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jueves, 31 de diciembre de 2020

LAS UVAS DE LA IRA (Sic.)



Este año, más que ningún otro, sí que son las uvas de la ira.

Y a pesar de los pesares, aquí estoy, como la semana pasada, con estas uvas, que, seguro que van a ser más simbólicas que otra cosa, para desear de todo corazón que el año que asoma, este 2021 que ya antes de nacer viene cargado de responsabilidades, sea menos puñetero que su hermano mayor, que nos engañó bien engañados…

Dicen que es el principio del fin de esta maldita pandemia, aunque yo no me atrevería a afirmar tan categóricamente que vaya a ser así. Creo que todavía nos quedan meses muy largos, duros y penosos, y que hay mucho más detrás de todo lo que nos dejan saber, vamos, que esto es como un iceberg, que la inmensidad que vemos es solo una pequeñísima parte de todo lo que hay por debajo.

Lo malo, lo triste, es que no se haya dejado atrás eso de los intereses y los réditos políticos que quieren acaparar unos más que otros; que se hayan fomentado las rencillas, los bulos, las luchas de patio entre matones de pacotilla… ¡No hay derecho, no! Es una auténtica vergüenza y una inmoralidad este tipo de actuaciones. Ante la magnitud de la desgracia, de la crisis a todos los niveles, hay quien hace suyo lo de “a río revuelto, ganancia de pescadores”. Una vergüenza, ya digo. Me causa indignación, tristeza… Me revuelve las tripas tanta mezquindad, tanto “y tú más” o “y yo más”. En semejantes momentos hay que ser como los de Fuenteovejuna, todos a una, y luchar por vencer al verdadero enemigo.

Este año se va a ir marcado en rojo fosforito, se estudiará como “el año que nos cambió la vida”… En el fondo, pienso que algo así ya se venía fraguando, lo que pasa es que nos ha estallado en toda la cara y sin estar preparados. Ahora ya no hay disculpas, ahora teníamos que estar mucho mejor, y estamos al revés, estamos peor que mal.

Nos han fastidiado la vida bien fastidiada. A unos más que a otros, puesto que los que la han perdido… esos ya no tienen posibilidades de nada. Y sus familias, marcadas para siempre por esta tragedia. Pero bueno, no voy a ahondar en algo que estamos viviendo todo el mundo a la vez, en lo que ya sabemos. Habrá muchas opiniones, críticas y halagos acerca de la gestión de esta pandemia, contradicciones, yo qué sé… Cada uno es un mundo  y cuenta la feria tal y como como le va.

En esta familia mía estamos pasando un annus horribilis particular, por un lado teniendo mucho que ver con el maldito Covid, y por otro, por viejos males que afloraron en el confinamiento, otros que han aparecido hace casi dos meses y no mejoran de momento… Así que lo de comerse las uvas mañana va a ser muy simbólico, no creo que podamos hacerlo, pero bueno, hay que mantener ciertas tradiciones porque son las cosas que, de algún modo, nos sujetan y nos enraízan a la tierra.

Claro que vendrán tiempos mejores, porque sabido es que “No hay mal que cien años dure…” ni cuerpo que lo aguante (el mío no sé hasta cuándo resistirá). Lo malo es que mientras estamos en esta especie de limbo, no somos nada, no tenemos respuestas, todo es una pura incertidumbre…

Lo que sí es seguro es que el 2020 le dará el relevo al 2021, le pasará una maleta de lo más tóxica y le dirá: “Chau, chau, ahí te quedas, yo ya monté el lío, a ver ahora cómo te las arreglas tú”. O sea, un marrón en toda regla. Un cabrito este 2020, no me queda duda alguna.

Aquí les traigo las uvas de la cocina de mi amatxu, aunque ella no esté ahora en Nocheviejas ni nada parecido, está sufriendo mucho y nosotros con ella, así que lo mismo que en Nochebuena, no habrá cena ni nada parecido, cuando podamos comeremos algo en la cocina, y los que podamos. Son las segundas Navidades más tristes de mi vida, pero no me voy a quejar demasiado, que las cosas siempre pueden ponerse peor y realmente hay quien sí está muchísimo peor.

Ya pasará. 

Seguiremos aguantando. 

Resilencia, 

paciencia…

Así que… ¡Feliz Año Nuevo! A ver si estrenándolo todos a la vez conseguimos que no pierda esa parte inocente e ingenua que tienen los años, como las personas, cuando son nuevos en un sitio.

