jueves, 18 de noviembre de 2010

HISTORIAS DE LA RÍA (VII)






Crónicas bilbaínas. Cortitas. El fin de semana ha sido revuelto: calor, viento sur y sol el sábado; y agua, humedad, bajada de temperaturas, el domingo.
Hoy, cuando comienzo a escribir estas "historias", es lunes. Amaneció soleado y despejado, pero, en estos momentos, y desde hace unas horas, ha vuelto la inestabilidad, llueve, hace viento… estamos en otoño, claro, pero, oigan, ¡qué poco me gustan estos cambios!

Mi Botxo anda sumido en esos previos navideños que inundan muchas de nuestras ciudades. Por ejemplo, la iluminación callejera ya está en marcha, bueno, no encendida, pero sí en su sitio. Los supermercados, desde hace bastantes días, con montañas de turrones, mazapanes y demás productos típicos de la época. A mí me empachan, qué quieren, pero lo del marketing es así, y más ahora con esto de la crisis, que quieren atraer nuestra atención, y la de nuestro bolsillo, a toda costa.

Sigo. Martes. Lluvia matutina y cielo soleado desde el mediodía. Otoño, primavera… tiempo de cambios. La vida cambia. Las ciudades cambian. Ayer decía yo que en estas épocas, las ciudades van mudando su aspecto, como los árboles que pierden sus hojas y se visten de desnudo invierno. El otro día no saqué fotos bajo la lluvia, pero esta mañana he sacado una desde la ventana, con el sol acariciando las fachadas, las aceras…

Las cosas van caminando, van tomando ese rumbo de la “normalidad”, y yo empiezo a trabajar el jueves. Vuelvo a clase, y ese es el primer signo de normalidad para mí: volver a mi vida, a mi rutina. Hoy he recogido del buzón una carta de una de mis alumnas, de Ane. Me da noticias de la clase, me pregunta que qué tal estoy, que cómo está mi aita, que espera que vuelva pronto, que todos me echan de menos… Ya saben que vuelvo el jueves, sé que me esperan, saben que estoy deseando volver. Bien, todo bien.

El domingo, como ya dije, día de lluvia, hubo visita al Guggenheim, una exposición para disfrutar: La Edad de Oro de la pintura holandesa y flamenca del Städel Museum”. Aquí les dejo folletos de la muestra y un par de cuadros representativos. Entre ellos hay un Vermeer característico por esa luz que él sabía plasmar tan magistralmente (recuerden “La chica de la perla”).
Una hora y media de paseo pictórico cansa, no se crean ustedes que no, porque, claro, caminas despacito, te paras, lees los cartelitos junto a los cuadros, observas, escuchas la audioguía, si la tienes, te alejas, te acercas, recorres con tu mirada la sala, y pasas a otra y otra sala… Pero siempre doy por bueno este cansancio. Hasta febrero hay tiempo de ver ésta y otras exposiciones que alberga en sus entrañas el gran barco varado en la Ría que es este Guggenheim que ha venido a devolver la vida a Bilbao.

Se ha hecho de noche en esta ciudad mía. Miro por la ventana. Nubes jironadas se escapan por detrás de nuestro querido Pagasarri, llevan tonos de azul varios, intensos todos ellos. Se recortan tejados y chimeneas en el cielo a medio cubrir. Lanzan guiños cómplices las farolas y los neones de los escaparates… Caminan ligeros los transeúntes que profanan con sus pasos las típicas baldosas bilbaínas. Escucho, y miro a ratos, la tele. En La 2, casi siempre la tengo puesta, hoy toca Historia, mi pasión. Los Austrias, sus gobiernos, sus matrimonios, auténticas alianzas de poder... Endogamia, de ahí el triste final de esta dinastía con Carlos II “El Hechizado”, la obsesión por consolidar el linaje les llevó a ese desenlace. Pero bueno, eso ya sería una clase de Historia, y ahora estamos navegando por nuestra Ría…

Voy a poner punto final a estas Crónicas Botxeras, las colgaré el jueves, o sea, que cuando me leean ustedes yo ya habré tomado posesión de nuevo de mi "reino", ¡mi clase!
Y mientras tanto, iré preparando otra entrada, esta vez sobre libros, ¿les parece bien?

Pues nada, que este mes de noviembre discurra tranquilo para todo el mundo, y que ni el otoño, ni la primavera nos vuelvan locos del todo.
¡Así sea!

