viernes, 17 de agosto de 2007

CUANDO LA TIERRA TIEMBLA


Cuando la Tierra tiembla, se nos encoge el corazón.
Y ante ese enfado repentino de la Madre Tierra, de Ama Lur, de la Pacha Mama... no hay nada que hacer.
Algo debemos de estar haciendo mal, está claro.
Y hay algo que me sorprende al ver las imágenes que nos llegan a través de las televisiones, al leer la crónicas de los periódicos, al escuchar las noticias de las radios, algo curioso: siempre son los más pobres y desfavorecidos los que sufren las consecuencias, los que pagan los platos rotos por la arrogancia de los otros, de los ricos, los poderosos... A ellos nunca les pilla un tsunami, ni les lleva la casa un huracán, ni un tornado barre su pueblo del mapa, ni un terremoto mata a toda su familia...
Y seguro que son ellos los más culpables, los de las emisones de gases a la atmósfera, los que firman protocolos que luego incumplen con todo cinismo, los que se ríen de todo y todos y en nuestras propias narices... los que luego, compungidos, salen ante las cámaras, hablan ante los micrófonos y prometen ayudas y más ayudas... ¡Seguro!
Y quién le devuelve a esta mujer su humilde casita, quién restaura la paz y la tranquilidad, la salud a tanta gente... ¿quién?
Cuando la Tierra tiembla, no entiende de buenos y malos, de ricos y pobres, de trabajadores y holgazanes...
Cuando la Tierra tiembla, ruge... ¡es porque ya está hasta las narices de todos nosotros!
Foto: EITB digital

2 comentarios:

l.blonsinrespuesta dijo...

desde que empiezas a preguntarte quién soy, de dónde venimos, adónde vamos, ... ya no puedes evitar ninguna de las demás preguntas, a veces puedes esquivarlas, pero siempre vuelven; esta vez en forma de post, foto y texto de una tierra temblando. ¿quien devuelve a esa mujer su humilde casa? mucho me temo que nadie.

Edurne dijo...

Pues sí, muchas de esas preguntas quedan sin respuesta.
Otras veces es tan evidente la respuesta, que mejor no decirla.
La Tierra tiembla, se queja. Y nosotros estamos aquí, sobre esta corteza que soporta nuestro maltrato contínuo. Aquí, como Pedro por su casa, haciendo y deshaciendo...