Salud, lo primero, Trabajo, Amor, Comprensión, Empatía, Solidaridad, Paz… Para todo el mundo. Levanto mi copa virtual por todos ustedes: chinchin.

Y no se olviden de ser felices aunque sea en pequeñas dosis, robando ratitos a la vida… 

¡Ah, y no pierdan la sonrisa!

URTE BERRI ON!

 

Foto y Texto: Edurne. Uvas: de la cocina de mi amatxu.


domingo, 27 de enero de 2019

ENTRESUEÑOS (X) (Replay)




Me duelen los dientes
de apretarme las rabias,
de morder las esquinas
con un hambre
vieja,
sin ganas…
Con un hambre de todos
los que no pueden sentirla.
Me duelen los pasos
que camino sobre sueños sin noche,
que paseo por realidades sin día.
Me duele la mirada perdida
entre otras de tantos ojos sin vida.
Me duelen las heridas de la mañana,
día tras día.
Las que sangran lágrimas,
bilis y amargura.
Me duelen los ojos de llorar sangre,
de ver películas de miedo
en sesión continua…

Imagen: Internet. Texto: Edurne (Texto publicado con anterioridad, el 4 de febrero de 2015. Todo sigue siendo de una lamentable actualidad)

jueves, 7 de abril de 2016

LOS PASOS DEL AMOR FRATERNO



Miro a través de las ventanas
que abren nuestros corazones
y veo,
claramente,
cómo caminan
—unos alejados de los otros—
los pasos del amor fraterno.
Tenemos que pagar
un alquiler demasiado alto
por los sentimientos
que nos produce esta Humanidad
imperfecta,
insensible,
insolidaria,
incomprensible,
inaudita,
intolerante,
inadmisible,
imperativa,
imperiosa,
impertérrita,
impertinente,
impresentable…


Imagen: Internet. Texto: Edurne

miércoles, 25 de noviembre de 2015

VUELO LIBRE





¡No! Por si alguien vuelve a preguntármelo otra vez, ¡no, no lo vi venir!
Es muy fácil ver las cosas desde el otro lado, detrás de la barrera, mientras que una está en el coso, tiñiendo de rojo el albero, toreando las embestidas que ése que se hace llamar “tu marido”, te asesta un día y otro también sin piedad alguna.

Muy fácil ver cómo iba a terminar todo, y más todavía cuando los hijos a los que hay que cuidar y proteger no son los propios, sino los de la que está tratando de esquivar los envites. Y encima es más fácil todavía asumir el papel de protector…

Pero no vale. Hay que estar en la piel de alguien como yo para saber lo que es vivir en la oscuridad más hermética, sin aire que respirar, teniendo que dormir con un ojo despierto, con la piel alerta y el corazón en el exilio de los afectos…

Y no, lo vuelvo a repetir: ¡no lo vi venir!

Al principio, al poco de conocernos, yo ya sentí que tenía algo especial, no sé, su mirada, su forma de sonreír, cómo se me acercaba a preguntar qué tal estaba, si me encontraba a gusto allí… Y es que yo acababa de llegar nueva al instituto.  Mi padre había muerto y mis hermanos, mi madre y yo nos habíamos tenido que trasladar a vivir a casa de mis abuelos, una casa bastante más grande que la nuestra, y también  porque no podíamos pagar aquella en la que habíamos vivido hasta entonces, la casa que estaba ligada a nuestra infancia, a todos nuestros recuerdos, los buenos y los malos…

A mis catorce años yo era una adolescente tímida y fácilmente impresionable. Él fue el único chico, él ha sido el único hombre en mi vida. Lo tuvo muy fácil. Recién salida de la infancia, de su mano me interné en una adolescencia llena de zozobras y miedos. Miedo a no ser suficientemente guapa y lista para él, a no hacer lo que me pedía que hiciera; miedo a que me dejara por otra, por cualquiera de las que siempre revoloteaban a su alrededor, y porque así me lo hacía ver. Así me tuvo todos aquellos años, mendigando una caricia, un beso… Hasta que le demostré que por él era capaz de todo.

Él me hizo suya y me encerró en esta jaula. Tiró la llave muy lejos, tanto como grande era mi temor a que dejara la puerta abierta y me dijera que saliera, que ya no me necesitaba. Pero ahora, después de casi cuarenta años, acabo de salir yo sola de ella. Entré siendo casi una niña y salgo convertida en una esposa humillada y maltratada, en una madre amantísima y abnegada, y en una abuela entregada y temerosa. Una mujer perdida.

