Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de abril de 2016

SOMOS UNOS TROGLODITAS



¿Cualquier tiempo pasado fue mejor...?

Foto: Edurne. Elenco artístico: mi cuadrilla galáctica, salvo dos... Refrán para la reflexión: del acervo y la sabiduría populares. 
Y recordar que hoy es 14 de abril. ¡VIVA LA REPÚBLICA!

lunes, 14 de abril de 2014

¡ADELANTE MIS VALIENTES! ¡VIVA LA REPÚBLICA!

Los prisioneros tomados en el asalto al Cerro Rojo muestran su alegría entre vítores a la República al ser absueltos. Son simples soldados de reemplazo.
Fuente: Archivo Rojo (Ministerio de Cultura). Yo he tomado la imagen de aquí.


Mi aita era hijo de un trabajador del campo y concejal socialista republicano de un pequeño pueblo de Valladolid. Mi abuelo Julián fue un hombre que luchó siempre contra las injusticias, y que sin embargo las padeció toda su vida,  que tuvo que vivir humillado por salvar la suya y la de su familia.

De chico se peleó con el maestro, y los dos cayeron rodando por las escaleras de la escuela porque él quería seguir estudiando y no le dejaban. Entonces,  subir al piso de arriba de aquella pequeña escuela rural era solamente privilegio de los hijos de las familias con dinero. Él, el más inteligente de todos los alumnos, no tenía derecho a satisfacer su curiosidad, su hambre de saber… Era pobre.

Mi abuelo, y luego mi padre, fueron hombres con un elevadísimo sentido de la justicia y la honestidad, pero a quienes les robaron todas sus oportunidades. Al final, quien sí pudo ir a la universidad y estudiar Historia, la gran pasión de mi abuelo, de mi padre y mía, fui yo. También es verdad que lo conseguí después de haberme asegurado las lentejas como maestra, y con mucho esfuerzo, pero les resarcí a ellos de algún modo.

En mi casa he oído anécdotas de aquellos tiempos del abuelo, y de mi padre cuando era niño, un niño nacido bajo unos ideales que auguraban un futuro mejor, pero obligado a crecer bajo una dictadura del miedo que anuló todas esas esperanzas.

Una de esas anécdotas, y que siempre la tenemos como un saludo, un grito de guerra, como algo muy nuestro, es el título de esta entrada.

Un día, hace muchos años, al despertar por la mañana, mi ama nos contó el susto que había pasado por la noche: mi aita estaba muy agitado, hablaba en sueños, se movía mucho, y ella no se atrevía a despertarlo. Acercaba el oído a ver si entendía algo de sus balbuceos, pero nada de nada. Y en una de éstas, literal, mi aita, con voz de muerto de miedo, que va y dice: “¡Adelante mis valientes! ¡Viva la República!”

Después fue él quien nos contó sus tribulaciones nocturnas. Estaba encogido del miedo, sí, resultó que en su sueño le habían puesto al mando de un pequeño ejército de inexpertos como él para no se sabe muy bien qué misión, pero que ellos le echaron todo el arrojo y valor del que fueron capaces… No sabemos cómo terminó la aventura porque del miedo que pasó se despertó, como se suele decir, bañado en sudor y de lo más alterado.

Para nosotros se ha convertido en un grito de ánimo y que él mismo estuvo diciendo hasta el final, estando como estaba. Así que hoy, más que nunca, va por él, y por el abuelo:

“¡ADELANTE MIS VALIENTES! ¡VIVA LA REPÚBLICA!”





Foto: (Mi aita en plena guerra, año 1938, con un pequeño fusil de madera, que según él, no dejaba ni para dormir.) De la memoria familiar



lunes, 26 de agosto de 2013

HISTORIAS DE LA RÍA XXX ("In Memoriam")




Hoy se cumplen 30 años de aquel fatídico día, que fue como una Crónica anunciada...
Bilbao resurgió como el Ave Fénix, en este caso, no de sus cenizas, sino de sus aguas y sus barros.
Yo estuve allí, una semana hasta empezar la escuela, con mis katiuskas amarillas y una pala que pesaba más que yo, ayudando, quitando lodos y achicando aguas...
La solidaridad surgía en cada esquina.
Ha pasado más de la mitad de mi vida, y casi me parece que fue ayer.
Somos fuertes y las voluntades aúnan intereses comunes para salir del atolladero.
La Ría agarró un cabreo de los de órdago (hor dago), y esas fueron las consecuencias.
En Internet hay un montón de vídeos al respecto.


