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miércoles, 24 de diciembre de 2025

DE NUEVO ES NAVIDAD

 

No me alcanza la vida nada más que para esto, y como no quiero faltar, no quiero fallar...

¡FELIZ NAVIDAD!

EGUBERRI ON!



Fotos y textos:Edurne (sacadas el sábado en el Guggenheim).


miércoles, 25 de diciembre de 2024

PRIMERA VEZ QUE FALLO A MI CITA

 


Desde que este blog está en activo, allá por marzo del 2007, es la primera vez que fallo a mi cita navideña, a la de felicitar las Pascuas al personal...

Lo siento, no está el horno para bollos que se dice, pero más que nada es que no hay ni minutos para sentarme y poner cuatro líneas impregnadas de espíritu navideño. No hay tiempo y no hay ánimo. Cero. Nada de nada.

El año está siendo horrible, de lo peor, que se vaya ya, que se largue, que ni mire atrás, que nos deje en paz...

El empeoramiento de mi ama y el consiguiente deterioro de nuestra salud y calidad de vida, el fallecimiento de mi pareja, Antonio, en abril, el mundo...

Todo da miedo, mucho miedo, pánico diría yo.

Son fechas muy malas para estar alegres en situaciones como la mía.

Estoy muy blanda, lloro a la mínima. Pero hoy, por ejemplo, ha sido un día con sorpresa. Todo iba muy mal, además con muchísimos dolores, casi no podía ni andar... cuando mi hermano me ha subido del buzón una postal navideña sin sobre y con una pinza (de las de la ropa, de madera) con mi nombre y una sonrisa dibujada... Eso es lo que yo hacía con tod@s mis alumn@s cuando los dejaba en la rampa de salida para volar al insti, les hacía unas postalitas, les ponía algo y las sujetaba con una pinza con su nombre y el curso... Sé, me consta que much@s todavía tienen la pinza.

Pues hoy me han hecho un inmenso regalo: han llenado mi corazón de cariño. Y he llorado largo y tendido, no he podido comer tranquila. Pero estoy feliz.


Y dentro...


Hace 24 años era así:


Un grupo muy bueno, hay muy buen@s profesionales ahí, much@s...
me siento más que orgullosa.
Hoy estoy un poquito feliz.

Que su Navidad sea tranquila y llena de amor, que no falte la salud, y que la paz venga por fin a nuestras vidas, más que nada a las de quien realmente la necesitan.

EGUBERRI ON! ¡FELIZ NAVIDAD!

Y voy a poner esta foto navideña en Navacerrada, hace unos años, de Antonio y mía, no sé, porque me da la sensación de que lo traigo un poco a la vida de esta forma, de que se asoma para sonreírnos y desearnos Feliz Navidad...




Y GRACIAS POR ESTAR AHÍ.
ESKERRIK ASKO!

Fotos: De mi archivo personal. Sentimientos: Del fondo de mi corazón.


domingo, 31 de diciembre de 2023

LAS UVAS DE LA IRA (sic.)

 


Este año también son uvas de la ira (y vaya ira)...

Compré este racimo el otro día pero no creo que vayamos a comer uvas esta noche, es más, no vamos a poder hacer una cena ni medianamente normal. Es la vida que sigue empeñada en hacernos estas faenas.

Pero bueno, como soy mucho de tradiciones y en esta Orilla siempre se ha invitado a uvas, aquí van las de este año.

¿Me creerán si les digo que tecleo este pequeño texto con la olla puesta, la sartén con aceite calentando, la madre reclamando mi ayuda para levantarla, yo en pie con el trapo de la cocina sobre el hombro, mirando el reloj (las 14.23), echando un vistazo rápido por la ventana (sol tímido, pero sol al fin y al cabo) y escuchando el rumor de las voces y risas de la calle...? Pues créanme, que casi no llego a esta felicitación.

FELIZ AÑO NUEVO para todo el mundo, URTE BERRI ON! Y mil gracias por seguir orilleando de vez en cuando.

Que nuestros deseos se vean cumplidos.

Amén.

ESKERRIK ASKO!


Foto: de la cocina de mi amatxu

sábado, 31 de diciembre de 2022

LAS UVAS DE LA IRA (Sic.)