Y ahora, solo ahora, es cuando todo el mundo se está enterando de lo que ha sido mi vida en realidad, lo que había tras esa cortina de humo que yo dejaba escapar para que cubriera la verdad.

A los tipos como él no se les ve venir. Son de los que saben dar una de cal y otra de arena, así, rápido, rápido, para que no te dé tiempo a reaccionar y pienses que todo ha sido un mal sueño. Son de los que un día alaban lo que haces, cómo eres, y que te dicen muy bajito que sin ti no serían nada… Todo para ablandar tu corazón y hacer que te sientas culpable por haber querido huir de la jaula. Y también son de los que utilizan tu amor de madre para tenerte sujeta, segura, porque los hijos, ¡ay, los hijos.!

Y vas trenzando con hilos de frágil algodón el mundo en el cabéis todos. Inventas una felicidad pequeñita, pero que te sirva para seguir avanzando un paso más cada día. Te alimentas de un abrazo a deshoras, de un “te quiero” apenas balbuceado, de un viejo sueño una y otra vez desempolvado. Y te lo crees, te lo quieres creer.

Tapas las heridas de dentro y de fuera, los golpes, las ojeras, los insultos, reproches y sinsabores, todo lo escondes con mano hábil y temblorosa. Y así un día y otro, un año y otro.

Ante ti desfilan desprecios, amantes, engaños… Y de vez en cuando un beso de marido culpable, una mirada menos dura, una media sonrisa… Y piensas que todo está bien, que tu mundo no se caerá todavía. Aguantas un poco más. Aguantas  por esto, por lo otro y por lo de más allá. Disculpas, autoengaños…

Hasta que un día, a una se le cae la venda bien caída, no a medias, ¿sabes cómo te digo? Así, como si se hubiera hecho de día de repente y tanta claridad te dejara completamente ciega, tanto, que no pudieras soportarlo y tuvieras que apagar la luz para que nadie vea tu vergüenza, para que nadie sepa de tu pena arrastrada por los cuartos más oscuros de tu pobre,  triste y pequeña vida.

Y es la última mano alzada, el último exabrupto salido de su boca, la última amante que paseó por tu cara, lo que hace que digas que ya nada importa, y que grites ¡ya basta!

No, no lo vi venir. Solo cuando dejé de estar ciega, dormida, amordazada, muerta del miedo a perderle, del miedo a contar mi verdad, solo entonces tuve la fuerza suficiente para abrir la puerta y echar a correr hasta llegar aquí, hasta encontrarme con aquella que fui. Estoy sola, desnuda, sin nada, pero me tengo a mí y estoy viva. 
La VIDA me espera.







Foto: Edurne,  de una escultura de no recuerdo quién, expuesta en ARTMADRID de esta pasado Febrero. Texto: Edurne (breve ejercicio y reflexión sin corregir). Imagen. Circula por la Red estos días, en casi todos los perfiles de nuestros Whatsapps.

Ni una más. Ni una mujer más que sea humillada, maltratada, asesinada. Y ni un hombre más que sea humillado, maltratado y asesinado, porque menos, pero también los hay.

sábado, 30 de mayo de 2015

REFLEXIONES A MANO ALZADA (I)


No es que una no tenga nada que contar últimamente, no, no es esa la razón por la que casi no me dejo ver por estos lares. La causa es mucho más simple que eso, simplemente me estoy haciendo mayor, creo que me estoy volviendo más lenta o... nada más que la vida me ha cambiado tanto que estoy abrumada y no llego con todo lo que me ha caído encima, añadido al peso que ya llevaba.


Una se pregunta cosas,  muchas cosas, todos los días, por la mañana, a la hora de comer, a la tarde, mientras trabajo, hago recados, me encargo de mi madre, corrijo, camino, me lavo los dientes, me peino, me pongo el pijama... Incluso cuando, a esas horas cercanas al final del día consigo sentarme un poco en el sofá, y, sin darme tiempo a pensarlo si quiera... me quedo completamente dormida.




No soy una excepción, para nada. Esa es mi primera reflexión, o mejor, conclusión. Soy una más entre este mar de seres que vamos y venimos, unos con mejor y otros con peor suerte. Y aquí estamos.