BILBAO, IN MEMORIAM!



Vídeo: Youtube, de EITB.com

lunes, 29 de agosto de 2011

SEGUIMOS MEZCLANDO: HISTORIAS DE LA RÍA XIII, DESDE MADRID CON AMOR (Crónicas del Foro XL), Y CAMPEANDO CON EL CID

Texto. En esta entrada voy a colgar solamente el texto.

Les explico: el tiempo acucia, el descanso estival toca a su fin, el jueves ya vuelvo a la escuela… Mi tiempo, el personal, está siempre hipotecado: no hay tiempo. Y el cansancio que me ronda casi permanentemente y que no me deja avanzar en estas cosas, más que nada porque lo de buscar las fotos, ordenarlas recortarlas, colgarlas (y con el editor de blogger que me hace caso cuando quiere y le da la gana…), pues ya les digo, que me ralentiza muchísimo. Así que ahora cuelgo la parrafada, la narración de los hechos acaecidos en estos días de agosto, y después, dentro de unas horas, un día… pues ya entonces les ilustro a ustedes la entrada. ¿Les parece bien? Bueno, les parezca o no, tendrá que ser así porque ya lo he decidido…

HISTORIAS DE LA RÍA XIII



Mi Ría que viene cargadita de humedad estos días; no vean el relente de la otra noche, allí apostados como estábamos, viendo el espectáculo de los fuegos artificiales… ni chamarra, ni pañuelo al cuello, nada, un destemple que me pillé que no vean, nada más llegar a casa, infusión de tomillo con miel de la que me trajo Amparo de sus andanzas portuguesas ¡y que cargué toda la tarde-noche en el bolso!
La primera parte de este mes agosteño con ese amago vacacional que apuntaba yo en la entrada del día 1, transcurrió en el Botxo. Y tuvo un poco de todo, a decir verdad, de todo: de bueno y de menos bueno.
Vamos con lo bueno, que es lo que refresca e interesa.


Hubo playa un par de días, sí, porque sepan ustedes que en estas tierras también luce el sol (y bien bonito además) y hace calor. Una playa tranquila sin esos agobios de no poder comerte ni el bokata de tortilla sin el temor a darle un tarisco al dedo gordo de tu vecino…
Yo no es que sea mucho de playa, hace ya unos años que empecé a hartarme de ella, pero, reconozco que de vez en cuando viene bien por eso de holgazanear, estar ahí, tumbado panza arriba, o panza abajo, según se prefiera, bañarte un poquito, mirar el horizonte infinito y dejar la vista y la mente perdidas, leer… ¡en fin, esas cosas playeras, ya me entienden ustedes!


Luego los paseos botxeros, y los que nos solemos dar por el Puerto Viejo de Algorta, que siempre reconfortan, caminar por caminar, sin un fin concreto, y pararte cuando y donde quieras, un alto en el camino y un piscolabis, una charleta, un observar a los demás viandantes, qué sé yo, que también es un deporte sano e inocuo a todo nivel, ¿no les parece?


Y una visita museística, en este caso, Guggenheim, que aunque siempre no hay cosas que te emocionen al máximo, sí que descubres en tal o cual planta que hay una exposición que sí, que huy, esto sí ha merecido la pena. Pues eso ocurre ahora en nuestra afamada pinacoteca. Les dejo el enlace aquí mismito.


Y también hubo una ruta vinícola, de visita a tierras de La Rioja alavesa, paisajes llenos de vides y más vides, y bodegas y más bodegas, ¡sólo estuvimos en una, tranquilos, que no cunda el pánico! Pero visitamos un par de pueblos de la zona, Laguardia (precioso) y Elciego, cuya economía se basa en eso, en la vid, el vino, las bodegas...


