sábado 14 de noviembre de 2009

VIDAS PARALELAS (VI)


El caso es que, bien mirado, tiene razón, ¡más razón que un santo! Y yo tendría que aplicarme el cuento, o sea, espabilarme un poco más, que soy un burro, sí señor. Que parece mentira, tengo a la mejor de las mujeres y si no hago nada, puedo perderla así, en un abrir y cerrar de ojos, porque… entre nosotros, Pepe, la cosa se ha puesto fea, muy, pero que muy fea.

Cómo es esto, ¿eh? Se cree uno que su vida es perfecta, que lo tiene todo, que es feliz… y mira, de la noche a la mañana, todo se puede ir al carajo. Ya te digo, lo mismo esto es una señal. Bueno, tendré que hablar con alguien primero, porque con Merche… De momento, prefiero aclarar mis ideas y después ya veremos. Manolo, yo creo que Manolo me puede servir, aunque nunca hemos hablado de estas cosas. Y ahora que lo pienso, él está en una situación parecida a la mía, vamos, que también está casado desde hace muchos años, tiene hijos… y lo mismo le ha ocurrido alguna vez algo similar. También había pensado en hablar con mi hermano Fede, pero Fede no me sirve, no está casado, así que ¿qué consejos me puede dar un solterón como él? ¡Ninguno! Seguro que salía por peteneras, ¡como si lo viera!

De una cosa sí que estoy seguro, de que yo a Merche la quiero con locura, es que sólo de pensar en todo esto, se me está cayendo hasta el pelo, que sí, que lo he notado, que tengo menos pelo, ¡ya lo creo que sí! Deben de ser los nervios. Pues eso, que está claro que la quiero, así que no sé de dónde demonios se saca esas dudas. Aunque si las tiene… por algo será. Mierda, si ahora hasta las tengo yo, tengo dudas de si ella tiene dudas de mi cariño… ¡Esto es una locura!

En la cena de fin de año de la empresa de las navidades pasadas, oí que un grupito de los de la oficina hablaban de que iban con sus parejas a no sé qué de bailes de salón, ¡y unos hasta iban a un coro a cantar! Y que se lo pasaban como enanos, y que luego hacían cenas y salidas, ¡y qué sé yo! No sé, no presté demasiada atención, tendría que preguntar. ¿Será eso lo que quiere Merche, que hagamos cosas juntos, que vayamos a bailar, a cantar…? No, a cantar no, ahí sí que no, que yo de cantar ¡nada! O bueno, otras cosas por el estilo. Si va a ser eso, porque vamos a ver, ¿tú crees, Pepe, que se puede poner ahora a estudiar para secretaria o para peluquera… y dónde la iban a coger con la edad que tiene y con el paro que hay, eh, dónde? No, que va ser lo otro, que te lo digo yo. Pero a mí me da mucha vergüenza bailar o qué sé yo, hacer cosas así, delante de más gente, y que tampoco tengo mucha conversación, no sé, que me sacan del fútbol y la pesca, y del trabajo… ¡y se acabó Pepe!

Bueno, estoy pensando que primero voy a hablar con Manolo, y espero que no se cachondee de mí, que me lo conozco; y luego, me voy a enterar de cosas de este tipo, de bailes y otras así… asequibles para nosotros, y ya, cuando lo tenga todo más o menos estudiado, hablaré con Merche. Seguro que se pone contenta, porque ahora estoy viendo que ella tal vez esperaba más de mí, más, no sé… más iniciativa para hacer cosas distintas.

Y de este lío, a los chicos ni mú, que no quiero yo que se preocupen y les dé por pensar cosas raras; que además seguro que se pondrían de parte de la madre, que los hijos para estas cosas…

Bueno, pues parece que estoy más animadillo. Oigo la puerta, viene de la compra, me voy a atrever y le voy a guiñar un ojo mientras le ayudo con las bolsas… que seguro que me echa una sonrisilla, ¡que la necesito más que el respirar! La sonrisa, y a ella, ¡sobretodo a ella!

Boceto: Antonio Texto: Edurne

miércoles 11 de noviembre de 2009

VIDAS PARALELAS (V)



Esto no hay quien lo entienda. No sé por qué ha pasado. ¿Tengo yo la culpa por preguntar…? No lo sé. ¿Es posible que una simple pregunta pueda desencadenar todo este desconcierto? Muchas veces es mejor estar callado, dejar que las cosas sigan como están, aunque por dentro estés muriéndote. Eso diría mi madre, mi madre y todas las mujeres de su generación, y hasta alguna que otra de la mía ¡eso es lo triste!

¿Y qué hago ahora, por dónde tiro? La verdad es que me he quedado como bloqueada, sólo tengo ganas de llorar, de salir corriendo de aquí, de esta casa, de esta vida…
No quiero ni mirarme al espejo. No quiero encontrarme con esa cara triste, con esa desconocida que también me pregunta “y ahora, ¿qué?”.

A veces, por la noche, en la cama, junto a este hombre al que conozco mejor que se conoce él mismo, le he hablado en silencio, sin que me oyera… y él me ha respondido con sus ronquidos, ignorante de mi sufrimiento, de mis dudas, de mis miedos.

A veces, sólo a veces, muy pocas, he pensado en dejarlo todo, en marcharme; pero al final siempre me ha invadido el cariño, también la incertidumbre, mis hijos…
Y entonces he hecho borrón y cuenta nueva, he vuelto a arrancar desde cero, como si nada me abrumara.

Y le quiero, le quiero. Lo sé, lo sabe, lo sabemos, pero hay algo ahí dentro que me está mordiendo. No sé cómo expresarlo, y está visto que el mero hecho de intentarlo está carcomiendo nuestros cimientos.

No, no quiero irme, no quiero dejarle, pero necesito reinventarnos. Si me entendiera, si se abriera a mi corazón, si no se asustara, porque sé que está tan asustado, tan acorralado que no sabe por dónde salir…

Tengo que pensar, pero ahora no puedo, ni si quiera puedo volver a hablar con él, casi no puedo ni mirarle a la cara. ¿Por qué será todo tan complicado? Con lo fácil que sería si…

Boceto: Antonio Texto: Edurne

jueves 5 de noviembre de 2009

A VUELTAS CON LOS LIBROS


Hace tiempo que no hablo de libros, lo que no quiere decir que me haya mantenido al margen de ellos. En los últimos tiempos me he vuelto un poco “zen” en esto de la lectura, vamos, que me ha dado por leer literatura japonesa, y he aquí la razón de esta breve reseña de hoy.

Como ustedes bien saben, sobre gustos no hay nada escrito, y claro, todo es muy particular. Con el cine ocurre lo mismo. Tal vez nos hayan hablado maravillosamente de una película, tal vez hayamos decidido ir a verla, y... ¡oh, cielos, qué pestiño! Pues con los libros, los autores, más de lo mismo.

YASUNARI KAWABATA. El primer autor japonés en conseguir el preciado Nobel de Literatura allá por el año 1968 (cuarenta y un años han pasado ya), y al que tenía el gusto de conocer a través de la lectura de “Mil grullas”, una encantadora historia que nos introduce en uno de los rituales más conocidos de Japón: “La ceremonia del Té”. No sé si hacer un despliegue de nombres y circunstancias (Chikako, Kikuji, Ota, una muchacha con un pañuelo de mil grullas volando… La ceremonia del té, un padre muerto, antiguas amantes, un hijo curioso. Odios, preguntas, rencores, amores, sensualidad a raudales…). ¡La hice!
No se la pierdan, merece la pena.
“Lo bello y lo triste” fue la última novela que escribió Kawabata. Dos años después de recibir el Nobel, se suicidó a los setenta y dos años y sin dar explicación alguna.
“Lo bello y lo triste” es una bellísima y a la vez tristísima novela, nunca un título estuvo mejor pensado, donde, como en casi toda la literatura de Kawabata, las descripciones son magistrales, tanto las geográficas (un verdadero placer), como las de los personajes. Kawabata era un maestro, no hay duda. Oki Toshio, Otoko, Keiko… un escritor de mediana edad que decide buscar al amor de su vida, una pintora que fue su amante siendo ésta una adolescente, y que perdió la hija que había tenido con él… La separación, los años transcurridos. Una discípula con un extraño carácter que desea vengar a su maestra. Un final trágico…
Y también mi recomendación: hay que leerla.
“Primera nieve en el monte Fuji”. Libro de relatos que lleva el sello de la casa. Lectura amena, para leer en cualquier momento. Altamente recomendable pues a veces, el lector creer encontrar en estas pequeñas historias, un toque didáctico y reflexivo.

HARUKI MURAKAMI. Este autor se ha convertido en un fenómeno de masas, y sus libros en “Best Sellers”, aunque poco importa que haya sido así.
“Tokio Blues”. Lo esencial de este libro es lo que podemos aprender de la propia reflexión del autor, a través de sus personajes (jóvenes, casi adolescentes), de lo que es la vida, lo que significa vivir, sufrir, sobrevivir… Los protagonistas nos llevan por las páginas del libro de pérdida en pérdida. Pérdidas físicas, de inocencia, de esperanzas… Y pese a todo, los que logran llegar al final, son más "viejos", más sabios. Son unos supervivientes de ellos mismos, de los monstruos que habitan en su interior.
Reconozco que me daba mucha pereza empezar con Murakami. Tenía el libro desde hacía tiempo y no terminaba de “hincarle el diente”, pero una vez que lo hice… ¡una maravilla! Se lo debo a Roberto, así que tal vez me lance y siga con “Kafka en la orilla”.
Si se animan, ya saben, ¡Murakami engancha!

HIROMI KAWAKAMI. Y por último una mujer, también contemporánea, y tan sólo un año mayor que yo. Profesora de Biología, hasta que decidió hacer una afortunada incursión en el mundo de las letras, allá por el año 1994.
“El cielo es azul, la tierra blanca. Una historia de amor, parece ser que ha sido llevada al cine, lo desconocía. De esta novela no puedo hablar mucho pues la tengo entre manos en estos momentos, estoy por la página 22, así que mañana será mi lectura y acompañamiento en las cuatro horas y media de viaje que me esperan hasta Madrid.
Por lo que he podido atisbar, tiene un toque especial, y no miento si les digo que hasta me ha recordado, muy fugazmente, acaso por la presentación de los dos protagonistas, a la película de Isabel Coixet “El mapa de los sonidos de Tokio” (que por cierto, no me gustó nada). Tranquilos, que este libro tiene muy buenas vibraciones, también me lo recomendó Roberto, pero yo ya lo había comprado un domingo por la mañana en esos paseos soleados por la Cuesta Moyano en Madrid…
Y creo que también me va a gustar.

Ya ven, parece que no tenía gran cosa que contar, que la reseña iba a ser breve, pero me desmeleno frente al teclado, sabrán disculparme.

Si les ha servido de algo esta humilde opinión de una orillera devora-libros… yo, ¡encantada! Ya saben, pongan rumbo al País del Sol Naciente con la imaginación, y… ¡a disfrutar de la lectura!

Foto: Edurne

domingo 1 de noviembre de 2009

"CORPUS INCORRUPTUS" (Meditaciones a media tarde)


Llueve en Bilbao. Raro, aunque algunos piensen que no, que es lo normal. Para nada, que esto ya no es lo que era. Muchos días seguidos de sol, de mucho calor, y hoy, hasta las cinco y pico, todo iba bien. Todo, hasta que el señor Eolo se ha mosqueado y ha empezado a soplar y soplar… ¿Será porque hoy es el día de Todos los Santos, y algo había que hacer para internarnos en esa atmósfera, digamos, algo tétrica o funeraria…?

“Corpus Incorruptus”. Ando todo el día con el nombrecito a cuestas. Imagino yo que la culpa la tendrá una asociación libre de ideas que se ha generado en mi cabeza. Por un lado tanta corrupción en todas las esferas, más que nada en las políticas, y que afecta a quienes afectan, a los paganos de siempre, ya se sabe, al pobre ciudadano de a pie, a los que tienen/tenemos que pagar los excesos de los especuladores, cínicos, falsos y mentirosos de los que ostentan el poder. Aquí, imaginen ustedes mi cara de rabia y de asco, mi furia malamente contenida.

“Corpus Incorruptus”. Y por otro lado, el segundo factor de este binomio tiene que ser sin duda alguna, la celebración del día, los cuerpos de los difuntos, sus huesos, los Santos, los que no se corrompen…
Todos los años, tal día como hoy, y desde que recuerdo (miren ustedes que conservo intactos mis recuerdos desde los tres, casi dos años… y no crean que me estoy marcando un farol, que quien me conoce sabe de mi memoria de elefante), siempre he tenido unos “huesitos de santo” como regalo. Este año me han fallado. Mañana tendré que acercarme a la pastelería y comprarme un cuarto de huesitos variados, a saber, que me den una tibia y un peroné, un fémur, aunque tampoco le hago ascos al cúbito o al radio, que todos me sirven… eso sí, bien rellenos con su médula de sabores: chocolate, vainilla…

Sigue lloviendo. Tampoco es que llevemos horas y horas, qué va, que no pasan de tres cuartos los que llevo con el ritmo de aguacero dicharachero (rimando y todo) en mi cabeza. Miro por la ventana, los cristales dejan resbalar el líquido elemento, el viento azota los árboles... Es de noche. Noche cerrada y tan sólo son las 19:21.

Andaba yo pensativa y meditabunda estos días, a mas de atareada, súper atareada con mis cosas y mi vida. Andaba de semejante guisa, como decía, a cuenta de todo lo que nos rodea, entiéndase la vida misma. Y me dio por resolver ecuaciones de mala leche con una de solidaridad despejada. Me enfrasqué después en las raíces cuadradas de guerras y desmanes… Y nada, que no me salían las cuentas. Al final va a ser todo cuestión de sumar, restar, dividir y multiplicar… Una es de letras, pero a estas cuestiones básicas ya llega, sobre todo si se trata de poner en juego a la Humanidad entera. Creo que voy a tener que suspendernos y pasar directamente a la recuperación de septiembre, a ver si alguien estudia y se aplica de verdad.

Disertaciones semanales, de domingo por la tarde, de lunes por la mañana seguramente, porque, esto… no parece tener fin. Dicen que quien tan sólo piensa en satisfacer sus necesidades más básicas y perentorias es más feliz. Seguro. Pero qué quieren que les diga, soy ciudadana del mundo, me preocupo, y este MUNDO nuestro tiene la Gripe A, la B y toda la alfabética… no hay Tamiflú que lo ponga bueno (de momento).

“Corpus Incorruptus”. ¿Me creerán si les digo que es la cuarta vez que escribo el nombrecito y es la cuarta que la mente me quiere jugar una mala pasada y mis deditos escribir otra cosa? Una sonrisa por favor.

“Siempre que llueve escampa”. Pero nos tienen anunciada una semanita llena de agua, bajadas drásticas de temperatura… El mercurio se va a volver loco, y nosotros con él. ¿Alguna vez han pensado en cómo sería estar locos, locas, pero de verdad? Porque, sí, claro, una puede volverse loca de amor, como Juana la Loca (pobre, y qué malvado Felipe el Hermoso), loco o loca en plan “enajenación mental transitoria”. Locos de rabia, de impotencia, locos por el fútbol, por las carreras, por el sol, por un grupo de música, por el chocolate (ahí podría sucumbir, lo reconozco), locos de atar…

“Corpus Incorruptus”. ¿Será verdad que los santos, algunos santos, tienen/mantienen los cuerpos incorruptos? ¿Será por intervención divina, por arte de birlibirloque…? Ah, chí lo sá!
No, si en el fondo, muy en el fondo, va a resultar que somos todos unos santos.




Última hora: Ayer comentaba y me lamentaba yo de mis huesitos de santo, de los que no me llegaron a tiempo. Pues hoy, mi señor padre (él sí que es un santo, pero de los de verdad), como todos los años, me ha traído media docena del "osario pastelero", entre ellos hay un par de tibias... ¡de las que ya he dado buena cuenta!
¡Si es que no hay nada como seguir siendo "la niña de los ojos" del progenitor!
Ñam ñam, deliciosos los huesitos, y de corruptus, ¡nada de nada!

Pintura: Antonio Foto y Texto: Edurne

miércoles 28 de octubre de 2009

SIRENAS DE NOCHE



Oigo cómo zumban a mi alrededor.
Son ellas, las de todas las noches.
Vienen en bandadas, chillando sus cantos
de otro tiempo,
vestidas de cieno y escarcha.

Sé que son ellas por el olor putrefacto
que envuelve mis manos, dejándolas
quietas,
hundidas en la miseria de sueños destrozados.

Las conozco,
no me engañan.
Aunque vengan disfrazadas de sirenas,
con pendientes de coral y
oliendo a salitre salpicado de húmeda brisa.

Vuelvo mis ojos al infinito de la noche,
lloro con lágrimas de niña,
con miedos de princesa cautiva.
Y nadie llega, nadie rescata mi alma,
presa entre almenas de oro y cristal…

Ya es la hora.
Me revuelvo, haciendo sonar los cascabeles
de mis penas,
escondida entre vahos de humo
y jirones de antiguas grandezas.

Ya llegan…


Foto: Aitor Texto: Edurne

domingo 25 de octubre de 2009

DESDE MADRID CON AMOR (Crónicas del Foro XXVIII)






















Se me acumula el trabajo en los últimos tiempos. Esta Crónica que cuelgo hoy aconteció durante el Puente del Pilar, pero como también me he enredado con las “Vidas Paralelas”, pues ya ven, que las Crónicas del Foro llegan un poco tarde (dos semanas). Sabrán disculparme la tardanza…

El tiempo fue protagonista indiscutible de esos tres días: un tiempo espléndido. Es como si el otoño se resistiera a entrar sin reparo en nuestra casa. Por un lado, muy bien, pero por otro, pues no, porque los cuerpos se descontrolan: ahora frío, ahora calor, ahora viento, ahora sol, ahora lluvia… ¡una locura!