 


Siete horas y catorce minutos exactos son lo que le queda de vida a este año que ya se escapa. Y no voy a negarles que tengo unas ganas locas de darle una patada en el culo que…

No sé cómo será el que ya está asomando el morro, pero peor que este… Mejor no digo nada, ya, ya sé, que lo mismo se estropea todo y la hemos liado más que parda.

Ando tarde hoy también. Ya saben, ni tiempo, ni palabras que me engalanen el folio en blanco, ni casi ganas.

Peroooooo…

No voy a renunciar a levantar mi copa virtual y brindar con todos ustedes por lo que está por llegar, para desearles lo mejor de lo mejor. Y que  la vida nos dé paz y salud, y amor, que es lo más importante, el resto, ya vendrá, la fuerza es lo que nos ayudará a seguir caminando.

¡Brindemos, pues!

Txin Txin eta URTE BERRI ON!

Un felicísimo año nuevo 2023.

Y mil gracias por seguir por aquí, acompañándome a manejar las marejadas que me regala la vida últimamente.

¡Me sean felices, por favor!


Foto y manipulación: Edurne. Uvas: De la cocina de mi amatxu, como todos los años.


sábado, 24 de diciembre de 2022

DICEN QUE ES NAVIDAD

 


Dicen que ya estamos en unas nuevas navidades...

Yo, como siempre en los últimos tiempos, llego tarde a todo lo que tenga que ver con mi vida, pero, bueno, aquí estoy.

Seré breve.

Solo quiero desearles lo mejor de lo mejor. Voy a dejarme de los típicos tópicos, cada cual sabrá qué es lo mejor para él, para ella...

Espero que cambien los vientos y nos vengan favorables para la próxima ruta.

Disfruten de lo que tengan, expriman los momentos de felicidad, hagan acopio de sonrisas, abrazos, miradas...

Me convierto en bola de navidad, y les dedico mi mejor sonrisa (estoy ensayando, no crean, casi se me ha olvidado cómo era eso de sonreír...).

¡TXINTXIN y A SER FELIZ!

                                                             

Imagen: del WhatsApp. Foto: Amparo



viernes, 31 de diciembre de 2021

LAS UVAS DE LA IRA (Sic.)

 


                              I HAVE A DREAM

Empecé a compartir las uvas de la ira con ustedes la Nochevieja del 2007. Ya ha llovido, sí. Como soy muy de guardar la tradición, y es costumbre en esta Orilla, este maldito año vuelvo a traer aquí mis uvas, nuestras uvas de este año. Año que estoy deseando largar a paseo, o a tomar vientos, como más nos plazca.

El día 2 cumpliré dos años exactos de jubilada. ¡Vaya un jubileo el mío, vaya par de años! No me da el aliento para nada. La vida me ha cambiado radicalmente. No he podido poner en marcha nada de lo que tenía pensado, absolutamente nada, es más, he perdido mucho de lo poco que tenía. Pero, para mí, hoy, lo más importante es que mi ama sigue viva y con nosotros.

Ahora me toca maldecir al Covid que vino para arruinarle la vida a la Humanidad. En esta familia ya se la ha arruinado a mi hermano, y ahí está, peleando con un Covid Persistente que cada día le “regala” algo nuevo, luchando contra la incomprensión de las instituciones que solo nos ven como números, y a veces ni eso, ignorando el sufrimiento de todo tipo.

Y no quiero seguir. He de mantenerme fuerte. Y solo le pido al año que asoma el morro que tenga compasión, que sea más benévolo y nos obsequie con salud y pequeñas soluciones a todo este lío que hemos montado en nuestra casa, la Tierra. No hay más que mirar un poco a nuestro alrededor, abrir los ojos y mirar, ver... Hay palabras hermosas en el diccionario: solidaridad, empatía, amor, compartir...

Son las 16:50 de este viernes, último día del año, con un sol espléndido y una temperatura ideal. Todo parece una paradoja.

Levanto mi copa y les agradezco su acompañamiento durante tantos años. Dejo un abrazo virtual y enorme, que abarque a todo el mundo. Cierro los ojos y pronuncio mi deseo, bajito para que no se me escape.

I have a dream...

URTE BERRI ON!

¡FELIZ AÑO NUEVO!

Y no se olviden de ser felices, por favor, aunque sea con lo más nímio.