Seguía haciendo calor, pero aquí se podía dormir bien por las noches, no como en Madrid, donde no pude pegar ojo la semana que estuve.


Y luego las Fiestas, de las que ya di cuenta, del comienzo y del recuerdo personal, en un par de entradas anteriores. Bueno, los nueve días de jolgorio terminaron anoche a las once, con la quema de nuestra querida Marijaia, y que volverá el año que viene como si tal.
He paseado en un par de ocasiones las fiestas, muy bien acompañada eso sí. He comido unos bokatas de chorizo a la sidra, regados con sidra de Zapiain, buenísima; bueno, y más cosas, claro, que siempre hay actividades de todo tipo. Pero lo importante para mí, ahora, y como decía Amparo el sábado, no es demostrar nada a estas alturas, o sea que aguantamos lo que nos echen como hace años que nos daban cuerda y no parábamos… lo importante es estar a gusto y pasar un buen rato.
¡Pues eso!



DESDE MADRID CON AMOR (Crónicas del Foro XL)



El Foro arde, ardía al menos hace unas semanas, cuando estuve allí. Dormir a esas temperaturas nocturnas, hablamos de 28º-30º, es, cuando menos tarea harto difícil, y si se consigue, puede considerarse uno un héroe de la canícula.


Lo malo de estas altísimas temperaturas es que te retrotraen a actividades totalmente ausentes de movimiento, te acobardan, por así decirlo, y el plan casero es el que triunfa la mayor parte del tiempo. Claro es que ahí también surgen problemas: el aire acondicionado, o la ausencia de él, que si sí, que si no… y casi lo mejor seguir con la canción y que caiga un chaparrón. Nada, ni por esas.


El jardín es una buena ocupación para horas tempraneras, cuando moverse y trajinar todavía es factible. Después, o resguardase o acudir a lugares donde el ambiente climatizado impera. Eso sí, yo suelo ir con algún foulard para subsanar eventuales bajadas de temperatura, o sea, cuando el habitáculo en el que te encuentras se vuelve una especie de iglú.


Opciones: museos, exposiciones, viveros de plantas, centros comerciales con algún aliciente añadido, terraceo con cervecita y aperitivo (luego viene lo del aumento del perímetro y la masa corporal), lecturas tranquilas, beber agua, muuuucha agua, practicar el “yo te visito-tú me visitas”… En fin, y dejar libre la imaginación.


Para alimentar el espíritu cultural aquí les enumero las actividades elegidas:
Museo del Prado con las siguientes exposiciones:

“El joven Rivera”, un paseo por la obra del pintor en su juventud, mucho retrato y mucha temática de “santidad”. De cualquier forma, y aunque no es el Rivera adulto, el don y la fuerza del maestro ya se dejaban sentir en estas obras de juventud.
Otra exposición, pequeña en este caso, es la de “No solo Goya”. Dibujos, estampas, fotografías y grabados. Muy buena, sinceramente.
Y la última que vimos fue “Roma. Naturaleza e Ideal. Paisajes 1600-1650”. Paisajes, ¡pero qué paisajes, mamma mía!
Ésta sí que alcanzan ustedes a verla, en el caso de estar interesados, pues estará hasta el 25 de septiembre, las anteriores, creo que terminaban el 31 de julio, a no ser que las hayan prorrogado…


Y cruzando la calle, enfrente tenemos al Caixa Forum, con una buena oferta, y gratis además. “Teotihuacan. Ciudad de los dioses” Magnifique! Si ustedes son entusiastas de las culturas precolombinas, como lo es una servidora, o al menos, tienen cierta curiosidad histórica… no dejen de acercarse, pues hasta el 13 de noviembre tienen oportunidad de disfrutar de una maravilla de exposición.
Allí mismo están compartiendo espacio cultural otras dos muestras: “Haití, 34 segundos después”, una impactante exposición fotográfica sobre el desastre del terremoto que asoló el país caribeño hace un año largo, y un simulacro en directo de lo que se puede sentir bajo los pies cuando la tierra tiembla. Bajo los pies y en el corazón, en el alma…
Y para terminar “Construir la Revolución. Arte y cultura en Rusia 1915-1935”. Esta exposición también captó mi atención porque tenía mucho de todo lo que te puedes esperar del arte soviético de la época, pero muy bien presentado, cuadros, fotografías…


Así que ya lo saben, en Madrid siempre hay alguna oferta para cada gusto.