Manzanares El Real tienen un orgulloso castillo que, según me explicaron, viene a ser el equivalente a nuestra casa de Juntas de Gernika, porque allí se firmó el Estatuto madrileño y se formó el primer gobierno autonómico de la Comunidad de Madrid.
En el patio-claustro nos esperaban con juegos malabares, juglares y titiriteros de la época. Todo para hacer nuestro viaje al pasado más fácil, más gráfico. Recorrimos aposentos, estancias, salones y galerías. Subimos y bajamos escaleras de un caracol imposible y claustrofóbico. Disfrutamos del paisaje de la zona, tranquilo y de horizonte en forma de pantano.

Pero visitar el castillo te da un pase para viajar a los cuentos que nos contaban de pequeños, a esos cuentos de damas y caballeros, de guerreros, mazmorras… Y allí andaba yo, entre torres y almenas, oteando el horizonte, pero nada… ningún caballero andante, cual Quijote, se divisaba al galope, presto al rescate. ;)

Y Madrid, como tantas ciudades, y como casi siempre, lleno de obras: zanjas, vallas, excavadoras, tubos y tuberías, polvo, baldosas levantadas, ruido, molestias… Seguro que más de uno le encuentra su encanto al asunto del Fomento y las Obras Públicas, pero yo, qué quieren que les diga…

También hubo tiempo para exposiciones. Esta vez le toco el turno a la Fundación Mapfre. Vimos tres exposiciones diferentes, y de las tres, nos quedamos encantados con una (“Mirar y ser visto”), aunque sin despreciar las otras dos (“Ver Italia y morir” y “La danza de los colores. En torno a Nijinsky y la abstracción”), pero bueno, ya saben ustedes, sobre gustos… no hay nada escrito.

Y otro poco para ver de pasada La Feria del Libro Antiguo y de Ocasión en el Paseo de Recoletos. Poco y de pasada, ya digo, para evitar tentaciones, que conmigo, ya se sabe…

Cuelgo unas cuantas fotos para disfrute del personal. ¡Y tomen buena nota de todo aquello que les parezca interesante!

Fotos: Antonio y Edurne Folletos: De la Exposición









lunes 19 de octubre de 2009

VIDAS PARALELAS (IV)


— Pepe…
— ¿Qué?
— Oye, ¿tú te acuerdas de la conversación que tuvimos hace unos días?
— ¡Como para olvidarla, claro que me acuerdo, si desde entonces estoy acojonado, Merche, acojonado!
— Bueno, no exageres, hombre, que sólo era una pregunta que generó en algo más… así, más profundo, que seguro que nos ha hecho pensar, a mí al menos sí.
— Mira, Merche, esa tarde salí de casa totalmente confundido, con la cabeza vuelta del revés, con una angustia en el estómago que para qué te cuento, sin saber qué es lo que había hecho mal para que tú me preguntaras, después de treinta años, si te quería. Y así sigo. No duermo, trabajando estoy más a darle al coco que a lo que tengo que hacer, que ya me han llamado la atención una vez, algo que jamás en la vida había ocurrido… Cómo crees que estoy, ¿eh? Pero como fuiste tú la que decidió dejar la conversación para otro momento… no he querido importunarte, no fuera a ser que…
—¡Bueno, si ahora resulta que yo soy la mala de la película, la que te tiene sin dormir durante diez días, sin poder concentrarte en el trabajo… y todo por una simple preguntita!
— ¡Venga, al grano, Merche, que esto hay que solucionarlo pero ya!
— ¡Sí, a sus órdenes, mi dueño y señor!
— Menos cachondeo, que no está el horno para bollos. ¿Vas a decirme qué es lo que pretendes de mí, qué quieres que haga, o que no haga? Que ya, cualquiera sabe… Además no tengo mucho tiempo, he quedado con Manolo para un asunto.
— ¡Ah, el señor ha quedado y tiene prisa! Mira, Pepe, no pensé que fueras a ponerte así de borde, a la defensiva y tirándome pullazos. Me estás decepcionando. Me dices que has estado mal, pensando, sin dormir, angustiado, y seguro que hasta has llorado a escondidas, y ahora, te pones en este plan conmigo… Pues esto es lo que no quiero, lo que no quería, que en el momento en el que yo planteara la más mínima duda, tú te revolvieras así, te pusieras en la parte del ofendido y me trataras, maltrataras, de esta forma. Dices que me quieres, que claro que me quieres, que cómo no me vas a querer, y yo no tenía duda de ello, pero quería algo más, que habláramos, que reinventáramos nuestro matrimonio… pero veo que eres incapaz, que no te atreves a salir del camino marcado, que no te entra en la cabeza que la otra persona, yo, quiera algo más, que sienta necesidad de cambiar. ¿Pepe, no te das cuenta? Porque, ¿no se te habrá ocurrido pensar en que yo esté pasándolo mal estos días, en que esté muerta del miedo, temblando y sin dormir, sin atinar en las comidas… no me ves cómo estoy, qué ojeras tengo, qué cara se me ha quedado… no te has fijado? No, no me has mirado, no te has atrevido a mirarme.
— Merche…

Continuará…

Boceto: Antonio Texto: Edurne

domingo 18 de octubre de 2009

CUANDO LLEGA EL OTOÑO



BLANDO CORAZÓN

ESCONDIDO TRAS DURA

PIEL DE BELLOTA.


Bellotas: Recogidas el jueves en el parque. Foto y Texto: Edurne

miércoles 14 de octubre de 2009

VIDAS PARALELAS (III)



Vamos a ver, esta mujer me ha descolocado totalmente con la preguntita de marras, ¿pues no me dice que a ver si la quiero?
Y ahora estoy aquí, como un pobre desgraciado, intentando entender a qué viene todo esto, qué es lo que he hecho mal, hoy, ayer, ¡o toda la vida! Que lo mismo llevo toda la vida siendo un desastre de marido y todavía no me he enterado.

Si ya te digo, se mata uno a trabajar, a echar horas extras como un loco, y todo ¿para qué, por quién? Pues por ellos, ¿por quién va a ser nada más que por ellos? Para que no les falte de nada.

Yo siempre había creído que Merche se casaba conmigo tan joven porque le hacía ilusión, porque quería ser una mujer casada, ser mi mujer. Y ahora resulta que todo era una fachada, que casi me ha reprochado el que se vio forzada de alguna manera a casarse porque en casa de mis padres como que no cabíamos de tantos que estábamos. ¡Lo que hay que oír!

Estoy hecho polvo, y lo malo es que no entiendo nada, que estoy hecho un lío y totalmente desconcertado, pero sin saber la razón por la que me ha echado este jarro de agua helada.
Me está castigando por algo que he hecho y que no tengo ni idea de qué es. Tiene que ser eso, no hay otra explicación.

Las mujeres son muy extrañas, de eso ya sabía, que siempre lo hablábamos Fede y yo. Mira, y él ha sido más listo, no se ha casado y se ha quedado en la casa de los padres a sus anchas. Hace lo que le da la gana, no tiene que oír monsergas de que si la ropa, que si quítate los zapatos, que lávate las manos; que no seas pesado, que no, que ahora no me apetece, que me duele la cabeza, que tal, que cual…

¡Peluquera, que quería haber sido peluquera! ¿Pero qué te parece? ¡Ay, Pepe, que se te está moviendo el suelo, ten mucho cuidadito, no vaya a ser que te caigas con todo el equipo y luego no sepas dónde colocarte!

La verdad que me ha dejado jodido, que no hago más que darle vueltas a la cabeza. Pues claro que la quiero, ¡si es mi mujer! Pero no, ¡a ella no le basta, necesita más, mucho más! ¿Pero qué es lo que necesita? Si no me lo dice…

Vaya, por ahí va el palizas de Manolo, pero ahora no tengo ganas de encontrarme con nadie. ¡Hostias, mira que hace frío! Es que encima he salido escopeteado de casa después del susto, claro, y no me he acordado ni de coger un jersey. Pues como me agarre un catarro… ¡la culpable va a ser ella!

Y mira que me gusta Merche, mi Merchitas, que nadie tiene esa piel tan blanquita, esos ojos tan transparentes y ese tacto… ese tacto que te hace temblar de la cabeza a los pies. Que sí, que ya sé que tiene cincuenta y que ha parido dos hijos, ¿y qué?… Pues que está para comérsela. Recuerdo cuando era una cría con trenzas, cómo me gustaba, ¡uf!, y eso que la vecina de mis abuelos, la creída de Araceli, andaba detrás de mí día y noche y encima era de mi edad, pero no, que a mí me gustaba Merche, que yo eso siempre lo he tenido muy claro. ¿Y cómo se le ocurre poner en duda mi cariño? Si es mi mujer, si me casé con ella por eso, porque la quería, porque no soportaba verla tan guapa, con ese salero y ese desparpajo que siempre se ha gastado y que a los demás se les cayera la baba cada vez que salía a la calle.

Nada, tenía que ser mía o… ¡O nada, mía y de nadie más!

Pues no sé si me están entrando ganas de hacerme el duro y ponerme interesante, que en la fábrica hay un par de niñatas que no están nada mal y que sé yo de muy buena tinta que hablan de mí, que preguntan, vamos. Así que si Merche se pone tontita… se va enterar de lo que vale un peine, ¡que me pongo a darle achares, vamos que sí!

Y el caso es que… mierda, mira que tengo un nudo aquí, en la boca del estómago, ¡que hasta tengo ganas de llorar! ¿Y adónde carajo voy? Si es que llevo casi una hora caminando como un tonto. Tengo aquí la película de mi vida, cada momento, cada… todo, y en cualquier sitio que mire, allí está Merche, ¡si siempre ha estado! ¿Y por qué quiere ponerlo todo patas arriba? No entiendo nada. Nada.

Boceto: Antonio Texto: Edurne

miércoles 7 de octubre de 2009

VIDAS PARALELAS (II)

No, si ya me lo decía mi hermana Puri, que no me precipitara, que era muy joven, que esto, que lo otro…
Ya, ya sé, tenía toda la razón del mundo, pero, ¿qué quieres? Si hasta me hacía ilusión eso de decir que estaba casada, que si mi marido tal, que si los hijos cual…

A mí me hubiera gustado hacer algo más después del instituto, aunque muy buena estudiante no era, pero no sé, algo como peluquería, secretariado, que en aquella época decir que una era secretaria, tenía su aquél; y que tenías una peluquería, por ejemplo, pues también. Pero no, me quedé en ama de casa, con el “Sus labores” de rigor. Y ahora me siento una “Maruja”. ¡Me da una rabia! No porque no valore el trabajo de las amas de casa, que yo soy una de ellas y sé lo que hay: una jornada contínua ejerciendo de todo, de madre, esposa, enfermera, psicóloga, cocinera, señora de la limpieza, amiga, consejera, amante, confidente… ¡y sin sueldo! Ya, y luego hay que oír que tienes casa, ropa y comida… ah, y que no se nos olvide: quince días de vacaciones al año (¡ejerciendo de lo mismo que en casa y encima en el pueblo de tus suegros!)...
¡Buen negocio hice yo!

Y el caso es que Pepe es un buen hombre, trabajador como el que más, que siempre me ha querido, al menos se ha preocupado de mí, de los niños, de que no nos faltara nunca nada. Y que jamás me ha engañado (eso creo), pero… noto que falta algo. Sí, seguro que si lo comento con mis amigas o mi hermana, me dirán eso de la “maldita rutina”, que la rutina mata el amor… bla, bla, bla. No me interesa. La rutina está en todos los aspectos de nuestra vida. Es rutina hacer la cama todos los días, levantarse, ducharse, desayunar… Todo es rutina, y ¿qué? No, no me sirve eso de la rutina.

Hay veces que me miro al espejo, como ahora, y sólo me quedo así, mirándome. Yo creo que quiero descubrir algo, una respuesta a estas dudas que me tienen como rabiosa, rebelde, inquieta…

Hoy me he atrevido a preguntarle a Pepe si de verdad me quiere. Le he pillado casi a traición, no se esperaba esta pregunta ni por lo más remoto. Y me sale con que ¡cómo no me va a querer si estamos casados! Y ahí me he dado cuenta de que es un inocente, muy bueno, pero un inocente, vamos, que no, que no se entera de nada. Lleva más de la mitad de su vida mirándome pero sin verme. Me tiene y eso para él es suficiente. Yo le doy la seguridad que necesita, su vida está completa: mujer, hijos, casa, trabajo, comida, amigos, fútbol y vacaciones con la familia en el pueblo de su infancia. Ya digo: una vida completa, y ahora, voy y le salgo yo con la milonga de si me quiere… ¡Lo que faltaba! Creo que le acabo de desbaratar la vida. Lo siento, pero la mía ya está en esa fase de “plan renove”, así que seguiremos nuestra conversación. Espero que esté pensando, planteándose las cosas, haciéndose preguntas, como yo.

Y claro que necesito que me diga que me quiere, que me achuche de vez en cuando así, porque sí, porque le ha entrado un “no-sé-qué”, que me persiga por el pasillo en busca de un beso clandestino como si fuera un colegial enamorado, que me llame desde el trabajo aunque sólo sea para decirme que qué guapa estaba esta mañana… y que nadie hace la paella como yo, ¡ni su madre!

Boceto: Antonio Texto: Edurne

sábado 3 de octubre de 2009

VIDAS PARALELAS (I)



—Vamos a ver, Pepe, ¿tú a mí… me quieres?
—Pero qué cosas tienes Merche, cómo no te voy a querer, ¡si estamos casados!
—Ya, o sea, que para ti, el mero hecho de estar casados ya quiere decir que nos queremos, nos amamos locamente y tal y tal…
—Vaya, ¡nos dio el cuarto de hora filosófico, eh! Mira, cari, tú y yo llevamos muchos años juntos, primero de novios, lo que nos dio tiempo para conocernos, y después pues nos casamos porque, ¿qué íbamos a hacer sino?
—¡Que qué íbamos a hacer dice! ¡Hace falta valor! Yo desde luego, infinidad de cosas, que me casé tan joven porque me dabas pena.
—¿Pena yo? Oye, oye… a ver qué es eso de que te daba pena.
—Pues sí, que si en tu casa estabais todos muy apretados con tus padres, tu hermana Luisa, tu cuñado y los dos niños, tú y Fede… Vamos, que casi me vi forzada a hacerlo, y tus padres no veas cómo me lo agradecieron.
—A ver, a ver, que me entere yo, la cosa es así: te casaste conmigo porque de una u otra forma te viste obligada a ello, o sea, que en realidad, no estabas enamorada de mí…
—Hombre Pepe, no tergiverses las palabras, que tampoco he querido decir eso. Más bien que era muy joven, que tenía muchos sueños, que me hubiera gustado esperar un par de años más…
—Yo siempre pensé que eras feliz, que nuestro matrimonio era modélico, que había confianza entre nosotros, que cuando llegaron nuestros hijos nuestra felicidad fue completa… Siempre he creído eso y por lo mismo estaba tranquilo, pero ahora, ahora me has desconcertado. ¿No querrás decirme algo, verdad? No sé, que hay otro hombre, que quieres marcharte para realizarte como persona, que…
—¡Ay, Pepe, no seas simple! Que no, que no es nada de eso, que no se te hagan los dedos huéspedes, pero mira, que tengo cincuenta años y me ha dado por pensar en si de verdad tú me quieres, en si de verdad yo te quiero. No es tan raro. ¿Tú no te lo has planteado nunca?
—Pues no, la verdad es que no. No he creído necesario decirte a cada rato “Merchitas, mi niña, cuánto te quiero”, no sé, me parecía obvio.
—Ya, obvio. Habrás de saber, Pepito mío, que sí, que es necesario, aunque nos parezca una cursilería, aunque sea “obvio” como tú dices. A veces, esas pequeñas muestras de romanticismo trasnochado son como una cucharada de reconstituyente, el “Bovril” que da sabor a la sopa. No es suficiente con que llevemos treinta años casados, con que seas el padre de mis hijos, con que duermas todas las noches junto a mí, con que una vez al año vayamos quince días de vacaciones al pueblo de tus padres y parezca que todos somos muy felices… Hay más cosas, Pepe, ¡muchas más!
—¿Más cosas, y cuáles son esas cosas?
—Deja, total…
—¡Nada de “deja”, ya se nos ha trastocado la tarde, Merche, así que ahora no me dejes in albis; ahora dime, que yo me entere: ¿cuáles son esas otras cosas?
—Que no, que si aún no te has dado cuenta, mejor dejarlo para otro día.
—¡Sí, claro, como tú digas, para otro día…!


Continuará…

Bocetos: Antonio Texto: Edurne

miércoles 30 de septiembre de 2009

MALOS VIENTOS



Dicen que llegaron tras la última tormenta,
con los vientos del otoño,
al soplar mareas de abandono.

Dicen que trajeron polvo en las espaldas,
que al caminar, con su paso,
mi vida quedó, sin remedio, de lodo anegada.

Dicen que fueron como un sueño,
como el alma sin reposo,
suspendidos los besos en el último recuerdo.

Dicen que la memoria me borraron,
que de mi deseo, dueños,
de tu ventana se me llevaron.

Foto: Aitor Texto: Edurne

lunes 28 de septiembre de 2009

ASÍ ES LA VIDA


Dicen que mirar atrás es bueno a veces…

“Buscando en el baúl de los recuerdos
uuuh
Cualquier tiempo pasado nos parece mejor.
Volver la vista atrás es bueno a veces
uuuh
Mirar hacia adelante es vivir sin temor”.

Esta canción fue un éxito de los años sesenta o principios de los setenta, en la voz de Karina. Recuerdo que la cantábamos a grito pelado, y tenía su cosa, no crean, lo de cantarla así, como locas desmelenadas.

La vida es extraña, a veces se parece a este mar que miro desde mi orilla, con esas olas que vienen y van, que unas veces te traen de todo y otras te llevan también de todo. Volver la mirada hacia atrás hace bien, más que nada por eso de no olvidar quiénes somos y de dónde venimos, y es que parece que a algunos se les olvida rápidamente.

La vida pasa muy rápida, pero también lenta, o sea, que nos da tiempo para vivir una vida, o dos, o tres, y hasta cuatro vidas dentro de una misma y única vida. ¿Me entienden?

Hay acontecimientos que nos proporcionan una felicidad sin límites, o que nos producen un dolor extremo. También pasamos por la impotencia, la rabia, e infinidad de situaciones de todo tipo, incluidas las absurdas, las sinsentido, las injustas, las sorprendentes, crueles… ¡De todo!

