martes, 26 de junio de 2012

HISTORIAS DE PARIS (2) (Replay)



Violet et son petit chat Faustino.

Esta es la historia de la pequeña Violet, de su gato Faustino y del chocolate...

"El chocolate hace que olvide todas mis preocupaciones", decía Violet. Y por eso había decidido alimentarse única y exclusivamente de chocolate.

Desayunaba con chocolate; para comer, potaje de chocolate y laminillas de chocolate a la salsa del mismo, pero con menos intensidad... De merienda chocolate a la taza y para cenar un delicioso mousse del chocolate más negro.

Faustino se había aficionado a la misma dieta chocolatera de su dueña. ¡Y los dos eran felices! Aquí no vale decir lo de "fueron felices y comieron perdices..."

Violet compraba el chocolate en la petite chocolaterie del barrio, un barrio tranquilo a las faldas de Montmartre.

Monsieur Mignon le preparaba sus encargos con un mimo especial. Violet era una niña encantadora, dulce, amable... Sería por el chocolate, pensaba él, además la fama de su chocolaterie, gracias a Violet, se iba haciendo cada vez mayor.

Todo el mundo quería saber el secreto de la felicidad de Violet y de la tranquilidad de su gatito Faustino. No había secreto alguno, la respuesta estaba en el chocolate de Monsieur Mignon. Así es que el negocio del buen hombre pronto empezó a llenarse de gente venida de todas partes en busca de su famoso chocolate.

El viejo Mignon no daba abasto, estaba desbordado. En el pequeño obrador situado en la trastienda de la chocolaterie, tan sólo trabajaban Madame Mignon y él, y ya eran mayores... Además trabajaban como antaño, con las viejas recetas de sus abuelos, artesanalmente y con mucho cariño, sobre todo eso, mucho cariño.

Visto el ejemplo de Violet y Faustino, todo el mundo quería olvidar "ses tracas", sus preocupaciones; y allí acudían políticos de renombre, artistas famosos, amas de casa abrumadas por sus responsabilidades, escolares desbordados de tanta actividad... Todo el mundo necesitaba del chocolat de los Mignon.

Así es que Monsieur et Madame Mignon decidieron "emplear" a Violet y sus amigos, sólo ellos podrían ayudarles en la dulce tarea de elaborar chocolate para tantísimas personas preocupadas. ¡Y Violet y Faustino pasaron a ser la imagen de la felicité et le chocolat!

Como ahora el chocolate era más concentrado, tan sólo se necesitaba una onza diaria para sentir los efectos benefactores de tan delicioso alimento, el alimento de los dioses, dicen...

Si pasan por París, no dejen de buscar a la petite Violet y a su gato Faustino... ellos les guiarán hasta la chocolaterie del viejo Mignon.

Et bon appetit mes amis!


Postal: parisina Texto: Edurne

17 comentarios:

Edurne dijo...

Por algo será que me guste a mí tanto el chocolate... el negro!
;)

María (lady) dijo...

Ah! j'aime aussi le chocolat noir (º_*) Tres jolie histoire.

Besotes!

Edurne dijo...

MARíA:
Tú fuíste la primera en comentar esta entrada el 15 de diciembre de 2007... Ibas con prisa y que ya volverías a leerla mejor, me dijiste. Mira, ahora has tenido la oportunidad!
;)

Un besote chocolateado!

Asun dijo...

Jo, EDURNE... me están entrando unas ganas de levantarme a comer chocolateeee!!!
La pena es que no tengo, así que como mucho me podré tomar un cola cao.
Por una parte, casi mejor, que los michelines lo agradecerán jejeje.

Tu relato me ha traído a la cabeza la película "Chocolat". Supongo que la habrás visto, y si no lo has hecho te la recomiendo.

Hoy tocan besos chocolateados.

Edurne dijo...

ASUN:
La peli la he degustado, ni sé la de veces! Una delicia!
Eslogan que tiene el chocolate...
Txokolatezko muxuak!
On egin!
;)

Edurne dijo...

ASUN:
"Es lo que tiene el chocolate", nada de "eslogan"! Jajaja!
Eso es lo que tiene escribir desde la cama y con el móvil...!
Muxutxuak!

Antorelo dijo...

Me encanta el chocolate negro.
Un abrazo

Elena dijo...

También a mí me encanta el chocolate, negro, con leche o blanco, pero me temo que voy a tener que dejarlo, mi cuerpo se ensancha por segundos.

Un beso Edurne.

Myriam dijo...

jajaja divertido tu cuentito, ¡me encanta el chocolate!

Besos

Chelo dijo...

Me priva el chocolate aunque ahora no me dejan comerlo, me tienen a regimen porque mis rodillas lo han pedido a gritos.
Un abrazo

María (lady) dijo...

Ya decía yo que me sonaba ....
Muxussss!! ;)

María (lady) dijo...

2007?? Mon Dieu!

Fina Tizón dijo...

Dulce cuento, Edurne. ¡qué tendrá el chocolate! Yo soy otra amante de tan delicioso manjar, y, además, cuanto más puro mejor.
Un beso
FINA

Francisco Espada dijo...

Aunque llego con retraso, me marcho a la cama ebrio con una sobredosis de chocolate y de tus letras.
Besos

Marta C. dijo...

Me ha encantado esta "dulce" historia, Edurne, y me ha recordado a aquella deliciosa película de Juliette Binoche, "Chocolat". Dicen que las mujeres tenemos necesidad "hormonal" de chocolate porque ayuda a segrgar endorfinas. Lo que es cierto es que puede llegar a ser una droga ¡y dura! Besos.

Edurne dijo...

ANTORELO:
Es un verdadero placer...
Abrazote!
;)

ELENA:
Yo también me expando, a lo ancho... jajajaj, como el Universo, piensa que es como el Universo!

Un besote chocolateado!
;)

MYRIAM:
Divertido y muy adicto....

A mí me chifla el chocolate negro!

Besotes!
;)

CHELO:
Vaya, eso es que las rodillas ya han elevado la queja formalmente y...
Lo siento!

Vive le chocolat!

Besotes!
;)

Edurne dijo...

MARÍA:
Oui, oui... la friolera de cinco años!

A seguir comiendo chocolate!

Muxus!
;)

FINA:
Manjar de dioses, delicioso...!
Por eso nos sentimos en la Gloria cuando lo degustamos!

Besotes!
;)

FRANCISCO:
Bueno, mientras sea una embriaguez tan dulce...!
Jejejeje!

Besotes chocolateados!
;)

MARTA:
La película una maravilla, la tengo y la he visto chiquicientasmil veces, no me cansa!

No sabía de nuestra propensión-predisposición hormonal... vaya, vaya...!

Besotes!
;)