CAMPEANDO CON EL CID



Don Rodrigo Díaz de Vivar, alias el Cid Campeador, fue un personaje que ha dejado una impronta tremendamente (no sé cómo decirlo) patriótica, guerrera, conquistadora… en la memoria histórica española. Y las tierras castellanas de Burgos fueron las que vieron su nacimiento.
El Cid, que parece ser una palabra árabe que significa “Señor”, “Caudillo”, o algo parecido (estoy escribiendo de memoria, de lo que creo recordar, si estoy en un error, me corrigen, por favor…), se tomó muy en serio la misión para la que parece había sido predestinado. Bueno, ya saben, ahí tenemos el famoso “Poema de Mío Cid”, muestra de la literatura épica y que todos hemos tenido que estudiar en nuestros tiempos del bachillerato… Y lo que fuera cierto, y lo que haya sido fruto de la leyenda, y su esposa Doña Jimena, y sus hijas Doña Elvira y doña Sol, y lo que ya todos sabemos que sucedió con sus maridos, los pérfidos y malvados infantes de Carrión, que desposaron a las incautas con el único fin de apropiarse de sus bienes...


¡En fin! Que todo este rollo para decir que he estado también en Burgos, no en el orden de días que habíamos planeado en un principio, sino al final, debido a causas de esas que me cercan en los últimos tiempos, pero que estuvimos. Y yo con un trancazo de los de campeonato, o sea, un fin de fiesta con traca y todo.


El caso es que Burgos es una ciudad pequeña pero recoleta. Según los entendidos y los que la han visitado en más de una ocasión en los últimos años, ha mejorado bastante, y se ha convertido en una ciudad para ser paseada cómodamente. Además tiene todo muy cerca, muy a mano, empezando por su famosísima catedral, joya del gótico. Yo recuerdo haber estado en Burgos hace muchos años, y eso que está a escasa hora y media de Bilbao, y mis recuerdos se limitaban al monumento del Campeador y a la catedral, a sus agujas, las escaleras y alguna escultura adosada y carcomida por el paso del tiempo… Nada, no recordaba nada más. He de decirles que me ha sorprendido muy gratamente, así que en honor a mi amiga María Luisa ( a la que encontré una noche allí, en su ciudad, creo yo que de tanto pensar en que igual me la encontraba…), tengo que decir aquello de “¡Viva Burgos!”.


Atapuerca. Les suena a ustedes el nombre, ¿verdad? Saben que nosotros, en sexto, siempre hacemos una excursión a los yacimientos de Atapuerca con los chavales, y este años también les he mencionado la salida. Bueno, en Burgos capital han abierto el Museo de la Evolución, el complemento a los yacimientos de Atapuerca. Hay que decir que este hecho ha dado una vida inusual a la ciudad. Son muchas las personas que se acercan hasta allí con la disculpa de visitar el Museo y después los yacimientos. Este Museo, que está albergado en un edificio de factura moderna y llamativa, tiene un carácter totalmente pedagógico y da soporte, como ya digo, a los hallazgos de Atapuerca, aunque también nos lleva por los caminos de la teoría de la Evolución de Charles Darwin. Mentiría si no les dijera que es interesantísimo.


Y como Burgos es una ciudad que también tiene río, el Arlanzón, hay puentes y que se cruzan y pasas de un lado a otro, con lo de entretenido que ello tiene.


