martes, 3 de abril de 2012

LA MUÑECA



Tiene la sensación de que nadie le hace caso. A lo mejor es porque habla muy despacio, y la gente hoy en día no tiene paciencia, van a todas partes deprisa…
Lo que no saben es que ella necesita hurgar en los cajones de su cabeza para encontrar las palabras adecuadas.

Desde que su familia la internó en aquella residencia, apenas los ve, cada vez son más esporádicas sus visitas, y ella todavía tiene problemas para hacer amigos en aquel sitio tan frío, porque, aparte del frío que hace siempre, también se nota la frialdad en la gente. Los cuidadores son muy secos, y los otros ancianos, unos tienen mal la cabeza y no se bajan de su mundo, otros, como ella, están temerosos, y otros, simplemente se sienten superiores…

Así transcurren sus días, sin nadie con quien hablar; y se pasa las horas mirando por los sucios ventanales del corredor de la parte trasera, el que da al desolado jardín de la residencia. A veces se sienta en la sala común, y si la televisión está encendida, que siempre lo está, hace como que la mira con mucha atención, aunque en realidad no se entere de nada…


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Cándida, me llamo Cándida González Peña, mi padre era Miguel González, el de la Paca, y mi madre, María Peña. A mi padre lo mataron los nacionales, decían que era rojo, y que todos los rojos eran escoria y tenían que morir; y que para eso estaban ellos allí, para limpiar el pueblo de escoria.
La última vez que lo vi fue cuando salió de noche por la tapia del corral. Vino a darnos un beso a mi hermano Miguelín y a mí. Como era la mayor me dijo que cuidara de madre y del hermano. Me dio unos papeles metidos en un sobre de esos amarillos de la cooperativa de agricultores para que los guardara durante toda la vida, que no me desprendiera de ellos, y que ahora no lo entendería, pero que cuando fuera más grande, sí. Me abrazó muy fuerte, tanto que hasta me hizo daño, y cuando me soltó vi que estaba llorando. Yo no entendía, creía que los hombres no lloraban, que ellos no tenían lágrimas, y sin embargo, de aquellos ojos verdes de mi padre, salían regueros de lágrimas que él se empeñaba en ocultar. Después sí, con los años, entendí, y ahora… ahora no sé si se me está olvidando…
Cándida, me llamo Cándida González Peña, mi padre era Miguel González, el de la Paca…


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Cuando la llevaron a la Residencia Verde Prado, toda su vida cabía en una maleta. Al principio no se dio cuenta, pero más tarde empezó a echar en falta sus cosas: sus pucheros, la tabla de picar, la plancha, el costurero que había heredado de su madre… El cuadro con la foto de la boda con su Mariano no, porque lo tiene en la mesilla junto a la cama y habla con él todas las noches.

También tiene su muñeca Eloísa, la que le ha acompañado desde niña. Eloísa, que ya no recuerda porqué se llama así, ¡es un nombre tan raro! La pobre muñeca está hecha un desastre, totalmente desmadejada, ya no tiene pelo, apenas unos mechones desparramados y de un color incierto, no aquella melena rubia que recordaba y que tanto peinó. También le falta un ojo, total, para lo que había que ver, con uno le sobraba. Es de trapo y el relleno ha perdido consistencia, pero, escondida en la parte de atrás del cuello, y debajo de un pañuelito de lunares, aún está la abertura que le hizo cuando decidió esconder allí los papeles que le había confiado su padre aquella noche. Sólo tenía siete años, pero ya intuía que aquello era algo importante, y que si su padre no había vuelto, y su madre pasó a vestir de luto el resto de sus días, debía de tratarse de algo muy serio.

Ya nunca más se separó de Eloísa, que la ha acompañado en todos los momentos importantes de su vida. Y ahora tampoco se separaría de ella. Pero ahora tiene que guardarla bien porque seguro que se la quitarían; las cuidadoras, porque pensarían que estaba loca, ¡a su edad y con una muñeca! Y las otras ancianas, por envidia, ¡una muñeca tan guapa como su Eloísa! Aunque le faltara casi todo el pelo, un ojo y los dos zapatitos…
Por eso la tiene bien guardada en el fondo de uno de los cajones del armario y tapada con unas ropas que casi nunca se pone.