Hay personas que aparecen en nuestras vidas y se quedan toda la vida, otras para un ratito, y algunas, después de perderse durante años, reaparecen por la vereda de nuestro caminar. La semana pasada tuve uno de esos reencuentros que te alegran el día. Veintitrés años sin ver a una persona dan para mucho. Espero no volver a perder a nadie.

Y hay momentos en los que tienes ganas de mandar todo al carajo: a los políticos, a los cínicos, a los facinerosos… Hay momentos en los que ver sufrir junto a ti, te deja en ese estado de rabia contenida, y es ahí cuando me vestiría de “Jinete Escarlata” o de “Zorro Justiciero” y saldría a poner orden en este mundo deshumanizado…

Y todavía tenemos que dar gracias por vivir inmersos en un estrés que nos devora, en una sociedad consumista, contaminante, insolidaria… ¡ja! Sí, gracias por poder sentarnos ante un teclado y reflexionar en voz alta, y poder compartir todas estas cosas con un montón de gente que, seguro que se siente igual que nosotros…

Mientras escribo esto, en la tele están dando una peli curiosa, por lo poco que estoy viendo, ya he tenido tiempo de captar la esencia: la soledad. Tres protagonistas, tres soledades que luchan por sobrevivir, cada uno a su manera: unos intentando acercarse a los otros, y otros rechazando ese acercamiento. Somos seres complejos, nuestras soledades son complejas.

Y la vida pasa. Y las personas pasan, y nuestros actos, nuestros pensamientos, nuestros amores y desamores… Los momentos de alegría, el llanto, la risa. Todo, todo pasa.

Es bueno mirar atrás de vez en cuando, y traer a nuestro presente ese pasado que nos trajo hasta aquí, porque sin él, no seríamos los hombres y las mujeres que hoy somos. Sin él y sin todos los que por nuestra vida pasaron, los que se fueron y los que se quedaron…


Foto: En Sevilla hace unos veinte años. No recuerdo quién la sacó (Amparo, Mari Karmen, Amaia o Bego).

martes 22 de septiembre de 2009

SIN DESTINATARIO (II) "A los hijos que no tuve"




Queridos hijos, queridas hijas:

Hoy he estado pensando en el tiempo, en el pasado, en este presente y en el que todavía nos queda.
Hoy me he levantado y he pensado en vosotros.
He tratado de imaginar vuestras caras, cómo serían esos ojos que me mirarían con ansia, con alegría. Y esas manitas alzadas hacia mi cara, buscando mi boca, mientras la vuestra jugaba a encontrar mi pecho… Hasta me ha parecido escuchar vuestras sonrisas, vuestros llantos entre los deseos de mi corazón cansado.

Nunca os pude decir lo mucho que os quise, que os quiero, que os querré…
No habéis conocido mis besos, mis abrazos, ni mi amor de madre castigada…
Me he quedado sin conoceros, sin saberos, sin teneros…
Hoy he estado recogiendo mis anhelos en unos sobres de papel de otros tiempos. He guardado mis logros, mis fracasos… Os he guardado ahí, bien escondiditos, entre palabras de amor y miedos de mujer entregada.

A veces os oigo por el pasillo, cargando libros, bolsas y muchas, muchas risas…
Me descubro soltando una regañina y hasta llorando a coro por cualquier tontería.
Nadie os conoce mejor que yo, nadie sabe de sufrimientos y pesares, también de gozos y alegrías… Sólo yo os he tenido en mi mente, en mi corazón, y os he llevado conmigo todo este tiempo, he velado vuestras noches y vivido vuestros días, sólo yo…
Sé que no he sido la mejor madre del mundo, pero lo he intentado… lo he intentado y el deseo no me ha alcanzado: no llegasteis.

Hoy he visto caer la lluvia con desconsuelo, con ese sonido que me acompaña dentro del alma. Hoy os he reconocido entre mis arrugas, entre mis noches despiertas.
Y sé que os llega mi voz, por algún insondable recoveco del amor materno, sé que os llega, hasta allá donde quiera que estéis.
Y si vuestros ojos me miran, si vuestro corazón me reconoce, sabed que siempre, siempre me tendréis…

Vuestra madre que, aunque no lo sea, lo es.


Pintura: Antonio Texto: Edurne

sábado 19 de septiembre de 2009

TENGO, TENGO, TENGO... TÚ NO TIENES NADA



Sabíase dueña de un genio del carajo, de un marido trasnochado, aburrido él, pero buen hombre, para qué engañarnos, bueno hasta decir basta.
Era propietaria de una úlcera de hiato que la llevaba por la calle de la amargura. Y en su cuenta también figuraban un par de hijos adolescentes con la cara llena de granos y el café más amargo que el de ella; eso sí, guapos… ¡más que guapos!

Para rematar el listado de sus posesiones, se le unía un padre enfermo de no se sabe muy bien qué, pero que ella más bien piensa que es mala leche y ganas de joder la marrana a todo quisque, el pobre no tiene otro entretenimiento en esta vida, si en el fondo hasta le comprende… Ah, y una hermana que siempre ha tenido sueños de princesa de cuento, y que ahora, a sus… bueno, mejor no dice la edad porque sería como confesar, de paso, la suya propia, está sumida en una Gran Depresión, como el Gran Cañón del Colorado pero en depresión, después de su divorcio, porque claro, su ex la ha dejado por una pipiola de veinticinco añitos, casi como su hija… Ya, una hermana depresiva y llorona, pero a la que adora.

Y cómo no, también tiene un puesto de administrativa en una empresa de mierda, con un sueldo de mierda y un jefe de mierda. Y un dolor de espalda continuo, sordo y mezquino. También le traen a mal vivir los pies, que hay que reconocer, son bonitos y bien poco los luce, pero que ya están muy machacados los pobres.
Y tiene una perrita linda que se llama así precisamente, “Linda”, que es todavía más pesada que su niña con sus reivindicaciones de hija progre, en el fondo una bendita (la niña y la perrita); y una amiga del alma, su amiga de toda la vida, Pilar, aunque la mayoría de las veces, si la ocasión la pintan calva, se despellejan vivas, y que después se perdonan mútuamente con grandes dosis de cariño, de pastelitos y cafecitos.
Sí, y de eso otro también tiene, de unos kilitos de más...

Tiene un autógrafo de Julio Iglesias de hace casi un siglo, cuando fue a verle con Pilar y Nati al Pabellón, aquel verano en que empezaba a tontear con Agustín, que mejor que no hubiera empezado… Y tiene nostalgias dobladas entre la ropa limpia del armario, afectos en las caras de las fotos viejas que guarda en la caja de zapatos de la cómoda, y también tiene recuerdos debajo del pelo, muy dentro de la cabeza, en el fondo del alma, porque todavía es una niña que sube y baja las escaleras cantando, con el pan y el chocolate en la mano…
En la maletita del colegio guarda su colección de cromos de “Vida y Color”, la única que pudo terminar, y que la tiene como si fuera su tesoro más preciado, aunque no, si le preguntaran, sin dudarlo sabría qué responder: que su mayor tesoro era ella misma, y después, sí, los hijos, y…, y…, y…

Y sobre todo tiene unas ganas tremendas de comerse el mundo, ¡sí! Todavía, a pesar de, por mucho que, aunque no le guste a, y por encima de…
Sabíase dueña de tantas cosas… ¡y ella que se creía pobre!

Foto: Antonio Texto: Edurne

jueves 17 de septiembre de 2009

LETRAS, LETRAS...


Reaparezco por esta Orilla con la crónica de la presentación de nuestro libro, que tuvo lugar ayer, miércoles 16 de septiembre, en la librería La Casa del Libro de Alameda Urkijo de Bilbao.

El evento viene sucediendo todos los septiembres de estos últimos años, y en sí no debería suponer mayor alboroto para nosotros; pero no, cada año tenemos la misma emoción por dentro.

Siempre nos preocupa que todo salga bien, casi perfecto, que la gente acuda, que los textos elegidos para leer sean los adecuados para esa hora y pico que dura el acto, que el personal se anime a participar…

Ayer tuvimos un tiempo infernal, los chubascos repentinos y torrenciales que salpicaron la tarde bilbaína, casi dan al traste con la presentación. No, los “alfabéticos” somos incombustibles, y quienes nos acompañan, lo mismo.

Pero como para crónicas, ya están las de los periodistas de verdad, aquí y aquí les dejo un par de enlaces donde podrán ustedes leer y ver alguna foto.

Dentro de unos días comenzará de nuevo la aventura de escribir, de disfrutar imaginando historias cuasi reales o imposibles, y de seguir compartiendo, leyendo…

“Como la vida misma”.


Foto y extracto de relato: Edurne

viernes 4 de septiembre de 2009

LIBERTAD


Arrastran las olas los pesares del alma
dejando surcos en el rostro de mis días.
Arados los campos del sueño están,
y con vestido de sol y mar
dejan mis pensamientos volar.

Llamo.
Grito tu nombre, LIBERTAD.
Espero con ansia tus pasos
poder escuchar.
Te llamo desde la oscura garganta
de la noche,
desde el miedo a la verdad,
sin esperanza en poderte besar…

Y es este lamento que,
preso de mis deseos,
se ahoga en la antesala del viaje
a ninguna parte,
a la estrella más lejana,
la del cielo polar.

Y este nudo en mi sangre
que me cierra el paso a tu boca,
a tus manos, a tus ojos…
Mi bella, mi amada
LIBERTAD.


Foto: Joseba Texto: Edurne

domingo 30 de agosto de 2009

DESDE MADRID CON AMOR (Crónicas del Foro XXVII)














































































Agoniza este mes de descanso general. Agosto llega a su fin y el martes empezaremos con nuestra rutina: en mi caso nuevo curso escolar.

Estoy en Bilbao desde el domingo a la noche, pero cuelgo estas Crónicas del Foro ahora porque ya está comprobado que las visitas a la orilla han descendido notablemente.

Madrid en agosto está casi vacío, se puede aparcar sin dificultad en las zonas más problemáticas, y así, acercarte al Reina Sofía, al Retiro…

El Reina Sofía ha cambiado su propuesta museística, es decir, los cuadros, los grabados, esculturas y otro tipo de soporte artístico, se presentan ahora agrupados por temática, y a tal fin el Museo del Prado ha hecho una serie de préstamos.
La propuesta no es excesivamente impactante, está bien, sólo es otra forma de ver, de mirar… el arte.

Me quise “retratar” junto a un Miró de gran tamaño, y posé con una de esas esculturas inquietantes de Juan Muñoz (recordarán ustedes que el año pasado hubo una retrospectiva de él en el Guggenheim y de la que esta Orilla dio debida cuenta). El Reina Sofía es uno de esos museos que no agobia demasiado, que si no quieres empaparte de cuadros y demás, simplemente puedes dejarte llevar por sus pasillos (fue un antiguo hospital) o descansar en su claustro.
A la salida te espera el bullicio de Atocha, y el de las obras que adornan todo Madrid (como en todas las ciudades).

También tuvimos tiempo para hacer un viajecito a Cuenca. Recuerdo que lo que venía en los libros de texto en mi época de estudiante infantil era: “Cuenca-Ciudad Encantada”.
Pensaba que la misma ciudad era una ciudad encantada a cuenta de sus famosas casas colgadas, pero la “Ciudad Encantada” se encuentra a unos 40 kilómetros de la propia ciudad, y es un paraje de naturaleza calcárea de la época del Cretácico, cuando toda aquella zona estaba inundada por las aguas, por el llamado Mar de Thetis, y del que hoy en día solamente queda el Mar Mediterráneo. Pues bien, las formaciones rocosas que pueblan la serranía conquense en esa parte son realmente fascinantes, y no me extraña nada que hayan dado el nombre de “Ciudad Encantada” a todo el conjunto.
La Naturaleza es caprichosa y toma formas nada ortodoxas. Gargantas de ríos con aguas casi irreales, buitres leonados en busca de su comida, cielos azules y algodonosos, rocas con recovecos de cuento... Aquí dejo una pequeñísima muestra porque, fotos, sacamos una barbaridad de ellas, ¡para no variar!

Y de Cuenca ciudad, pues… es pequeña, muy pequeña, más bien parece un pueblo grande. Las Casas Colgadas son unas pocas, al menos las que siempre salen en las fotos, en los recuerdos… Tiene una Catedral muy peculiar, la fachada parece ser casi de papel, vista de perfil. Hay unos cuantos conventos (de Las Petras, de Las Esclavas…), y hasta vimos monjitas de clausura rezando el rosario en uno de ellos, parecían palomas, todas de blanco y con esas tocas vaporosas y enormes.

El Foro tendrá que esperarme unos días, así le doy tiempo para que afloje el calor, ¡que ya toca!

Fotos: Antonio y Edurne

























sábado 22 de agosto de 2009

CRÓNICAS VIAJERAS III (Praga)




















































































Y el periplo centroeuropeo cierra con broche de oro, Praga. Dorado por el color de muchas de sus torres y cúpulas, y porque Praga es una ciudad “dorada”, es grande pero recoleta, es entrañable, es acogedora, manejable, es… Praga, ¡una joya!

Praga, Praha, es la capital de la República Checa, de Chequia, y ahí, después de la separación de la antigua Checoslovaquia, me parece a mí que Chequia ha salido ganando, en detrimento de su vecina, Eslovaquia.

Nuestra llegada a Praga, a través de carreteras de la zona de Moravia y Bohemia, fue tranquila. Dos cosas llamaron mi atención: la casi total ausencia de animales en sus campiñas, apenas unas cuantas reses diseminadas y nada más… y, campos y campos de una planta desconocida por mí, muy alta, como si fueran tomateras pero en plan salvaje. Más tarde supe que era lúpulo. ¡Claro, lúpulo, cerveza… la famosa cerveza checa! Y es que hay que decir que Chequia tiene una fama bien ganada en esto de la cerveza, en la producción y en el consumo.

Praga, la ciudad de las torres. Mires por donde mires se levanta alguna torre. Torres de un corte especial, con un encanto que te hace sentir como en un cuento de hadas.
Calor, al llegar a Praga, el calor nos recibió descarado y desafiante. Y nosotros, sufridos turistas, aguantando el tipo como Dios manda. ¿Quién dijo que la vida del turista era fácil?

Una visita a pie de la ciudad, partiendo de la famosa Torre de La Pólvora, caminando por sus calles, muchas de ellas que desembocan en la Plaza del Ayuntamiento, sí, allí es donde está el famoso reloj astronómico. Reloj que no hay quien entienda, o sea, para saber la hora, mejor acercarse al que está en un lateral de la torre, porque el primero sólo es entendible por astrólogos y astrónomos, pero, una maravilla de reloj, ¡sí señor! He de confesar que lo imaginaba más grande, con mayor empaque, no sé… A las cuatro en punto de la tarde fuimos testigos de esa excursión que se marcan los apóstoles desde las ventanitas, y de la llamada de La Muerte y del canto del gallo… Estoy hablando del carillón del reloj astronómico. Y todos los turistas que allí estábamos, sacando fotos y aplaudiendo. ¡Ya ven, si somos como niños!

Muchísima gente. Al ser una ciudad “protegida”, los autobuses y coches (salvo excepciones) no pueden circular por el centro histórico. Y al igual que en Viena y Budapest, ¡tranvías! No había otra que patear la urbe. Terminamos cansados pero sorprendidos gratamente por lo que nuestros ojos veían.

En Praga, lo mismo que en Budapest y en Viena, también hay río, de los que marcan la vida de la ciudad. Aquí las aguas toman el nombre de Moldava.
Y la ciudad se divide en dos: Ciudad Nueva y Ciudad Vieja, aunque la primera… de nueva nada, que tiene sus cientos de años, no crean.

Praga nos concedió un día más, y eso era lo mejor del viaje, terminar con ella.

Seguro que todos ustedes habrán oído hablar del archifamoso cristal de Bohemia, ¿verdad? A cada paso había una tienda especializada en cristal de Bohemia. Pero no, yo no me arriesgue con el finísimo cristal.

También nos dimos una vuelta por el Barrio Judío, visitando algunas de sus sinagogas ( la más bonita, la llamada Sinagoga Española, que más bien parecía una mezquita, por la ornamentación), sus casas, sus tiendas…

Las vistas desde la parte alta son sorprendentes, verdes, azules, doradas…
El Barrio del Castillo guarda en su interior sorpresas para el visitante: El propio Castillo de Praga, sus patios de armas, sus salas donde desde una de ellas fueron arrojados por la ventana (defenestrados) por los nobles calvinistas (doctrina mayoritaria en Bohemia) los dignatarios del recién nombrado emperador Fernando II, católico, dando lugar así al comienzo de la Guerra de los Treinta Años, una de las tantas guerras de religión acontecidas en tierras europeas. Todo eso ocurrió en el siglo XVII.
También nos sorprenderá en este paseo por el Barrio del Castillo la magnífica catedral gótica, y sus callejas, sus casitas, en una de las cuales solía alojarse Kafka para escribir.

Decir Praga es decir Carlos IV, el rey más famoso de los checos. Carlos IV lo impregna todo con ese aroma carolingio que se traduce en Puente, puente sobre el río Moldava, en Universidad…
Y también es Wenceslao IV, otro de los reyes importantes. Bajo el reinado de este último tuvo lugar uno de los hechos que han marcado la historia checa: la insurrección husita. Juan Hus era un clérigo que se permitió criticar a la Iglesia, a las prebendas que ella mismo se concedía, a las licencias que se tomaba… y claro, eso, suele traducirse en escisión, en este caso en las “Guerras Husitas”.
Chequia, al contrario de Hungría y Austria, que son mayoritariamente católicas, es protestante, calvinista, husita, imagino que el rito judío seguirá practicándose, o simplemente agnóstica. El culto católico es escaso, pero existir, existe.