Burgos, ciudad con mucha raigambre religiosa, por allí andaban las juventudes de la JMJ, saltando, cantando… un poco locura, sinceramente. Pero yo iba con lo de la raigambre religiosa al asunto de edificios religiosos, conventos, monasterios, iglesias…


“Las Huelgas Reales” es un monasterio, antecesor del otro que nos sonará a todos, el de “Las Descalzas Reales” de Madrid. La costumbre en aquella época era que las hijas de las familias nobles, incluidas las de la realeza, que sentían la llamada divina y deseaban profesar, ingresaban en este tipo de conventos que solamente abrían sus puertas para tales inquilinas, las cuales llegaban pertrechadas de unas suculentas dotes, a más de prebendas de todo tipo. No hay que olvidar que entre sus muros se encerraban princesas, infantas, condesas, hijas bastardas de reyes y príncipes… y las abadesas llegaban a tener tanto poder e influencia que solamente el Papa de Roma estaba por encima de ellas. Les voy a dejar aquí un enlace muy interesante.


Y seguimos con las visitas relacionadas con la religión: la Catedral, cómo no, ¡cómo irse de Burgos sin haber visitado su famosa catedral! No crean ustedes que es visita así como de médico, no, que requiere tiempo, predisposición y paciencia, a mas de interés. Pues eso, que no se la pierdan si pasan por Burgos.


Y luego los paseos, lo de siempre, que una ciudad se vive paseándola, observándola, disfrutándola… Para todos los gustos.


Y de Burgos, a Bilbao, y lo que hay hasta el día de hoy, 29 de agosto de 2011.


Lo prometido es deuda, así que en cuanto pueda, hoy mismo o mañana a más tardar, les cuelgo las fotos que ilustrarán este relato tan largo. Espero me sepan disculpar, así como que no pase a visitarles tan asiduamente como quisiera y debiera.


Un abrazo muy fuerte. ¡Y a terminar bien el verano!






Parrafada: Edurne

sábado, 22 de agosto de 2009

CRÓNICAS VIAJERAS III (Praga)




















































































Y el periplo centroeuropeo cierra con broche de oro, Praga. Dorado por el color de muchas de sus torres y cúpulas, y porque Praga es una ciudad “dorada”, es grande pero recoleta, es entrañable, es acogedora, manejable, es… Praga, ¡una joya!

Praga, Praha, es la capital de la República Checa, de Chequia, y ahí, después de la separación de la antigua Checoslovaquia, me parece a mí que Chequia ha salido ganando, en detrimento de su vecina, Eslovaquia.

Nuestra llegada a Praga, a través de carreteras de la zona de Moravia y Bohemia, fue tranquila. Dos cosas llamaron mi atención: la casi total ausencia de animales en sus campiñas, apenas unas cuantas reses diseminadas y nada más… y, campos y campos de una planta desconocida por mí, muy alta, como si fueran tomateras pero en plan salvaje. Más tarde supe que era lúpulo. ¡Claro, lúpulo, cerveza… la famosa cerveza checa! Y es que hay que decir que Chequia tiene una fama bien ganada en esto de la cerveza, en la producción y en el consumo.

Praga, la ciudad de las torres. Mires por donde mires se levanta alguna torre. Torres de un corte especial, con un encanto que te hace sentir como en un cuento de hadas.
Calor, al llegar a Praga, el calor nos recibió descarado y desafiante. Y nosotros, sufridos turistas, aguantando el tipo como Dios manda. ¿Quién dijo que la vida del turista era fácil?

Una visita a pie de la ciudad, partiendo de la famosa Torre de La Pólvora, caminando por sus calles, muchas de ellas que desembocan en la Plaza del Ayuntamiento, sí, allí es donde está el famoso reloj astronómico. Reloj que no hay quien entienda, o sea, para saber la hora, mejor acercarse al que está en un lateral de la torre, porque el primero sólo es entendible por astrólogos y astrónomos, pero, una maravilla de reloj, ¡sí señor! He de confesar que lo imaginaba más grande, con mayor empaque, no sé… A las cuatro en punto de la tarde fuimos testigos de esa excursión que se marcan los apóstoles desde las ventanitas, y de la llamada de La Muerte y del canto del gallo… Estoy hablando del carillón del reloj astronómico. Y todos los turistas que allí estábamos, sacando fotos y aplaudiendo. ¡Ya ven, si somos como niños!

Muchísima gente. Al ser una ciudad “protegida”, los autobuses y coches (salvo excepciones) no pueden circular por el centro histórico. Y al igual que en Viena y Budapest, ¡tranvías! No había otra que patear la urbe. Terminamos cansados pero sorprendidos gratamente por lo que nuestros ojos veían.

