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jueves, 23 de abril de 2026

EN EL SEGUNDO AÑO

 


Todavía me quedan lágrimas

para llorarte.

Muchas.

Todavía me duelen los recuerdos.

Mucho.

Todavía te hablo,

despierta y en sueños.

Mucho.

Todavía siento tu mano en la mía,

tu aliento en mi piel…

Todavía resuena tu risa en mi cabeza,

todavía llevo tus besos en mi boca.

Todavía…

Pasarán los días,

los meses y los años,

pero tú seguirás vivo en mí,

eres mi pasado y mi presente ,

y aunque el futuro sea incierto,

ahí también estarás.

Todavía me quedan palabras

que decirte.

Muchas.



Fotos: de la memoria de mi otra vida. Texto y dolor: Edurne.
Hoy, 23 de abril, día bonito donde los haya (para mí siempre lo ha sido, un día unido al placer de la lectura...) y que se ha tornado en un día triste... Hoy, digo, hace dos años que Antonio, mi compañero de vida, cayó fulminado por un infarto. Hoy sigo igual de impactada, de vacía, de encogida, de triste, de enfadada con la vida...



miércoles, 23 de abril de 2025

YA SÉ QUE TE HAS IDO

 


Ya sé que te has ido.

Que te has ido para no volver.

Que ya no llamarás más a mi puerta,

 ni te veré llegar.

Ya he caminado sola

por este desierto de lágrimas

trescientos sesenta y cinco eternos días.

Sola, sí.

Ya sé que te has ido.

Me lo dices cuando me miras

desde las fotos,

desde los recuerdos,

desde aquella otra vida

que tuvimos y tú te has llevado.

Sí, ya sé.

Pero me resisto a dejar

que tu aliento se aparte de mí,

a que tus manos ya no toquen mi piel,

a que tu boca no calme en la mía

su sed…

Ya sé que te has ido.

Me lo dice el silencio

de los demás

que me habla como si nuestra historia

no hubiera tenido lugar…

Ya sé que te has ido.

Te has ido y el cielo es ahora

quien recoge mi lamento,

las noches quienes abrazan mi pena

y la lluvia quien llora por mí…

Ya sé que te has ido, Antonio,

pero de mi corazón nunca te irás.



Hoy, 23 de abril, día del libro, fecha para no olvidar,, hace un año que falleció Antonio, mi compañero de vida. Todavía estoy desolada y mi duelo va lento e incompleto.
Foto 1: Montaje casero by una servidora. Foto 2: alguien que estaba por ahí (Viena, esperando para entrar en la Musikvereim, agosto de 2009). Texto: Edurne.

martes, 18 de marzo de 2025

MAYORÍA DE EDAD ORILLERA

 


Dieciocho años, sí. Ahí tenía yo dieciocho añitos, era monitora de tiempo libre los sábados tarde y domingos, trabajadora de jornada completa en una casa (explotadísima) y estudiante de Magisterio por las tardes-noches. Siempre rodeada de chavalería...

Y hoy se cumplen 18 años desde que la Orilla es Orilla. Pero... Pobre Orillita, está muy triste y alicaída ella. Por eso lo de festejarla un poquito, para que no se le baje aún más el ánimo. ZORIONAK, ORILLA!

La orillera al mando no tiene el horno para bollos. Su vida se ha ido totalmente al carajo, pero esto es una forma de recordar que también fue otra y tuvo otra vida.

Ahí andamos, sin saber hasta cuándo se podrá aguantar esta situación.

Hoy cumple esta Orilla y hoy cumplo yo con ella, o sea, que le hago los honores, no me olvido de su existencia, y es por eso que no pienso cerrarla. Aquí está, bajo mínimos pero sigue viva.

Muchísimas gracias a tod@s l@s que seguís pasando por aquí de vez en cuando, en silencio o chapoteando un poquito. Ya nos conocemos de hace mucho y somos expertos en esto de vivir, sabemos de qué va la cosa, y que lo mismo la ola está ahí arriba (la famosa cresta de la ola) que apenas llega espuma a la orilla...

Levanto mi copa, sin muchas fuerzas, la verdad, pero la levanto. Por la vida. Txintxin. Y que sigamos encontrándonos por estos pasillos virtuales. Cuídense mucho.

ESKERRIK ASKO!



