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domingo, 26 de abril de 2020

DEL CONFINAMIENTO AL VÉRTIGO, Y AL LEVANTAMIENTO DE LA VEDA INFANTIL




Ha pasado mucho tiempo desde que estamos en esta situación extraña, como de ciencia-ficción, pesadilla que no se acaba nunca. Es como el día de la marmota: un día que sucede a otro casi igual. Hoy te aventuras a salir a la calle para hacer la compra, y te toca hacer colas, mirar con temor al que tienes delante o detrás, guardar la distancia de seguridad, comprar algo de lo que hayan dejado los arrasadores oficiales de alimentos y productos x… Volver a casa mirando a todas partes procurando no cruzarte con demasiada gente, y empezar con el siguiente proceso, el de desembalaje, limpieza y desinfección, guardar las cosas, cambiarte tú, lavarte y volverte a lavar… ¡Una tortura!

Casi se me había olvidado cómo eran las voces infantiles, las figuras de criaturas saltando, corriendo por la calle, preguntándolo todo, llorando, reclamando… ¡Hoy he visto niñ@s! Y me he asombrado a mí misma mirándolos como si no hubiera visto un@ nunca. ¿No me digan que no es para reír, si no fuera realmente para llorar?

¿Y las personas mayores? Yo tengo a mi madre en casa, casi 87 años, formalita y disciplinada, obediente… No en vano  son la generación que ha vivido bajo el yugo del miedo, del no salirse del camino marcado… Pero hasta ella, mi ama, que está tan tranquila en su casa haciendo mil cosas, está harta ya. El otro día me lo dijo: “hija, ya sabes que yo soy muy casera, pero, ¡desde el último día de la pelu (¡otro drama!) no he salido a la calle! Cuarenta y seis días confinada, y eso con la tremenda suerte de tener una terraza por la que pasear y solazarse de vez en cuando. Pero tienen mucho tiempo para pensar, y ¿qué piensan? Pues no es difícil de adivinar. Han pasado una guerra siendo niños, miedo y miseria. Una postguerra durísima, una vida adulta llena de sacrificios, y ahora… esta incertidumbre, este enemigo invisible y silencioso.

Yo sí que tengo miedo, y angustia, ansiedad… Tanta es la tensión, la responsabilidad que cargo que llevo una semana totalmente vertiginosa, volátil e inestable. Hacía tiempo que no padecía una crisis de vértigos como esta. Voy capeando como puedo, pero mal, mal…

Yo también cuento los días, ahora los cuento, al principio no, pensaba que iba a ser algo más rápido, menos letal a todos los niveles. Llevo dos meses y dos días sin ver a mi pareja, nos separan malditos 400 kilómetros, ¡y a saber cuándo podremos volver a vernos! Los kilómetros da igual, mi hermano tampoco puede ver a la suya, que está a 30. ¡No, no quiero que esto sea lo normal de ahora en adelante!

Y tengo miedo por todo. Nos hemos acostumbrado a quedarnos dentro de nuestros caparazones, de estas conchas protectoras. Y luego, ¿qué? Claro que si me pongo a pensar en todos los que no tienen conchas protectoras, que no tienen a nadie que les de cobijo, cariño, consuelo… La sangre se me hace bilis.

Me quedo mirando por la ventana, o salgo a la terraza, a escuchar, a ver… A no oír nada, a no ver nada ni nadie. ¿Qué mundo es este que nos han puesto delante, de la noche a la mañana? ¿Cuándo va a venir el príncipe a besarnos para poder despertar de este letargo, de este sueño infernal?

Las ocho de la tarde. Como por arte de magia, aparecen ventanas y balcones llenos de gente. Aplaudimos. Suelto un irrintzi. Aplaudimos. Desaparece la vida de nuevo. Cinco minutos. Ojos que vienen y van, gente desconocida que vive en tal o cual casa y tú no conocías. Saludos, abrazos y besos al aire con los vecinos de toda la vida. Signos de fuerza y victoria. Cinco minutos.

Unos días sale el sol, incluso hace calor. Primavera, bajas los toldos, sacas las hamacas, sientas a la madre, te pones a leer… Otros días, hay enfado en el cielo, nubes grises, brumas y vientos con mala leche. Agua, cabreo celestial.