Tuvimos un día más para hacer una excursión a la ciudad-balneario de Karlovy Vary, que como su nombre indica, tiene mucho que ver con el ya nombrado rey Carlos. Cuenta la leyenda que un día andaba por aquellos pagos el rey con sus amigos de cacería, y que uno de los perros, al saltar sobre uno de los pequeños charcos cayó en él, y lo rescataron escaldado. Las aguas de aquella zona eran anormalmente calientes. De ahí a convertirse en lo que es hoy en día han pasado unos cuantos años.
Hasta allí han viajado y viajan personajes ilustres, a tomar las aguas, ya saben, que queda muy bien, ¿dónde va usted? A tomar las aguas.
Carl Marx estuvo en tan singular ciudad, siguiendo un tratamiento termal, rodeado de comodidades, mientras escribía su famoso “El Capital”, ¿qué les parece? Paradojas de la vida.
La ciudad preciosa. Construcciones que compiten entre ellas por ese glamour tan al estilo de la Costa Azul, de Biarritz… Las aguas, clasificadas en distintas temperaturas, se toman con unas jarritas especiales, que están en las manos de casi todo el mundo, grande o chico, y en los escaparates de todas las tiendas. Sí, me traje un par de ellas.

Y llegó el último día. Madrugón y a las siete de la mañana, supuestamente, de vuelta. Y digo supuestamente pues con esto de los aviones, ya se sabe.
Todo marchaba sobre ruedas. Y sobre ruedas se desplazaba nuestro airbus por la pista de despegue, haciendo ruido y todo, cuando, oh, cielos, el avión que frena, que da la vuelta y que nos devuelve al punto de partida. Nerviosismo entre el pasaje (no era para menos). Agua, zumos para calmar los ánimos y que tranquilos, que habían detectado un pequeño fallo técnico y que esperaban subsanarlo enseguida. Nada, por fin nos invitaron amablemente a descender del avión. Susto, miedo, incertidumbre… Unas horas de espera y al final, después de recoger nuestras maletas, nos trasladaron a un hotel de cinco estrellas junto a la terminal 1 del aeropuerto. Un día perdido. Y la incógnita, como una espada de Damocles, que pendía sobre nuestras cabezas: ¿volaríamos al día siguiente?

Y llegó el día siguiente, otro madrugón, otra vez el mismo proceso de facturación, seguridad, espera… y la hora de despegue que iba sufriendo retrasos, y los ánimos que se caldeaban… y que al fin sí, tarde pero embarcamos. Se imaginarán ustedes cómo estábamos: pilotando todos a una, como los de Fuente Obejuna (abro este paréntesis para hacer una pequeña referencia a la forma de escribir el nombre del pueblo cordobés, puede escribirse, y así está admitido por la RAE, tal y como lo he escrito o de las siguientes formas: Fuenteovejuna, Fuente Ovejuna). Al llegar a Bilbao, aplausos y más aplausos, y respiraciones de tranquilidad. ¡Uf!

Hace dos años se nos atravesó este viaje, ahora lo hemos podido hacer pero… con final raro. Aún así, yo, volvería a Praga.

Agradezco la atención prestada, aunque hayan sido pocos los chapoteadores, pero ya se sabe, estamos en verano, el calor, las vacaciones, la pereza…
Espero que hayan disfrutado con las fotos y la narración de estas Crónicas Viajeras.


*Creo que me he hecho un pequeño lío al colocar las fotos, por obra y gracia de los duendecillos del calor, seguro, así que ruego disculpas.
De la 5 a la 15 pertenecen a Karlovy Vary, el resto, son de Praga.
Gracias.


Fotos: Antonio y Edurne


























































































miércoles 19 de agosto de 2009

CRÓNICAS VIAJERAS II (Viena)




































Lo prometido es deuda, y aquí estoy, casi en las mismas condiciones que hace dos días cuando compartí con ustedes la primera etapa de estas “Crónicas viajeras”, con un calor terrible, pero bueno, estamos en verano, ¡qué le vamos a hacer!.
Hoy, y de la mano de Sissi emperatriz, vamos a dar un paseo por la Viena imperial, ¿si gustan…?

Una paliza de casi cinco horas en bus nos separaba de Viena. Salimos de Budapest con un tiempo más o menos, pero según avanzábamos, el cielo iba tornándose más y más hostil. Lluvia. La lluvia fue el preludio de lo que nos esperaba en Viena, más agua.

Como recibimiento no fue nada agradable, puesto que nos tocaba una visita panorámica (pasada por agua) nada más comer. Al cansancio se unió la rabia. Hubo que comprar unos paraguas de emergencia, y con él me volví hasta Bilbao, no era cuestión de abandonarlo en el último hotel, o en el aeropuerto…

Las primeras fotos son grises y acuíferas, por no decir acuáticas. Nuestra guía, Brigitte, una austriaca pizpireta que hablaba un castellano con acento mejicano mezclado con el fuerte tono prusiano, era de traca; menos mal, fue nuestra salvación.

Estuve en Viena hace veinticinco años, y mi recuerdo se limitaba a una visita al hospital y a una apotheke (farmacia). Me hice un esguince de tobillo de la forma más tonta, así que mi predisposición ante tamaña ciudad, no era muy buena que digamos.

Viena es enorme, construcciones altas, doradas, blancas, impresionantes, imperiales, no hay duda, su pasado esplendoroso aparece a cada vuelta de esquina. Al contrario de Budapest, a Viena nunca le ha faltado el dinero para mantenerse, renovarse, acicalarse…

Caminas por sus calles, ahora en obras por casi todos lados, y es un continuo mirar hacia arriba, sacar fotos de esto y lo otro, asombrarte por cualquier cosa…
Viena, Mozart, Strauss… música por todas partes.

Palacios. Viena y sus palacio y palacetes. Viena y sus reyes, sus emperadores y emperatrices. Viena y su mecenazgo cultural, su protección a la música y los músicos.
Viena es cultura, es pasado rico en cultura, es, como se diría hoy en día una ciudad con un glamour que viene de lejos…

Los austriacos, casi alemanes, hablan alemán pero también inglés en un tanto por ciento casi del cien por cien. Carácter serio, altivo diría yo. Amables pero guardando las distancias. Gente culta.

Visitamos el Palacio de Schönbrunn, el Palacio de verano de la familia imperial austriaca, mandado construir en tiempos de la super emperatriz Marrría Teresa… (según pronunciación de Brigitte… ¡ándale!), y que fue residencia de verano de bastantes de sus descendientes. Apunto que María Teresa fue madre de dieciséis vástagos, todo con vistas políticas más que maternales. Una de sus hijas, fue la famosa y decapitada María Antonieta, reina de La France que dejó de serlo al estallar la revolución francesa, ya saben: “Liberté, Egalité, Fraternité” y abajo la monarquía. Monsieur Gillotine se hizo famoso con su invento…

Bueno, volvamos por nuestros reales y sigamos con nuestro paseo vienés.

En Schönbrunn hay huellas de la “ta-ta-rrra-bue-la” de Francisco José I, el marido de Sissi,y de estos últimos, que fueron unos de sus más ilustres y famosos moradores.
Hay que decir que a la pobre Sissi no la quieren demasiado los austriacos, pero la monopolizan y utilizan como reclamo.

Y el Palacio de Belvedere, como La Granja, un pequeño Versalles. Este palacio fue propiedad de Eugenio de Saboya, un personaje curioso. Deforme y feo, pero inteligente como él solo, se vio obligado a “vender” sus servicios como estratega militar a los austriacos y de ahí que su palacio esté en Viena.
Ya saben, para más información... San Google.

El Danubio, otra vez el Danubio, que tampoco es azul, tan sólo cuando se transforma en vals. Y al hilo del “Danubio azul”, lo mejor de Viena fue la oportunidad de asistir a un concierto en la “Musikverein” (por 54 euros), la famosa sala dorada desde la que todos los 1 de enero nos deleitan con el Concierto de Año Nuevo. La verdad que tuvo su emoción. Tal vez no volvamos nunca más a Viena, y mucho más improbable que podamos pisar de nuevo la Musikverein… El concierto, todo de piezas de Mozart, muy ágil por cierto, estuvo amenizado con unos músicos vestidos de época. Y al final nos “regalaron” el “Danubio azul” y la aplaudida “Marcha Radetzky”, haciendo un guiño a Strauss.
Un lujo, y todos como locos, aplaudiendo casi sin orden ni concierto… ¡jajajaja!

Tranvías, más tranvías, y anécdota incluida a la vuelta al hotel después del concierto, ya saben ustedes estas cosas de que si es éste, de que si no es, de que si nos subimos,nos bajamos... lo bueno fue que íbamos muchos del grupo y las risas fueron el plato fuerte post música relajante.

Viena tiene muchas cosas, tiene gente, tiene música, tiene tranvías y metro, tiene el famoso Museo Albertina, tiene la Ópera de Viena, tiene el Concierto de Año Nuevo, tiene su famosa catedral de San Esteban ( en fase de limpieza y remodelación), tiene chocolate y tartas, la Noria de su parque de atracciones, tiene lluvia cuando menos lo esperas…

Y nosotros teníamos ganas de llegar a nuestro siguiente destino: Praga.
Para eso faltan un par de días, si son capaces de aguantar…

Espero no cansar con las fotos, (por mí pondría todas). Tal vez vayan un poco desordenadas, pero escogerlas de tres carpetas distintas… ¡es un trabajo! (les juro que estoy sudando la gota gorda).


Fotos: Antonio y Edurne Imagen de Sissi: Internet




































































lunes 17 de agosto de 2009

CRÓNICAS VIAJERAS I (Budapest)























Arrancan estas Crónicas Viajeras con un calor inhumano. Arrancan en el momento en que yo las transcribo, desde este Foro que arde. Así que a ver cómo me salen las palabritas, que las experiencias están en mi interior, y eso es lo que voy a intentar compartir con todos ustedes.
Son las seis y cinco de la tarde, lunes 17 de agosto. Comienzo.

Arranca la aventura centroeuropea el domingo 2 de agosto en el aeropuerto de Loiu (Bilbao). Primera etapa, Bilbao-Budapest.
Todo según lo previsto. Facturación, embarque, vuelo, aterrizaje, recogida de maletas, traslado al hotel…

Calor, mucho calor en Budapest. Llegada a la habitación, ducha rapidita y salida por la city. Domingo. Nunca había estado en Budapest. Llevaba una idea de lo que me habían contado, pero, ya se sabe, las cosas hay que verlas, sentirlas por uno mismo y entonces sacar nuestras propias conclusiones.
El calor me afectó, tanto que la piel se me puso ardiente (jajajaja, pueden reírse, pero es cierto. En los últimos tiempos tengo problemas con los calores y no soporto el sol ni el calor…) y el paseo duró unas cuantas horas, menos mal que encontramos un “oasis” travestido de calle peatonal con terracitas y sombras, música… ¡y cervezas! Nuestra salvación.

Hungría tiene un pasado imperial; formó parte del famoso Imperio Austro-Húngaro y también un pasado comunista. Y bueno, sin contar su pasado de tribus magiares, de caudillos, santos y reyes del Medievo. De valientes y aguerridos héroes con imponentes bigotes… Toda esa historia nos la contaron, toda esa historia la hemos leído alguna vez, pero allí, paseando por sus calles, la ves, la sientes.

Edificios hermosos, que fueron hermosos, vestigios de ese pasado imperial, pero con un toque de decadencia, de abandono que me impresionó. Recuerdo que las ventanas fueron blanco de mi atención más inmediata. Altas ventanas, cristales polvorientos, marcos despintados, cortinas viejas, sucias… Y fachadas desconchadas. “No money”. Hungría tiene unos índices altísimos de inflación, y la corrupción de su clase dirigente debe ser de las buenas. Hace veinte años que cayó el muro, que el régimen comunista hizo aguas y que todos los países del Este, los de la esfera soviética, soltaron amarras. Algunos con mejor o peor suerte.

Budapest tiene un encanto escondido. Tiene dos almas, tiene Buda y tiene Pest, y tiene, sobretodo el Danubio que la parte por la mitad, quedando Buda en un cerro y Pest en llano. Un Danubio que para nada es azul, como el del vals de Strauss. Así y todo, es obligado un pequeño paseo por sus aguas para admirar sus dos orillas, pasar bajo sus puentes, el de Sisi, el de Las Cadenas… Y quedarse boquiabierto con la visión de su Parlamento, joya-reclamo de la capital húngara. Un edificio que pudimos ver por dentro, una construcción en estilo neogótico, precioso.

Algo que sorprende, tanto en Budapest como en Viena y en Praga, es el uso tan extendido de los tranvías. Catenarias por todas partes, algo realmente fastidioso a la hora de hacer fotografías, una no sabe dónde ubicarse para que no salgan los malditos cables… Y hablando de transporte público, en Budapest tuvimos la ocasión de conocer su metro, cutre, he de decir que bastante cutre, todavía con esas reminiscencias de años pretéritos no demasiado lejanos… y también tuvimos la oportunidad de “despistarnos”, aunque sin mayores problemas, ¡jejejeje!

La sociedad húngara vive, a mi parecer, como en un sueño de transición. Por un lado han pasado ya veinte años y por otro no logran ser del todo como el resto de países europeos. Trabajan mucho por muy poco salario, la vida es cara. El ocio es como el nuestro y eso… eso es realmente caro. Una dicotomía social.

Y el carácter. También está el carácter de los húngaros. Es como una mezcla de orgullo de ser lo que han sido en tiempos, de ser también una gran mezcla de razas debido a las sucesivas invasiones que ha sufrido el país, y ese… no sé cómo llamarlo, ese sentimiento o ese poso de haber sido una sociedad comunista, con sus carencias, su facilidad para los sacrificios, su fortaleza… y la añoranza por lo que han perdido en esos años…
Una curiosidad, nos contaron que en tiempos del comunismo, tener uná línea de teléfono fijo era un lujo que tardaba en llegar casi treinta años desde que lo solicitabas, y si el "milagro" llegaba a producirse, tu línea tenía que ser compartida con otra familia más, en lo que se llamaba "línea gemela", o sea, cuando tú usabas el teléfono, el otro no tenía línea, y al revés. Algo casi impensable para nosotros.
Ya digo, todo esto es lo que yo pienso, lo que me ha parecido percibir.

El idioma. Ni modo, es dificilísimo, pero…. Según nos explicaban algo de su gramática, morfología, etc, yo sonreía, ja, era tan similar al Euskera, y eso es lo que nos dijo la guía, que se le comparaba a la lengua de los vascos. Así que seguro que yo lo aprendería sin demasiadas dificultades. En este viaje me han entrado unas ganas terribles de volverme políglota…

Budapest me ha dejado un regusto entre decepción y tristeza, rabia y esperanza.
Claro que tiene sus zonas hermosas y hasta bien arregladas, soberbias.
Vimos el Palacio de la Ópera por dentro, visitamos su Basílica, los alrededores, la zona del Parlamento, la famosa calle Váci (que no era para tanto), y la parte de Buda, la más “pija”, según los propios.

Sacamos fotos y más fotos ( así, en petit comité, más de 1500), o sea, que pondré algunas, pero me va a costar un triunfo elegirlas, lo sé.

Seguro que tengo muchas más cosas que contar, pero, oigan, que tampoco quiero aburrir, que me quedan dos etapas más, que tengo que ponerme con lo de las fotos, que hace mucho calor, que escribo así, impulsivamente, como es habitual en mí, que…

Nuestra primera etapa finalizó con un madrugón y un viaje de casi cinco horas hacia Viena, pero esa… esa es otra historia. Ahora les dejo con este mini menú-degustación húngaro, ¡con goulash incluido!
¡Buen provecho! Y nos vemos en Viena, de la mano de Sissi…


Fotos: Antonio y Edurne


















sábado 15 de agosto de 2009

A MI BOTXO








Hoy voy de nostálgica.
Dicen que la distancia crea nostalgia, morriña, saudade... dicen bien.
Quince días sin escribir nada en esta orilla. Quince días y reaparezco para homenajear a mi Botxito.
Hoy, 15 de agosto, fiesta grande en Bizkaia, en Bilbao. Begoña atiborrada de gente, y Bilbao a tope de todos aquellos que esperan con ansia el comienzo de nuestra ASTE NAGUSIA, nueve días de fiesta, de jaia.

No sé si ha coincidido alguna vez la festividad de la Vírgen (para nosotros la de Begoña) y el inicio de las fiestas. Siempre empiezan el primer sábado justo después de la Vírgen, pero hoy, casualidad de las casualidades, coincide todo.
¡Y yo fuera de mi Bilbao! ¡Ayyyyyy!
Y un apunte, la verdadera festividad de la Vírgen de Begoña es el 11 de octubre, ahí más de fiesta y jolgorio...

Mi casa bilbaína está cerquita de la Basílica de Begoña. La Anteiglesia de Begoña fue la antigua República de Begoña, antes de que Bilbao fuera el Bilbao que todos conocemos, el unificado. Llegando a casa siempre pasaba por un hermoso caserío de piedra donde figuraba la placa acreditativa: BEGOÑA. Hoy en día ese caserío ya no existe, el Ayuntamiento no hizo nada por recuperarlo como patrimonio histórico y fue derruido para levantar en su lugar unas casas, que en nada recuerdan a la primitiva gloria de pertenecer a la zona de Begoña… ¡Cosas del progreso!

La “Amatxu de Begoña”, patrona de toda Bizkaia y de Bilbao, mueve masas, es pura tradición, y como el Athletic, todos los los vizcaínos, todos los bilbaínos, la llevamos en el corazón. Es tradición subir a Begoña, pasearse, hacer una visita a la “Amatxu”, comerse un talo con chorizo, tomarse un txakoli, ver las danzas, comprar rosquillas…

A Begoña suben todos los que quieren pedir suerte, salud, éxito en tal o cual empresa…, los que quieren ofrecer títulos y logros, dar las gracias por los favores concedidos, o simplemente para estar allí, en paz con uno mismo.
“A Begoña subir, de Begoña bajar…”

Y a la tarde, el txupinazo, se abre la veda de la fiesta. Marijaia de nuevo, anfitriona.
Me lo pierdo, otra vez que me lo pierdo, pero bueno, tengo mis corresponsales, y las fotos que saqué el jueves por la mañana, los preparativos para las txoznas, el recinto festivo (parte del recinto, pues es amplísimo, por muchas zonas del Botxo)…

Hoy “cuelgo” mi nostalgia botxera en esta Orilla, que aunque a veces sea orilla de secano y meseta, siempre será orilla cantábrica.