Foto: De mi memoria fotográfica particular. Dibujo de La gran ola de Kanagawa: Internet. Número 18: Internet. Texto: Edurne





jueves, 23 de enero de 2025

HOY

 


Hoy,

tras nueve meses de un embarazo no deseado,

paro esta hija del dolor.

Nueve meses alojada en mi  corazón.

Nueve meses alimentándose de mi llanto,

excavando en mis recuerdos,

azuzando las noches en blanco,

los días en negro…

Y ahora no sé qué hacer con ella.

No tengo con qué amamantar su hambre,

ni sus ansias por crecer.

Aún le queda tiempo para alejarse de mí.

No ha pasado un año,

no está preparada para salir al mundo,

todavía necesita de mis lágrimas,

de mi amor…

Nueve meses de soledad,

Nueve meses de incredulidad.

Nueve meses y ya sé que es verdad

que nunca volverás,

pero que nunca te marcharás.

 

Hoy, 23 de enero, hace nueve meses que falleció Antonio. El tiempo de un embarazo. Hoy es el parto.

Foto: de su hijo Unai, sacada el 22 de enero de 2012 en Getxo. Felicidad: Antonio y Edurne. Texto: Edurne


martes, 24 de enero de 2023

NUEVE AÑOS

 




Tu vuelo libre

 

protege nuestros días.

 

Tu alma nos sonríe.


Foto: De la memoria familiar. Haiku: Edurne.

Hoy, 24 de enero, hace nueve años que nuestro aita decidió volar y convertirse en espíritu libre. Él nos cuida, vela por nosotros. No hay día que no sienta su presencia. Aita, maite zaitugu!


lunes, 24 de enero de 2022

A MI AITA

 


Aitatxu:

Nada es mejor desde que te fuiste. Nada.

El frío se ha instalado en nuestras vidas, la incertidumbre del mañana es nuestra única esperanza, aunque vaya vestida de miedo.

Nada es mejor, aita, nada.

Casi agradezco que no estés en este mundo que nos va quedando, así, tan estrecho de todo, tan ruin, tan extraño… Estarías sufriendo mucho. Tú, tan justo, tan honesto, tan generoso, solidario y empático. Por eso mejor que no estés.

Ocho años caben todavía en las dos manos, pero… ¡son tantos! Tantos que me parecen una eternidad.

Sabemos que nos cuidas, que miras por nosotros constantemente (¡cuánto trabajo te estamos dando!), y por eso sentimos tu presencia en cada rincón, en cada pensamiento, en cada hecho… Eres tan grande que no hay nada ni nadie que pueda apagar tu recuerdo ni nuestro cariño y respeto por ti. Pero eso ya lo sabes.

Nunca me cansaré de darte las gracias por haber sido mi padre, nunca. Todos los días te hablo, te pregunto, ¡y lloro!, como ahora, que ni veo lo que escribo de lo empañados que tengo los ojos, que ni respirar puedo del nudo que me aprieta la garganta.

Hoy vuelvo a sujetar tu mano para acompañarte en ese último viaje, aita. Hoy vuelvo a sentir todo tu amor en ese gesto, tu valentía, porque fuiste un valiente, tu agradecimiento por habernos tenido… No querías irte, lo sé, no soltaste mi mano ni un momento a pesar de que sabías que era tu hora.

Estás en el aire que respiramos, en el sol que acaricia nuestra piel, en la lluvia que nos moja, en el trino de tus amigos los gorriones cuando vienen a anidar en la farola en primavera, en las pequeñas flores entre el césped del parque por el que te gustaba pasear con amatxu, en el rugido de las olas azotando las rocas, o en esa espuma suave que llega hasta la orilla… Y en tus cosas, en tus libros, tus cuadernitos, en tu letra, aita, ¡tu letra! Estás en todas partes,  en todas.

Hoy cumples, cumplimos, ocho años de ausencia. Aprender a vivir sin ti es tarea diaria, pero tú nos ayudas a seguir adelante. Eskerrik asko, aita!

¡Hasta el infinito y más allá!

Maite zaitut! Maite zaitugu!


Hoy, 24 de enero, se cumplen ocho años desde que mi aita nos dejó. El año pasado no pude hacerle el homenaje que le hago todos los años porque estábamos peleando por la vida de ama. Yo le rogaba que no se la llevase todavía, que nosotros la necesitábamos, ¡y aquí está! Mi aita, el mejor, ¡cómo olvidarlo! Imposible. 

Fotos: De la memoria familiar, la última es la que más me gusta de todas las que tengo con él, muestra tanto... Desahogo: Edurne.