Si nos parásemos a escuchar el sonido de nuestra propia melodía, seguro que nos llevaríamos más de una sorpresa. No siempre es decadente, no siempre es alegre y “molto vivace”... aunque nos parezca que siempre suena la marcha fúnebre de Chopin. No, porque también somos capaces de disfrutar de las pequeñas cosas, que, bien aprovechadas, pueden permanecer en nuestra reserva emocional para alimentar momentos menos alegres. Yo procuro practicar ese método.

Claro que hay otros ritmos que solapan el que podamos escucharnos como Dios manda (habría que saber primero qué es “como Dios manda”, claro).
Cantinelas de esas que nosotros no hemos solicitado una emisión contínua, de las que no te dejan ni a sol ni a sombra, blablablabla... Y parece que nos van a solucionar la vida, el mundo, todas las injusticias... CANSINOS, son unos CANSINOS.




Yo ya no me fío absolutamente de nadie. La indignación llega a tal límite que ni merece la pena disertar acerca de todo el maremagnum en el que nos han metido entre unos y otros. ¿Qué somos para ellos? Títeres (de momento con cabeza, pero, ojo, más de un@ ya la está perdiendo), está claro.

Y luego nos quejamos. ¿Será que tenemos aquello que merecemos? Yo al menos no creo merecerme nada de esto.

En tiempos de sequía cualquier gota de agua puede convertirse en un espejismo, y cualquiera puede perderse dentro de él, ojo aquí también. Y los jerifaltes aprovechan la mínima para encasquetarnos cualquier cuento chino. Y se cae o no se cae. ¡Ojo avizor, ya digo!

Una sociedad empieza gestándose por abajo, a ras de suelo... Y ahí está la ESCUELA. No miento, ni exagero, cuando hablo de mis dudas, de mis miedos, cada vez más frecuentes y constantes respecto a la EDUCACIÓN que estamos dando a nuestr@s cachorrill@s. Y es que hemos creado una sociedad donde los valores de esfuerzo, solidaridad y otros tantos parecidos y vitales para la convivencia, han salido muy mal parados. Simplemente no se practican, no existen. Doy fe de ello. Por supuesto que hay excepciones, y muy honrosas- Estaríamos muertos como especie si no las hubiera...




Pasar de un extremo a otro no es bueno. Ni tanto, ni tan calvo, como reza el dicho popular. Ustedes recordarán el respeto, incluso miedo, que se les tenía a los maestros no hace mucho. ¿Y ahora? Ahora te toman por el pito de un sereno, te dicen lo que tienes que hacer y cómo, y si te portas mal, incluso te dan una “ostia” y todo. ¡Amén!
También doy fe de ello. Lamentablemente.

Pero nada de esto pasaría si nuestra sociedad fuera equitativa, si todos tuvieran las mismas oportunidades, si se mimara lo que realmente nos hace grandes como personas...

¿No es para indignarse? Veo y oigo cosas todos los días que me sublevan pero que no puedo cambiar yo sola, ni decir lo que realmente pienso porque sería “políticamente incorrecto”.

Nos han regalado una entrada para el “Gran Circo” con pases ordinarios y especiales, pero uno detrás de otro. Asistimos, ya no sé si impertérritos o no, a barbaridades y malabarismos de todo tipo. Nuestra capacidad de asombro está como entumecida. Pero yo me sigo asombrando de lo que somos capaces de hacer.




Son las seis y pico de la tarde. Un sábado espléndido y con un Bilbao radiante (me apetece sentarme un rato en la terraza a leer y dejar las correcciones para otro momento). Ya saben, hoy se juega la gran final de la Copa. No podría explicarles yo qué es esto, y qué es sentirse del Athletic. Se siente y punto. Todo es rojiblanco desde hace semanas, pero en estos días, ya desborda todo, TODO.




Y esto del Athletic me sirve como excusa para apoyar mi reflexión de hoy: necesitamos alegrías en nuestras vidas, milagros, posibles o no, pero creer en algo, imaginar que nuestros sueños pueden convertirse en realidad... Lo malo es que, a veces, nos despiertan bruscamente, o no nos dejan soñar. Seguiré soñando, me niego a que aplasten mis sueños.

Volveré, entre otras cosas porque tengo unas Crónicas a medio cocinar. 
Un abrazo grande y... lo siento, hoy no lo puedo evitar: 
AUPA ATHLETIC!




Fotos: las mías (una a traición), Aitor. El resto: Edurne. Dibujos: Internet. Texto: Edurne

lunes, 14 de abril de 2014

¡ADELANTE MIS VALIENTES! ¡VIVA LA REPÚBLICA!