Nos vemos dentro de nada con unas Crónicas viajeras, prometido.
Mientras tanto, a todo aquel que pase, esté o añore Bilbao, sus cosas y sus gentes… Besarkada erraldoiak, muxu pilo bat, eta... Ondo pasa jaietan, nola ez!
Aquí vídeo del recibimiento a Marijaia, pregón y disparo del txupin de ayer sábado 15, dando comienzo a la Aste Nagusia 2009.


Fotos: Edurne e Internet






viernes 31 de julio de 2009

CERRADO POR VACACIONES



¡Pues no hay dos sin tres! Y este es el tercer año que cuelgo el cartelito de Cerrado por vacaciones”.
Por un lado parece que fue ayer y por otro, se me ha pasado en un pispás. No, seguro que no, y que el tiempo ha sido el exacto, los doce meses de rigor (aunque el año pasado, creo recordar que lo colgué nada más comenzar julio, o sea, un mes antes que ahora).

Cruzaremos los dedos, nuestro viaje va a ser el de hace dos años, el de “Pragalajara” y “Budagovia”… ¿se acuerdan? El que tuvimos que suspender el mismo día de la salida por un ataque cabalgante de lumbociática. Sí, el mismo.

Este año hemos añadido Viena al itinerario, para que Praga y Budapest no se sientan solitas. Eso, crucemos los dedos y toquemos madera.

El caso es que cerraremos el chiringuito orillero unos días, pero no crean que me pienso alejar demasiado, que me asomaré y hasta comentaré algo, en la medida de lo posible, y espero poder contar y colgar experiencias y fotos, a mi vuelta.

De nuevo me queda agradecer su fidelidad durante este último año, y por los dos y medio que llevamos juntos, algunos desde el principio, otros desde hace menos, pero con igual categoría de “chapoteadores orilleros”.

Desearles lo que se dice en estas ocasiones (ya sé, peco de poco original, pero qué quieren…), que sean felices y coman muchas perdices (no me hagan excesivo caso, en lo de las perdices, digo), que tengan cuidado con el Astro Rey y la capa de ozono, que disfruten de la compañía de familia y amigos, y hasta de la de los menos amigos, que total, son dos días, y para qué amargarnos, ¿no? Que lean mucho, rían mucho, duerman a pata suelta, dejen las preocupaciones en el cajón más escondido de su alma, que coman y beban con moderación, y esas cosas, ya saben, lo políticamente correcto, pero no dejen de quererse, a ustedes mismos y al prójimo, o a la prójima… y al resto del mundo, que seguro que lo agradecerá, ¡que el pobre está tan falto de amor!

Y bueno, ya lo dejo aquí, que lo mío parece incontinencia tecleadora, y para esto creo que todavía no han inventado “Tenas-lady” que valgan.
Así que a lo dicho: sean felices, lo más importante, y que nos vemos muy prontito. Están en su Orilla, ya saben, ¡a chapotear a su gusto!


Cartel: Edurne (y dura, y dura, y dura…. el cartelito)

miércoles 29 de julio de 2009

DE LIBROS Y CALORES



Hace muchas lunas ya que no hablaba de libros. He leído muchos más que los que presento en esta entrada, pero bueno, para muestra un botón, que dicen.

Ya sabemos que sobre gustos no hay nada escrito, como reza el dicho popular, pero, no está de más hacer una pequeña lista de lecturas para estos momentos de calor, en la playa, o de frío, junto a la estufa…

No pretendo hacer crítica literaria, ¡Dios me libre! pero sí comentar alguno de los libros que he “devorado” en los últimos tiempos.

No se olviden de hacer clic en la imagen para ver mejor los títulos, aunque la foto es mala, lo sé, y es que mi móvil, en espacios cerrados, no…. como que no ;)

Vamos a ver por dónde empezamos…

Mi lista será larga pero breves los comentarios, pues mucho mejor que la intriga les lleve a escoger alguno de ellos y a disfrutar con su lectura. También cabe la posibilidad de que hayan leído todos o casi todos, o algunos pocos, o ninguno… ¡cualquiera sabe!

Empiezo por la Némirovsky:
El maestro de almas, Suite francesa y Un niño prodigio”.
Autora de moda, Irène Némirovsky plasma con una excelente prosa y maestría sus vivencias como judía afincada en la Francia de antes de la 2ª Guerra Mundial. Dibuja con precisión sus personajes, atormentados, la mayoría de las veces, describe la sociedad francesa de la época haciendo hincapié en las clases, en la diferencia de clases sociales, y sin dejar de lado su judaísmo, aunque a veces pueda aparecer solapado…
Recomendable.

El maestro Benedetti:
La tregua, una novela corta, escrita en forma de diario. Perfecta diría yo, a mí me encantó. Benedetti, para los que no podemos ocultar nuestra admiración por él, es mucho Benedetti.

Bioy Casares:
La invención de Morel. He de confesar que me habían hablado mucho de esta novela, mucho, pero a mí me ha agobiado. Tal vez sea porque es muy borgiana, y a mí Borges, ¡me ahoga! No había leído nada de Bioy Casares pero… tengo mis reticencias. La novela se sitúa en un plano de ciencia-ficción que a veces cuesta entender. De todas formas, para quien tenga ánimos, que sepa que está catalogada casi como obra maestra (la catalogación la hizo su amigo Jorge Luis Borges).

Stefan Zweig:
Novela de ajedrez. Adoro a este autor, desde que lo descubrí, gracias a la siempre acertada recomendación de mi compañero de letras Joseba, procuro leer casi todos los libros de este hombre. Más que recomendable, pues además es cortita pero densa.

Dulce Chacón:
Cielos de barro. Acabo de descubrir a esta mujer, es el libro que me he leído en un día. Me recuerda un poco al maestro Delibes. Novela costumbrista, de la que yo tanto gusto. Y en este caso, con esta novela, he experimentado un no sé qué dentro de mí, que me ha llevado a mi propia historia familiar…

Milena Agus:
Mal de piedras. Autora desconocida, pero paseando por los stands de la Feria del Libro siempre se descubre algo nuevo. La editorial Siruela siempre ha sido santo de mi devoción. Me gusta tocar los libros, sentirlos… ¡y los de Siruela tienen un tacto... especial! El libro me llamó la atención por todo, por la portada, el nombre de la autora (italiana de Génova, pero con ancestros sardos, de Cerdeña) y por el título… Novelita muy agradable de leer, mucho.

Nick Hornby:
Cómo ser buenos. Vaya, un descubrimiento el amigo Nick. Devoré el libro. Es de esos libros que no puedes dejar de leer y te llevas a todas partes. No sabía de su existencia, y resulta que ahora he empezado a ver libros suyos por todas partes. ¡Tiene gracia la cosa!
Es como cuando te haces un esguince, te crees que eres el único con un esguince ¡y te salen esguinzados detrás de cada esquina! ¡Jajajaja!
Un toque de humor ácido y corrosivo. Va de mirarse en el propio espejo, en el de nuestra sociedad. Muy bueno.

Khaled Hosseini:
Cometas en el cielo. Primer libro de este médico afgano residente en USA. Algunos habrán visto la película del mismo nombre. Yo no, yo sólo he leído el libro, y he de confesar que me lo leí con mucho interés, superando mi “miedo” inicial pues me parecía algo pesado, pero no… me metí tanto y tan bien en la historia que me resultó casi liviano.

Orhan Pamuk:
La casa del silencio. El escritor turco, Premio Nobel de Literatura al que ya conocía, me sorprendió con esta novela coral. Distintas voces para narrar un mismo tramo de la historia de Turquía. Voces con distinto sentimiento. Voces con un poso de desilusión, rencor, sueños imposibles…
Me acerqué hace un tiempo a la escritura de este hombre pero no salí muy contenta, me costó mucho terminar ese primer libro. En cambio, con este otro, me he sentido como resarcida. Me gustó.

Y bueno, ahora tengo otro libro entre manos, del que hablaré, de él y otros más que he dejado en el tintero, en otra entrega, espero que no demasiado tarde.
Si alguno de estos libros es de su gusto, ya me dirán, yo dejo aquí mi pequeña aportación.
¡Y buena lectura!


Foto (malísima): Edurne

lunes 27 de julio de 2009

Y TAMBIÉN...




Y también me falta hablar de las otras dos exposiciones que vi este domingo pasado en Bilbao.
De pronto me di cuenta de que la exposición que había en el Bellas Artes sobre Joaquim Mir, terminaba el día 26, o sea, ese mismo día, domingo 26 de julio de 2009. Así que, rauda y veloz, dejé el plumero, el trapo de polvos y hala, ¡al museo!

Fue un paseo delicioso, lo digo por todo el paseo: el de salir de casa a las once y media, caminar hasta el Parque de Doña Casilda, entrar en el Museo, con gente pero sin agobios… recorrer las salas de abajo disfrutando de “El esplendor del Renacimiento en Aragón”, deleitarme en la forma de entender el arte, la religión de los artistas de los siglos XV y XVI,observar… Y después un cambio radical, subida a la parte de Arte Moderno y Contemporáneo y dejarme llevar por los colores, las formas, la sutileza de la pintura de Joaquim Mir.

Un acierto.
Estuve casi dos horas en el Museo. Salí contenta. El sol lo inundaba todo, pasear por Bilbao un domingo al mediodía es una gozada. Caminé hasta el Arenal, por ver si todavía estaban los puestos de flores y plantas. Llegué a tiempo y compré unas plantitas para mi ventana.

Y la tarde fue de lectura, lectura que he acabado hoy mismo, pero de libros quiero hacer otra entrada, espero que me dé tiempo antes de cerrar el chiringuito…

Folletos: De la exposición

sábado 25 de julio de 2009

DESDE MADRID CON AMOR (Crónicas del Foro XXVI)
























Prólogo-Epílogo bilbaíno.

Parece que me cuesta, que el calor o no sé el qué, me tiene como aturdida, perezosa… pero el caso es que me está costando más de lo debido “colgar” la Crónica del Foro que sigue.
Llegué a Bilbao el lunes a la noche, y en mi haber tengo las dos últimas semanas pasadas en Madrid. Tengo fotos, tengo visitas, tengo exposiciones, tengo cines, “tengo tengo, tengo, tú no tienes nada…” ¡No, nada de ovejitas en una cabaña, ni de leche, ni de lana, ni manutención para toda la semana!

Lo que tengo es mucho calor acumulado, ¡muuuucho! Y picadas de mosquitos (serán los famosos mosquitos tigre, digo, porque a la vista de las reacciones que mi cuerpo tiene ante semejantes “mordiscos” de amor mosquitero…)

¡En fin! ¿No ven ustedes cómo me demoro, me subo por las ramas, divago, miro para aquí, para allí, y para ninguna parte en concreto?
El caso es que, he de contarles de mis andanzas madrileñas, que hasta el próximo mes no se repetirán, y claro, no es cuestión de que se me junten las Crónicas…

Ahora me disculpan un momento, he de ir a la cocina a beber algo, me muero de la sed, del calor. Escribo con las persianas bajadas casi del todo, Don Lorenzo achucha de lo lindo, y ya saben, hay que seguir las recomendaciones: hidratarse, beber líquidos en abundancia, protegerse durante las horas en que más aprieta el sol y el calor, of course!, y eso es lo que intento hacer pero, me cuesta llegar de la habitación a la cocina, el pasillo parece más largo, las piernas me pesan… ¡allá que voy, me esperen, please!

Ya estoy de vuelta, acabo de prepararme una infusión de Té verde, pero mientras reposa, aquí, a mi lado, tengo una botellita de agua que va mermando a cada mirada que le dedico…

Escucho música acompañando al ruido de las teclas y me paro a pensar, a pensar en que es sábado, por mucho que me empeñe en que sea domingo. Hoy es fiesta, Santiago Apóstol, y la calle está solitaria, imagino al personal en sus lugares de vacaciones, y en las playas… no envidio los tumultos playeros, ya no.

El calor del Foro y el del Botxo son muy distintos, el uno seco y machacón y el otro, húmedo y pesado. A decir verdad, no sé con cuál de los dos quedarme. El calor cada día me agobia más, cada vez lo soporto menos.

Pues nada, ¡vamos allá!

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Madrid en verano. Madrid lleno de gente, como siempre. El asfalto que hierve, el cielo que te abraza, los pajarillos que cantan y salen disparados… Hay que buscar refugio en donde sea. “Local climatizado”, es el reclamo de la mayoría de los bares, tabernas y restaurantes. Lo malo es que el aire acondicionado no es santo de nuestra total devoción, de la mía, claro. El aire acondicionado me sienta mal, fatal, aunque reconozco de su necesidad y utilidad. Es todo un dilema: ponemos el aire y Edurne que se tiene que tapar hasta las orejas. Quitamos el aire, y Edurne que se abanica como una posesa… Permiso para reírse.

Hubo un poco de todo. A saber:
Exposiciones: El Prado con una extensa muestra de Sorolla, una auténtica gozada, allí estaba la que vimos en el Bellas Artes de Bilbao, más otra selección muy acertada de la obra de este gran pintor.
Y también Matisse, mi admirado Matisse, en el Thyssen, pero… aquí he de decir que me dejó un poco como… fría, decepcionada, pues esperaba más, más cuadros, más Matisse del que yo adoro. La muestra se recorre en media hora, aun demorándote en los cuadros, esculturas y dibujos... y hablando de dibujos, he de apuntar que fue lo que más me sorprendió de la exposición. Dibujaba magistralmente el amigo Matisse, como casi todos los pintores que creemos que no saben hacerlo, pero hay que decir, en descargo de todos ellos, que para llegar a la abstracción, al punto en el que sus obras se hacen conocedoras del público, hay mucho trabajo detrás, mucha técnica, estudio, dominio del color, de la forma, de…
Saber mirar un cuadro implica acercarse a él con humildad, abiertos a lo que nos pueda transmitir, aunque solamente sea color. Algo querrá decirnos esa mancha de color, algún sentimiento provocará en nuestro interior, más allá de lo que, tal vez haya querido expresar el pintor.
¡En fin!

Y también hubo mucho paseo, mucho callejeo, mucha foto (de nuevo edificios y altas torres, gigantes urbanos, desafiantes con los cielos…), mucho de observar a la gente, las casas, las cosas…

Y cine. Ya sabemos que en verano las películas no suelen ser muy profundas, pero hay que adaptarse, y como las neuronas también andan a medio gas… pues eso: “Pagafantas”, una comedia liviana pero correcta, con el aliciente de que está totalmente rodada en Bilbao, y que, por puritísima casualidad, el año pasado, me topé con sus rodaje en las calles bilbaínas.
Y “Millenium I”, no, no he leído ni uno de los libros, ni pienso, pero como película me gustó, me pareció bien estructurada y la fotografía... ¡alucinante!

También hubo un par de escapadas, a Villafranca del Bierzo, a visitar a Conan, que cada vez nos ladra menos (¿será que ya nos ha olvidado?), y a Chinchón, que en verano y de fiestas, estaba distinto a como lo vimos en enero, y donde se puede apreciar una muestra de la “España Cañí”.

Y trabajos de jardinería rústica y casera, ¡jejejeje! ¡Hiedras a mí!

Y ahora me queda seleccionar unas cuantas muestras fotográficas para su deleite, queridos amigos, que a saber si están exilados en alguna playa o pueblo recóndito, o tiritando del frío y a resguardo de la famosa gripe… Estén donde estén, muchísimas gracias por su fidelidad y por aguantar semejante “chapa”.
¡Que ustedes lo pasen bien y sean felices!


Fotos: Aitor, Antonio y Edurne
























jueves 23 de julio de 2009

EL BOSQUE DE MIS SUEÑOS



Hay una casa escondida
en el bosque de mis sueños.
Una casa con puertas y ventanas,
y que, cuando se cierran,
cantan a la mañana
y a la anochecida.
Dicen que sus palabras,
lloran
de alegría,
ríen
de amargura…
Cuentan que la(s) vieron bailar
presa(s) de sortilegios y negros encantamientos.

Hay una casa escondida
en el bosque de mis sueños.
Una casa con puertas y ventanas,
y que, cuando se abren,
exhalan vida
y aires nuevos.
Dicen que huele,
que huele a polvo de luna nueva,
a rosas de terciopelo…
Cuentan que la(s) vieron bailar
plena(s)de gozo y amor eterno.

Foto y Texto: Edurne

jueves 16 de julio de 2009

SIN DESTINATARIO (I) "A mi querida Loca"


Mi querida Loca:

Hace tiempo que no me llegan tus nuevas. Las últimas noticias que tuve fueron aquellas del último sueño compartido, aquel en el que aparecías totalmente desmelenada y fuera de ti. Y así, entre nosotras, he de confesarte que lo pasé divino con vos.
¡Fíjate que hasta me sale el acento argentino! Y es que cada vez que me pongo seria, que te trato de usted, con ese respeto que me sale de las entrañas… allá que te lanzo y te arrastro el vosssss! ¡Será que la loca ya soy yo, que no vos!

En el último mes sucedieron diversas locuras en nuestro entorno, sé que estás al tanto porque, ¡qué carajo, tú eres la protagonista de todas ellas!
Soñar es fácil, y barato además. Y cuando te me metes en esos recovecos del inconsciente… entonces, ¡te me presentas de cualquier guisa, Loca de mis entretelas!
¡Mira que ya son años de conocernos, eh! pero nada, que me sigues sorprendiendo cada noche que me visitas. Todavía recuerdo las aventuras que nos corrimos allá por la juventud más rebelde que nos tocó compartir, y esos amores trasnochados que nos estaban totalmente prohibidos… Mira la de borracheras de luna que agarramos, los atracones de chocolate que nos llevamos entre pecho y espalda… ¡Ay, y todo en nombre de nuestra Santa Voluntad!

A veces siento que te me has vuelto remolona, que la pereza, o tal vez los achaques propios de la edad, te han tumbado ya, y que es por eso por lo que no me reportas de tus andanzas como antes. Y sabes, te echo de menos, aunque seas una pesada con tus murgas y cuando te da llorona, que mira que tuve que aguantarte lágrimas, hipos y desamores, cabezota, ¡que siempre estuviste empeñada en lo imposible!

Ahora, las noches transcurren entre desvelos y sueños ligeros, cuando no pesados. Esos amigos que me recomendaste no son tan divertidos, que ya están viejos, y sólo me hablan de enfermedades, de miedos y pesares… Yo te quiero a ti, que al menos pones chispa en mi ilusión dormida.