Uno, dos y tres, uno, dos y tres…. ¿Ejercicio? Caminas por el pasillo, por la terraza, haces que haces. La báscula del baño está escondida, ni ella quiere que la mires. Mejor.

Sales otra vez, aprovechas el carro y vas al supermercado que está cerca de tu casa, subes a echar un vistazo, a ver que todo está en orden, subes y bajas persianas, riegas las pocas plantas que se mantienen vivas para que tú las veas y les digas cosas bonitas, que las arengues y animes a seguir luchando… Y de vuelta a la “casa matriz”. Cuando entras, la madre te mira con ojos de pena, te pregunta sin palabras, te abraza sin tocarte, te agradece sin querer llorar, con los ojos acuosos… y tú que disimulas y le das el parte de “guerra” como si fuese algo totalmente rutinario.

Mantenemos nuestra clase semanal de escritura en modo on line, y ese es un momento esperado por todo el grupo, dos horas para vernos y oírnos, para avanzar y también hacer un poco de terapia. Un breve espacio para sentirnos unidos a esa otra vida que teníamos antes de todo esto.

Estoy constreñida, toda yo. No escribo, no me sale nada de dentro, si no es amargor. Las palabras se me han encerrado en una caja vieja de zapatos, se han hecho fuertes allí y no ceden a mi acoso. Lo intento, pero no tengo tantas fuerzas ni tantas ideas como antes. Ya no soy la misma, me han dado el cambiazo, lo siento hasta en mi forma de caminar, cansada…

Vuelvo la cabeza, con sumo cuidado, y observo el horizonte más lejano que abarco con la mirada: un trocito de verde apagado que linda con el cielo plomizo y enmarcado entre edificios durmientes. Las dos y media de la tarde. No tengo hambre pero sé que tengo que comer.

Dejo constancia de que aún estoy viva, de que los míos lo están, de que todavía somos sensibles al amor y al dolor, de que dentro de nosotr@s brilla el sol y la vida bulle pidiendo ser vivida.

Hasta que nos volvamos a ver por calles y veredas, por montes y playas… Cuiden de ustedes, cuiden los unos de los otros, cuiden de la casa común, y no se olviden nunca de ser felices, a pesar de todo y de todos.

Continuará…

Foto y Texto: Edurne (lanzo esta botella tal cual, no he corregido nada, disculpas. He aprovechado un momento de “aquítepilloaquítemato” y esto es lo que ha salido).


domingo, 17 de noviembre de 2019

DUELO A GARROTAZOS (LA RIÑA)





Siempre es difícil versionar, o inspirarse en una obra de la categoría de esta que nos ocupa. El pintor, Goya, un icono de la pintura española, ha sido maestro de maestros y fuente en la que han bebido artistas de todos los tiempos. El universo pictórico del de Fuendetodos abarca la mayoría de los campos. Y el sentimiento, del tipo que sea,  aflora cuando su pincel es manejado desde dentro: por las tripas, por el corazón…

Este “Duelo a garrotazos” es una de las archifamosas “Pinturas negras”, concebidas para decorar la Quinta del Sordo. Hasta ahí su origen. Pero, ¿qué hemos querido ver, interpretar… en esta pintura? Podemos considerar a Don Francisco como el gran cronista social de la época, de esa transición, de ese levantamiento contra la tradición, de ese coqueteo con lo que viene de fuera, y que, al final no se sabe si era tan bueno…

Goya lucha con él mismo, y a la par que su sordera avanza,  potencia su visión más amplia de la sociedad. No quiere perderse el espectáculo. Y asiste a él con toda la rabia que le explota en las manos.

Esta versión, bebe del cuadro original, pero a la vez escucha melodías postmodernas. El Neoexpresionismo de Anselm Kiefer está presente, no solo en la estructura, un cuerpo yacente esperando a que su destino sea cumplido, sino también en ese vaso comunicante con la pintura de Goya, ese espectáculo al que asiste la sociedad. Y a la vez salpica el lienzo de colores de feria, muy actual y muy frío también…

¿Remisniscencias? Hay quien quiere ver en esta obra la pugna fraticida, la lucha por ver quién es mejor, quién termina con quién, quién impone sus ideas… Ustedes mismos. Tal vez sea cosa de los tiempos que nos ha tocado vivir, que todo es cíclico, que no aprendemos, que…
¡Pasen y vean!