Los prisioneros tomados en el asalto al Cerro Rojo muestran su alegría entre vítores a la República al ser absueltos. Son simples soldados de reemplazo.
Fuente: Archivo Rojo (Ministerio de Cultura). Yo he tomado la imagen de aquí.


Mi aita era hijo de un trabajador del campo y concejal socialista republicano de un pequeño pueblo de Valladolid. Mi abuelo Julián fue un hombre que luchó siempre contra las injusticias, y que sin embargo las padeció toda su vida,  que tuvo que vivir humillado por salvar la suya y la de su familia.

De chico se peleó con el maestro, y los dos cayeron rodando por las escaleras de la escuela porque él quería seguir estudiando y no le dejaban. Entonces,  subir al piso de arriba de aquella pequeña escuela rural era solamente privilegio de los hijos de las familias con dinero. Él, el más inteligente de todos los alumnos, no tenía derecho a satisfacer su curiosidad, su hambre de saber… Era pobre.

Mi abuelo, y luego mi padre, fueron hombres con un elevadísimo sentido de la justicia y la honestidad, pero a quienes les robaron todas sus oportunidades. Al final, quien sí pudo ir a la universidad y estudiar Historia, la gran pasión de mi abuelo, de mi padre y mía, fui yo. También es verdad que lo conseguí después de haberme asegurado las lentejas como maestra, y con mucho esfuerzo, pero les resarcí a ellos de algún modo.

En mi casa he oído anécdotas de aquellos tiempos del abuelo, y de mi padre cuando era niño, un niño nacido bajo unos ideales que auguraban un futuro mejor, pero obligado a crecer bajo una dictadura del miedo que anuló todas esas esperanzas.

Una de esas anécdotas, y que siempre la tenemos como un saludo, un grito de guerra, como algo muy nuestro, es el título de esta entrada.

Un día, hace muchos años, al despertar por la mañana, mi ama nos contó el susto que había pasado por la noche: mi aita estaba muy agitado, hablaba en sueños, se movía mucho, y ella no se atrevía a despertarlo. Acercaba el oído a ver si entendía algo de sus balbuceos, pero nada de nada. Y en una de éstas, literal, mi aita, con voz de muerto de miedo, que va y dice: “¡Adelante mis valientes! ¡Viva la República!”

Después fue él quien nos contó sus tribulaciones nocturnas. Estaba encogido del miedo, sí, resultó que en su sueño le habían puesto al mando de un pequeño ejército de inexpertos como él para no se sabe muy bien qué misión, pero que ellos le echaron todo el arrojo y valor del que fueron capaces… No sabemos cómo terminó la aventura porque del miedo que pasó se despertó, como se suele decir, bañado en sudor y de lo más alterado.

Para nosotros se ha convertido en un grito de ánimo y que él mismo estuvo diciendo hasta el final, estando como estaba. Así que hoy, más que nunca, va por él, y por el abuelo:

“¡ADELANTE MIS VALIENTES! ¡VIVA LA REPÚBLICA!”





Foto: (Mi aita en plena guerra, año 1938, con un pequeño fusil de madera, que según él, no dejaba ni para dormir.) De la memoria familiar



martes, 31 de diciembre de 2013

LAS UVAS DE LA IRA (Sic.)



Este año sí que son verdaderas ”uvas de la ira” estas séptimas uvas orilleras...

Escribo este borrador (que será lo que salga mañana) apresuradamente, pues todo en mi vida es apresurado desde hace mucho tiempo, y malamente sentada en la cama de acompañante de la habitación de la clínica donde parece que estamos empadronados últimamente.

Escribo por no faltar a la tradición que inauguré hace seis años (por eso traigo las mismas uvas de entonces, ya que este año no habrá uvas en la cocina de mi amatxu).

Escribo como sortilegio, como si pudiera con ello espantar estas navidades malditas... Y sé que las próximas serán distintas, que no tendremos esta angustia pero sí un gran vacío.

Escribo y martillean mi cabeza un montón de sensaciones, de sentimientos, de supuestos y miedos.

Mañana/Hoy pondré el pie en el incierto 2014 con aita a mi lado, y con la otra mitad de esta piña que somos, abrazados a nosotros desde casa. Nunca hubiéramos imaginado nada parecido, pero, la vida te da y te quita, te pone en tu sitio y te hace ver lo que realmente eres...