Cuando llega la hora de retirarse a las habitaciones, después de que pasan para ver si todo está en orden, y Lola, su compañera de cuarto, ha entregado su desparpajo a Morfeo y duerme como una bendita hasta las ocho en punto de la mañana, entonces le cuenta a Mariano sus cuitas, y lo triste que está, el frío que hace allí, y la suerte que tiene él, que ya no tiene que preocuparse de esas cosas. Después saca a Eloísa de su refugio, y le atusa los cuatro pelos, le estira el vestidito, y le dice que a pesar de ser tuerta y estar arrugadita, cosas de la edad, ella es la muñeca más bonita del mundo, y que no la cambiaría por nada, ni por todo el oro, y mucho menos guardando como guarda en su interior el más preciado de los tesoros.

Suelta el nudo del pañuelito del cuello, y con sumo cuidado busca entre el pliegue que se ha formado entre la espalada y el cuello. Introduce dos dedos, y poco a poco va sacando el sobre que le diera su padre hace 73 años, con el mismo cuidado y el mismo miedo de entonces. Sus finos dedos extraen los papeles amarillentos por los años, perfectamente doblados, y que dejan al descubierto una fotografía apenas perceptible del padre, una foto pequeña, como la que hay en el carné de militante del partido y el sindicato. Una carta con su letra, una letra redonda e infantil, la banderita tricolor y la letra de una canción que luego supo que no se podía cantar más que en la intimidad, y muy bajito, pues hasta las paredes oían… Eso es todo lo que tiene de su padre, de aquel hombretón que una noche desapareció de su vida con lágrimas en los ojos y al que nunca más volvió a ver. Sólo eso, eso y sus ojos verdes y vivarachos, risueños, su pelo rubio y rizado, sus andares, su carácter… Así que no es poco lo que le ha dejado, aunque pasara por su vida como un suspiro.

Eloísa está encantada de que la saquen y jueguen con ella como en tiempos pasados, se le nota en la cara, en esa media sonrisa que todavía conserva. Y Mariano, contento de que le miren a los ojos, y le besen, y le cuenten…

Cándida es otra por las noches. Ahora no tiene problemas para hablar, ya no tiene que buscar las palabras que andaban por ahí perdidas. Por las noches todo es distinto. Eloísa la mira con su ojo cómplice y Mariano le sonríe desde el color sepia de toda una eternidad.









Imagen: Internet Texto: Edurne

27 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Me has conmovido hasta el tuétano de los huesos.
Es lo más emotivo, tierno y bonito que he leído en mucho tiempo.
Inolvidable.
Te felicito Edurne.

Besos.

Edurne dijo...

Tú sí que me acabas de conmover, Xavi!
Gracias!

Es que la vida es realmente puñetera...!

Molts petons per tú!
;)

Cecy dijo...

A mi también me ha gustado.
En un ratito me has paseado por toda la historia de cándida, entre los papeles y foto de su padre, la muñeca Eloisa que revive la infancia, y su amor eterno quien le hable y sonríe todas las noches.

Precioso querida Orillera.

Un abrazo grande.

Cecy dijo...

La tristeza de ser olvidada, me la estoy llevando puesta.

Myriam dijo...

Conmovedora historia que da cuenta de una época. Me encantó como la describiste, a ella, a la anciana de esa forma tan humana.

Un beso, EDurne y Felices Fiestas

Gómez dijo...

¡Ay!, 'Qué bonito!, me ha encantado...La vida es un valle de lágrimas.
Podría publicarse en cualquier periódico. Deberías de escribir novelas tienes facilidad, soltura y habilidad escribiendo y nos metes en el personaje de lleno.
FELICIDADES

Bertha dijo...

Que historia tan emotiva y contada de esta manera tan entrañable.Es una gozada leerte.A cuanta gente le volveran sus recuerdos, las guerras cuanto daño hacen...