Pintura: "La riña", para la exposición "Interpretando El Prado" de La Carpa. Antonio. Texto: Edurne


miércoles, 15 de agosto de 2018

LEYENDO en verano, udan IRAKURTZEN, LISANT en été (I)



En este enlace se puede leer mi última crónica lectora, mi última reseña, ¡en julio del año pasado! Horroreur! Pero no es que no haya leído nada en todo este tiempo, ¡no! Los más cercanos a mi persona ya saben de mis tribulaciones de los últimos tiempos. Que la vida achucha, y mucho, así que no queda otra que amoldarse a las circunstancias.

Y dicho lo dicho, paso a comentar, un poco por encima, unos cuantos libros que han caído en mis manos, así como quien no quiere la cosa, a lo largo de estos meses, semanas, días…
Leer he leído como, cuando y donde he podido. A veces, concentrada en la lectura, otras dosificando las líneas, los capítulos, y también atendiendo a otros menesteres. Vamos, como en una vida paralela (creo que así me desenvuelvo de un tiempo a esta parte: paralelamente).
En la foto (perdón por la mala calidad) que encabeza esta crónica lectora, he puesto una especie de totum revolutum (algo muy a la orden del día en mi rutina de vida, por otro lado). Soy lectora un tanto anarca, compulsiva e impulsiva… Y no es que no sepa definirme por un género, un autor o autora (tengo mis “ídolos”, aunque no me gusta la palabra, plumas a las que siempre vuelvo una y otra vez, después de temporadas de barbecho tras un leve empacho, que también hay que decirlo), pero me gusta leer un poco de todo, dejarme sorprender por nombres desconocidos, títulos enigmáticos… No sé, tampoco creo ser tan diferente al resto. No soy especialista en nada y en nadie. Me gusta leer, la lectura me produce un inmenso placer, me siento libre. Y no entenderé nunca que haya personas que no lean, que no les guste leer, que no hayan leído nunca un libro (haberlas, haylas).

¡Y basta ya de prolegómenos! ¡Al lío! Voy a empezar por los que están ahí, tan juntitos y formalitos en la foto, que luego tengo otros más para hacer las presentaciones, en una segunda entrega.

·        “POÉSIES” de Arthur Rimbaud.
Este librito me lo compré el otro día en una librería de viejo en Baiona. Tenían de todo, una gozada de sitio, pero claro, una no va de excursión con más personas para pasarse las horas viendo solo lo que le interesa, hay que compartir. El caso es que nos dejaron un poco sueltas a Amparo y a mí,  y salimos de allí con algún que otro tesoro. Yo me fijé en Rimbaud porque cuando estudiaba francés (y gracias a mi profesora de tercero y cuarto de bachiller, Ybonne), me fascinó la historia de Verlaine y Rimbaud (Les poètes maudits); descubrí sus poemas y ahí se me quedó, en esa parte que todos tenemos para guardar pequeños tesoros y que redescubrimos a pesar de los años y en circunstancias inesperadas. Todavía no me he puesto con él en serio, he hecho una pequeña lectura en abanico. Leer en francés siempre me transporta a otras épocas.

·      “AQUELLA ORILLA NUESTRA”, de Elvira Sastre y con ilustraciones de Emba.
Un poemario delicioso, delicado, casi minimalista, intimista… Aquí, permítanme ustedes todas estas rimas, pero no tengo otros calificativos.
Paseaba yo un día por las calles de nuestro Botxo, y como ya había esquivado un par de templos de los libros, caí en brazos del tercero, ya no podía resistir más. Entré en La Casa del Libro y me di una vuelta entre sus mesas y estantes… A este librito le había echado el ojo en una primera ráfaga de situación. Lo dejé estar. Parecía que todo iba bien, nada me alteraba en demasía, pero, el título, una siente cierta debilidad por las orillas, me hizo volver sobre mis pasos y, con intriga y cuidado, despertarlo de su plácido descanso junto a otros compañeros. Cuando lo tuve frente a mí, al abrirlo…  un “me lo tengo que llevar”, fue lo único que se me ocurrió decirme a mí misma. Las reflexiones, los sentimientos, los dolores, las decepciones, las alegrías, las experiencias de vida que Elvira Sastre comparte con nosotros, son comunes, son nuestras también. Es inevitable hacer comparaciones, no arrimar esas letras a nuestra propia ascua, a nuestros sueños y desengaños, inevitable no hacerlo nuestro. Una delicia de libro. La edición muy cuidada, y las ilustraciones (especiales), hacen un acompañamiento… Ustedes verán.