No quiero entristecer a nadie, pero también necesito hacer este ejercicio de  posicionamiento, de ubicación, de saber dónde estoy en este momento de mi vida, en este 31 de diciembre de 2013, último día de un año que viene a cerrar un círculo fatídico.

Seguro que he crecido como persona, que el sufrimiento me ha hecho diferente. Solo pido no caer, seguir siendo fuerte...

Y escribo para agradecer. Agradecimientos a la vida por haberme puesto donde me ha puesto, por haberme encontrado en ella con quienes me he encontrado, y por ser quien soy.

Y gracias a todos ustedes que, sin conocerme están ahí, detrás de una pantalla, lejos o cerca físicamente, pero dándome su apoyo, su ánimo y hasta su cariño.

¡GRACIAS!

Y por eso no pienso dejar de desearles todo lo mejor para los días que se avecinan, que son 365 pero siguen sumando, sumando y sumando...

Por favor, ¡bébanse la vida, apuren la copa hasta la última gota, y me sean felices!

 

 

Foto y manipulación, a mas de "ira" incluida: Edurne Uvas: Las de la cocina de mi amatxu del año 2007

sábado, 7 de diciembre de 2013

HACE 54 AÑOS...


Hace cincuenta y cuatro años que vine a este mundo, a este Valle de Lágrimas… (¡cuán cierta es la expresión!). Vine para alborozo de muchos. Hice que los miembros de mi familia conmigo estrenaran maternidad, paternidad, abuelura y tiura… (palabros inventados por mí, pues no sé cómo expresar el significado de ser abuel@, de ser tí@). Fui primogénita, heredera al “trono” de muchísimas esperanzas.

De siempre me he sentido querida y valorada por los míos, por los más directos, desde luego que sí. El amor, todo el amor que he recibido, es la herencia que llevo con orgullo, es el tesoro que voy repartiendo, porque, si has sido querid@, respetado y valorado, sabrás hacer lo propio con los tuyos y los demás. Eso lo tengo claro. Reconforta y satisface mucho más lo que das que lo que recibes. Quiero y me quieren, no es si tú me das yo te doy, es un intercambio natural.

De siempre, también, he celebrado con gran alegría el día de mi aniversario. Ya falta un mes, ya faltan veinte días, ya faltan cinco, cuatro, tres, dos, uno… ¡ya llegó el 7 de diciembre!

Hoy cumplo 54. Soy una mujer mayor, al menos adulta en todo lo que implica ser persona, y ser mujer. A esta edad, mis abuelas ya habían conocido lo que era ser madres, ser abuelas. Yo no, pero no quiere decir que no sepa lo que es, que no comprenda, que no entienda muchas cosas. Demasiado, entiendo demasiado de esta vida. Mi situación familiar, mi profesión, en fin, mis propias circunstancias de vida han hecho de mí una persona abierta, solidaria con el sufrimiento y los problemas, cariñosa y cercana (estará mal que yo lo diga, pero es así, soy una persona que quiere MUCHÍSIMO, y también que sufre MUCHÍSIMO). Estoy cargada de defectos, pero esos ya los conocen quienes me tratan, en cualquier caso no son de esos defectos que afecten terriblemente a la vida de los demás. Soy una más en este mar inmenso que es el mundo, la vida, la sociedad… Procuro pasar lo mejor posible por ella, a veces es casi imposible no pisar una mina personal que te explota en la mismísima cara y te deja trastornada por dentro y por fuera. Ya, es la vida, lo sé. Pero qué quieren, ¡a veces es una grandísima puñetera!

Ahí arriba estaba yo celebrando mi sexto cumpleaños, y me parecía que la vida corría demasiado. La víspera, recuerdo que tuve una conversación muy interesante con  mi ama acerca de lo que era hacerse mayor. Ahora he comprendido muchas de las cosas que me dijo. Y recuerdo que en esas fechas de celebraciones, en casa nunca faltaba la consabida tarta de moka, (hummmm, la estoy saboreando ahora mismo), refrescos para los niños y una copita de Pico Plata para los mayores, ¡jejejeje!
Y ahí estoy yo, sonriente, posando como si acabaran de otorgarme el Oscar a la mejor niña del mundo, con la muñeca que me regaló mi tía Bego, entre mi ama y mi aita… Mi aita, que ahora ha tenido que intercambiar el papel de protector conmigo, me ha cedido el testigo, y ahora él está en mis manos.

