lunes, 17 de agosto de 2009

CRÓNICAS VIAJERAS I (Budapest)























Arrancan estas Crónicas Viajeras con un calor inhumano. Arrancan en el momento en que yo las transcribo, desde este Foro que arde. Así que a ver cómo me salen las palabritas, que las experiencias están en mi interior, y eso es lo que voy a intentar compartir con todos ustedes.
Son las seis y cinco de la tarde, lunes 17 de agosto. Comienzo.

Arranca la aventura centroeuropea el domingo 2 de agosto en el aeropuerto de Loiu (Bilbao). Primera etapa, Bilbao-Budapest.
Todo según lo previsto. Facturación, embarque, vuelo, aterrizaje, recogida de maletas, traslado al hotel…

Calor, mucho calor en Budapest. Llegada a la habitación, ducha rapidita y salida por la city. Domingo. Nunca había estado en Budapest. Llevaba una idea de lo que me habían contado, pero, ya se sabe, las cosas hay que verlas, sentirlas por uno mismo y entonces sacar nuestras propias conclusiones.
El calor me afectó, tanto que la piel se me puso ardiente (jajajaja, pueden reírse, pero es cierto. En los últimos tiempos tengo problemas con los calores y no soporto el sol ni el calor…) y el paseo duró unas cuantas horas, menos mal que encontramos un “oasis” travestido de calle peatonal con terracitas y sombras, música… ¡y cervezas! Nuestra salvación.

Hungría tiene un pasado imperial; formó parte del famoso Imperio Austro-Húngaro y también un pasado comunista. Y bueno, sin contar su pasado de tribus magiares, de caudillos, santos y reyes del Medievo. De valientes y aguerridos héroes con imponentes bigotes… Toda esa historia nos la contaron, toda esa historia la hemos leído alguna vez, pero allí, paseando por sus calles, la ves, la sientes.

Edificios hermosos, que fueron hermosos, vestigios de ese pasado imperial, pero con un toque de decadencia, de abandono que me impresionó. Recuerdo que las ventanas fueron blanco de mi atención más inmediata. Altas ventanas, cristales polvorientos, marcos despintados, cortinas viejas, sucias… Y fachadas desconchadas. “No money”. Hungría tiene unos índices altísimos de inflación, y la corrupción de su clase dirigente debe ser de las buenas. Hace veinte años que cayó el muro, que el régimen comunista hizo aguas y que todos los países del Este, los de la esfera soviética, soltaron amarras. Algunos con mejor o peor suerte.

Budapest tiene un encanto escondido. Tiene dos almas, tiene Buda y tiene Pest, y tiene, sobretodo el Danubio que la parte por la mitad, quedando Buda en un cerro y Pest en llano. Un Danubio que para nada es azul, como el del vals de Strauss. Así y todo, es obligado un pequeño paseo por sus aguas para admirar sus dos orillas, pasar bajo sus puentes, el de Sisi, el de Las Cadenas… Y quedarse boquiabierto con la visión de su Parlamento, joya-reclamo de la capital húngara. Un edificio que pudimos ver por dentro, una construcción en estilo neogótico, precioso.

Algo que sorprende, tanto en Budapest como en Viena y en Praga, es el uso tan extendido de los tranvías. Catenarias por todas partes, algo realmente fastidioso a la hora de hacer fotografías, una no sabe dónde ubicarse para que no salgan los malditos cables… Y hablando de transporte público, en Budapest tuvimos la ocasión de conocer su metro, cutre, he de decir que bastante cutre, todavía con esas reminiscencias de años pretéritos no demasiado lejanos… y también tuvimos la oportunidad de “despistarnos”, aunque sin mayores problemas, ¡jejejeje!

La sociedad húngara vive, a mi parecer, como en un sueño de transición. Por un lado han pasado ya veinte años y por otro no logran ser del todo como el resto de países europeos. Trabajan mucho por muy poco salario, la vida es cara. El ocio es como el nuestro y eso… eso es realmente caro. Una dicotomía social.

Y el carácter. También está el carácter de los húngaros. Es como una mezcla de orgullo de ser lo que han sido en tiempos, de ser también una gran mezcla de razas debido a las sucesivas invasiones que ha sufrido el país, y ese… no sé cómo llamarlo, ese sentimiento o ese poso de haber sido una sociedad comunista, con sus carencias, su facilidad para los sacrificios, su fortaleza… y la añoranza por lo que han perdido en esos años…
Una curiosidad, nos contaron que en tiempos del comunismo, tener uná línea de teléfono fijo era un lujo que tardaba en llegar casi treinta años desde que lo solicitabas, y si el "milagro" llegaba a producirse, tu línea tenía que ser compartida con otra familia más, en lo que se llamaba "línea gemela", o sea, cuando tú usabas el teléfono, el otro no tenía línea, y al revés. Algo casi impensable para nosotros.
Ya digo, todo esto es lo que yo pienso, lo que me ha parecido percibir.