Foto: Edurne Folletos: De la exposición

11 comentarios:

Francisco Espada dijo...

Mientras tú dictas tu reencuentro con tus alumnos, yo me deleito leyendo Crónicas Botxeras. Llegué a Bilbao en tren desde Zarauz, agosto de 1967, y fue como dar por ganada una batalla. Ya sabes, cuando las cosas se maquinan largamente... Ahora, ¡hace tanto que no he ido!
Gracias por este paseo compartido.

José Baena dijo...

Feliz regreso Edurne! Seguro que tus alumnos te esperan con ganas. Me ha gustado mucho la imagen del guggenheim como un barco varado. Curiosa. Muchos besos.

A.K.E. dijo...

Me alegra mucho que ya hayas podido volver a tu vida normal y cuanto me gustaria visitar el museo Guggehein, a ver si un día tengo la suerte de conocer esa bella tierra.
Un beso.

Edurne dijo...

FRANCISCO:
Pues ya ha llovido, eh!
Seguro que no reconocerías el Bilbao de hoy! Y aunque antes también merecía la pena, ahora, mucho más!

Encantada de que te haya gustado este paseo, cortito, pero paseo...

Un abrazo!

JOSÉ:
Si te ha gustado la imagen del Guggen como barco varado.. clica ahí, más abajo, o búscala por la fecha, es una entrada del 22 de abril de 2007.

Sí, los pupilos me esparaban con ganas, con muchas ganas!
;)

Un beso!

http://edurne-desdelaorilla.blogspot.com/2007/04/azul-titanio.html

A.K.E:
Nada, todo es proponérselo!

La normalidad, la rutina, nos equilibra de algún modo, así que... bienvenida!

Un abrazote!
;)

TORO SALVAJE dijo...

Es una delicia leer tus crónicas.
Parece que estuviera allí.
Espero que hayas tenido un feliz regreso.

Besos.

El Ser Bohemio dijo...

Muy buena crónica. Gracias por compartirla. La verdad no la conocís. Te mando un beso y espero que estés bien.


http://el-ser-bohemio.blogspot.com/
http://mi-adn.blogspot.com/

Una ET en Euskadi dijo...

¡Ay tu Botxo, tu Botxo! ¡Como lo querés!: como corresponde. Además seguro que no importa si llueve, truena o raja el sol: El Botxo es mucho el Botxo
Siempre que veo fotos de bilbao, como de Vitoria, me parece qye yo anduve por ahí

PD1:¡Qué divina Ane! ¡A por ellos!
PD2:¡Gora la normalidad! ¡Y el Aitá!

Edurne dijo...

TORO:
El regreso, bueno, y hoy ya estoy como si llevara diez días seguidos en clase! Jajajaja!

Gracias por pasear conmigo!

Molts petons!
:)

EL SER BOHEMIO:
Gracias por tu comentario.
Sí, estoy/estamos mejor, poco apoco volviendo a la normalidad.

Buen fin de semana.
n abrazo!
;)

BIBI:
Ay, el Botxito, a una botxera de pro como yo, que no le toquen el Botxo! Jejejeje!

Bueno, tú ya has paseado por él, y por Siberia-Gasteiz, y por Asturrrias patria queridaaaa, y ahora te toca el Foro forero!
A ver cómo te va por ahí!

Aquí, de a pocos, ya te digo!
El aita mejorando, ya nos ha engordado 1'200 kg en 14 días que lleva en casa! Jajajaja! parece que tenemos un niño en casa, de lo que lo cuidamos, pero es que se ha quedado tan débil el pobre!
Eskerrik asko, polite!

Muxutxuak!
;)

Steki dijo...

Siempre tendremos un pelín de locura, jaja.
Muy lindo leerte y feliz retorno a las clases!
Besos y abrazos desde mi primavera hasta tu otoño, charco de por medio.

Cecy dijo...

Me alegra que los dias esten mas tranquilos y tu de nuevo a la actividad: Cansada pero se te lee feliz, y eso es re-lindo.

Y pasear un rato es un placer.

Abrazo grande querida Orillera.

Edurne dijo...

STEKI:
Pues sí, y menos mal que mantenemos ese puntito de locura!

Besitos también para ti desde este otoño un poco loco!
;)

CECY:
Cansada, muchísimo! Ya lo estaba, pero bueno, el cansancio es pecata minuta si lo demás marcha como debe!
Muchos besitos desde la orilla!
;)