·        “NO, MAMÁ, NO”, de Verity Bargate.
Llegué a este libro a través de uno de los ejercicios de lectura y comentario que nos propone nuestro profe, Jon Bilbao, en el Taller de Escritura.
Ya desde las primeras líneas me pareció interesante, así que después de leer el capítulo para abrir boca y comentar en clase, decidí darle una oportunidad y leerlo entero. Me gustó mucho ese toque corrosivo, de desapego maternal que impregna toda la narración, pero que consigue que una corriente de empatía te ate a la protagonista como si de ti misma se tratase.
(Y aquí voy a hacer un breve inciso para aclarar que viendo a nuestra compa Leticia con su “bihotzeko azukre  koxkorra”, Luka, nada es generalizable en esta vida…)
Una historia dura, contada con todos los sentimientos al descubierto, sin maquillaje alguno, pero a la vez, una historia entretenida, muy de verdad, de tripas, de lo políticamente incorrecto, pero de valentía.

·        “A CORAZÓN ABIERTO”, de Anna Gavalda.
Gusto mucho de los libros de relatos, y este es uno de los que no me ha defraudado. Ya he leído un par de obras más de la autora, y el estilo me gusta. Es una prosa fresca, ágil, de esa que te arrastra por las líneas, una tras otra hasta llegar a la meta.
También nos cuenta Anna Gavalda historias que perfectamente podríamos afirmar que nos representan. Un libro manejable, y que para leer en verano (da igual la estación), está muy bien (¿será por esa jugosa granada que nos invita a comernos la vida en la portada del libro?). Recomendable, sin duda.

·        “POEMAS”, de Emily Dickinson.
Más poesía. Tampoco se sorprenderán mis próximos, pues saben de mi afición, de mi filia por la Lírica. La Dickinson, aquí me he parado, los dedos se me han quedado en el aire, creo que tienen miedo a meter la pata en lo que vayan a decir, tal es el respeto que me infunde la poeta estadounidense… Una mujer en un mundo netamente masculino. Una mujer con una sensibilidad especial, sensibilidad que supo encauzar a través de su poesía. Sublime Emily Dickinson.

Es cosa tan pequeña nuestro llanto, 
son tan pequeña cosa los suspiros...
Sin embargo, por cosas tan pequeñas
vosotros y nosotras nos morimos.

·        “ARRUTIREN BANDA”, de Jon Arretxe.
Cada libro que saca Arretxe, llega a mis manos en el día de mi cumple, 7 de diciembre. La razón: mi hermano compra siempre en la Azoka de Durango la nueva historia que escribe Jon Arretxe, para regalármela, con el aliciente de la dedicatoria y firma del ejemplar por el propio escritor.
Me gustan estas novelas, “baltzak”, plurales y multiétnicas, que escribe Arretxe. No en balde es un viajero avezado. Sus historias te llevan a países lejanos, pero totalmente cercanos. Se lee muy bien Jon Arretxe.

·        “SANGRE SECA”, de Alaine Agirre.
Cuando compré el libro no conocía a la autora, pero después me di cuenta de que sí había oído hablar de ella. Esta escritora bermeana, jovencísima, me ha sorprendido muy gratamente. Este libro, escrito en forma de diario (no al uso exactamente) y con alusiones al pasado y al presente en paralelo, ha hecho una incursión muy delicada en la mente humana, en la mente cuando está enferma, o alterada, o cuando decide salirse del camino y hacer su propio recorrido…
El lenguaje que utiliza Alaine es muy importante para contar esta historia, para conseguir que nos metamos en la cabeza de la protagonista, que seamos ella, que lloremos, maldigamos, observemos, pensemos, nos abandonemos… como ella.
Al principio pensé que yo no estaba en unos de mis mejores momentos para leer una historia de semejante calibre, pero no, me introduje en ella sin miedo, y abierta a que las emociones impactaran en mí como tuvieran que hacerlo. La he leído en castellano, la verdad que porque era la versión que tenían en la librería. Me ha gustado mucho. Profunda.