No tengo muchas ganas de celebrar este día, mi regalo no es de los que se compran, o te lo regalan y si no te gusta, lo descambias y te dan otro de tu agrado. No, lo que yo quiero no está en el escaparate, no está a la venta. En cambio, lo que NO quiero, sí, ahí está, avanzando y amenazando cada día un poco más, enseñando los dientes con saña, regalándonos un poco de vida para que tengamos que agradecerlo y pagar, al final, el precio más alto.

Hoy no es un día alegre para mí. Cumplo años, me voy haciendo mayor y voy entrando en ese círculo del sufrimiento, de las pérdidas, de la impotencia, de la rabia… Pero también de los agradecimientos por haber tenido la inmensa suerte de ser quien una es, de venir de quienes viene, de haber sentido todo el cariño y el amor que he sentido, que siento.

Hoy tengo miedo, aunque él todavía está con nosotros, pero tengo miedo, y una pena que no es contable, ni medible, ni siquiera expresable…

Hoy quisiera volver atrás y estar de nuevo ahí, así… Pero no, hoy cumplo 54, hoy me siento tremendamente triste y, aunque no lo esté, también me siento tremendamente sola.






Fotos: de la memoria familiar (foto 1: hace 48 años; foto 2: hace 5 días)  Desahogo: Edurne

lunes, 25 de noviembre de 2013

PORQUE SOMOS PERSONAS, PORQUE SOMOS LIBRES


Amor me ofreces,
y
amargura me regalas.
Fuimos construyendo,
despacito,
sueños  para
dos,
tal vez,
tres,
acaso
cuatro…
Ahí quedaron,
en el camino,
hechos pedazos.
Sufrimiento solitario.
Amor  con letras pequeñas.
Miserias y miedos escritos están
con el rojo de mi sangre,
con el negro de mis entrañas…
Amor no te ofrezco.
No.
Ya no.
Aquí quedan mis cadenas,
mi esperanza perdida.
A cambio,
mi libertad,
el eco de mi verdad,
la huella de mi soledad.


Texto: Edurne Imágenes: Internet

miércoles, 17 de abril de 2013

UNA LIMOSNA, POR FAVOR...




Arañan con los dientes del desánimo
cualquier migaja que les echemos
porque la vida les ha robado hasta el aliento.
Mientras, nosotros sacudimos nuestras sonrisas de beato,
y miramos a lo alto buscando el salvoconducto
que nos lleve directos al paraíso de los santos hipócritas.


Imagen: Internet  Texto: Edurne

sábado, 23 de julio de 2011

ATENCIÓN / AVISO IMPORTANTE

QUERIDOS AMIGOS:


PUBLICO ESTA ENTRADA CON MUCHA RABIA PUES, HACE UN MOMENTO, UN AMIGO BLOGUERO, ME ACABA DE INFORMAR DE QUE ALGUIEN ESTÁ USURPANDO MI PERSONALIDAD, MI IMAGEN, MI IDENTIDAD EN BLOGGER, ESCRIBIENDO COMENTARIOS INSULTANTES EN BLOGS AMIGOS.


ESTOY TOTALMENTE DESCONCERTADA, NUNCA HUBIERA PENSADO QUE SEMEJANTE… ¿? (NI LA PALABRA ME SALE) ME PUDIERA OCURRIR.


QUIENES ME CONOCEN DESPUÉS DE TANTO TIEMPO INTERCAMBIANDO PALABRAS, SABEN CÓMO SOY Y QUE SOY INCAPAZ DE HACER, PENSAR Y ESCRIBIR TALES BARBARIDADES.


POR LO TANTO RUEGO QUE ME COMUNIQUEN SI SON VÍCTIMAS DE ESTOS “ATAQUES”, Y SI ALGUIEN SUPIESE CÓMO ABORDARLOS, QUÉ HACER PARA SOLUCIONARLO… QUE ME INFORMARA DE QUÉ MEDIDAS PUEDO TOMAR.


MUCHAS GRACIAS A TODOS Y PIDO PERDÓN DESDE YA, POR SI APARECE EN SUS BLOGS MI IMAGEN ASOCIADA A PALABRAS REPROBABLES…

Y PARA QUIEN ESTÉ DETRÁS DE TODO ESTO, MI MÁS ROTUNDO DESPRECIO, NO SE MERECE NADA MÁS.

UN ABRAZO.
EDURNE