Foto y Texto: Edurne. Uvas: De la cocina de mi amatxu. Tapete: De mi Chile querido, un guiño para ese hermoso país. ¡Y que se abran las grandes alamedas!


viernes, 24 de diciembre de 2021

PORQUE DICEN QUE ES NAVIDAD...

 


Porque dicen que es Navidad.

Porque la tradición nos arrastra.

Porque, aunque mi vida esté patas arriba sigo creyendo en que algo bueno todavía nos espera a la vuelta del calendario.

Porque quiero agradecerles y abrazarles.

Porque les mando por aquí mis mejores deseos, mis ánimos y mis fuerzas, aunque de todo ande yo escasa.

Porque quiero decirles que se cuiden mucho, que cuiden a los suyos.

Porque todavía nos espera un tiempo de paciencia, de sufrir un poco más, pero también de esperanza.

Por todo eso, y mucho más...

¡FELIZ NAVIDAD!

EGU BERRI  ON!


Imágenes: De mi WhatsApp. Textito y buenos deseos: Edurne


jueves, 31 de diciembre de 2020

LAS UVAS DE LA IRA (Sic.)



Este año, más que ningún otro, sí que son las uvas de la ira.

Y a pesar de los pesares, aquí estoy, como la semana pasada, con estas uvas, que, seguro que van a ser más simbólicas que otra cosa, para desear de todo corazón que el año que asoma, este 2021 que ya antes de nacer viene cargado de responsabilidades, sea menos puñetero que su hermano mayor, que nos engañó bien engañados…

Dicen que es el principio del fin de esta maldita pandemia, aunque yo no me atrevería a afirmar tan categóricamente que vaya a ser así. Creo que todavía nos quedan meses muy largos, duros y penosos, y que hay mucho más detrás de todo lo que nos dejan saber, vamos, que esto es como un iceberg, que la inmensidad que vemos es solo una pequeñísima parte de todo lo que hay por debajo.

Lo malo, lo triste, es que no se haya dejado atrás eso de los intereses y los réditos políticos que quieren acaparar unos más que otros; que se hayan fomentado las rencillas, los bulos, las luchas de patio entre matones de pacotilla… ¡No hay derecho, no! Es una auténtica vergüenza y una inmoralidad este tipo de actuaciones. Ante la magnitud de la desgracia, de la crisis a todos los niveles, hay quien hace suyo lo de “a río revuelto, ganancia de pescadores”. Una vergüenza, ya digo. Me causa indignación, tristeza… Me revuelve las tripas tanta mezquindad, tanto “y tú más” o “y yo más”. En semejantes momentos hay que ser como los de Fuenteovejuna, todos a una, y luchar por vencer al verdadero enemigo.

Este año se va a ir marcado en rojo fosforito, se estudiará como “el año que nos cambió la vida”… En el fondo, pienso que algo así ya se venía fraguando, lo que pasa es que nos ha estallado en toda la cara y sin estar preparados. Ahora ya no hay disculpas, ahora teníamos que estar mucho mejor, y estamos al revés, estamos peor que mal.

Nos han fastidiado la vida bien fastidiada. A unos más que a otros, puesto que los que la han perdido… esos ya no tienen posibilidades de nada. Y sus familias, marcadas para siempre por esta tragedia. Pero bueno, no voy a ahondar en algo que estamos viviendo todo el mundo a la vez, en lo que ya sabemos. Habrá muchas opiniones, críticas y halagos acerca de la gestión de esta pandemia, contradicciones, yo qué sé… Cada uno es un mundo  y cuenta la feria tal y como como le va.

En esta familia mía estamos pasando un annus horribilis particular, por un lado teniendo mucho que ver con el maldito Covid, y por otro, por viejos males que afloraron en el confinamiento, otros que han aparecido hace casi dos meses y no mejoran de momento… Así que lo de comerse las uvas mañana va a ser muy simbólico, no creo que podamos hacerlo, pero bueno, hay que mantener ciertas tradiciones porque son las cosas que, de algún modo, nos sujetan y nos enraízan a la tierra.

Claro que vendrán tiempos mejores, porque sabido es que “No hay mal que cien años dure…” ni cuerpo que lo aguante (el mío no sé hasta cuándo resistirá). Lo malo es que mientras estamos en esta especie de limbo, no somos nada, no tenemos respuestas, todo es una pura incertidumbre…

Lo que sí es seguro es que el 2020 le dará el relevo al 2021, le pasará una maleta de lo más tóxica y le dirá: “Chau, chau, ahí te quedas, yo ya monté el lío, a ver ahora cómo te las arreglas tú”. O sea, un marrón en toda regla. Un cabrito este 2020, no me queda duda alguna.

