista de adornos, de calor, de color, de ternura… la historia, como la escritura, nos arrastran a un mundo frío, gélido, donde la supervivencia es el único fin. No voy a contarles nada más, solo decirles que merece la pena leerla. En algunos pasajes me recordó a “Purga” de Sofi Oksanen.


De las tres novelas, la primera me pareció sublime, la segunda me dejó un poco trastocada, pero bueno, la seguí bien dentro del desconcierto, y la tercera me pareció un poco como un sueño extraño. No sé si la pretensión de la autora era confundirnos más o es que la historia se le fue un poco de las manos. Sea como fuere, globalmente, es un todo terrible, y te hace pensar en muchas cosas, así mismo haces cábalas acerca de la estructura de la obra, por si Kristof no ha querido expresar cuestiones más a nivel irreal, donde entran en juego las enfermedades mentales o… En cualquier caso, presente está, y a lo largo de toda la obra el trasfondo de las guerras, de las dominaciones, y las miserias que generan los desastres de este tipo. Como dato, apuntar que Agota Kristof, nació en Hungría, que Hungría se alineó con el Eje en la época de la 2º guerra mundial, que después fueron invadidos y “salvados” por los rusos, y entraron a formar parte del universo soviético… y que ella misma huyó con su familia a Suiza donde vivió hasta su muerte. Muy marcada quedó está mujer, de ahí lo desgarrador de su obra. Léanla cuando se sientan con la suficiente curiosidad o el suficiente ánimo, y si ya la conocen, mejor que mejor.

Más. ¿Más libros? Sí, he leído más, pero ahora, otro inciso de nuevo. Perdón. Tal vez siga mañana. 



No, no seguí al día siguiente, como ya he apuntado al inicio... Lo dejo aquí. Estuve en Madrid, sí, así que ampliaré, ya les digo. Ahora les pido disculpas por este retraso, este barullo, y esta melancolía que me invade. Un super abrazo para todo aquel que todavía siga pasando por esta Orilla.


Tótum Revolútum: Edurne. Imágenes: Internet. Escaneado libros: Edurne. Fotos: Antonio y Edurne