En Praga, lo mismo que en Budapest y en Viena, también hay río, de los que marcan la vida de la ciudad. Aquí las aguas toman el nombre de Moldava.
Y la ciudad se divide en dos: Ciudad Nueva y Ciudad Vieja, aunque la primera… de nueva nada, que tiene sus cientos de años, no crean.

Praga nos concedió un día más, y eso era lo mejor del viaje, terminar con ella.

Seguro que todos ustedes habrán oído hablar del archifamoso cristal de Bohemia, ¿verdad? A cada paso había una tienda especializada en cristal de Bohemia. Pero no, yo no me arriesgue con el finísimo cristal.

También nos dimos una vuelta por el Barrio Judío, visitando algunas de sus sinagogas ( la más bonita, la llamada Sinagoga Española, que más bien parecía una mezquita, por la ornamentación), sus casas, sus tiendas…

Las vistas desde la parte alta son sorprendentes, verdes, azules, doradas…
El Barrio del Castillo guarda en su interior sorpresas para el visitante: El propio Castillo de Praga, sus patios de armas, sus salas donde desde una de ellas fueron arrojados por la ventana (defenestrados) por los nobles calvinistas (doctrina mayoritaria en Bohemia) los dignatarios del recién nombrado emperador Fernando II, católico, dando lugar así al comienzo de la Guerra de los Treinta Años, una de las tantas guerras de religión acontecidas en tierras europeas. Todo eso ocurrió en el siglo XVII.
También nos sorprenderá en este paseo por el Barrio del Castillo la magnífica catedral gótica, y sus callejas, sus casitas, en una de las cuales solía alojarse Kafka para escribir.

Decir Praga es decir Carlos IV, el rey más famoso de los checos. Carlos IV lo impregna todo con ese aroma carolingio que se traduce en Puente, puente sobre el río Moldava, en Universidad…
Y también es Wenceslao IV, otro de los reyes importantes. Bajo el reinado de este último tuvo lugar uno de los hechos que han marcado la historia checa: la insurrección husita. Juan Hus era un clérigo que se permitió criticar a la Iglesia, a las prebendas que ella mismo se concedía, a las licencias que se tomaba… y claro, eso, suele traducirse en escisión, en este caso en las “Guerras Husitas”.
Chequia, al contrario de Hungría y Austria, que son mayoritariamente católicas, es protestante, calvinista, husita, imagino que el rito judío seguirá practicándose, o simplemente agnóstica. El culto católico es escaso, pero existir, existe.

Tuvimos un día más para hacer una excursión a la ciudad-balneario de Karlovy Vary, que como su nombre indica, tiene mucho que ver con el ya nombrado rey Carlos. Cuenta la leyenda que un día andaba por aquellos pagos el rey con sus amigos de cacería, y que uno de los perros, al saltar sobre uno de los pequeños charcos cayó en él, y lo rescataron escaldado. Las aguas de aquella zona eran anormalmente calientes. De ahí a convertirse en lo que es hoy en día han pasado unos cuantos años.
Hasta allí han viajado y viajan personajes ilustres, a tomar las aguas, ya saben, que queda muy bien, ¿dónde va usted? A tomar las aguas.
Carl Marx estuvo en tan singular ciudad, siguiendo un tratamiento termal, rodeado de comodidades, mientras escribía su famoso “El Capital”, ¿qué les parece? Paradojas de la vida.
La ciudad preciosa. Construcciones que compiten entre ellas por ese glamour tan al estilo de la Costa Azul, de Biarritz… Las aguas, clasificadas en distintas temperaturas, se toman con unas jarritas especiales, que están en las manos de casi todo el mundo, grande o chico, y en los escaparates de todas las tiendas. Sí, me traje un par de ellas.