·       “HISTORIA DE UN CARACOL QUE DESCUBRIÓ LA IMPORTANCIA DE LA LENTITUD”, de Luis Sepúlveda.
Sigo con regularidad la carrera del chileno, y por eso me produce tranquilidad tener un libro suyo entre las manos. Sé que me va a gustar. Sepúlveda también es de los que toca distintos palos. Este librito es más bien un cuento infantil (en teoría nació como un cuento para explicar a su nieto el porqué de la lentitud de los caracoles) que él transformó en fábula didáctica. Hay mucho que aprender de los caracoles y su lentitud. Todo tiene una razón de ser en esta vida, todos tenemos una misión.

·        “IRSE”, de Esmeralda Berbel.
Nada sabía yo de Esmeralda Berbel, cierto, pero cuando ojeaba el libro, tuve una especie de déjà vu, y resultó que ya había tenido la tentación de llevarme el libro a casa en una incursión anterior… Reconocí mis propios gestos por tantas veces repetidos, jajajaja, así que visto lo visto, ¡a la cesta! Y digo esto último, porque ya saben de mi “problema”: si entro en una librería, nunca salgo con un libro, al menos caen tres…
Esmeralda Berbel es la exmujer del actor catalán Eduard Fernández, y en este libro, escrito en formato diario (formato que me gusta mucho), Berbel nos hace partícipes de los últimos años de relación con el actor, del momento de la separación, de las tribulaciones propias de una situación tal, del duelo, de la negación, de la realidad, del asumir, de los miedos, de la rabia, de la impotencia; de cómo seguir con tu propia vida, sola; del amor que no puede irse… ¡Ay, me encantó cuando lo leí! ¡Cómo no sentirse identificados con las pulsiones más humanas, con esas tripas que nos rugen! También lo recomiendo.

·        “WAKEFIELD”, de Nathaniel Hawthorne.
Este pequeño relato lo leímos y comentamos también en clase por recomendación de Jon Bilbao. A mí me gustó tanto que  después de ver la preciosa edición ilustrada de Nørdica Libros (Editorial de mi total confianza y gusto), tampoco tuve dudas: el librito tenía que formar parte de mi biblioteca (lo tuve que encargar).
Pongo aquí el inicio de la historia, por si le pica la curiosidad a alguien. Borges, lo calificó como el más grande y perfecto artilugio narrativo de la historia, así que si Borges dijo eso… yo poco he de añadir, más que recomendar dedicarle un rato a su lectura y análisis.

«Recuerdo haber leído en algún viejo periódico o en alguna revista antigua una crónica que, relatada como si fuera real, contaba la historia de un hombre, de nombre Wakefield, que decidió marcharse a vivir lejos de su mujer una temporada larga...»

Bueno, aquí termino esta primera entrega, pero no se vayan ustedes demasiado lejos, que tengo otros pocos libros más para sacar al escaparate. En breve. To by continued…
¡Y a ver si retomo mis momentos ola en la Orilla, que ya está bien!
Que ustedes se refresquen bien y disfruten a tope de todo lo bueno que tiene la vida, entre todo eso… 
¡LA LECTURA!

Foto y Texto: Edurne

domingo, 31 de diciembre de 2017

LAS UVAS DE LA IRA (Sic.)



Hoy terminamos, se cierra el chiringuito y a esperar sentados a lo que vaya llegando.

Esa es una forma de enfrentarse a lo nuevo. Otra es ir a buscarlo. Soy más partidaria del segundo método que del primero.

Ayer les prometí que me asomaría de nuevo por aquí con las uvas, como todos los años. Bien, aquí las tienen ustedes. Hagamos las presentaciones: aquí unas uvas, aquí unos amigos.