Aquí les traigo las uvas de la cocina de mi amatxu, aunque ella no esté ahora en Nocheviejas ni nada parecido, está sufriendo mucho y nosotros con ella, así que lo mismo que en Nochebuena, no habrá cena ni nada parecido, cuando podamos comeremos algo en la cocina, y los que podamos. Son las segundas Navidades más tristes de mi vida, pero no me voy a quejar demasiado, que las cosas siempre pueden ponerse peor y realmente hay quien sí está muchísimo peor.

Ya pasará. 

Seguiremos aguantando. 

Resilencia, 

paciencia…

Así que… ¡Feliz Año Nuevo! A ver si estrenándolo todos a la vez conseguimos que no pierda esa parte inocente e ingenua que tienen los años, como las personas, cuando son nuevos en un sitio.

Salud, lo primero, Trabajo, Amor, Comprensión, Empatía, Solidaridad, Paz… Para todo el mundo. Levanto mi copa virtual por todos ustedes: chinchin.

Y no se olviden de ser felices aunque sea en pequeñas dosis, robando ratitos a la vida… 

¡Ah, y no pierdan la sonrisa!

URTE BERRI ON!

 

Foto y Texto: Edurne. Uvas: de la cocina de mi amatxu.


lunes, 31 de diciembre de 2018

LAS UVAS DE LA IRA (sic.)



Llegamos a la docena. No sé si plantearme algo con esto del número redondo: llegar a doce, completar una docena, cerrar el círculo…

Alguien me dijo hace poco que estaba bien esto de escribir así, pim pam pum, sin pensar demasiado, solo sentarme ante el teclado y dejar que los dedos sean los que cumplan el mandato de mi estado de ingenio y creatividad del momento, de ánimo, de mi corazón, de mi sensibilidad o de mi rabia… ¡Pero! Siempre hay un pero. También me advirtió de que la escritura no es eso, la escritura ha de ser meditada, revisada… (of course!) Una forma un tanto “sutil” de decir que lo que escribo no vale nada. Me vale a mí, que es lo único que pretendo cuando me siento ante el ordenador, porque, para mí y en mis circunstancias, ya es un logro en sí poder sentarme un ratito, como mucho una hora, y aprovechar que en ese momento un pequeño torrente pasa por mis entrañas y necesita salir. Lo aprovecho, claro que sí. Yo soy así. Es mi necesidad, es mi triunfo. Solo eso. Cuando pretenda dedicarme en serio a escribir, aprovecharé ese “don” de la espontaneidad que me ha sido concedido.

Antes ponía yo el vídeo de “Resistiré” porque me identifico totalmente con esa letra. Ahora más que nunca está vigente en mi vida ese mensaje, así que sí, resistiré.

Hoy estoy en uno de esos momentos de dejar que lo que llevo dentro se desborde. Ya he dicho muchas veces que no soy escritora, solo soy una humilde escribidora, una niña, una adolescente, una joven y una mujer madura a la que siempre le ha gustado leer y escribir, que siempre ha necesitado de las letras para poder esconderse y tomar aire, para poder hacerse valiente, para poder luchar, para salir al mundo y caminar…

Van pasando los años (no sé si cada vez pasan más rápido o solo es una ilusión mía) y a veces pienso que en vez de crecer, lo que hacemos es decrecer. Asusta ver cómo está todo a nuestro alrededor. Asusta y mucho. A la par, caminamos por una vereda que cada vez se va haciendo más estrecha y con más obstáculos. Solo los fuertes de espíritu lograrán hacer el camino sin demasiados sobresaltos, aunque, al final, todos sabemos qué es lo que nos espera. Ahora somos más conscientes de ello, ahora tenemos más miedo.