 


martes, 7 de diciembre de 2021

62, QUE ES PAR

 


CUMPLIR AÑOS

Cumplir años siempre ha sido uno de esos momentos de la vida que más me han gustado. Era emocionante empezar a descontar los días que faltaban para el 7 de diciembre: dos meses, cincuenta días, tres semanas, diez días, cinco días…

¡Y de pronto, aquí estamos, en nuestro maravilloso 7 de diciembre!

Hoy hace 62, ¡sesenta y dos!, años que me asomé a este mundo junto a la Ría de mis amores. Llovía, diluviaba más bien, disculpa perfecta para justificar el que sea de lágrima más que fácil.

Nunca me había parado a pensar en la edad a tan largo plazo, para mí decir que alguien tenía cuarenta ya era como… ¡Uffff, Matusalén! Y ya ven, supero de sobra ese límite. Y encima me quiero apuntar a unos cuantos más.  No me importaría que fueran 30… De hecho, mis abuelas fueron nonagenarias de largo, mi tía Maisa cumplió hace una semana 84 y tan ricamente, mi tía Bego entrará de lleno en los 91 dentro de dos meses con una pinta excepcional, y mi ama ahí está, a pesar de los traspiés de estos últimos años, pero con 88 largos. Los genes ya los tengo.

El caso es que llego como llego, pero llego, que es lo importante. Así que por hoy voy a dejar a un lado las penas y las preocupaciones, voy a alegrarme de seguir guerreando y de mantener a las personas importantes de mi vida a mi lado. Pediré salud, que es lo principal para seguir adelante. El cariño ya lo tengo, y el dinero, pues bueno, no me importaría un pellizquito de esos que trae el azar navideño para poder solucionarle la vida a más de un@…

Quisiera que este mundo que nos rodea fuera distinto, ya me entienden todos ustedes sin que me detenga en explicaciones.

Quisiera… Pero tenemos lo que tenemos. Seguiré poniendo mi granito de lo mejor que tengo para que las cosas sean mejores, más fáciles para quienes realmente lo necesitan.

Y me van a permitir que me dé un achuchón y me felicite por ser como soy. La verdad es que no me cambiaría por nada ni por nadie, me gusto y me quiero. Espero estar a la altura de lo que yo misma espero de mí.

Levanto mi copa por la que suscribe y por todas las mujeres: las que conozco y me acompañan, y las que no conozco pero sé que están, que son.

También la levanto por todos los hombres que han formado y forman parte de mi vida, y aquí me sale sola una palabra: AITA, mi aita al que tanto me parezco y al que añoro cada día como nadie sabe…

Sesenta y dos años son muchos años ya. ¡A seguir caminando!

Y muchísimas gracias a tod@s l@s que me acompañan por esta Orilla desde hace tanto tiempo. Mil gracias por ser y por estar.

Txin-txin!

ESKERRIK ASKO!

 

Foto: Antonio. Texto: Edurne.

 

 


jueves, 18 de marzo de 2021

DE DOS EN DOS... LLEGAMOS AL 14

 

Un 1 y un 4. Catorce años desde que esta orilla fue presentada en sociedad. Parece mentira pero aquí seguimos, aunque los tiempos no nos sean favorables ni propicios.

Estoy/estamos viviendo momentos muy duros en esta familia. Nuestra amatxu ha estado a punto, en dos ocasiones, de dejarnos, y eso es algo que llevo ahí metido, clavado en lo más hondo. No teníamos que haber llegado a esta situación, no, pero…. Ahora no quiero hablar de malas praxis médicas e intoxicaciones medicamentosas ni nada de lo que ha pasado. Me invade una mezcla de sentimientos muy difícil de manejar. El caso es que en estos momentos seguimos sufriendo, de otra forma, pero sufriendo. Ella intenta recuperarse a todos los niveles, con mucho esfuerzo por su parte, muchísimo, y nosotros estamos peleando como lobos por ella. No está en casa, no nos puede ver más que dos horas a la semana (maldita pandemia) y eso es quitarle la mejor de las medicinas, la más importante: el contacto con sus hijos. Pero saldrá/saldremos adelante. Somos fuertes.

Por eso agradezco doblemente el que todavía se acerquen ustedes de vez en cuando por esta orillita, aunque sea en puntillas, y dejen sus huellas para que yo sepa que no andan lejos. Eskerrik asko! Espero poder poner a mi orilla a jugar de nuevo con las olas, con la espuma y el sol.