Las uvas de la ira. Ya sé que la palabra ira suena muy airada, agresiva y altanera, pero, qué quieren que les diga, algo iracunda ya estoy yo. Rabiosa diría más bien. ¡No me digan que no es mala suerte terminar así el año, y entrar en el nuevo exactamente igual de arrugada! Porque sigo en el mismo plan, exactamente igual.

Me ha dado por pensar que lo mismo estoy en plena catarsis, limpieza de cuerpo y alma, ¡yo qué sé! El año no ha sido bueno. Hace tiempo que no sé de alegrías, aunque sean chiquitas, que me conformo con seguir avanzando día a día, y que no es poco, lo sé, pero…

Todavía estamos sufriendo los últimos coletazos de Bruno (si al menos hubiera sido Bruno Lomas…), y a los vientos ciclogénicos (¿o será ciclogenésicos explosivos?), le están sucediendo tres días de temperaturas más que benignas para esta época. Decididamente no es normal. Todo esto no es más que una manifestación de cómo es todo lo que nos rodea. Al buen entendedor, le sobran las palabras.

Ya comentaba estos días que esto del paso de un año a otro es algo más psicológico que otra cosa, puesto que después de las famosas campanadas, los atragantamientos con las uvas, risas, lloros, abrazos, besos, brindis, buenos deseos y demás… todo seguirá igual. Nos miraremos al espejo y ese granito en la mejilla seguirá igual de reventón, los kilos de más se mantendrán en sus trece; los niños del vecino seguirán dando la murga como cada noche, y tú tendrás que volver al trabajo para ganarte las lentejas…

Pero es como una ilusión infantil la que nos arrastra año tras año a la misma parodia. Yo suelo recordar mis navidades de la infancia, las de la adolescencia, incluso las juveniles. Ahora no es lo mismo, y en realidad, estoy deseando que acabe todo cuanto antes. Las razones son más que evidentes. Ahora que ya pertenezco por derecho propio al mundo de los adultos de verdad, soy totalmente consciente de lo que significa la vida.

Pero no vamos a languidecer más de lo necesario, de lo estrictamente necesario, así que alzo mi copa virtual por todos ustedes, por todos nosotros, por todos los demás, los parias de la Tierra, los que arriesgan sus precarias vidas en busca de una pequeña esperanza y a veces lo que encuentran es… ¡De sobra sabemos lo que encuentran, aunque miremos hacia otro lado!

¿Qué puedo pedir para el próximo año? Por pedir… Pero lo primero que voy a pedir es SALUD, porque con ella puedes enfrentarte a todo lo que te venga. Después voy a pedir AMOR, porque con el amor como abrigo, mantendremos calientes nuestros sueños y nuestras esperanzas; y por último voy a pedir también PAZ, porque sin ella, nada se puede construir, y porque nos la merecemos, merecemos vivir en un mundo en paz y próspero. ¿Tan difícil es?

Que la vida les sonría, ¡y ustedes a ella!

¡FELIZ AÑO NUEVO 2018! URTE BERRI ON 2018! FELIÇ ANY NOU 2018!


Texto, foto y manipulación: Edurne. Uvas: de la cocina de mi amatxu.


jueves, 31 de agosto de 2017

PEQUEÑOS APUNTES INTERCRÓNICAS (III)


Hoy, por fin, se han abierto los cielos y han rugido  las nubes. Nubes negras cargadas de enfado acumulado. Todo el aparato eléctrico a mano desmadrado: centellas, truenos divinos y relámpagos a la velocidad de un rayo. Agua. Bendita agua. Agua bendita. El diluvio. El de Noé sería más terrible, seguro, pero el de hoy por este norte despistado no le queda corto… Y así anda, que se calma, que arrecia, que sopla don Eolo, que las nubes bajan hasta la tierra, a tocar suelo firme… ¡Alupé, alupé, sentadita me quedé! ¡Y que la noche se nos echa encima como loca!



Pues eso quería contarles, que ya llegamos al final del verano (pongan ustedes la música del Dúo Dinámico), y que de tanta tensión climatológica, pues que hoy ha estallado la guerra de agua. Y que mañana es mi último día de vacaciones. ¡Socorroooo! Nada, tranquilos, que no estoy como la princesa Rapunzel encerrada en la torre y lanzando mi poderosa y larguísima melena por la ventana por ver si alguien se anima a rescatarme… Referencias del mundo Disney, sin más.