Edurne un fuerte abrazo!

Elena dijo...

Estremecedora historia, emocionante, de ésas que se te clavan en el corazón.
Muy bonito relato Edurne.

Besos.

Edurne dijo...

CECY:
Querida cecy, la tristeza de ser olvidada es... muy triste.
Y sí, a algun@s nos pasará más fácil quea otros. Cuando tienes en quién prolongarte, es más difícil que te olviden, aunque bueno, muchas veces no es extricatamente necesario!

Alégrate ahora, estás viva y tienes por qué y por quién luchar!

Besotes espumosos!
;)

MYRIAM:
Me enternecen muchísimo las personas mayores, muchísimo!
Y no puedo con el olvido al que se les condena!

Besotes!
;)

BLANCA:
La vida es un valle de lágrimas, sí, pero de vez en cuando también lo sembramos de sonrtisas y momentos buenos para recordar.

Y gracias por tus palabras!
;)

Un besote!
:)

Edurne dijo...

BERTHA:
Vidas marcadas, desde antes de nacer, muchos ya tienen la vida marcada...

Gracias!

Un besote enorme!
;)

ELENA:
Lo que no debe haber por ahím que me parece a mí que esta mía, ni tan mal...!

Gracias por tus palabras!

Un abrazote!
;)


MARCHO PAR EL FORO DENTRO DE UN PAR DE HORAS. LOS "VIGILARÉ", YA SE LO DIJE! ;)
LA SIGUIENTE ENTRADA ESTÁ YA PROGRAMADA.

QUE DISFRUTEN A TOPE DE LO POCO O MUCHO QUE TENGAN, DEL SOL O LA LLUVIA, PERO SOBRE TODO, DE USTEDES MISMOS, DE LA COMPAÑÍA DE LOS MÁS QUERIDOS...

UN SUPER ABRAZO ORILLERO!
;)

Asun dijo...

Eloísa y esa foto lo son todo para Cándida, su única compañía y su nexo de unión con la historia de su vida y sus seres queridos.
Habrá que ir preparando a nuestra Eloísa particular y nuestra foto para cuando nos toque, que nos tocará.

Muxu handi bat, Edurne, eta ongi pasa.

Chelo dijo...

Triste y tierna historia la que de forma magistral, como siempre, nos cuentas.
Que descanses. Un abrazo

Ruben dijo...

Entrañable entrada. Cada persona al llegar la senectud, tiene innumerables recuerdos, tesoros, historias particulares que a veces pesan y a veces nos aupan...

Francisco Espada dijo...

Tendrás que perdonarme. Necesito contarte que la Semana Santa en Sevilla, de domingo a domingo, es como un papel secante que todo lo absorbe. Yu relato magnífico, marca de la casa. Besos.

ZenyZero dijo...

Preciosa historia, me ha encantado. Asesinaron a un padre, pero con ello dieron sentido a la vida de su hija, y le dieron el don de los recuerdos.

No aprendemos de la Historia, deberíamos fijarnos en quién está detrás de las ventanas y aprender de ellos, antes de otorgarnos el derecho a excusar y pervertir el silencio que llenó sus vidas.

Un abrazo.
chuff!!

Edurne dijo...

ASUN:
Ya te digo... yo tengo por ahí una Dulcita...!

Ongi pasa zeu ere bai!
Muxuak!
;)

CHELO:
Hay historias muy pero que muy tristes!
Gracias!

Un abrazote!
;)

RUBÉN:
Los recuerdos son tan importantes, cuando pierdes los recuerdos, pierdes tu vida...

Un abrazote!
;)

Edurne dijo...

FRANCISCO.
Perdonado estás, si tu trabajo como corresponsal de la Semana Santa sevillana te tiene, como tú bien dices, totalmente dedicado ello!

Eskerrik asko!

Un abrazote!
;)

ZENyZERO:
Eskerrik asko!

O la vida e muy complicada o nosotros unos estúpidos (más bien me inclino por lo último), pero los recuerdos, como en este caso, los malos recuerdos, ayudaron a una mukjer a seguir adelante...