Ya te digo, las últimas locuras son memorables, y aún las saboreo, que me ando yo sola de risas por la casa, caminando entre las caras de los demás, todos serios y que me miran con gesto de… ¡cualquiera sabe de qué! Pero yo, ni caso, a lo mío, que me meto en mis sueños y sólo transito, que ya sabes tú cómo está la vida.

Que sí, que ya te lo he dicho al principio, que después de las últimas locuras oníricas me siento más viva, y es por eso que te necesito, que te busco cada noche entre mis sábanas, bajo la almohada, que te invoco con tesón y cabezonería, que no me resisto, que eres parte de mí, soy esa que se desdobla en ti, en la Loca de la noche, perdida entre tanta alma negra, tanto corazón helado…

Loca mía, te esperaré cada noche junto a la ventana, apoyada en el alfeizar, mirando hacia las estrellas, por si te veo montada en una de ellas… haciendo rimas y cabriolas con mis deseos, maullando como gata en celo.
Loca, ¡te quiero!


Foto: Aitor Texto: Edurne

miércoles 15 de julio de 2009

ESTÍO




VUELAN Y VUELAN

ALEGRES GOLONDRINAS

EN NUESTROS CIELOS.

Foto y Texto: Edurne

lunes 13 de julio de 2009

EN LA FRONTERA (II) "La caricia de la muerte"




Fue el roce, el leve roce de aquellas manos lo que desató la desgracia de Martín. Sólo fue un instante, o eso creyó él, un minuto, dos, acaso…

Hacía calor y en ese impasse de espera entre la última clase de la mañana y la comida, había decidido pasarse por la biblioteca. No tenía hambre, así que ya picaría algo antes de las tres, hora de volver al aula.

Hoy no había demasiada gente. El ambiente era bueno, tranquilo, así que no tuvo ningún problema en encontrar lo que quería, ni tampoco una de aquellas mesas tan solicitadas en las bibliotecas, había sitio de sobra, no como otras veces, sobre todo en época de exámenes.

Martín era profesor adjunto del departamento de Arqueología de la Universidad. Hacía cuatro años que había terminado la carrera, y desde entonces, allí estaba, en donde más le gustaba: entre huesos, fósiles varios y mandíbulas de Australopithecus…

Tenía que preparar una introducción a una clase práctica sobre técnicas de trabajo con útiles del Magdaleniense, en lo que él era un verdadero experto, y escogió ese día, ese momento, para hacerlo. Cuando de trabajo se trataba, no existía el tiempo para él, las vértebras de algún viejo mamut despistado siempre le esperaban en algún sitio para ser analizadas…

Ensimismado como estaba en sus pensamientos, no se dio cuenta de que alguien le estaba preguntando. Para cuando Martín volvió a la realidad, una joven estudiante esperaba paciente, y con una leve sonrisa le indicó algo con la mano, algo que él no comprendió.

Y fue entonces, en ese preciso instante, cuando esas manos le rozaron.

Sólo se oía el leve y monótono paso de las hojas, y en la lejanía algún ruido de pasos, pasos que deambulaban por la biblioteca. Reparó en los demás rostros. Eran caras grises, cetrinas, tristes, secas, mudas, como sin vida.
Y las manos frías de aquella chica que le habían rozado…

Parecía que todo hubiera cambiado de espacio, como si él mismo hubiera sido tocado por la muerte… El tiempo se congeló dentro de aquel lugar. Cuando pudo tomar conciencia de lo ocurrido, su entorno era otro.

Martín se encontraba en su despacho, frente al ordenador, rodeado de apuntes, libros, esquemas y alguna que otra pieza de las que los ignorantes daban en llamar “piedras”. Se estremeció, un escalofrío recorrió su cuerpo sin apenas darle tiempo a reaccionar.

Era tarde, demasiado tarde. No recordaba cuánto tiempo llevaba allí. Sí recordaba haber estado en la biblioteca al mediodía, recordaba la suerte que había tenido al encontrar una buena mesa para poder extender libros, apuntes… y también recordaba el roce de aquellas manos, ¡las manos de la muerte!

Pero no, él no creía en esas tonterías; la chica tenía las manos frías, sólo era eso, y cuando rozó la suya no lo hizo con intención de asustarlo, ¡si hasta le sonrió!
Y sin embargo esas manos le rodeaban, sí, ahora mismo esas manos le tocaban, le sujetaban… estaba a punto de caer al suelo del miedo que sentía, que le invadía completamente.

Cerró el libro que tenía abierto: “Tratado de Paleontología II”, se mesó los cabellos, echó hacia atrás la cabeza y suspiró. Al levantarse de la silla un leve chirrido le sobresaltó.

Se acercó hasta la puerta que estaba entreabierta. Salió al pasillo y miró en ambos sentidos. Nada, todo estaba en calma, tan sólo las luces de emergencia y una rayita de luz debajo de la puerta del profesor Martínez, al fondo del corredor…

Se adelantó hasta el pasillo de las aulas. Las luces estaban encendidas pero no parecía haber nadie. Y al volver hacia su despacho, ¡allí estaba ella de nuevo! Sentada en un banco, con la mirada ausente pero con una sonrisa en los labios.

Sintió un frío glacial. La muchacha parecía hacerle un gesto con las manos, aquellas manos trémulas que se agitaban ante su confundida presencia. Casi le tocaban, casi le rozaban. No entendía lo que le preguntaba, hacia dónde señalaban…

La miró a los ojos, y en esa profundidad sin fin, se perdió Martín. Se perdió con el frío como único abrigo. Estaba solo. No había rastro de la chica. Volvió a su despacho, el camino se le hizo eterno, el pasillo no tenía fin… y esas manos que le indicaban.

Llegó. La luz había cambiado. Las manos le asieron con firmeza y le llevaron hasta su mesa de trabajo. En la pantalla del ordenador, la chica le sonreía, le indicaba que mirara… El tratado de Paleontología II estaba abierto. Las manos pasaron las páginas: “Útiles muebles y domésticos en el Magdaleniense Superior: bastones de mando, agujas, arpones…”

A la mañana siguiente, Lucía Revuelta, la jefa de su Departamento acudió a la Universidad algo más pronto de lo habitual. De camino a su despacho vio la luz que salía bajo la puerta del de Martín. Se acercó. Sintió frío. Empujó la puerta mientras le llamaba…

Fue ella quien encontró el cadáver. Martín estaba sentado en su silla, con una mano en el ratón del ordenador. En la pantalla una recreación de la vida en el Magdaleniense Superior: un grupo humano mostrando diversos útiles y técnicas de trabajo. Una muchacha que parecía sonreír, sostenía un pequeño arpón con sus manos…

La cabeza de Martín reposaba encima del Tratado de Paleontología II, justo sobre una ilustración de diferentes tipos de arpones. Y en el corazón de Martín, clavado, un ejemplar único de arpón magdaleniense, tallado en asta de cérvido y con incrustaciones que denotaban el alto estado de perfección alcanzado por el Homo Sapiens Sapiens…


Foto y Texto: Edurne

viernes 10 de julio de 2009

EN LA FRONTERA (I) "Sky Hotel"




Llevaba demasiado tiempo conduciendo, el cansancio y el sueño amenazaban, así que resolví desviarme en la primera salida de aquella interminable autopista a ninguna parte.

Todavía pasaron veinte minutos más hasta que apareció el cartel que me anunciaba la esperada salida. “Mountaingreen”. Nunca había oído hablar de Mountaingreen, pero claro, en un territorio tan vasto y extenso era normal.

Sin pensarlo dos veces, giré el volante y me adentré por la vía de salida. Todavía no podía ver la ciudad, pero al final de la segunda curva, ante mis ojos, nublados por la bruma vespertina, apareció un pequeño núcleo urbano.

Según iba acercándome tuve la sensación de que el lugar se iba alejando de mí y que la montaña situada detrás de la ciudad aumentaba de tamaño, como si quisiera engullirme. La sensación de ahogo se sumó a la perplejidad ante el paisaje y la oscuridad con que se cubrió de repente.

Todavía no sé muy bien cómo, pero ahí estaba Mountaingreen… La primera rotonda que daba acceso a la ciudad, me tuvo girando a su alrededor como diez minutos seguidos hasta que pude salir de ella. Cada vez que creía estar en la dirección correcta, aquélla me indicaba el centro de la ciudad; el indicador cambiaba de lugar, o yo creía que cambiaba. Era como si alguien manejara un tiovivo a su antojo.

Por fin me vi en el camino adecuado. Llegué a una pequeña plaza. La noche empezaba a adueñarse de las calles y un pesado silencio enmudecía el leve susurro del paso de las horas.

Aparqué el coche, salí, y recuerdo que la ausencia de vida se apoderó de mi corazón. Al final de la calle divisé una figura que caminaba presurosa, le hice un gesto para llamar su atención pero pareció no verme. Miré a mi alrededor y, nada, no había nada. Mi reloj marcaba las siete y media de la tarde. En una esquina divisé una señal que indicaba hotel cercano. Monté de nuevo en el coche y mi sensación de ahogo desapareció.

Continué unos doscientos metros en la dirección que marcaba la flecha, “SKY HOTEL”. Unas letras de neón azulado lanzaban el débil reclamo del hotel. Dejé el coche justo en frente del hotel, saqué la pequeña maleta del maletero y me encaminé hacia él.

Mis piernas no querían caminar, era como si el asfalto se derritiera y me quedara ahí atrapado, entre la brea de esa ciudad extraña. Llegué hasta la escalera principal y a duras penas pude subir los escalones que me separaban de la entrada. Apoyé las dos manos en el cristal de la puerta, queriendo vislumbrar algún rastro de vida humana en su interior.

Sobre el mostrador de Recepción había una lamparita encendida, y en la pared se reflejaba una sombra inmóvil que era incapaz de identificar, pero de lo que sí estaba seguro era de que allí, tras ese mostrador había algo o alguien.

Llamé al timbre. La sombra se movió y la puerta se abrió. Avancé hacia el mostrador, y a cada paso que daba, el calor se iba haciendo insoportable. Empecé a cuestionarme el porqué de mi parada, cansancio, recordé, así que seguí caminando hacia... no sabía muy bien hacia dónde, pero seguía avanzando.

Llegué al mostrador y me asomé. Un ser diminuto estaba sentado detrás de aquel parapeto, una cara tan asustada como la mía me observaba. Carraspeé antes de poder hablar.
—Buenas, querría una habitación para esta noche…

Aquella especie de enano con ojos desorbitados y vestido de raso negro, me extendió una llave que tenía en la mano, y me indicó con un gesto que firmara en el libro de entradas. Pude ver que no había demasiada clientela. “Sky Hotel”, con ese nombre, había pensado, seguro que lo tienen todo completo, pero… no, tan sólo cuatro nombres con el mío. Firmé y me señaló el camino hacia el fondo, donde nacía una oscura escalera.

Pálidos destellos de una luz agonizante se lanzaban hacia el angosto pasillo. 187, ese era el número que aparecía en la fría chapa de la llave y que me estaba transmitiendo un gélido presagio. No parecía tener fin ese pasillo: 12, 13, 14… y cada vez más pálida la luz. Yo iba sujeto a mi propio miedo, me agarraba a él desesperadamente. A mis espaldas el sonido quedo de una ventana abierta golpeando contra el quicio. Y el aire, ese aire caliente, pesado, que ahogaba mis pensamientos…

La moqueta del suelo retenía mis pasos y me costaba avanzar. 75, 76, 77… Aún no llegaba.

Algo tiraba de mí, algo se pegaba a mí, algo de lo que no podía desprenderme. Susurros en mis oídos, leves caricias en mi cara. Quería gritar pero no podía. ¡Y el enano al final del pasillo! Sus ojos saltones brillaban entre aquella oscuridad. Ahora me llevaban. Alguien me llevaba, 135, 136, 137… Unas risas lejanas y yo que me desplomaba. 179, 180, 181… Ya, ya llegaba.

El enano esbozó una sonrisa y sentí un frió que me congeló el alma. Abrió la puerta con mi llave, y el leve roce con su mano al tratar de cogerla, pues yo la tenía fuertemente sujeta, me estremeció. ¡Adelante!, dijo, y cerró la puerta tras de mí.

Entonces pude abrir los ojos y fui presa del temor, nada, no había nada, tan solo una ventana abierta; el vacío, la nada me rodeaban mordiendo mis entrañas. Aquella ventana parecía la única salida posible pues la puerta había sido cerrada desde fuera, yo mismo había oído las tres vueltas de llave.

Salté, salté. No sé cómo lo hice, no sé si fue un salto hacia la muerte o… No, porque estoy vivo. La altura era poca y tan sólo me fracturé una costilla y la clavícula izquierda, pero una vez que me vi en la calle, eché a correr hacia el coche. La noche lo había envuelto todo. Entré, cerré con los seguros y desde allí pude contemplar el espectáculo: el hotel, la ciudad, fueron desapareciendo ante mis ojos y yo quedé a merced de la noche en la inmensidad de no se sabe dónde.

Esperé hasta que la alborada puso un poco de orden en mis pensamientos y en el paisaje que me rodeaba. Tardé en volver a la autopista. Cuando llegué a la primera gasolinera, busqué un mapa de la zona, pregunté, pero nada. ¿Mountaingreen…? Nadie había oído hablar de ella, no aparecía en ningún lado.

Algo frío, pegado a mi pierna a la altura del muslo hizo que buscara en el bolsillo del pantalón y, ¡allí estaba, milagrosamente, la llave de la habitación 187 del Sky Hotel!

Mountaingreen nunca existió pero, yo estuve allí.


Foto: Aitor Texto: Edurne

jueves 9 de julio de 2009

RONDA DE MEDIA NOCHE



Rondan los vientos del sur por mis pestañas
Y le cantan al ángel dormido
De mis entrañas.

Asoma su cara redonda la Lola,
Guardiana de mi nido
Siempre presta, quieta como una bola.

Callejean los niños que alberga mi esperanza,
Y a lo lejos se oye un silbido…
Mi amor, que hoy llega con tardanza.

Rondan los sueños de antaño, inertes
Como el buen vino ya bebido,
Rondan y me bailan alegres…

Foto: Aitor Texto: Edurne

miércoles 8 de julio de 2009

SIN ELLAS


Ya no soy nadie sin ellas.
Cambio las tinieblas de mi noche inconsciente por estas pequeñas ventanitas que me alisan el camino.
—Aquí una mísera pulguita, aquí unos amigos—. Y la pulguita que hace de gran diva.
¡Es fabulosa la vida!
Sonríe mi cara cuando la miro por encima, a la vida… ¡si hasta parezco mi abuelita!
A tientas me sorprenden los precios en el súper, pero ellas me rescatan de tanta maraña ilegible. ¡Por Dios, qué susto!
¿Y cómo fue que ocurrió, cómo que estas dos lupitas pasaron a formar parte inseparable de mi anatomía facial, a ser la máscara de ver la vida en blue, en rose…?
Muchas veces me las descalzo para no estropear los sueños, que así, en pequeñito, los problemas no son tan entendibles, que casi se hacen invisibles…
Pero si quiero vivir otras vidas y pasearme por mares profundos y abismales, ¡al rescate mis gafitas!

Foto y Texto: Edurne

domingo 5 de julio de 2009

CURRICULUM VITAE (II) " De nuevo Eva"


Eva Laínez.
48 años.
Soltera.
Periodista.
Madrid.


No puede decirse que mi vida sea monótona y aburrida. Todo depende del cristal con que se mire, claro. Dices que eres periodista, que trabajas en una de las emisoras de mayor audiencia nacional, que conduces un magazine de cuatro horas diarias desde el que puedes hasta sentar cátedra, que eres un personaje conocido y respetado, que asistes a cuantos eventos te inviten y se precien de tener una categoría, que tienes un caché… ¡y la gente ya quiere ser tú! Pues no, que no lo quieran, que hasta yo estoy harta de ser Eva Laínez.

Hoy tengo la entrevista con el mequetrefe del otro día. Estos tipos que ocupan un cargo cultural en la Administración, y que han saltado al panorama social gracias a un boom literario… ¡me enferman! Y éste no es la excepción. En la entrevista previa ya se dejó caer, vamos, que ya se le vio el plumero.

Pero ahora mejor termino mi desayuno, ya son las 07:30. No he dormido muy bien y presiento que la mala leche va a ser la protagonista del día. Para colmo tengo que pasar la ITV al coche, llegaré tarde a la emisora. Voy a llamar a Joserra para que se encargue él de los teletipos de esta mañana, ya los revisaré yo después.
La verdad es que no sé porqué sigo aún con esta tartana de coche, no me da más que problemas pero bueno, tampoco he de impresionar a nadie, así que lo del coche es algo secundario.

Voy tarde, hoy tampoco tengo tiempo para maquillarme, y además, he perdido la costumbre, tampoco es imprescindible, a través de las ondas, nadie me ve, no tengo que epatar por mi aspecto físico, mi cabeza es la que impresiona, es mejor así… Pero hoy, hoy me apetecía “iluminarme” un poco.

Son las once y entro en la emisora con cara de pocos amigos. Pedro, el vigilante del parking se ha percatado y tan sólo me ha saludado con un arqueo de cejas, se lo agradezco, no tengo ganas de perderme en afirmaciones tontas sobre el estado de los cielos y el frío madrileño.

Parecerá una tontería, pero la entrevista de esta tarde me tiene un poco nerviosa. Según subo en el ascensor me miro en el espejo, de reojo primero, y descaradamente, después. Ya sé que dicen que parezco ambigua, que mi aspecto es un tanto andrógino. Mejor. Pero a mí me gusta. Me quito las gafas, ensayo una sonrisa, más bien una mueca, y me interrogo mirando a esos ojos azules, fríos como el acero, que me observan…

No me da tiempo a responderme, la puerta se abre y allí está Pepa con las carpetas. Me saluda efusivamente, como todas las mañanas y como es habitual en ella, esta chica es así, emocionante, efusiva… le doy una palmadita en la espalda y le dedico un “ánimo, compañera”, como siempre.