El idioma. Ni modo, es dificilísimo, pero…. Según nos explicaban algo de su gramática, morfología, etc, yo sonreía, ja, era tan similar al Euskera, y eso es lo que nos dijo la guía, que se le comparaba a la lengua de los vascos. Así que seguro que yo lo aprendería sin demasiadas dificultades. En este viaje me han entrado unas ganas terribles de volverme políglota…

Budapest me ha dejado un regusto entre decepción y tristeza, rabia y esperanza.
Claro que tiene sus zonas hermosas y hasta bien arregladas, soberbias.
Vimos el Palacio de la Ópera por dentro, visitamos su Basílica, los alrededores, la zona del Parlamento, la famosa calle Váci (que no era para tanto), y la parte de Buda, la más “pija”, según los propios.

Sacamos fotos y más fotos ( así, en petit comité, más de 1500), o sea, que pondré algunas, pero me va a costar un triunfo elegirlas, lo sé.

Seguro que tengo muchas más cosas que contar, pero, oigan, que tampoco quiero aburrir, que me quedan dos etapas más, que tengo que ponerme con lo de las fotos, que hace mucho calor, que escribo así, impulsivamente, como es habitual en mí, que…

Nuestra primera etapa finalizó con un madrugón y un viaje de casi cinco horas hacia Viena, pero esa… esa es otra historia. Ahora les dejo con este mini menú-degustación húngaro, ¡con goulash incluido!
¡Buen provecho! Y nos vemos en Viena, de la mano de Sissi…


Fotos: Antonio y Edurne


















10 comentarios:

betty dijo...

como sea el estado de ánimo conque nos cuentas tus "andanzas" siempre es un placer leerte, si hasta hacemos el viaje juntas!! de tan bien que lo describes! y menos mal que vi una botellita de agua ademas de la de cerveza, que si no, mmmmmmmmmmm jajajaj

PD: si ves a Sisí emperatriz, dale saludos míos!!! me vi todas sus películas! jaja
besos!!!!!

Ferran dijo...

Genial la descripción que haces de tu Budapest; genial y muy interesante para quienes aún no hemos visitado esta ciudad, y no por falta de ganas!

Las fotos, a la altura. El Parlamento (es el Parlamento, ¿verdad?, junto al río), impresionante.

Excelente crónica, Edurne!

Cecy dijo...

Ja, la botella de agua.
Bueno vamos a lo importante, las fotos preciosas, que bello lo que nos estas mostrando.
Y tu se te ve bien sentadita tomando Cerveza????

Besos, sigue sigue disfrutando.

Helenopez dijo...

Hola Edurne,ya habéis vuelto de vuestro periplo centroeuropeo, ¡qué buena pinta tienen las fotos! y las emociones vividas en el viaje, y las etapas. Me alegro mucho de vuestro viaje, aquel que comenzastéis el lejano 2 de agosto en Loiu, eso es lo que tienen las vacaciones y los viajes, la intensidad. Yo espero que pronto Osakidetza me brinde la oportunidad de unas esperadas vacaciones.

Agur, Edurne, ondo pasa Bilbon

Edurne dijo...

BETTY:
Nada,encantada de quemis "andanzas" sean del agrado del personal!
Ahhh, mi "cervecita" era sin alcohol, y estaba... buenísima!
besitos y bueno, a Sisi ya la tenemos esperando en el siguiente post!
Besitos!

FERRAN:
Y mira que no andas demasiado lejos... así que en cualquier momento te puedes marcar un viajecito húngaro!
Ahhh, el parlamento, sí, es él, precioso!
Petons!

Edurne dijo...

CECY:
Ya ves, sigo con las etapas del viaje, mañana o así, colgaré la última: Praga.
Me alegro de que te esté gustando mi relato del periplo vacacional de este año.
Nos vemos en Viena!
Besitos!

ANTUÁN:
Ya ves, ida y vuelta, y paseada de norte a centro...
Y procuraré pasarlo bien, pero en Madrid, que ya te he comentado que estoy en el Foro estos diez días...
Abrazoskis!

Landahlauts dijo...

Muchos de estos países de la Europa del Este, incluyendo a la antigua URSS, realizaron una transición que no les ha favorecido nada. Pasaron de tener el gobierno de unos funcionarios cuadriculados a tener el desgobierno de una mafia de corruptos y sinvergüenzas. Y a algunos les costará salir de eso.

Las ciudades tan elegantes y lujosas, cuando se abandonan, se llenan de tristeza y melancolía. O al menos esa sensación me da a mi.

Muxus!!

Luna Azul dijo...

Buen viaje orillera y genial relato de él.
Muxus

sinver dijo...

Hola orillera. Budapest es una ciudad que no he visitado, aunque reconozco que me genera curiosidad. Esas reminiscencias de un pasado esplendoros unidas a la decadencia presente es algo que me he encontrado habitualmente en muchas ciudades del mundo. Lo mejor, cerrar los ojos e intentar viajar al pasado...

Edurne dijo...

LANDA:
Sí, esa misma sensación tengo yo, y Budapest me dejó como encogida.

LUNA AZUL:
Sí, ha sido un buen viaje, con su poquito de todo, como debe ser!

SINVER:
Impresiona, la verdad, pero merece la pena, toda ciudad tiene sus encantos, algunos ala vista y otros, bien escondidos...