No me gusta olvidarme de las costumbres, y esta es una de ellas: celebrar aniversarios, agradecer, recordar, ponerme sentimental…

Ya saben que suelo acompañar esta entrada con fotos de la edad que corresponde al blog, así que este año tocan mis catorce. ¡Qué edad más hermosa, y compleja a la vez! Eres y no eres, todo lo vives con una intensidad extrema, la amistad es importantísima. La complicidad, ese cariño que es muy difícil de explicar y de entender. Los veranos, la cuadrilla de amigas, los chicos que entran en tu círculo casi sin enterarte,  los primeros amores… Me parece que era otra Edurne, otra vida, lo veo tan lejano, y a la vez tan próximo en mis recuerdos… Soy capaz de acordarme de los nombres, de las ropas y sus colores, el olor de las noches estrelladas, las sensaciones de los paseos en libertad, la emoción…

Y de pronto te encuentras con 61 años y en otra vida. Algunas cosas de las que soñabas y esperabas, se han cumplido, otras, la mayoría, no, pero, ¡qué importa ya! Ahora estamos a lo que estamos y ahí tenemos que echar todo lo que nos queda. ¡Y más! Ahí está la familia, la que ha apostado siempre por ti y a la que ahora tienes que cuidar, proteger…


Nunca hay que rendirse, ¡nunca! La verdad es que yo nunca he tirado la toalla ante nada, soy muy cabezota, así que esta orilla seguirá cumpliendo años, y ustedes lo verán.

Gracias mil por acompañarme en mi periplo vital, son parte de mi historia personal, ¿lo saben, verdad?

Hoy cumplo 14. Me gusta, me siento una chavalita, como la de las fotos…

 

Fotos: De la memoria familiar. Texto: Edurne


miércoles, 18 de marzo de 2020

ANNO TERTIODECIMO. Desde La Orilla en tiempos convulsos.




Y van trece. Un año tras otro y hemos llegado al número maldito (yo no tengo nada en su contra, pero esta vez no sé qué pensar), al doce más uno.

Tiempos convulsos. Alguien ha dejado la puerta abierta y se nos ha escapado un virus puñetero y vengativo que anda haciendo estragos por acá y por allá.

Tiempos del Coronavirus. Todo nos lleva a recordar aquellas plagas y pestes de la Antigüedad: las siete plagas de Egipto, la peste de la Edad Media… ¡Y tantas otras! Y cómo no, también está “El amor en tiempos del cólera”.

A partir de ahora todo será distinto. Ya es distinto. De la noche a la mañana nuestras vidas han cambiado. Un tsunami está recorriendo el mundo. A la Orilla también llega el oleaje alterado, escupiendo rabia, impotencia y dolor. Calma. Dicen que después de la tormenta, escampa, siempre, siempre escampa (mi compa Mercedes dixit).

Hace trece años, cuando decidí arremangarme y dejar que las olas juguetonas de esta Orilla mecieran mis sentimientos, mis angustias, mis alegrías… no imaginaba yo que iba a vivir tiempos de sufrimiento, de pérdidas, de incertidumbre, de enojo y confusión. Claro que también ha habido una buena ración de risas y cosas buenas. La vida misma.

Como vengo haciendo todos los 18 de marzo desde que abrí este rincón de encuentro, de compartir y aprender, tengo costumbre de acompañar el texto con una foto mía de esa edad. Este año toca una muy graciosa, aunque yo esté superseria, casi asustada ante la cámara. Tenía trece años, y ya sabía lo que me gustaba (no todo) y lo que no (no todo), pero el aprendizaje de vida ya había comenzado un poco antes. Han pasado 47 años entre esa foto de cabecera y la que cierra esta crónica. Mucha vida.

Gracias mil por seguir acompañándome en mi periplo particular. Este espacio, y tod@s l@s que habéis chapoteado en él antes o ahora, ya formáis parte de mi curriculum vitae.

Son momentos duros estos de ahora, pero estoy segura de que saldremos reforzados de este torbellino de miedos y desconciertos varios. Si todo el mundo aporta lo mejor, si hacemos las cosas con responsabilidad, si somos solidarios, si apoyamos a los más débiles y vulnerables y mantenemos la esperanza y la confianza… ¡Todo saldrá bien!

