lunes, 14 de abril de 2008

FUNDIDO EN NEGRO




Reír. Reír es la más pura y simple de las manifestaciones de su cobardía.
Ha decidido terminar con todo. Es ahora o nunca, pero ya no puede seguir arrastrando esa carga.


Se pasa los días en el letargo del olvido voluntario, y las noches queriendo reírse de su propia osadía. Protege su existencia y desprecia a los demás. Instalado en su mundo irreal lanza amenazas que nadie escucha. Camina altivo, el mentón prominente, marcando el rumbo. Pasos inciertos...


Al igual que sus pensamientos, es un ser negro. Y viste de negro, bebe en negro, fuma en negro, duerme y despierta en negro. Y coronado por negro bosque, maraña impenetrable que cobija la oscuridad de su negra rutina, nido de negros pájaros. Pájaros que revolotean sobre su cabeza, chillando sin parar.


Desde la altura vigila. Habla con sus fantasmas dormidos, y despierta la herida de su destino... Su edad, incierta, ¡puede que haya vivido ya tantas vidas...! Y la rutina. Rutina anclada en esos cincuenta metros que le separan de una madre triste y el banco frente al bar donde pasa todo el tiempo. Camina. Se sienta. Mira. Fuma las horas. Bebe los días... Tirita, camina. Vomita.


“¿Y por qué me miran? ¿Acaso no han visto nunca un escarabajo revolcándose en su propia mierda?
Allá... allá van esos dos, son los de siempre, los de todos los días. ¿Y qué? Sí, bonitos trajes, bonitos zapatos, italianos, seguro, corbatas de firma... ¿Y qué? Yo también tengo un traje, y una corbata. Será por eso por lo que hoy me miran más. Yo también puedo ser como ellos, yo también puedo tener una vida normal. ¡Qué saben de mí! Humo... si al final todo es humo, todo se desvanece como el humo de este cigarro.

¡Sí, creo que me voy a dejar las uñas largas! Luego mi madre dirá que...
Me encanta... me encanta ver cómo mi madre se enfada, se desespera y llora... ¡sí! Aunque... si lo pienso mejor, serían un impedimento para descorchar las botellas.
¡Y esas malditas pastillas! Después de aquel ataque de ansiedad ya no las tomo... ¡Si supieran lo que hago con ellas!

¿Qué hora es? Las once, aún son las once... ¡Qué larga es la vida!
Me miran. Yo también les miro. Y no saben nada. No saben que un día me buscarán, me buscarán para escupirme su desprecio, pero... ¡no me van a encontrar! Y entonces se arrepentirán de mirarme como me miran, así, con asco, con sorna, con lástima. Y yo seré el que ría el último, más fuerte y más alto... ¡Mi risa se oirá hasta en el último rincón! Ya, ya verán...

Tendré que beber algo para animar el circo de esta noche, para inspirarme, para pensar... y para que no vuelvan los guardianes de mis mazmorras. A ésos tendré que desterrarlos, no puedo vivir con ellos pegados a mis talones...
A ver, vamos a ver... ya no me queda dinero, no he calculado bien... Necesito beber, necesito pensar. Pensar cómo escapar de esta cárcel.

Miro. Izquierda, derecha... ¿Sabrán estos imbéciles cuál es la izquierda y cuál la derecha? Creo que no. Lo miran desde otro punto, no están en mi punto, el preciso. ¡Y qué sabrán de mí, de mis puntos, de mis derechas y de mis izquierdas...!
Y tú... ¿Tú qué miras gorda con cara de rana? Croac, croac... ¿No veis cómo me río, no escucháis mi risa? Están todos sordos, les escupo mi risa y no la escuchan...
¿Y estas manos? Parecen las mías, sí, pero son descomunales... Mira, se están alargando... ¡hasta el infinito! Nada, que no puedo alcanzar la Luna.
Un plan, necesito elaborar un plan. Un plan sencillo pero increíble. Un plan para poder llegar hasta allí, hasta la Luna. Escapar, escapar... Y ya verán, entonces verán de lo que soy capaz. Beber, necesito beber, tengo que pensar.”


Ha decidido terminar con todo. Es ahora o nunca, pero ya no puede seguir arrastrando esa carga.
Y tan solo es capaz de continuar rumiando las soledades de las horas vacías. De seguir bebiendo el tiempo perdido y respirar el aire contaminado, negro, de la oscuridad incierta, de navegar entre las turbias aguas de sus dominios más recónditos...


Como Sísifo, acarrea un día y otro la misma carga, la misma roca dura y pesada.
Mira a los demás, los mira desde la indiferencia de su mundo artificial y... ríe.
Reír. Reír es la más pura y simple de las manifestaciones de su cobardía.

Dibujo: Aitor Texto: Edurne





28 comentarios:

WILHEMINA QUEEN dijo...

"Como Sísifo, acarrea un día y otro la misma carga, la misma roca dura y pesada."

...como nosotros...

