Los Idus de Marzo.Llevo días con estas palabras rondando por mi cabeza (será desde que hemos entrado en marzo, el mes de Martius).
Recuerdo mis clases de Latín en el Instituto y cómo traducía “La Guerra de las Galias” de Julio César, o “Las Catilinarias” de Cicerón casi sin consultar el diccionario. Mis cuatro años de Latín y mis dos de Griego me resultaron fascinantes.
“Ave Caesar, morituri te salutant!”
Los Idus de Marzo han quedado como expresión casi residual, a mi entender. Y es que antes se oía más que ahora. Estoy casi segura de que le preguntas a cualquier jovenzuelo de hoy en día qué eran y qué pasó en los Idus de Marzo de un año en concreto, y no sabrían qué responder. Y fíjense ustedes, en los Idus de Marzo del año 44 a.C, Brutus y la compañía asesinaron a Julio César. ¡Ahí es nada!
Marzo se me antoja como la antesala de algo bueno, como el último coletazo de este invierno terrible que estamos pasando, padeciendo más bien. Me siento como Sísifo, que según la mitología griega, una vez en el infierno fue condenado a empujar una enorme y pesada piedra, siempre por una empinada ladera hacia arriba, y que cuando parecía que llegaba… la piedra caía rodando y así, vuelta a empezar una y otra vez en un trabajo ímprobo y sin fin.
Eso me está pareciendo a mí este calvario otoño-invernal, una rueda que gira y gira y no llega a ninguna parte.
Pero bueno, estamos en los Idus de Marzo, que “muera” el invierno, que renazca la tierra y la esperanza, que llegue la primavera… ¡Aunque venga enmascarada entre estornudos!
Foto: Aitor