No se olviden de ser felices a pesar de los pesares, de mantener el tipo por los que no pueden, de afianzar los afectos, ya estén cerca o lejos, de mirar a la vida con otros ojos, y de descubrir lo pequeño en medio de la inmensidad de nuestro ruidoso mundo, ahora en silencio.


¡Cuídense! Y gracias por estar ahí. MILA ESKER!

Fotos: De la memoria familiar, invierno de 1973, y selfi postpeluquería, marzo 2020. Texto y reflexión: Edurne

viernes, 24 de enero de 2020

SEIS LUNAS



Seis lunas
para iluminar mis noches.
Seis soles
para acompañar mis días.
Seis plumas
para escribir mi llanto
en esta orilla de la vida.
Seis penas
que llevo escondidas
entre la mirada huidiza
y la sonrisa de mentira.
Seis los años
que cuenta el calendario
de mi angustia.
Seis vueltas a la esquina
cada vez que te pienso
y no te encuentro.
Seis veces
que ya te has ido,
y seis las que me vuelvo
cuando sé que estás conmigo,
cuando siento tu mano
sujetando mis miedos,
susurrando mi nombre,
así,
bajito, bajito...

Foto: La foto más especial de las que tengo con mi aita, de la memoria familiar. Texto: Edurne. 
HOY, 24 DE ENERO, A LAS 6 DE LA MAÑANA DE HACE SEIS AÑOS, Y DE MI MANO, MI AITA SE FUE EN BUSCA DE OTROS MUNDOS. CERRÓ UN CICLO. SEIS AÑOS SON UNA ETERNIDAD SIN ÉL, PERO SIGUE PRESENTE EN NUESTRO DÍA A DÍA, EN CADA PALABRA, EN CADA MIRADA... BETI GUREKIN, BETI ZUREKIN!

domingo, 15 de diciembre de 2019

PARA TOD@S VOSOTR@S : una carta de agradecimiento y despedida




Cuando era pequeña, allá por la recién estrenada segunda mitad del pasado siglo, y veía mi vida como un largo camino, pensaba que me iba a dar tiempo para hacer todo lo que quisiera. ¡Ingenua de mí! Han pasado muchos años, muchos, tal vez diría que demasiados, aunque, nunca son tantos como pensamos, y de todos aquellos sueños, aquellos planes… el que de verdad he podido cumplir hasta el final ha sido el de mi vocación, temprana, de ser maestra. Claro que también quería ser titiritera, espía, payasa, escritora, misionera, bailarina, bibliotecaria, enfermera, arqueóloga… ¡Y tantas cosas más! Todavía sigo queriendo ser unas cuántas de esas… ¡Tal vez ahora pueda!



Viernes 20 de diciembre de 2019, último día de una etapa de mi vida que se cierra, mi periplo más largo, más provechoso, duro y alegre (de momento). La nostalgia, que me viene rondando y anudando las entrañas y la garganta desde hace tiempo, me empuja a que os escriba esta carta.

No he tenido hijos, pero el destino me tenía preparada esta otra “maternidad”, la de ser la maestra, la andereño, de tant@s y tant@s... En treinta y ocho años de profesión, treinta y nueve cursos escolares, ¡uf, sois una legión quienes habéis pasado por mis manos! Incluso he sido andereño de algunos de vuestros hijos e hijas... Más orgullosa no puedo sentirme. 



Siempre he tenido miedo a estropear tan preciada mercancía. Las dudas me han asaltado hasta el último momento: ¿estaré haciéndolo bien? El material humano, y más si son niños, adolescentes, es lo más delicado que hay para trabajar. Si erramos, lo hecho no es algo que pueda borrarse y volver a empezar. Lo hecho, hecho está, ahí queda, y el error le puede fastidiar la vida a esa criatura.



Pero estoy tranquila, habéis salido al mundo, y no es el mundo el que os ha comido, sino vosotr@s quien se lo come, tenéis buenas herramientas entre las manos y sabéis usarlas.
También estoy contenta porque much@s de vosotr@s habéis seguido mis pasos y ahora os dedicáis a esta bendita profesión. Un@s cuánt@s habéis hecho las prácticas de Magisterio conmigo; otr@s, en algún momento, habéis trabajado, o incluso ahora mismo trabajáis, en la escuela… ¿Entendéis eso del orgullo? Es como el orgullo de una madre.