Hoy no es un día cualquiera, está claro, y ahora que lo pienso, no recuerdo con qué pie me he levantado, tampoco sé si este detalle tiene alguna importancia en nuestras vidas…
Me encierro en mi despacho. Esta mañana ya tengo acumuladas tres carpetas, gruño, así, para mí, pero gruño.

Reviso toda la información sobre el escritor de moda, me la sé de memoria. Seguro que tengo más datos sobre la vida y milagros del interfecto que él mismo. Cierro la carpeta con rabia. No me gustó su forma de mirar, de mirarme… Hoy le daría un poco de su propia medicina.

Las dos y media, Mamen, mi subdirectora, me da un toque: “¡Hay que comer, Evita!” Comemos y me siento algo mejor. ¡Ahora que me den a mí directores de Bibliotecas con premios literarios… que me den!

¿Y ahora por qué lloro? Si ya ha pasado todo, si ya he resuelto la situación satisfactoriamente, como siempre, si Eva Laínez es mucha Eva Laínez…
“El pez grande se come al chico”.
¿Y por qué estoy aquí, agarrada al volante de este coche que odio, y encima llorando?

El tráfico por O’Donell es intenso y por eso me gusta atravesarlo y venir a parar a la parte trasera, siempre encuentro sitio cerca del Hospital Infantil. Respiro y espanto mis fantasmas.

Hoy ha terminado el día raramente. Al final sucumbí a la tentación.
Cuando apareció de nuevo… él y su sonrisa, él y sus ojos, verdes como esmeraldas… ya, ya sé, a veces soy capaz de volverme de lo más cursi.
Y aquel sitio tan decadente, la música, el alcohol, mi soledad, la suya, o… ¿la vida misma?
Hoy he roto la norma y no sé si quiero restituirla.

* Conviene leer antes, o recordar "La tentación de Eva"

Pintura: Antonio Texto: Edurne

sábado 4 de julio de 2009

CURRICULUM VITAE (I) "Panes et Circenses"



Pedro Ortiz.
45 años.
Casado. Dos hijos.
Parado.
Granollers. Barcelona



Si en mi familia todo el mundo es del Espanyol, ¡a santo de qué habré salido yo tan señorito y tan culé!

Ya son casi dos años de este aburrimiento que me congela por dentro, así, como si me mordieran las tripas. La Paqui dice que soy yo, que no me suelto, vamos, que no me muevo. Tal vez tenga razón, y es que encima he engordado como ocho o diez kilos desde que nos echaron a la calle por culpa de la maldita regulación.

Desde luego que este Messi es un crac, menos mal que El Mundo Deportivo y el Marca me ayudan a sobrellevar las mañanas, porque con la casa vacía… Los chicos en el instituto, la Paqui en sus casas, que gracias a ella que vamos tirando. Y yo aquí. Ahora toca ventana. Ya me lo sé todo: Manolo que abre el bar, su mujer que también va por las mañanas para ayudarle en lo de las banderillas. Mari Luz, la pescadera, que sale a echarse el cigarrito de las once y media, justo cuando las marujas suben y bajan por la cuesta de La Mercè, me solidarizo con ella y también me fumo uno, el de las doce menos veinticinco, aunque ya llevo unos cuantos y debería dejarlo…

Hoy está nublado, parece que va a llover; de todas formas creo que bajaré un poco a hacerle una visitita a Manolo, un par de chatos ya caerán hasta la hora de comer, y además, Manolo también es culé, así que tenemos tema de conversación.

Llega la Paqui, la veo bajar del autobús, salgo a su encuentro, que no se diga que no hago nada… Tiene cara de cansada, no me extraña, en esas casas de pijos a las que va a limpiar la explotan aprovechando la situación en la que nos encontramos. Le cojo las bolsas del Mercadona. Salchichas, hay unos cuantos paquetes de salchichas, sinceramente, las salchichas no me gustan, pero… pues eso, salchichas y latas de tomate Orlando.

Subimos a casa. Pongo la mesa mientras ella se afana con las ollas. Lentejas, las lentejas que sobraron de ayer, y los platos de Duralex de cuando nos casamos. Abro dos paquetes de salchichas.

Llegan los chicos. El Sergio con cara de dormido, este niño siempre parece estar en las nubes. Casi no hablamos. Terminamos de comer y en el telediario dan los deportes, es lo único que me interesa.

De pronto me paro a pensar: tengo 45 años, después de la siesta otra vez la ventana, el bar de Manolo, la partida, la cena, los chicos y sus peleas, la Paqui y su tristeza, su cansancio, mi vergüenza…
Mañana será otro día.

Foto: Antonio Texto: Edurne

lunes 29 de junio de 2009

UN NUEVO DÍA


Asoman las palabras,
tímidas,
como pequeñas florecillas.
Asoman cuando el viento
arrastra la pesada calma
de la mañana.

Y de rojo viste la rosa de mi rosal,
de rojo mi pequeño corazón,
en suaves aguas mecido…

Asoman la risa y mil perlas
que bostezan en mi sueño,
dando brillo a la tarde
teñida de oro y marfil.

Si mi vida fuera de agua,
Si mi vida fuera de aire…
mil saetas cruzaran los cielos,
mil querubines su trompetas
hicieran sonar…

Madreselvas y pequeñas violetas
alfombrando mi camino,
reciben los pasos de mis pies,
ligeros,
que,
calzados con las alas del amor,
ebrios transitan por la senda
de tu sonrisa.

Asoman a la vida las primeras
luces de la mañana.
Asoman ríos de tranquilas aguas,
y frescas sombras,
dando reposo al mensajero
de nuestro deseo…

Foto y Texto: Edurne

miércoles 24 de junio de 2009

HISTORIAS DE LA RÍA (III)







Junio llega a su fin. Un curso escolar más en mi haber. Y el grado de estrés al límite.
Estoy cansada, y por eso se me acumula el trabajo, el de dentro, el de fuera, y el de los medios, ¡jajajaja!

Me asomo a la orilla y apoyada en la baranda, observo mi querida Ría, la Ría de mi infancia, de mi adolescencia, mi juventud y mi madurez…

Es ella, la de siempre, pero rejuvenecida, más hermosa, coqueta, con adornos que la hacen irresistible. Yo siempre la quise, incluso cuando sus vestidos estaban cargados de hierro, de restos de vaya usted a saber qué… con ese color marrón chocolate espeso, con aquellos bultos que veíamos bajar desde el puente del Conde Mirasol o el de Marzana. Bajar y desaparecer por San Antón, camino de La Peña.

Recuerdos. Infancia.
La Ría, mi Ría, nuestra Ría.

Bilbao no sería la que es sin ella: espina dorsal, social y económica de toda una ciudad. Margen derecha y margen izquierda. Los adjetivos ya nos dan la pista de por quién estaba y está poblada cada una de las márgenes…
Bilbao y su Ría.

Reconversión al 100%100, de ciudad eminentemente industrial, gris y lluviosa, casi oscura, Bilbao, cual Ave Fénix, supo resurgir de sus cenizas en épocas realmente malas, duras… Y aquí estamos, con un carné cultural, de Servicios y demás actividades propias de una ciudad moderna del siglo XXI.

Hace dos fines de semana se celebró la 1ª Noche Blanca- Gau Zuria. La verdad es que fue un éxito. Museos, Bibliotecas, y otro tipo de Entidades abiertas al público, ofreciendo espectáculos diversos y posibilidad de visitarlas, ver sus exposiciones gratis, conciertos al aire libre…
Todo esto formó parte de las actividades programadas para celebrar el día 15 de este mes el 709 cumpleaños de la fundación de la "muy noble y muy leal villa" de Bilbao por parte de Don Diego López de Haro, alias "El Usurpador", puesto que el honor de ostentar el "Señorío de Vizcaya" -Bizkaia- le correspondía a su sobrina, Doña María López de Haro

Y también la Feria del Libro, más pequeñita que la de Madrid, ¡normal! Llovió un poco, pero igualmente se pudo pasear y, algo curioso, el fin de semana anterior vi a Toti Martínez de Lezea firmar ejemplares en Madrid y ese domingo 14, ¡estaba haciendo lo mismo en Bilbao!

El Arenal y la Feria, Los Tingladillos y el Mercado de Flores de los domingos. Paseos desde el Casco Viejo hasta la zona del Guggenheim, del Euskalduna y la famosa Grúa “La Carola”…
Paseos bilbaínos, paseos por mi ciudad…

¡Quedan ustedes invitados!


Fotos: Edurne Folleto: De la organización de la “Gau Zuria”




jueves 18 de junio de 2009

¡AQUÍ ESTÁ!



No me puedo resistir.
Un año más, un libro más… y sigue siendo emocionante, muy emocionante, tener en tus manos el libro, el famoso libro. Tocarlo, olerlo, abrirlo, pasar página a página y encontrarte con los textos: los de tus compañeros, el tuyo (es que somos muchos, así que a uno por barba)…
Acabo de llegar a casa con mi maletita llena de libros, y no me puedo resistir, tengo que dejar constancia de mi alegría.

Este libro, no sé si será porque ya venía marcado con el número trece, desde antes de nacer ha estado un poco como gafado, pero al final hemos dado a luz un hermoso baúl de historias. Historias alegres, historias entre "que sí-que no" (que caiga un chaparrón), historias tristes… Historias al fin y al cabo.
Vidas inventadas, vidas con mucho o poco de verdad, salpicadas con un poquito de humor, de gracia, de lagrimillas de quita y pon, pero siempre de muy buena intención (me perdonen la rima)...

Todos los años lo repito, pero no por ello es menos sincero:
Gracias a todos y todas los que han hecho posible que nuestra ilusión haya vuelto a cuajar en negro sobre blanco.
Gracias a mis compas, a los de los jueves, con los que llevo tantos años compartiendo.
Gracias también a los demás, a los compañeros de tertulias, catas de libros y de Taller. Y gracias a nuestra profa, a Ana, que tiene el trabajo de coordinar tanto “talento” suelto (jejejeje), que con paciencia y buen hacer consigue que cada curso sigamos teniendo ganas de continuar.

Un aplauso para nuestra ilusión, porque, “escribidores” que no escritores, nos empeñamos en sacarle jugo a la imaginación con nuestra mejor voluntad y disfrutamos con ello.

¡Así que… esto es lo que hay, nosotros, en nuestros trece, pese a quien pese!

Libro: Taller de Escritura Creativa ALFA

lunes 15 de junio de 2009

LA LUNA, MI LUNA...



LA LUNA CLARA

PENDE FIRME EN EL CIELO

DE MIS DESEOS.


Foto: Aitor Texto: Edurne

viernes 5 de junio de 2009

COSER Y CANTAR



La tienda de ultramarinos de Pedrito, “El laurel”, era de las más concurridas en el barrio. Y allí estaba Manolita, que aguantaba la cola de mala gana pero, como su madre no podía ir, no le quedaba otro remedio que pasar como mejor podía la casi media hora de espera. Menos mal que Pedrito siempre tenía la radio encendida…

A Manolita le gustaba cantar, más bien había nacido cantando. Desde chica se pasaba todo el día pegada a la radio oyendo las canciones de Juanita Reina, de Marifé de Triana, Conchita Piquer, Imperio Argentina… Y más de una vez se había imaginado como ellas, subida a un escenario, cantando y bailando. Manuela, su madre, que era modista, siempre mantenía encendida la radio que había en el taller de costura. Desde allí se lanzaba Manolita a sus arrebatos cantores para el deleite de su madre, de Matilde que ayudaba a la madre en la labor, y de cualquiera que se pasase por allí, clienta o vecina.

La realidad, en cambio, poco tenía que ver con el brillo de los escenarios con que ella soñaba. Desde los catorce años, su madre la había puesto en el obrador de las monjitas para que le enseñaran a bordar, ya que lo de la aguja se le daba bien, y así, mientras aprendía el oficio, se ganaba unas pesetillas haciendo tiras de vainica en las sábanas de los ricos que hacían sus encargos a las hermanas. A veces, también ayudaba a su madre y a Matilde a hilvanar o deshilvanar dobladillos, bajos y bocamangas, mientras canturreaba por lo bajito o a pleno pulmón.

Manolita era alta, espigada, con un pelo que desparramaba fuego entre unos espesos rizos que caían sobre sus rectos hombros. Miraba con la fuerza de dos zafiros, y a pesar de sus dieciséis años, su cuerpo lucía maduro y bien formado, por lo que no era difícil imaginarla como una rutilante estrella de la canción. Era hija única y de padre ausente al que nunca conoció por mucho que preguntara de chica, primero a la madre y luego al de allá arriba, que todo lo sabe y todo lo ve… Sin embargo, creció feliz, educada con cariño y mucha rectitud por su madre, que también ejercía de padre.

Ya iban para diez minutos los que llevaba Manolita esperando a que le llegara el turno. Para distraer el tiempo canturreaba por sus adentros:
“Y el gitano a la gitana, de esta manera le habló: échale guindas al pavo, pavoooo, que yo le echaré a la pava, azúcar, canela y clavooo…” ¡Ay, si ella pudiera subirse a un escenario de verdad, cantar ante un micrófono y un público real y no sólo en las reuniones familiares o para los vecinos en las fiestas de Navidad…!

Las canciones se le agolpaban en la cabeza, en la garganta y en el cuerpo. Había un programa en la radio todos los sábados a la tarde que era un trampolín para jóvenes valores de la canción, Tu oportunidad se llamaba; desde luego, ella lo hacía infinitamente mejor que muchos de aquellos concursantes, aunque los había que eran buenos de verdad… ¡si pudiera presentarse! Pero no sabía cómo podría hacerlo. Y seguía repasando su repertorio:
“En los carteles han puesto un nombre que no lo quiero mirar, Francisco Alegre y olé, Francisco Alegre y olá…”, “Julio Romero de Torres, pintó a la mujer morena…” “Te quiero más que a mis ojos…”

Pasaban los minutos y ya sólo le quedaban por delante la señora de todos los viernes y María, la madre de las gemelas del quince. Pedrito no perdía la oportunidad de echarle una sonrisa de vez en cuando pero ella seguía deambulando por sus fantasías.

—Disculpa, muchacha, ¿eres tú la última? —oyó que decían a su espalda. Se volvió asustada, como si la hubieran pillado en algún renuncio, y sus ojos se encontraron con una sonrisa que se escondía tras el humo de un habano, un gabán de paño del bueno y un sombrero de ala estilo americano. Se sonrojó y asintió con la cabeza. El hombre aspiró el habano y lanzó una bocanada de humo al aire antes de hablar.

—Gracias, y perdona si te he asustado, pequeña.
Al oír esa voz todos los que se encontraban en el establecimiento se volvieron. ¿Sería él, el de la radio, la voz más conocida de las ondas? ¿Sería Agustín Pedraza, el locutor-conductor de Tu oportunidad? La señora de todos los viernes, dejando a un lado su timidez, rompió el momento mágico y se atrevió a preguntar.
—Oiga, ¿no será usted Agustín Pedraza, el de la radio, verdad?
El hombre se quitó el sombrero, apagó el habano y obsequiando al personal con una amplia sonrisa, dijo que sí, que eso parecía, que era Agustín Pedraza, el de la radio.
—¿Y usted, qué hace en esta tienda de ultramarinos? —se atrevió a indagar Pedrito.
—Pues verán, voy de camino a la emisora dando un paseo, y se me han antojado unas manzanas reinetas justo al pasar delante de la tienda, tienen una pinta buenísima…

Enseguida se creó un clima distendido y cordial. Los parroquianos se atrevieron a preguntar por la marcha del concurso de los sábados y él se sinceró, les contó que andaba inquieto pues le habían fallado dos aspirantes y tenía que encontrar a alguien para hacer una prueba antes de diez días.

Todas las miradas se volvieron hacia Manolita y ésta notó que la cara le abrasaba. Se sintió descubierta, como desnuda ante desconocidos, quería salir corriendo pero sus piernas preferían quedarse. Pedrito hizo los honores.
—Señor Pedraza, esta muchacha es de lo mejorcito que hay, un diamante en bruto, un valor desperdiciado. Hágale la prueba a ella y verá como no le defrauda. Esta niña ha nacido cantando, la música es su vida.

Todos los presentes corroboraron la presentación de Manolita, pero ella tan solo quería salir de allí, correr a refugiarse entre los brazos de su madre. Sin embargo, el susto la tenía clavada al suelo. Pedraza la miró con interés, se acercó a ella y le dijo:
—Si eso es cierto, muchacha, no debes dejar pasar la oportunidad. Estaremos encantados de poder hacerte una prueba y con suerte serías seleccionada para participar en el programa que se emitirá dentro de dos sábados. ¿Qué dices, te gustaría?

No se lo podía creer, estaba soñando, seguro, pero si ahora mismo acababa de imaginarse en esa emisora, en ese programa… No, no podía ser cierto, la suerte es algo que les ocurre a otros, siempre a otros, nunca a los que son como ella. Manolita no sabía qué responder, estaba nerviosa.
—Yo, yo, disculpe pero no sé, no creo que eso sea posible, tendría que comentarlo en mi casa, y lo más probable es que no me dejen participar; además yo sólo canto para mí y mi familia, no sé… Pero muchas gracias de todos modos. Disculpe pero ahora tengo mucha prisa, mi madre me espera para que le lleve la compra. Muchas gracias, de verdad, muchas gracias, señor.

El hombre no se dio por vencido, sacó una tarjeta del bolsillo interior de su americana y se la dio.
—Toma, muchacha, ésta es mi tarjeta, ¿ves?, aquí pone mi nombre y que soy locutor de Radio Continental, no te estoy engañando. Tranquila, pequeña, pero no dejes de comentarlo en casa y si cambias de opinión… me llamas.

Era su turno pero, tan azorada como estaba, había olvidado por completo el encargo de su madre, así que salió de allí sin hacer la compra ni “ná”.