Y llegó el último día. Madrugón y a las siete de la mañana, supuestamente, de vuelta. Y digo supuestamente pues con esto de los aviones, ya se sabe.
Todo marchaba sobre ruedas. Y sobre ruedas se desplazaba nuestro airbus por la pista de despegue, haciendo ruido y todo, cuando, oh, cielos, el avión que frena, que da la vuelta y que nos devuelve al punto de partida. Nerviosismo entre el pasaje (no era para menos). Agua, zumos para calmar los ánimos y que tranquilos, que habían detectado un pequeño fallo técnico y que esperaban subsanarlo enseguida. Nada, por fin nos invitaron amablemente a descender del avión. Susto, miedo, incertidumbre… Unas horas de espera y al final, después de recoger nuestras maletas, nos trasladaron a un hotel de cinco estrellas junto a la terminal 1 del aeropuerto. Un día perdido. Y la incógnita, como una espada de Damocles, que pendía sobre nuestras cabezas: ¿volaríamos al día siguiente?

Y llegó el día siguiente, otro madrugón, otra vez el mismo proceso de facturación, seguridad, espera… y la hora de despegue que iba sufriendo retrasos, y los ánimos que se caldeaban… y que al fin sí, tarde pero embarcamos. Se imaginarán ustedes cómo estábamos: pilotando todos a una, como los de Fuente Obejuna (abro este paréntesis para hacer una pequeña referencia a la forma de escribir el nombre del pueblo cordobés, puede escribirse, y así está admitido por la RAE, tal y como lo he escrito o de las siguientes formas: Fuenteovejuna, Fuente Ovejuna). Al llegar a Bilbao, aplausos y más aplausos, y respiraciones de tranquilidad. ¡Uf!

Hace dos años se nos atravesó este viaje, ahora lo hemos podido hacer pero… con final raro. Aún así, yo, volvería a Praga.

Agradezco la atención prestada, aunque hayan sido pocos los chapoteadores, pero ya se sabe, estamos en verano, el calor, las vacaciones, la pereza…
Espero que hayan disfrutado con las fotos y la narración de estas Crónicas Viajeras.


*Creo que me he hecho un pequeño lío al colocar las fotos, por obra y gracia de los duendecillos del calor, seguro, así que ruego disculpas.
De la 5 a la 15 pertenecen a Karlovy Vary, el resto, son de Praga.
Gracias.


Fotos: Antonio y Edurne


























































































miércoles, 19 de agosto de 2009

CRÓNICAS VIAJERAS II (Viena)




































Lo prometido es deuda, y aquí estoy, casi en las mismas condiciones que hace dos días cuando compartí con ustedes la primera etapa de estas “Crónicas viajeras”, con un calor terrible, pero bueno, estamos en verano, ¡qué le vamos a hacer!.
Hoy, y de la mano de Sissi emperatriz, vamos a dar un paseo por la Viena imperial, ¿si gustan…?

Una paliza de casi cinco horas en bus nos separaba de Viena. Salimos de Budapest con un tiempo más o menos, pero según avanzábamos, el cielo iba tornándose más y más hostil. Lluvia. La lluvia fue el preludio de lo que nos esperaba en Viena, más agua.

Como recibimiento no fue nada agradable, puesto que nos tocaba una visita panorámica (pasada por agua) nada más comer. Al cansancio se unió la rabia. Hubo que comprar unos paraguas de emergencia, y con él me volví hasta Bilbao, no era cuestión de abandonarlo en el último hotel, o en el aeropuerto…

Las primeras fotos son grises y acuíferas, por no decir acuáticas. Nuestra guía, Brigitte, una austriaca pizpireta que hablaba un castellano con acento mejicano mezclado con el fuerte tono prusiano, era de traca; menos mal, fue nuestra salvación.

Estuve en Viena hace veinticinco años, y mi recuerdo se limitaba a una visita al hospital y a una apotheke (farmacia). Me hice un esguince de tobillo de la forma más tonta, así que mi predisposición ante tamaña ciudad, no era muy buena que digamos.

Viena es enorme, construcciones altas, doradas, blancas, impresionantes, imperiales, no hay duda, su pasado esplendoroso aparece a cada vuelta de esquina. Al contrario de Budapest, a Viena nunca le ha faltado el dinero para mantenerse, renovarse, acicalarse…

Caminas por sus calles, ahora en obras por casi todos lados, y es un continuo mirar hacia arriba, sacar fotos de esto y lo otro, asombrarte por cualquier cosa…
Viena, Mozart, Strauss… música por todas partes.