Jubilación. ¡Qué palabra tan fuerte! A mí se me ha metido hasta el tuétano y mientras que no la digiera bien digerida, me va a estar machacando noche y día. Acostumbrarse a los cambios es duro, difícil… Ya lo iréis comprobando, de hecho ya habéis hecho algunos cambios en vuestras vidas, unos porque han de llegar, otros, voluntarios, y otros porque vienen sin avisar y nos dejan descolocados. ¡Así es la vida, querid@s!



Siempre me he vanagloriado de mantener una buena relación con mis alumn@s, y creo que soy una gran privilegiada, porque, a ver, ¿cuánta gente de mi profesión puede decir que a pesar de los años pasados todavía mantiene el contacto con un nutrido grupo de sus pupil@s? Yo sí puedo decirlo, y presumo de ello.

Seguir vuestros pasos más allá de la escuela no ha sido difícil, siempre he preguntado a unos y a otros, aquí y allá… Siempre he estado al tanto de vuestros progresos y me he alegrado de esos logros merecidos. ¡Sois mis niñ@s!

Andereño Edurne. ¡Suena tan bien! No quiero ser otra cosa que andereño Edurne, siempre seré andereño, maestra, ¡hasta que me muera!



Sé, por experiencia, porque yo también he sido niña, adolescente, joven alocada… que hay profes que se quedan en tu corazón para siempre, yo tengo un@s poc@s. De hecho, hace unos meses, y por uno de esos azares maravillosos de la vida, pude contactar de nuevo con mi querida profe de Francés del Instituto, Yvonne. La emoción que le hizo saber de una de sus alumnas, que además la había recordado toda la vida y que ahora tenía la oportunidad de decírselo… fue terrible. ¡Uf, me emociono solo de volver a recordarlo!

Sé también, que much@s os seguiréis acordando de mí, (¡espero que bien!), y que otr@s me habrán borrado de su vida hace tiempo ya. Es imposible caerle bien a todo el mundo, resultarle buena profesora, que sientan que les eres cercana, que crean que en realidad te preocupas por él, por ella…



Pero lo que sí quiero que sepáis es que de tod@s vosotr@s, y mirad que sois chiquicientos…, he aprendido mucho. He aprendido de vuestros problemas, de vuestras reflexiones, de vuestras vivencias, de vuestros razonamientos, de vuestras cabezonerías, de los malos y buenos tragos que me habéis hecho pasar, de lo que he sufrido y lo que he disfrutado con vosotros… Habéis hecho que nunca haya dejado de ser esa Edurne niña que salía del cole todas las tardes como si acabara de llegar de la guerra de los Cien Años: despeinada, con las manos manchadas de bolis de todos los colores, con los leotardos del uniforme retorcidos, con la goma de saltar saliéndose por el bolsillo de la bata, y con esa sonrisa inocente y picarona pidiendo la merienda a ama, y con un poquito de miedo por tener que decirle a aita que no había terminado todos los trabajos de clase… ¡En fin, cómo no me iba a identificar yo con vosotr@s!



Sé que ya sois unas mujeres y unos hombres de provecho, y que l@s que están en el camino, también lo lograrán. Da igual a qué nos dediquemos, no todo el mundo puede ser ingeniero, piloto, arquitecto, físico… en la vida somos de todo, necesitamos de todas las profesiones. Solo tenemos que poner empeño y mucho cariño en lo que hacemos. La de maestr@ es la profesión de profesiones. Para ser lo que sea que queramos o podamos ser… hay que pasar por la escuela. Y ahí es donde estamos nostr@s, esperando a que años tras año lleguen nuevas generaciones a las que educar y enseñar a ser buenas personas, que en definitiva es lo más importante de todo.

Espero haber estado a la altura, con todos los fallos y defectos que arrastro (es lo que tiene ser humano y no máquina), yo he intentado dar todo lo mejor de mí y hacerlo lo más ameno y divertido posible. Recordad que el saber no ocupa lugar, eso me lo decía siempre  mi amama. Sabed que os quiero a tod@s, que podéis contar conmigo para lo que queráis o necesitéis. Habéis sido un regalo para mí.



No os olvidéis nunca de luchar por aquello que creáis justo, ni de perseguir la felicidad, y mucho menos de ser buena gente…
¡Ojito, que os estaré vigilando!

Bihotz-bihotzez
                            Andereño Edurne 




Fotos: De mi memoria personal. Texto, lágrimas, moqueo, sentimiento, alma, corazón y vida  y demás: Edurne
* Escribo en castellano puesto que la carta la voy a publicar en medios en los que quienes me vayan a leer no tienen porqué saber Euskera.