Viernes 1 de septiembre, comienzo de mi curso escolar número 36. 



Ya, ya sé que dirán algunos que ya estoy otra vez con la misma cantinela lalalalala. Ya, pero, ¿qué quieren? Es lo que me bulle ahora mismo por mis adentros. Tengo sensaciones raras, muy raras, es como lo de que sí, que no (y que caiga un chaparrón)… Esperemos a ver cómo nos pinta. De momento, ayer ya tuve un par de encuentros en la tercera fase (léase, alumnos y exalumnos), pero muy buenos, hubo, abrazos, besos y alegría por el encuentro, así que…

Este verano he leído muuuucho, y sigo leyendo, así que luego les pondré  algún título más.



Este verano también he pasado muuuucho calorrrr. Muchísimo. Aquí y en Madrid. Creo que estoy eliminando toxinas a pasos agigantados, ¡con tanta sudada que me estoy dando! Eso del Cambio Climático se va haciendo cada año más y más presente, y quien lo niegue es que no es de este mundo… el calentamiento global es un peligro que nos va cercando sin disimulo alguno, y lo peor de todo es que aunque sabemos que los responsables, los culpables de esta osadía somos nosotros, seguimos ignorando la mayor. Paco ha llegado con la rebaja. Habrá que atársela al dedo.




Sigo desvariando un poco, es que, saben ustedes, ya son las 21:10, se ha oscurecido el panorama y yo tengo hambre. Lo del hambre es algo que lo he notado ahora mismo, después de la coma de ustedes… Apretaré el paso con estas “mini-crónicas”.

Voy a hacer un repasillo de las actividades culturales de esta segunda parte del mes. Vamos a ver, vamos a ver… dejen que estruje la tête…



Veamos, por el Foro tuvimos a bien adentrarnos en las tripas del Caixa Forum y dejarnos transportar a la Grecia antigua a la de Aristóteles, a la de Fidias y también de Pericles. Dioses, héroes y mortales paseando por el Ágora y el Olimpo. La exposición “LOS ANTIGUOS GRIEGOS. Atletas, guerreros y héroes” presenta una nutrida colección de esculturas, ánforas y demás utillaje doméstico y ritual, joyas, lápidas, bajorrelieves y explicaciones varias sobre la vida, las costumbres y creencias de aquella época. Hasta octubre estará disponible, así que si les interesa ese periodo de la Historia, ya saben, ¡vayan corriendo a verla!




Una planta más arriba, o más abajo, que ya no recuerdo, descubrimos otra exposición, muy buena por cierto, “ARTE y CINE. 120 años de intercambios”. Una muestra muy bien estructurada, con soportes cinematográficos (desde los comienzos del cine con los famosos hermanos Lumiére) y cuadros, pequeñas esculturas, perfomances… La recomiendo, ¡pero es una lástima que ya no estará disponible en septiembre!




Nos marcamos un viajecito a Salamanca para ver la exposición de Miquel Barceló, “EL ARCA DE NOÉ” (vaya, Noé y su diluvio andan por aquí otra vez) con motivo de la conmemoración del octavo centenario de la Universidad de Salamanca. No me dirán ustedes que no era una buena ocasión, primero, para escapar del calor de Madrid (aunque allí no andaban escasos de canícula) y segundo, para visitar de nuevo la ciudad universitaria, hermosa y vetusta ella…



La exposición se puede ver en distintas ubicaciones, tanto al aire libre como en recinto cerrado. Se compone de elementos de tamaño descomunal como el elefante que está en la Plaza Mayor, y que ya estuvo en Madrid en la parte externa del Caixa Forum precisamente (este de ahora es otro paquidermo, hecho expresamente para esta exposición, pero es igual, cambia el color, y que este salmantino, irreverente él, se tira unos pedos en forma de fumarola cada vez que el reloj de la plaza marca las horas). 