Ha pasado este 2018 con sustos en mi entorno, con mucho agobio, mucha pena, mucho de todo eso que no queremos que pase, pero que pasa. Nunca sabemos dónde puede saltar la liebre, ¡nunca! No queda otra que disfrutar de los escasos momentos en que se nos concede una tregua, en que la vida nos sonríe… Aprovechar hasta el último instante, porque mañana puede ser diferente. También podemos volver la tortilla del revés. La diferencia no va solo de bueno a menos bueno, podemos hacer que quede la cara hacia arriba y no siempre la cruz, puede que nos toque eso en la siguiente partida, puede que cantemos bingo un rato laaaaaargo… Hay que estar preparados para todo.

Dentro de un año, cuando escriba las siguientes “Uvas de la ira”, si es que seguimos aquí, ya podré decirles que estoy jubilada, que con 60 años recién estrenados y 38 de servicios prestados a la Administración, me habré ganado un merecido descanso en mis tareas escolares, aunque nunca dejaré de ser maestra, ¡nunca! Eso será un punto de inflexión en mi vida, ya lo creo que sí, algo que marcará el comienzo de otra etapa, una puerta a… ¡A no sé qué! Me mantengo expectante. Tampoco estoy en condiciones de hacer muchos planes en mi vida, simple y llanamente me voy dejando llevar por mis días y mis horas. Mantengo los ojos bien abiertos, los oídos prestos, el corazón protegido lo más que puedo (en cualquier momento me lo pueden zarandear…), la mente abierta y el cuerpo en las mejores condiciones posibles. Ahí estoy, vigilante desde mi orilla.

Sé que en todas partes cuecen habas, o sea, que hay más ojos y más corazones de los deseables, llorando, pero también otros que están riendo. Nunca coincidimos al mismo tiempo. Mi amama Mina, que era una mujer sabia, echaba mano de los refranes para explicarme los entresijos de la vida. Cada día la comprendo mejor.

Tenemos un sol tibio de invierno, el año se va a despedir luminoso aunque helador. No está mal. Así que, fiel a mis tradiciones orilleras, que de momento siguen vigentes, voy a levantar mi copa por todos ustedes, los que me son más cercanos, los que chapotean por esta orillita desde hace tantos años, por su felicidad y su tranquilidad, por sus éxitos y también sus fracasos, porque de ellos siempre se aprende, y eso los hará más sabios. Levanto mi copa por la Paz, por el Amor en todas sus manifestaciones, por la Solidaridad y la Empatía, por toda la Humanidad… Cierro los ojos y lanzo mi deseo.

¡Y no se olviden de ser felices!


¡FELIZ AÑO 2019! URTE BERRI ON!








 Foto, postal hecha en clase y Texto: Edurne. Uvas: De la cocina de mi amatxu. Si quieren ver las 11 uvas precedentes, aquí van, por orden de aparición: uvas 1, uvas 2, uvas 3, uvas 4, uvas 5, uvas 6, uvas 7, uvas 8, uvas 9, uvas 10 y uvas 11. Gracias por seguir ahí.

lunes, 24 de diciembre de 2018

DICEN QUE ES NAVIDAD


Eso dicen, que ya es Navidad.
El año pasado, vean aquí, ya apuntaba yo a este cúmulo de penas, decepciones y tristezas que me acosan por distintos flancos y que me tienen cada día un poquito más arrugada…

¡Y van doce navidades juntos! Eso es lo que importa, que a pesar de las que vienen mal dadas, seguimos agarrados al mástil, con la vela mayor recogida para desplegarla cuando el viento nos sea propicio, y con el timón en la dirección adecuada. Cuando pasen los tsunamis… arribaremos a buen puerto, seguro.

En estos dos últimos meses, se han producido dos pérdidas en mi entorno y que afectan a gente que quiero. Así, inesperadas y de mazazo total. La última el miércoles. Estos hechos son los que nos ponen en nuestro sitio, porque, arrogantes y vanidosos, nos creemos inmortales, se nos olvida que venimos con la fecha de caducidad bien grabada. Pero, a ver quién es el listo, o la lista, que se atreve a averiguar para cuando el apagón vital… Mejor dejar que nos sorprenda. Nunca nos acostumbraremos a esto. Nuestra cultura sigue escondiendo algo tan natural como la muerte. Sabemos que solo estamos de paso, que cuando el dinero para el alquiler se acaba, viene el desahucio de este cuerpo que se nos dio para transitar por este mundo. Lo malo, lo peor, es la forma en que se les desaloja a algunos. Injusto, totalmente injusto. ¿Cómo no rebelarse?


