Alguien, incluso me llenó de aromas, no solo (
me tengo que acostumbrar a escribir la palabrita sin tilde, tal y como recomienda la RAE) la pituitaria y el cuarto de baño, y los armarios… sino también el corazón.
Cristina me mandó un par de sus jabones maravillosos, así, porque sí, porque le dio la gana y quiso alegrarme un poco. Ya éramos “amigas de gallinero”, pero ahora lo somos mucho más. Fue un soplo de cariño material; pero todos ustedes también me han mandado soplos que he sentido sin parar. A todos y cada uno, MUCHAS GRACIAS.
Llevo 30 años en la docencia, pero este comienzo de curso está siendo especialmente duro. No soy la única, y eso, si quieren, hasta me consuela un poco. Bueno, no es que me consuele, me apena muchísimo, pero me acompaña en mi pena. ¡Cómo está cambiando todo! A mí me asusta, me confunde, me cabrea, si me permiten la palabra. La escuela es un reflejo de la sociedad que estamos viviendo, y créanme si les digo que en muy poquito tiempo ha cambiado una barbaridad. Sobreviviré, hablo en lo personal, en lo referente a mi trabajo docente, pero está costando. No hay horas, no hay, y en casa nos esperan otras obligaciones, y necesitamos descansar y a veces, hasta eso nos cuesta.
Hoy no ha salido el sol en Bilbao, está remolón, habrá decidido tomarse fiesta. Vale, le dejamos. Los calores de estos días, y que están prolongando un verano inusual, nos está dejando como aturdidos, pesados… afectados, en una palabra. ¡A saber el otoño, el invierno, la primavera… que nos esperan! ¡Y luego todavía hay quien no se cree esto del cambio climático!
Aún así, todavía he tenido tiempo para rascar a los días momentos buenos.
Ya es de noche, noche cerrada, y eso que el reloj marca las nueve menos cuarto. Me deprime esta bajada de luz solar. Es normal, a todos nos afecta, menos mal que todavía no estamos metidos en tiempo invernal, frío y helador. Yo noto mucho cómo al aparecer estos días más cortos, mi vista se arruga y tengo que utilizar las gafas de más graduación, es una lata, créanme, todo el día con las gafas colgadas en plan collar.
He dicho antes que también he podido sacarle un poco de jugo al día a día, sin muchos ornamentos, pero sí, disfrutando cada segundo que me regalaban. Ha habido paseos bilbaínos y paseos madrileños este último finde, ha habido un poco de esto y de lo otro, de cine (“No habrá paz para los malvados”, del bilbaíno Enrique Urbizu, y con un José Coronado, que, aun no siendo santo de mi devoción, he de reconocer que borda su papel), de descanso, de charlas…
El Bellas Artes ha inaugurado la exposición de Antonio López que ya estuvo en Madrid, y que yo vi en el Foro. Por la calle puedes encontrarte con algunas cabezas gigantes pertenecientes a esta expo. El Guggen inaugura una nueva exposición: "Serra y Brancusi". Habrá que acercarse a verlas.
También tuvimos, como todos los años por septiembre, la presentación de nuestro nuevo libro colectivo en La Casa del Libro, y salió bien, como era de esperar. Y ya hemos empezado a escribir de nuevo en el Taller, un nuevo año se abre ante nosotros, nuevas perspectivas en la escritura, ensayos, entrenamientos en palabras y estilos que tal vez nos asusten un poco… ¡ya veremos qué sale de ahí!
Me acerqué a Madrid el viernes pasado (pero las Crónicas del Foro todavía tienen que esperar un poco). Llevaba lectura en la mochila, dos libros empezados, últimamente leo mucho simultáneamente, dos o tres libros… “La tela de araña” de Joseph Roth, y “Bilbao-New York-Bilbao” de Kirmen Uribe. Hasta Lerma amenicé mis primeras dos horas de viaje con este último, pero allí, dando una vuelta por la tienda de la estación de autobuses, le eché el ojo a uno de Haruki Murakami, “Sputnik, mi amor”, y sin pensarlo, lo cogí, lo pagué, me monté en el bus y hala, hasta las 11 de la noche en que entrábamos en el intercambiador de Avenida América, Edurne, sin parar, sin poder parar de leer. A la vuelta, el domingo, cayó entero. Descubrí a Murakami gracias a Roberto, un compañero del Taller, mejor dicho, me dejé seducir por su literatura, porque conocerlo, ya lo conocía, pero… me daba cierto respeto, y nada, que fue un flechazo a primera vista. Sigo leyendo sus libros, pero poco a poco, como hago con Auster, que no quiero empacharme. Las historias de Murakami son todas muy tristes, pero me atraen, están envueltas en un halo de melancolía, de conformidad con el destino, de ese no sé qué propio de los nipones que… ¡me gusta, no lo puedo remediar! De Kirmen Uribe, solo había leído poesía y en Euskera. Este libro se lo regalé a mi hermano en Navidades, en una edición diferente, bilingüe y más chula. Ésta, me la han regalado y es muy manejable, está solo en Castellano, pero no importa, así pruebo a leer algo diferente a lo que para mí representa Kirmen: una especie de novela, más bien una preparación a una novela, y en castellano. También me está gustando mucho, me falta muy poquito para terminarlo. Y de Roth, al que no había leído antes, estoy descubriendo un mundo ciertamente pesado, gris, como fatalista… y que también me está gustando.
Hoy es un día raro, 12 de octubre, el (mal)llamado Día de la Hispanidad. Yo, sinceramente, no creo que haya nada que celebrar. En mi caso, lo único que celebro, es el tener una gran familia al otro lado del Océano, en Chile, la que formó mi tío cuando decidió emigrar allá hace muchísimos años. Y también el tener tan buenos amigos de allende los mares. Pero de la “gesta” histórica del Almirante, mejor me abstengo de comentar. Colón arribó a las costas de un Caribe todavía virgen, errando en sus previsiones de alcanzar Las Indias Orientales. Lo que vino después, de todos es sabido, así que punto.
¡Caramba, pues no ha sido tan duro como pensaba al principio, al final les he dejado aquí una buena parrafada! Ahora buscaré alguna foto para amenizar la Crónica y ¡hala, a ver si me queda presentable!
Les reitero mi cariño y agradecimiento por la espera, el ánimo, la fidelidad y la atención prestada. Un abrazo enorme para todos.
Fotos y escaneado libros y calendario: Edurne Fotos exposición Serra y Brancusi: Telepress Foto presentación libro: El Correo digital Cartel película, foto hospital, foto bus Alsa, logo Escuela Pública y cómic acerca de Colón: Internet