También hay acuarelas, cerámicas, un conjunto escultórico formado por unos fósforos representando las distintas fases de la vida,  cuadros de gran tamaño, y especialmente el que da título a la exposición. Si a ustedes les gusta Barceló, esta es otra disculpa para visitar la ciudad castellana. Hasta octubre.












Y aprovechando que estamos de exposiciones, les contaré que han estrenado una película sobre la relación del pintor Cezanne y el escritor Zola. La peli en cuestión es “CEZANNE Y YO”. Los paisajes de la Provenza francesa son magníficos. Ahí pueden ver ustedes la famosa Montaña Sainte Victoire que pintó y pintó hasta la saciedad el inconformista Cezanne. Te queda la duda de si en realidad las cosas fueron tal cual las pintan en el film, y lo digo porque hay un libro por ahí, escrito por un íntimo amigo del pintor que cambia un poco las personalidades de ambos genios. En cualquier caso, para mi gusto, la película adolece de exhibición pictórica, me explico: no se ven los cuadros de Cezanne, apenas bocetos y lienzos semicoloreados. Pero bueno, la historia trata más bien de la relación tan intensa que tuvieron el escritor y el pintor, y de su posterior enfado.


Por estas tierras llegó Marijaia con su alegría y ganas de fiesta, disfrutó la Aste Nagusia, y el domingo, como todos los años, se dejó inmolar en las aguas de nuestra querida Ría, eso sí, con la promesa de renacer de sus cenizas al año que viene.



Decía yo que estaba venga a leer y a leer, ¿verdad? Sí, así es, estoy de nuevo en el club de los leones (y no en el club de mi querido Athletic, los leones por antonomasia), si no de los leones y las leonas de leer, claro.

Aquí van unos títulos más:



KANT Y EL VESTIDO ROJO de Lamia Berrada-Berca. Pequeña novela impregnada de poesía, de reivindicación. El mundo de la mujer en la sociedad musulmana, y más si es fuera de su país, como una cárcel en la que hay que matar cualquier deseo, cualquier qiuerencia, cualquier sueño… Una preciosa historia. Triste pero valiente.




CANCIÓN DULCE de Leila Slimani. De este libro hice mención en una entrega anterior, pero no lo había leído. Ahora ya está leído, devorado diría yo. Las críticas que adornan a este libro son bien merecidas. Crea una tensión desde el primer párrafo que se va manteniendo capítulo a capítulo y te lleva de la mano de esa dulce niñera hasta descubrir sus infiernos. Merece la pena leerlo, háganme caso.





LA MEMORIA DEL ÁRBOL de Tina Vallés. También lo mencioné en una entrada anterior, pero como ahora ya lo tengo leído, asimilado e interiorizado, puedo decirles que es una historia enternecedora. La relación de un niño, Jan, con su abuelo, Joan, enfermo de Alzehimer. Una delicia de libro. Se llora, les aviso yo de que se llora, pero merece la pena dejar que el corazón se te encoja, de verdad.




PASEOS CON MI MADRE de Javier Pérez Andújar. Estoy leyendo esta novela llena de recuerdos de infancia, de adolescencia y de juventud de un muchacho que creció en las afueras de una Barcelona que muy bien podría ser cualquier otra ciudad de España en pleno desarrollo industrial de los años 60, 70… Para los que ya estamos en la cincuentena, este libro es como un baúl donde se encuentran guardados nuestros recuerdos.




4 3 2 1 de Paul Auster. ¡Por fin! Por fin, y después de siete años, la nueva novela de Auster. 957 páginas rebosantes del más puro estilo Auster. La he compardo hoy, salió ayer, y ya estoy enganchada. Promete. Les contaré a la próxima.

Y me parece que ya lo voy a dejar por hoy. Son las doce en punto y aún no he escogido las fotos que voy a poner de acompañamiento. Posiblemente haga como la última vez, colgar el texto y alguna fotografía, y mañana ir insertando el resto…



Recuerden que en la vida mucho hay de artificio, de ruido e ilusión, pero que cuando todo eso desaparece, también queda lo que realmente importa...



¡Ánimo y fuerzas para encarar la vuelta a la normalidad!



Fotos: Antonio y Edurne. Cartel película y dibujos varios: Internet. Vídeo. Youtube.