Llega la Navidad. Para unos, tiempo de alegría, para otros, de tristeza. Cada uno que la viva como quiera o mejor sepa o pueda. Yo aprovecho este momentito para asomar de nuevo por esta Orilla, y dar un chapuzón para que las olas no se me queden dormidas. No pienso guardar el bañador ni recoger la toalla, la Orilla es mi ventana al exterior. Por lo tanto, gracias mil a todos los que siguen asomando para saludar y dedicarme una sonrisa.

Les deseo lo mejor en todos los espacios en los que se desarrolle su vida, y levanto mi copa porque un poco de sensatez nos sea repartida a diestro y siniestro, ¡que falta nos hace!

Nos seguimos viendo por aquí o por allí, que cualquier sitio es bueno para encontrarse con los amigos. Me sean felices, no se olviden de ello.

MILA ESKER, ZORIONAK ETA URTE BERRI ON!

¡MUCHAS GRACIAS, FELICIDADES Y PRÓSPERO AÑO NUEVO!





Postal navideña: Edurne (hecha en clase), Foto: Antonio (manipulación: Edurne). Eguzkilore: Edurne (Hecha en clase). Texto: Edurne

domingo, 24 de diciembre de 2017

NAVIDAD, NAVIDAD...


Navidad número 11 en esta Orilla. Las tradiciones, son las tradiciones, así que... 
¡Ya es Navidad en La Orilla! 

Lo sé, lo sé, sé que les ha venido a las mientes cierta cancioncilla publicitaria de ese gran almacén al que todos vamos, en mayor o menor medida, a gastarnos los cuartos, ya sea Navidad o no. Lo siento, sin quererlo les estoy haciendo el favor. ¡Borren, borren estas elucubraciones mías! Y echémonos unas risas juntos, que así es más fácil espantar a las penas, a los miedos, a las soledades...

Hoy ha amanecido espléndido el día, fresquito, pero soleado. Es domingo y se hace raro que ya sea Nochebuena. Los ciclos de la vida se repiten una y otra vez, lo que cambia es nuestra percepción del hecho festivo. Evidente. Los años, las experiencias, las alegrías o las penas, pérdidas, cansancios varios, incredulidades, varias también, decepciones... Pero todavía queda un poquito de esperanza por ahí, ¡cómo no! Nos agarraremos a lo bueno que tenemos, que, aunque nos parezca que es poco... les aseguro que es mucho más que nada.

Nuestra tradición nos lleva a juntarnos alrededor de una mesa, a comer, a beber, a reír... Quiero pensar que hay algo más. Algo más que no necesariamente ha de darse solo en Navidad. Recojamos pues esos flecos que se nos quedaron enredados entre olvidos y malentendidos, perezas y enfados de niño chico...

Yo les dejo hoy mi cariño y agradecimiento por tantos años de acompañamiento, y mis mejores deseos de PAZ, de AMOR, de SALUD y TRANQUILIDAD.
¡Que sean ustedes felices, que amen y sean amados, y respetados no únicamente por lo que son, sino por cómo son!

¡Un gran abrazo!

¡FELIZ NAVIDAD! EGUBERRI ON! BON NADAL!

* Mientras escribía estas líneas sonaba mi móvil. Era mi vasca-venezolana-catalana preferida, mi amiga Mirentxu. No he podido atenderla, lo haré dentro de un rato, porque ahora también he quedado con mi amiga Anparitxu... Y en uno de estos días también espero quedar con mis otros grandes amigos, Joseba y Marga.

Foto: Aitor. Texto: Edurne

jueves, 31 de agosto de 2017

PEQUEÑOS APUNTES INTERCRÓNICAS (III)


Hoy, por fin, se han abierto los cielos y han rugido  las nubes. Nubes negras cargadas de enfado acumulado. Todo el aparato eléctrico a mano desmadrado: centellas, truenos divinos y relámpagos a la velocidad de un rayo. Agua. Bendita agua. Agua bendita. El diluvio. El de Noé sería más terrible, seguro, pero el de hoy por este norte despistado no le queda corto… Y así anda, que se calma, que arrecia, que sopla don Eolo, que las nubes bajan hasta la tierra, a tocar suelo firme… ¡Alupé, alupé, sentadita me quedé! ¡Y que la noche se nos echa encima como loca!