Palacios. Viena y sus palacio y palacetes. Viena y sus reyes, sus emperadores y emperatrices. Viena y su mecenazgo cultural, su protección a la música y los músicos.
Viena es cultura, es pasado rico en cultura, es, como se diría hoy en día una ciudad con un glamour que viene de lejos…

Los austriacos, casi alemanes, hablan alemán pero también inglés en un tanto por ciento casi del cien por cien. Carácter serio, altivo diría yo. Amables pero guardando las distancias. Gente culta.

Visitamos el Palacio de Schönbrunn, el Palacio de verano de la familia imperial austriaca, mandado construir en tiempos de la super emperatriz Marrría Teresa… (según pronunciación de Brigitte… ¡ándale!), y que fue residencia de verano de bastantes de sus descendientes. Apunto que María Teresa fue madre de dieciséis vástagos, todo con vistas políticas más que maternales. Una de sus hijas, fue la famosa y decapitada María Antonieta, reina de La France que dejó de serlo al estallar la revolución francesa, ya saben: “Liberté, Egalité, Fraternité” y abajo la monarquía. Monsieur Gillotine se hizo famoso con su invento…

Bueno, volvamos por nuestros reales y sigamos con nuestro paseo vienés.

En Schönbrunn hay huellas de la “ta-ta-rrra-bue-la” de Francisco José I, el marido de Sissi,y de estos últimos, que fueron unos de sus más ilustres y famosos moradores.
Hay que decir que a la pobre Sissi no la quieren demasiado los austriacos, pero la monopolizan y utilizan como reclamo.

Y el Palacio de Belvedere, como La Granja, un pequeño Versalles. Este palacio fue propiedad de Eugenio de Saboya, un personaje curioso. Deforme y feo, pero inteligente como él solo, se vio obligado a “vender” sus servicios como estratega militar a los austriacos y de ahí que su palacio esté en Viena.
Ya saben, para más información... San Google.

El Danubio, otra vez el Danubio, que tampoco es azul, tan sólo cuando se transforma en vals. Y al hilo del “Danubio azul”, lo mejor de Viena fue la oportunidad de asistir a un concierto en la “Musikverein” (por 54 euros), la famosa sala dorada desde la que todos los 1 de enero nos deleitan con el Concierto de Año Nuevo. La verdad que tuvo su emoción. Tal vez no volvamos nunca más a Viena, y mucho más improbable que podamos pisar de nuevo la Musikverein… El concierto, todo de piezas de Mozart, muy ágil por cierto, estuvo amenizado con unos músicos vestidos de época. Y al final nos “regalaron” el “Danubio azul” y la aplaudida “Marcha Radetzky”, haciendo un guiño a Strauss.
Un lujo, y todos como locos, aplaudiendo casi sin orden ni concierto… ¡jajajaja!

Tranvías, más tranvías, y anécdota incluida a la vuelta al hotel después del concierto, ya saben ustedes estas cosas de que si es éste, de que si no es, de que si nos subimos,nos bajamos... lo bueno fue que íbamos muchos del grupo y las risas fueron el plato fuerte post música relajante.

Viena tiene muchas cosas, tiene gente, tiene música, tiene tranvías y metro, tiene el famoso Museo Albertina, tiene la Ópera de Viena, tiene el Concierto de Año Nuevo, tiene su famosa catedral de San Esteban ( en fase de limpieza y remodelación), tiene chocolate y tartas, la Noria de su parque de atracciones, tiene lluvia cuando menos lo esperas…

Y nosotros teníamos ganas de llegar a nuestro siguiente destino: Praga.
Para eso faltan un par de días, si son capaces de aguantar…

Espero no cansar con las fotos, (por mí pondría todas). Tal vez vayan un poco desordenadas, pero escogerlas de tres carpetas distintas… ¡es un trabajo! (les juro que estoy sudando la gota gorda).


Fotos: Antonio y Edurne Imagen de Sissi: Internet