CecydeCecy dijo...

edurne, hola!!!

este señor de negro para llamarlo de alguna manera, si que tiene ganas de enseñar algunas cosas verdad, es una risa algo rara, pero risa al fin, y que carga estaremos llevando.

besos

maite dijo...

pues yo me quedé sin saber que poner, así que

Hola

Edurne dijo...

WILHEMINA:
Tienes razón, nadie duda de que todos nosotros somos con Sísifo, que acarreamos constantemente nuestra carga: pesada o más liviana, pero carga al fin y al cabo, pues la vida es el equipaje que nos dieron cuando aterrizamos por aquí...
Gracias por tu huella! Besos.

CECY:
El tipo en cuestión es real. Es un personaje que me lamaba tanto la atención, que de puro observarle se me ocurrió dedicarle este escrito-monólogo-reflexión.
La risa es rara, sí, demasiado rara. A saber qué es lo que pasa por su cabeza, y a saber la carga que estará arrastrando este hombre negro!
Besitos!

Edurne dijo...

MAITE:
Te quedaste sin saber qué poner justo cuando yo éstaba escribiendo el comentario anterior... jejejeje!
No importa, "hola" también se admite como animal de compañía! Jejejeje!
Besitos!

Sergio Saavedra Rivera dijo...

Se me hace conocido este personaje, desde la oscuridad, hablando a diestra y siniestra, se me hace conocido en algún lugar de los más escondidos de los miedos, de la vida cotidiana que tuvimos, de los locos esos que parecen irracionales y de pronto sueltan un par de palabras que parecieran estar destinadas a anunciarte que su ausencia es imposible, que siempre estaran...
Saludos
PD. Cuando vayas a mi blog, escucha el soundtrack, creo te gustara...

Edurne dijo...

SERGIO:
Lo que dices de esos personajes negros, ausentes, locos... es así, siempre estarán, y nos recordarán cosas que hemos olvidado a base de acallar nuestras almas.
Los reconoceremos en cualquier sitio, y tal vez si miramos dentro de nosotros, también habite uno de ellos, ahí, agazapado, escondido...

Ya fuí, ya volví... y volveré y volveré...!
Abrazos!

WILHEMINA QUEEN dijo...


llego de nuevo a tu orilla para sumergir mi alma entre tus letras.

un abarzote enorme
y como me dejaste en mi blog:

PAZ Y AMOR
a lo que agrego:
¡Y bendiciones!

besotesssssssssss
Verónica
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UN BLOG SE ALIMENTA Y CRECE GRACIAS
A LOS COMENTARIOS, CUANDO VISITES UN
BLOG DEJA TU HUELLA EN ÉL ☺
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Edurne dijo...

VERÓNICA:
Agradezco la inmersión.
Chapotea cuando quieras y lo que quieras...
Yo también camino por tu mundo a ratitos.
Besos!

Leo dijo...

Estos tipos fundidos en negro,
¿qué carajos se creen?
¿por qué no nos dejan en paz de una vez por todas y se funden con su altanería y su dinero de mierda, y vuelven al foso mugriento que los ha parido?

Me gustó tu fluido repertorio. Imagino que al tio no lo tendrás delante, no?

Un saludo Edurne, tienes un nombre precioso.

Edurne dijo...

LEO:
Un placer ser leída desde un patio tan prolífico!
Ya pasé por allí, y me refresqué...

Al tipo de mi relato... no, no lo tengo delante, pero lo he tenido durante mucho tiempo, lo he podido observar bien; ahora está como desaparecido...

Gracias, sí, mi nombre es muy bonito, menos mal que mi madre decidió ponerme el suyo! jejeje!
Un abrazo.

CecydeCecy dijo...

hola edurne cuando puedas pasa por duendes que ellos te dejaron un premio, besos

Joseba M. dijo...

Egunon, Edurne...
kontuz introspekzio gogor horiekin!
Fuerte entrada. Me consta la complejidad de escribir desde el balcón de otra persona que, espero y deseo, sea tu antítesis en muchos aspectos. Tiene fuerza, inquieta.
Muxu bat, itsaszale...

Edurne dijo...

Cecyyyyyy!
Graciasss, muchísimas gracias por acordarte de mí y dejar esa gotita de calidez entre la espuma de esta humilde orilla....
Gracias de nuevo!
Besotes!

Edurne dijo...

JOSEBA:
Lasai,jajajaja! Este "fundido" es mi antítesis en todos los sentidos!
La verdad es que a veces suelo pensar en qué pasará por la cabeza del tipo en cuestión, que por otro lado es un chico joven... Yo creo que está pasado de rosca de tan inteligente.
Inquieta, sí.. ya lo creo que inquieta!
Muxuak!

Enrique Páez dijo...