Un abrazote!
;)

Beatriz Salas dijo...

Hola Edurne,
he llegado hasta aquí casualmente y me he quedado prendida de tus letras. Con Cándida he llorado y con la historia me he conmovido completamente.
Ha sido una sorpresa y un regalo leerte precisamente hoy.
Podrías decirme si es real o fruto de tu imaginación?

Te dejo un abrazo admirado y cariñoso.

Una ET en Euskadi dijo...

Ay chica! no sé si ma coges en un día flojo por la lluvia, pero me quedo con una cosa en el pecho, y esa foto de la anciana. Nos toca de cerca a los que tenemos padres de esa edad.
Bueno, no quería estar tanto tiempo lejos de los amigos, pero sigo encerrada en mi mundo editorial.
¿Me parece o estás escribiendo cada vez mejor? (y eso es na')

Big muxus






9

Pilar dijo...

Precioso y conmovedor relato, tanto por lo hermosamente desarrollado como por que en muchos casos, tristemente, es real.

Un abrazo

María (lady) dijo...

Qué triste!. Se me ha hecho un nudo en la garganta ....
Muchos besos!!

Aprendiz de Humana dijo...

Mi querida amiga, tal vez me recuerdes, ha pasado tanto tiempo, han cambiado tantas cosas!...cada vez que reviso nostálgicamente mi blog vuelvo a buscarte. Es cierto, la vida me llevó por delante y me distanció de mi querido blog, pero volveré...volveré a abrirlo, nadie dejó de enviarme notas, no seguidas, pero nadie me olvidó del todo. Eso es maravilloso. Y lo agradezco desde el fondo de mi corazón. Especialmente a ti, que siempre que pudiste dejaste las huellas de tus pies mojados...un abrazo enorme por ser tan perseverante.
He leído "La muñeca", he llorado...de verdad, me has hecho llorar. Horrible debe ser terminar en un asilo para ancianos, tan sola, tan abandonada, tan rodeada de espacios vacíos, sin abrazos, sin besos, sin palabras de agradecimiento por lo entregado en otros tiempos. Qué horrible es la sociedad a veces. Qué cruel es la vida con los que ya no producen dinero. Eso nos dará para hablar largo rato.
Mi nombre es Ximena y espero saber de ti muy pronto.
Un abrazo enormegantesco mi Edurne querida.

XIMENA dijo...

Por cierto, sales muy linda en tu foto del perfil.
La dirección de mi blog sigue siendo:
http://deliciasdelpaisdelasmaravillas.blogspot.com/

Edurne dijo...

BEATRIZ:
Imagino que habrás recalado en esta Orilla através de las icartas de navegación de nuestra querida Chelo...
Seas bienvenida cuando quieras!

Y muchas gracias por tus palabras!
Yo también te mando un abrazo cariñoso!
;)

BIBI:
Aleluya, vivís!

Muchas gracias por tus halagos... y mucha suerte con tu proyecto, del que estoy esperando tener noticias!
Ánimo!

Estoy en el Foro, pero subo esta tarde para el Botxo...!

Muxutxuak, polite!
;)

PILAR:
Muchas gracias! Me alegro de que te haya gustado.
Y sí, triste y real como lal vida misma...

Un beso!
;)

Edurne dijo...

MARÍA:
A mí también s eme iba haciendo según lo escribía...

Un besote!
;)

XIMENA:
Vaya, el retorno dela hija pródiga!
he estado mirando en la última entrada de tu blog y mi último comentario que fue en octubre de 2008! Ha pasado mucho tiempo!
Espero que todo esté bien y que retomes tu actividad bloguera!

Un besote enorme y bienvenida!
;)

Angeles dijo...

Uff Edurne, muy emotiva. Por motivos muy personales me llega especialmente.
Un besazo

Edurne dijo...

ÁNGELES:
Es que, aunque esta Cándida no exista realmente, sí que xiste, pues son muchas Cándidas las que hay en ella!

Un abrazo y ánimo!
;)