Pues eso quería contarles, que ya llegamos al final del verano (pongan ustedes la música del Dúo Dinámico), y que de tanta tensión climatológica, pues que hoy ha estallado la guerra de agua. Y que mañana es mi último día de vacaciones. ¡Socorroooo! Nada, tranquilos, que no estoy como la princesa Rapunzel encerrada en la torre y lanzando mi poderosa y larguísima melena por la ventana por ver si alguien se anima a rescatarme… Referencias del mundo Disney, sin más.






Viernes 1 de septiembre, comienzo de mi curso escolar número 36. 



Ya, ya sé que dirán algunos que ya estoy otra vez con la misma cantinela lalalalala. Ya, pero, ¿qué quieren? Es lo que me bulle ahora mismo por mis adentros. Tengo sensaciones raras, muy raras, es como lo de que sí, que no (y que caiga un chaparrón)… Esperemos a ver cómo nos pinta. De momento, ayer ya tuve un par de encuentros en la tercera fase (léase, alumnos y exalumnos), pero muy buenos, hubo, abrazos, besos y alegría por el encuentro, así que…

Este verano he leído muuuucho, y sigo leyendo, así que luego les pondré  algún título más.



Este verano también he pasado muuuucho calorrrr. Muchísimo. Aquí y en Madrid. Creo que estoy eliminando toxinas a pasos agigantados, ¡con tanta sudada que me estoy dando! Eso del Cambio Climático se va haciendo cada año más y más presente, y quien lo niegue es que no es de este mundo… el calentamiento global es un peligro que nos va cercando sin disimulo alguno, y lo peor de todo es que aunque sabemos que los responsables, los culpables de esta osadía somos nosotros, seguimos ignorando la mayor. Paco ha llegado con la rebaja. Habrá que atársela al dedo.




Sigo desvariando un poco, es que, saben ustedes, ya son las 21:10, se ha oscurecido el panorama y yo tengo hambre. Lo del hambre es algo que lo he notado ahora mismo, después de la coma de ustedes… Apretaré el paso con estas “mini-crónicas”.

Voy a hacer un repasillo de las actividades culturales de esta segunda parte del mes. Vamos a ver, vamos a ver… dejen que estruje la tête…



Veamos, por el Foro tuvimos a bien adentrarnos en las tripas del Caixa Forum y dejarnos transportar a la Grecia antigua a la de Aristóteles, a la de Fidias y también de Pericles. Dioses, héroes y mortales paseando por el Ágora y el Olimpo. La exposición “LOS ANTIGUOS GRIEGOS. Atletas, guerreros y héroes” presenta una nutrida colección de esculturas, ánforas y demás utillaje doméstico y ritual, joyas, lápidas, bajorrelieves y explicaciones varias sobre la vida, las costumbres y creencias de aquella época. Hasta octubre estará disponible, así que si les interesa ese periodo de la Historia, ya saben, ¡vayan corriendo a verla!




Una planta más arriba, o más abajo, que ya no recuerdo, descubrimos otra exposición, muy buena por cierto, “ARTE y CINE. 120 años de intercambios”. Una muestra muy bien estructurada, con soportes cinematográficos (desde los comienzos del cine con los famosos hermanos Lumiére) y cuadros, pequeñas esculturas, perfomances… La recomiendo, ¡pero es una lástima que ya no estará disponible en septiembre!




Nos marcamos un viajecito a Salamanca para ver la exposición de Miquel Barceló, “EL ARCA DE NOÉ” (vaya, Noé y su diluvio andan por aquí otra vez) con motivo de la conmemoración del octavo centenario de la Universidad de Salamanca. No me dirán ustedes que no era una buena ocasión, primero, para escapar del calor de Madrid (aunque allí no andaban escasos de canícula) y segundo, para visitar de nuevo la ciudad universitaria, hermosa y vetusta ella…



La exposición se puede ver en distintas ubicaciones, tanto al aire libre como en recinto cerrado. Se compone de elementos de tamaño descomunal como el elefante que está en la Plaza Mayor, y que ya estuvo en Madrid en la parte externa del Caixa Forum precisamente (este de ahora es otro paquidermo, hecho expresamente para esta exposición, pero es igual, cambia el color, y que este salmantino, irreverente él, se tira unos pedos en forma de fumarola cada vez que el reloj de la plaza marca las horas). 