Los monólogos interiores me desconciertan. Incluso los míos. Pero sin esos grifos de letras rotas el mundo sería una cuadrícula horrible.

l.blondieblueandroideorganicoempatico dijo...

tu ser negro repleto de kippel se merece un descanso, aunque sea eléctrico, de empatía.

l.blonfundidaanteelnegro dijo...

por cierto, me gusta mucho el "Dibujo de Aitor" del "fundido en negro" ¿el título es del apunte pictórico o del apunte literario.

post(ya"pasote"decurioso): ¿se puede saber la técnica?

Edurne dijo...

ENRIQUE:
"...grifos de letras rotas", me encanta la expresión!
Es cierto, desconciertan. Más de una vez nos hemos sorprendido a nosotros mismos hablando solos, como vulgarmente se dice...
Pero si no fuera por eso, tal vez, como tú apuntas, el mundo llegaría a asfixiarnos.
Imaginar lo que alguien atormentado puede estar pensando hace que te metas en otras realidades, que las asumas y hasta te solidarices con ese sufrimiento ajeno.
Abrazos.

Edurne dijo...

BLONDIGEMELA:
Descanso. Empatía...

La técnica es cera blanca sobre rotu negro.
Mañana te llevo esta y otras texturas, seguro que te gustarán.
Muxus!

Fernando dijo...

Ingresante monólogo interior, no es fácil; aunque no sé por qué se preocupa tanto de que le miren, hacia algún sitio tendrán que mirar, vamos, digo yo.

Un saludo. Fernando.

Edurne dijo...

También es verdad! Jajajaja! A veces es inevitable mirar a ciertos personajes que llaman nuestra atención por la razón que sea...
Un saludito, Fernando!

Maricruz dijo...

Pues a mi me da pena el pobrecito, para mi que le han amado poco con amor de verdad en la niñez y le han condenado para siempre a comportarse como un ser odioso y repelente. Quizá sea el sapo que necisita el beso de una doncella para convertirse en el prícipe que es... porque en el fondo todos somos príncipes y princesas destronados. Desde que nos expulsaron de nuestro paraíso, ya sabéis.
Ladamadepeloblancoquetieneundíadebuencorazón.
Besos

Edurne dijo...

Mira Maricruchi,yo, por si las flys, no me arriesgaría a darle el beso de la princesa, para nada!

Y vaya usté a saber, que lo mismo ha sido todo lo contrario y ahora se está vengando de tanto cariño, tanto amorrrrrr recibido, tanto que ha quedado trastocado...

EmPapeLada dijo...

Edurne!!!

El alcohol...cuando se convierte en un vicio, te hace volverte negro, muy negro...pero ese hombre tenía una especie de neurosis...su risa, su actitud...es de temer.

Saluditos!

Edurne dijo...

EMPAPELADA:
Bueno, lo de este chico, a más del alcohol creo que lo que tiene es una enfermedad mental, vamos, que está pasado de rosca.
Hace tiempo que no lo veo, así que no sé cómo andará, aunque la última vez que lo vi parecía mucho más normal.
En fin! Que sí, éste sí que era un auténtico fundido en negro!
Muxutxuak.

sinver dijo...

Sigo por mi paseo por esta orilla ahora con este fundido en negro (increible como crece esta orilla, zorionak). Yo llevo trabajando 10 años en el mismo sitio y en este tiempo en mi poco tiempo de descanso he estado en dos bares distintos; antes a tomar el cafe ahora a comer. En ambos y con años de diferencia he conocido a dos moskorras. Con aproximadamente cinco años de diferencia, eran los borrachos oficiales del pueblo. Todos se rien de ellos, pero a mi personalmente me dan pena. En el caso del segundo se que cayo en la bebida debido a la muerte de su mujer. En ambos casos son personas mayores, y por lo que cuentas no tiene que ver con tu personaje. Pero viniendo al caso me da por reflexionar sobre lo endeble que puede ser la estabilidad entre la persona y la sociedad en que vivimos, y como alguna desgracia puede hacerte bajar del tren. Aunque no viene a cuento, hay va un microcuento(valga la redundancia) para quitarle un poco de dramatismo al tema.

El borracho miró a la luna. Acababa de finalizar la botella, y de empezarla en realidad; toda ella se fue con un único trago. Un tequila extralargo. "Maldita condenada", pensó mientras la miraba fijamente. " No se podrá parar quieta".
-ESTATE QUIETA- le exhortó a grito pelado. Esperó. Nada. De repente soltó una carcajada. Cada día estaba peor. Todo el mundo sabía que la luna no sabía hablar. Pero ahora parecía que estaba también sorda. Decidió que ya que no paraba de bailar el le pondría música. Y comenzó a cantar...

Disculpa esta intromisión en tu espacio de escritura propio, pero ya sabes que si no me enrollo... Un saludo.

Edurne dijo...

Pues el tipo de mi relaot, a más de joven es más bien un tipo con algún trastorno mental, y que también le da por el bebercio y el fumercio...
Peor para mía que es inteligente y se le ha ido la olla. Aunque ahora lo veo muy de tarde en tarde y parece ser que más normalizado.
Pero cuando escribí este relatillo era diaria la visión que tenía de él, así que me inspiró!