Llegó a casa corriendo, subió las escaleras de dos en dos y entró como una exhalación en el modesto piso, que era vivienda y taller a la vez. Manuela y Matilde levantaron la vista de la labor y se la quedaron mirando con expresión de susto.
—¿Qué ocurre, hija?
Dejó Manolita la bolsa de los recados, vacía, en el suelo, y contó como pudo el encuentro de hacía unos minutos. Pedraza, la radio, el concurso, la tarjeta…
—¡Madre, yo quiero ir, yo quiero cantar en la radio! —terminó sofocada y radiante, excitada, Manolita.
—Ya hablaremos más tarde de ello, pero ahora necesito que me vayas a la mercería de Doña Sara y me traigas hilo blanco de repasar, torzal gris y una bobina normal, cinturilla para esta tela, una docena de botones camiseros, una sisa azul y otra blanca, un alfiletero nuevo… Hala, y no tardes, que estamos necesitando esa cinturilla.

Bajaba Manolita ahora con calma por las escaleras de madera, parándose a oír el crujido de los escalones y las voces que venían del patio, las radios encendidas, las canciones que inundaban su espíritu y su cuerpo... Llegó a la calle, y mientras encaminaba sus pasos hasta la pequeña plazuela del barrio donde estaba la mercería de Doña Sara, pensaba que no había nada que hacer, que su madre nunca la dejaría cantar en la radio, que tendría que conformarse con esos momentos de “gloria” a los que tenía acceso de tarde en tarde cuando acompañaba a su amiga Conchi a ver a su madre, que limpiaba en uno de los cabarets del barrio chino. Allí había un pequeño escenario con un micrófono, y ella se subía y se arrancaba con esas coplas que tan bien cantaba… Mientras, Conchi, su madre y el encargado del local, cerrado a esas horas, sonreían y aplaudían.

Al llegar de nuevo a casa, Manuela la estaba esperando sentada a la mesa de la cocina con un tazón de café con leche y sopas. Hizo que se sentase a su lado y, tomándole la mano, le dijo que había estado pensando, y que después de mucho darle vueltas al tema había decidido dejarla hacer esa prueba, que total, nada se perdía y ella, Manolita, podría cumplir una parte de su sueño, cantar ante un micrófono de verdad y ante un público de entendidos en la materia. Así que Manuela dio su consentimiento y llamaron al señor Pedraza.

En ese instante, en la radio sonaba el programa de canciones dedicadas, ése en el que los novios y esposos se mandaban mensajes cifrados a través de inocentes canciones.
Lola la piconera le devolvió la calma y la sonrisa a la cara. Iría a la radio, haría esa prueba y sería elegida, estaba segura. Se abrazó a su madre entre risas e hipos nerviosos.

La prueba, como era de esperar salió bien, muy bien, y Manolita fue seleccionada directamente para el programa del sábado doce de mayo, donde tendría que pelear con otros nueve aspirantes por conseguir una plaza en las semifinales del concurso.

Los días siguientes fueron de mucha emoción. Todo el barrio estaba alterado, ¡Manolita, la chica de la modista del trece, iba a cantar en la radio! Las monjitas le dieron todas sus bendiciones y un escapulario de la Virgen para que la protegiera y ayudara, sin dejar de repetir que rezarían y rezarían a cada momento por ella sentadas alrededor de la radio el sábado por la tarde. La señora Sara en la mercería, Pedrito el tendero… Todos estarían pendientes de las ondas ese día.

Manuela le hizo un vestidito blanco con festón de galletilla de color azul, a juego con sus ojos, en el escote. Estaba preciosa. Su madre y el tío Salvador estaban entre el público, y los aspirantes a nuevos valores de la canción esperaban nerviosos su turno para demostrar su arte.

Y llegó el momento.
“¡Y ahora, con todos ustedes —anunció Agustín Pedraza—, Manuela Garcés!”

Entonces ella se adelantó con paso firme, sacudió su melena hacia atrás, los focos la iluminaban dando un brillo especial a su cabello, que lanzaba fuego. El corazón le latía como si fuera una legión de caballos salvajes al galope; un sudor frío recorría su espalda, pero ella caminaba con una sonrisa en los labios, y con la seguridad y el aplomo de alguien que sabe que ése es su puesto, que ha nacido para estar sobre un escenario. Se detuvo un momento, alisó su vestido e hizo un último ademán sacudiendo ligeramente todo su cuerpo. Hormigas le trepaban por las piernas y un ejército de mariposas revoloteaban en su estómago; la cabeza le daba vueltas y el vértigo se le asomaba por los ojos, centelleantes. Subió los cuatro escalones hasta el escenario, sujetó con fuerza el micrófono y, tras los primeros acordes de la orquesta, se escuchó por todo el estudio una voz clara y potente…
“Échale guindas al pavo, pavo... échale guindas al pavo, que yo le echaré a la pava, azúcar, canela y clavo… que yo le echaré a la pava, azuquita, canela y clavo…”




Foto: De la memoria familiar Texto: Edurne Vídeo: Youtube

lunes 1 de junio de 2009

DESDE MADRID CON AMOR (Crónicas del Foro XXV)


Primavera loca. Fin de semana caluroso en el Foro. Feria del Libro.
Y yo allí, que procuro no perdérmela.
Primero un paseo por La Rosaleda del Retiro. Variedad de rosas en retirada de sus hermosos despliegues, y es que el calor, hace estragos.
Hace un año, mi entrada era casi idéntica.
Y yo allí, aspirando y estornudando…




Comienza el recorrido por las distintas casetas del paseo librero. Y conforme avanza la mañana, más y más gente. La Feria en sí es todo un acontecimiento. Muchos van sólo por ver quién firma y por comprobar que es más alto, o más guapa, o más amable que como lo-la pintan… Todo un acontecimiento, ya les digo.






En algunos sitios me paraba más, en otro menos, a veces me perdía algún personaje, pero de algunos sí me percaté: Maruja Torres, muy afanada ella en las firmas y dedicatorias. Javier Cercas, Ian Gibson. Más, había más, ya lo creo.





Compré unos libros (de los que ya hablaré en otra entrada más adelante), y también me hice con un ejemplar del último libro de un compañero blogger, “Cien palabras de amor” de Santiago Tena, a quien me hubiera gustado conocer personalmente, pero… firmaba el domingo a la mañana y yo me pasé el sábado (¡otra vez será!).







En fin, que el calor apretó por momentos, pero por lo demás, fue un paseo literario agradable. Además, el Retiro invita a eso, a pasearse y luego sentarse en una de sus terracitas y tomarse un algo fresquito viendo el pasar de tanta humanidad…
El cielo jugaba entre nubes de quita y pon. Don Lorenzo salía y atizaba de lo lindo. Y las rosas allí, impasibles, aguantando impertérritas, compitiendo con la belleza de las letras, de los libros…
Hasta el 14 de Junio, el Retiro es una librería ambulante. ¡No se la pierdan (si pueden y quieren)!








Fotos: Antonio y Edurne









miércoles 27 de mayo de 2009

EN EL JARDÍN



Hoy creció una rosa en el jardín
del corazón.
Abierta al mundo con perplejidad,
con perfume que viene y que va.

Hoy amaneció la esperanza
pintada de rosa,
sin cadenas que la aten
a los llantos del planeta.

Hoy sonríe la semilla
de la alegría, escondida
entre pétalos y soles
de primavera tardía.

Hoy, que despierto con nubes
en los ojos,
con estrellas en el pelo enredadas,
hoy, una rosa que mi alma engalana.


Foto: Antonio Texto: Edurne

domingo 24 de mayo de 2009

TESTIGO



Mudo testigo del paso del tiempo,
te yergues en medio de la nada
de mis deseos,
justo
cuando he decidido abrir al mundo
tus tesoros.

Solamente unas manos pueden empujar
tus goznes y descubrir
el paraíso de tu alma desolada,
los aromas de tus sueños macerados
en aceite de dulce ambrosía.

Alba dorada que despierta ante tus ojos,
que despereza al sabor de pasiones
dormidas.
Grita tu carne,
se duele del abandono.
Piel reseca,
cubierta de huellas del desamor
de otros tiempos, allí olvidado.

Me miras desde tu lontananza,
luciendo tonos de otras vidas,
me miras con quejas y reproches,
-y en mí todo son dolores-.

Llaman a mi casa,
acudo presta.
¡Huya de mí la tristeza!


Foto: Aitor Texto: Edurne

miércoles 20 de mayo de 2009

JUEGOS MALABARES


El domingo me sorprendió esta imagen: un circo junto al mar, con sus carpas rojiblancas (¿serán del Athletic también?), y el “cole” en un camión con trailer.

Cuando terminé Magisterio, en el año 80 (ya ha llovido un rato largo), me moví por todas partes, hasta rellené papeles para irme a Nicaragua con los sandinistas, a alfabetizar a diestro y siniestro. Al final, me convertí en maestra con plaza en propiedad, o sea, me “opuse” y me “opuse” y lo conseguí, las lentejas aseguradas (aunque cualquiera sabe…)
¡Y ahí terminó mi sueño de maestra aventurera (en mi fuero interno lo sigo siendo)! Y ser maestra, créanme, es una aventura diaria.

Siempre me han intrigado estos otros mundos paralelos al nuestro, al llamado “normal”. Claro, en los circos, pequeña comunidad nómada, también hay niños, y también han de ser escolarizados (ahora por ley, que antes... ¡cualquiera sabe!). Niños que a mas de pertenecer a ese mundo tan peculiar que es el circo, que aparte de aprender el oficio de domadores, trapecistas, funambulistas o payasos… también han de saber dónde está Teruel (que sí que existe), o Villaconejos (con sus melones), o el municipio de Getxo (en la orilla cantábrica), no sólo para poder llegar y plantar la carpa de colores, sino también por aquello de la Geografía, y saber por qué mundos anda uno.

A veces me pregunto cómo serán esos niños, si echarán en falta todo lo que tienen los que viven en una casita que siempre está en el mismo barrio, que van a la misma escuela todos los días…

A veces miro a mis pupilos y me doy cuenta de que no saben valorar lo que tienen; que tienen mucho, demasiado, más de lo que debieran, mucho más de lo que tal vez se merezcan o de lo que saben apreciar y asimilar.

Y también doy en pensar en los maestros, las maestras, que van con el circo, de un lado a otro… Supongo que su alma también ha de ser errante, que su espíritu ha de ser aventurero.
No sé si alguno habrá llegado a jubilarse del magisterio siendo un titiritero de las cuentas, un contorsionista de la gramática…
La vida es un puro malabarismo.

El circo se llama “CIRCO HOLYDAY”. Tal vez el nombre tenga algo o mucho que ver con las vidas de los que en él habitan…


Foto: Edurne

martes 19 de mayo de 2009

PARADOJAS DE LA VIDA


Dicen que: "En casa del herrero, cuchillo de palo".
Deber de ser cierto, y si no miren ustedes el anuncio de esta inmobiliaria.
Se ve que la crisis llega a todos los sectores, y hasta los que se dedican a vender pisos y locales, tienen que poner en venta el suyo propio para poder seguir en el negocio...
Esta "foto" la venía viendo desde hace unos días, hasta que el domingo me atreví a hacerla a una hora en que el personal estaba comiendo y no había casi nadie por la calle.
Cuando paso por allí, suelo mirar los anuncios, los precios, y miro hacia el interior con disimulo y casi no suelo ver actividad. El agente inmobiliario con cara de aburrida conformidad, espera a que algún despistado empuje la puerta y entre a preguntar, tímidamente, por algún piso de tal o cual característica y más o menos este precio...
¡Es que la vida está "mu achuchá"!
Dicen que dicen. Dicen, sí. Digo. Me digan...
Foto: Edurne

lunes 18 de mayo de 2009

A MARIO


Ayer me dormí y te sabía vivo.
Hoy, desperté con tu ausencia,
Mario, maestro, amigo.

Dejas huérfanos,
que lo sepas.
Huérfanos de tus letras y compromisos,
de tus sentimientos envueltos en papel
de ternura y saber hilar fino.

Ya te veo, ya…
Allá arriba,
compartiendo mantel con los demás,
dale que te pego al verso.

Y mientras, aquí,
lloramos tu ausencia
en esta primavera de esquina rota.


Foto: Internet Texto: Edurne en un arrebato espontáneo de infinita tristeza

viernes 15 de mayo de 2009

ECOS DE MIL BATALLAS



Rompe la monotonía el viento del infierno,
y cae lluvia roja,
la furia de todos los cielos.

¡Calma!, piden los ángeles buenos.
¡Calma, que ya nos perdemos!

Suenan en otras batallas
ecos de mil victorias
y tres mil derrotas
ofrecidas al dios de la amistad perdida.

Resuenan en mi cabeza palabras y gestos.
Olvido mi nombre.
Olvido mi casa,
mi vida y mi sueño.
Olvido…

Viento del norte, viento de la noche
helada,
roja y morada.

Palabras, palabras…

Una vez subí hasta lo más alto,
allá donde no existe el tiempo.
Una vez bajé hasta lo más hondo,
allá donde no existe el aire.

Rompe la monotonía el viento del cielo,
y cae lluvia azul,
la paz de todos los infiernos.


Foto: Aitor Texto: Edurne

viernes 8 de mayo de 2009

CARACOL MIRICOL












“Caracol miricol, saca los cuernos al sol…”

Así reza la canción infantil que todos en algún momento habremos cantado.
Recuerdo las carreras de caracoles que hacíamos mis primos y yo de pequeños, y los caracoles que se preparaban con tomate para las navidades…
Ahora no como caracoles, y ni pienso en volver a comerlos.
Sólo de ver un caracol como el de la foto, me pongo mala de pensarlo.

Este molusco gasterópodo campa a sus anchas en una de las plantas de clase. Le echamos el lazo el miércoles, cuando salimos de exploradores al parque, en busca de muestras de todo tipo para elaborar un informe sobre nuestro ecosistema más cercano.
La expedición estuvo muy bien. El parque está justo a la puerta de la escuela, el día fue magnífico y los árboles, plantas y animalillos andaban floridos y juguetones.

Íbamos bien provistos de instrumentos para la recogida del muestreo, y la profa, o sea, moi même, no paró de disparar con su móvil a diestro y siniestro, “pescando” a líquenes invasores de troncos impasibles, a caracoles retardados, abejillas y arañas despistadas, hojas caídas y floridas, rayos solares luciendo sin pudor alguno, a niños convertidos en botánicos por un rato, jubiletas en su rato de asueto...

En fin, que la mañana resultó de lo más provechosa. Ahora tenemos una colección de hojas, raíces, flores y semillas emparedadas entre periódicos, envueltas por noticias un poco pasadas de moda…
Esperaremos un poco para retomar el trabajo.

Mientras tanto estamos alborotados con el partido que se nos avecina el miércoles. Y para remate de los tomates, ayer por la tarde estuvo con nosotros, por un trabajo que estamos haciendo, Koikili, uno de los jugadores del Athletic. Adrenalina en estado puro. Así que... Aupa Athletic!

“Caracolillo pillo,
el del traje amarillo,
corre corre que te pillo,
caracolillo pillo,
mira que te doy con un palillo”.

Fotos y texto: Edurne






sábado 2 de mayo de 2009

DESDE MADRID CON AMOR (Crónicas del Foro XXIV)















Año de 1.808. Mayo. 2 de mayo de 1.808. España se levanta en armas contra la invasión francesa, contra Napoleón y su ejército. Madrid es testigo de esa primera batalla que marca el inicio de la llamada “Guerra de Independencia”, y al día siguiente se producen los famosos fusilamientos de La Moncloa, magníficamente representados en la pintura de Francisco de Goya y Lucientes "Los fusilamientos del 3 de mayo".
Madrid celebra hoy su día de La Comunidad.

Y yo, que estoy por el Foro desde el jueves a la noche, soy testigo de este Madrid contemporáneo.
Sol, turistas, y hoy un “gusanillo” especial con eso del “choque” Madrid-Barça, que tal parece que el mundo se paralizara para ver el evento. ¡En fin!

Esta mañana, en el paseo forero ha habido callejeo, fotos, libros en la cuesta de Moyano y exposición magnifique en el Caixa Forum.
Maurice de Vlaminck, un reconocido “fauvista”. La exposición es una auténtica explosión de color (una de las características del movimiento fauvista), también podemos reconocer en sus obras guiños a otros grandes como Van Gogh, Cezánne, Kandinsky, Matisse, Picasso, Braque o Gris y hasta Chagall o Kokoschka…
Vlaminck pintaba como le daba la gana, y a nadie le importaba. Una maestría incuestionable. Algo que me ha fascinado ha sido el tratamiento que daba a los cielos en sus cuadros, en todos distinto. Una maravilla, ya les digo.

Y llegados a este punto, ya saben, mi recomendación de siempre: para todo aquel que esté por aquí, que no se lo pierda, y si no, les dejo enlaces directos y algunas fotos.
Y que el mes de mayo nos "pinte" bien, a pesar de los pesares…


Fotos: Antonio y Edurne Cuadro “Fusilamientos del tres de mayo”: Goya (de Internet) Pinturas de Vlaminck: del folleto y postales de la exposición.

domingo 26 de abril de 2009

DE ORIENTE LLEGARON... Y AQUÍ SE QUEDARON






Tenemos en Bilbao, en el Botxo, un hermoso barco varado en la orilla, en la orilla de nuestra querida Ría.
Un barco de titanio, que lleva siempre las tripas llenas de colores y formas. Un barco con muchos pasajeros, un barco como una torre de Babel.

Últimamente han anclado por estos lares dos artistas orientales, un japonés, MURAKAMI y un chino, CAI GUO-QUIANG.
Dos conceptos distintos de entender el arte. El uno, Murakami con fuertes influencias del llamado cómic japonés, “manga” y con una visión totalmente comercial del asunto; y el otro, Cai Guo-Quiang, con unas inquietudes más allá de lo estrictamente real.

Personalmente me quedo con el chino, por muchas razones, pero claro, sobre gustos, ya se sabe, no hay nada escrito, así que en estos casos lo mejor es ver y juzgar por uno mismo. Lo de siempre, Bilbao está cerquita. Cerquita de casi cualquier sitio. El Guggenheim es sólo la disculpa. Bilbao tiene de todo en un tamaño de ciudad de lo más manejable, y lo mejor de todo: su gente. ¡Ja ja ja! Se nota que barro para casa, pero sé que ustedes me lo perdonan.

Pues eso, que ánimo y sino, lo de siempre, les dejo el enlace del museo y ahí se dan una vueltita para ver si les gusta…

Foto: Edurne Imágenes: de los folletos informativos del Museo