También hay acuarelas, cerámicas, un conjunto escultórico formado por unos fósforos representando las distintas fases de la vida,  cuadros de gran tamaño, y especialmente el que da título a la exposición. Si a ustedes les gusta Barceló, esta es otra disculpa para visitar la ciudad castellana. Hasta octubre.












Y aprovechando que estamos de exposiciones, les contaré que han estrenado una película sobre la relación del pintor Cezanne y el escritor Zola. La peli en cuestión es “CEZANNE Y YO”. Los paisajes de la Provenza francesa son magníficos. Ahí pueden ver ustedes la famosa Montaña Sainte Victoire que pintó y pintó hasta la saciedad el inconformista Cezanne. Te queda la duda de si en realidad las cosas fueron tal cual las pintan en el film, y lo digo porque hay un libro por ahí, escrito por un íntimo amigo del pintor que cambia un poco las personalidades de ambos genios. En cualquier caso, para mi gusto, la película adolece de exhibición pictórica, me explico: no se ven los cuadros de Cezanne, apenas bocetos y lienzos semicoloreados. Pero bueno, la historia trata más bien de la relación tan intensa que tuvieron el escritor y el pintor, y de su posterior enfado.


Por estas tierras llegó Marijaia con su alegría y ganas de fiesta, disfrutó la Aste Nagusia, y el domingo, como todos los años, se dejó inmolar en las aguas de nuestra querida Ría, eso sí, con la promesa de renacer de sus cenizas al año que viene.



Decía yo que estaba venga a leer y a leer, ¿verdad? Sí, así es, estoy de nuevo en el club de los leones (y no en el club de mi querido Athletic, los leones por antonomasia), si no de los leones y las leonas de leer, claro.

Aquí van unos títulos más:



KANT Y EL VESTIDO ROJO de Lamia Berrada-Berca. Pequeña novela impregnada de poesía, de reivindicación. El mundo de la mujer en la sociedad musulmana, y más si es fuera de su país, como una cárcel en la que hay que matar cualquier deseo, cualquier qiuerencia, cualquier sueño… Una preciosa historia. Triste pero valiente.




CANCIÓN DULCE de Leila Slimani. De este libro hice mención en una entrega anterior, pero no lo había leído. Ahora ya está leído, devorado diría yo. Las críticas que adornan a este libro son bien merecidas. Crea una tensión desde el primer párrafo que se va manteniendo capítulo a capítulo y te lleva de la mano de esa dulce niñera hasta descubrir sus infiernos. Merece la pena leerlo, háganme caso.





LA MEMORIA DEL ÁRBOL de Tina Vallés. También lo mencioné en una entrada anterior, pero como ahora ya lo tengo leído, asimilado e interiorizado, puedo decirles que es una historia enternecedora. La relación de un niño, Jan, con su abuelo, Joan, enfermo de Alzehimer. Una delicia de libro. Se llora, les aviso yo de que se llora, pero merece la pena dejar que el corazón se te encoja, de verdad.




PASEOS CON MI MADRE de Javier Pérez Andújar. Estoy leyendo esta novela llena de recuerdos de infancia, de adolescencia y de juventud de un muchacho que creció en las afueras de una Barcelona que muy bien podría ser cualquier otra ciudad de España en pleno desarrollo industrial de los años 60, 70… Para los que ya estamos en la cincuentena, este libro es como un baúl donde se encuentran guardados nuestros recuerdos.




4 3 2 1 de Paul Auster. ¡Por fin! Por fin, y después de siete años, la nueva novela de Auster. 957 páginas rebosantes del más puro estilo Auster. La he compardo hoy, salió ayer, y ya estoy enganchada. Promete. Les contaré a la próxima.

Y me parece que ya lo voy a dejar por hoy. Son las doce en punto y aún no he escogido las fotos que voy a poner de acompañamiento. Posiblemente haga como la última vez, colgar el texto y alguna fotografía, y mañana ir insertando el resto…



Recuerden que en la vida mucho hay de artificio, de ruido e ilusión, pero que cuando todo eso desaparece, también queda lo que realmente importa...



¡Ánimo y fuerzas para encarar la vuelta a la normalidad!



Fotos: Antonio y Edurne. Cartel película y dibujos varios: Internet. Vídeo. Youtube.