No me alcanza la vida nada más que para esto, y como no quiero faltar, no quiero fallar...
¡FELIZ NAVIDAD!
EGUBERRI ON!
Foto: Aitor
No me alcanza la vida nada más que para esto, y como no quiero faltar, no quiero fallar...
¡FELIZ NAVIDAD!
EGUBERRI ON!
Desde que este blog está en activo, allá por marzo del 2007, es la primera vez que fallo a mi cita navideña, a la de felicitar las Pascuas al personal...
Lo siento, no está el horno para bollos que se dice, pero más que nada es que no hay ni minutos para sentarme y poner cuatro líneas impregnadas de espíritu navideño. No hay tiempo y no hay ánimo. Cero. Nada de nada.
El año está siendo horrible, de lo peor, que se vaya ya, que se largue, que ni mire atrás, que nos deje en paz...
El empeoramiento de mi ama y el consiguiente deterioro de nuestra salud y calidad de vida, el fallecimiento de mi pareja, Antonio, en abril, el mundo...
Todo da miedo, mucho miedo, pánico diría yo.
Son fechas muy malas para estar alegres en situaciones como la mía.
Estoy muy blanda, lloro a la mínima. Pero hoy, por ejemplo, ha sido un día con sorpresa. Todo iba muy mal, además con muchísimos dolores, casi no podía ni andar... cuando mi hermano me ha subido del buzón una postal navideña sin sobre y con una pinza (de las de la ropa, de madera) con mi nombre y una sonrisa dibujada... Eso es lo que yo hacía con tod@s mis alumn@s cuando los dejaba en la rampa de salida para volar al insti, les hacía unas postalitas, les ponía algo y las sujetaba con una pinza con su nombre y el curso... Sé, me consta que much@s todavía tienen la pinza.
Pues hoy me han hecho un inmenso regalo: han llenado mi corazón de cariño. Y he llorado largo y tendido, no he podido comer tranquila. Pero estoy feliz.
Este año también son uvas de la ira (y vaya ira)...
Compré este racimo el otro día pero no creo que vayamos a comer uvas esta noche, es más, no vamos a poder hacer una cena ni medianamente normal. Es la vida que sigue empeñada en hacernos estas faenas.
Pero bueno, como soy mucho de tradiciones y en esta Orilla siempre se ha invitado a uvas, aquí van las de este año.
¿Me creerán si les digo que tecleo este pequeño texto con la olla puesta, la sartén con aceite calentando, la madre reclamando mi ayuda para levantarla, yo en pie con el trapo de la cocina sobre el hombro, mirando el reloj (las 14.23), echando un vistazo rápido por la ventana (sol tímido, pero sol al fin y al cabo) y escuchando el rumor de las voces y risas de la calle...? Pues créanme, que casi no llego a esta felicitación.
FELIZ AÑO NUEVO para todo el mundo, URTE BERRI ON! Y mil gracias por seguir orilleando de vez en cuando.
Que nuestros deseos se vean cumplidos.
Amén.
ESKERRIK ASKO!
Foto: de la cocina de mi amatxu
Siete horas y catorce minutos exactos son lo que le queda de vida a
este año que ya se escapa. Y no voy a negarles que tengo unas ganas locas de
darle una patada en el culo que…
No sé cómo será el que ya está asomando el morro, pero peor que
este… Mejor no digo nada, ya, ya sé, que lo mismo se estropea todo y la hemos
liado más que parda.
Ando tarde hoy también. Ya saben, ni tiempo, ni palabras que me
engalanen el folio en blanco, ni casi ganas.
Peroooooo…
No voy a renunciar a levantar mi copa virtual y brindar con todos
ustedes por lo que está por llegar, para desearles lo mejor de lo mejor. Y
que la vida nos dé paz y salud, y amor,
que es lo más importante, el resto, ya vendrá, la fuerza es lo que nos ayudará
a seguir caminando.
¡Brindemos, pues!
Txin Txin eta URTE BERRI ON!
Un felicísimo año nuevo 2023.
Y mil gracias por seguir por aquí, acompañándome a manejar las
marejadas que me regala la vida últimamente.
¡Me sean felices, por favor!
Dicen que ya estamos en unas nuevas navidades...
Yo, como siempre en los últimos tiempos, llego tarde a todo lo que tenga que ver con mi vida, pero, bueno, aquí estoy.
Seré breve.
Solo quiero desearles lo mejor de lo mejor. Voy a dejarme de los típicos tópicos, cada cual sabrá qué es lo mejor para él, para ella...
Espero que cambien los vientos y nos vengan favorables para la próxima ruta.
Disfruten de lo que tengan, expriman los momentos de felicidad, hagan acopio de sonrisas, abrazos, miradas...
Me convierto en bola de navidad, y les dedico mi mejor sonrisa (estoy ensayando, no crean, casi se me ha olvidado cómo era eso de sonreír...).
¡TXINTXIN y A SER FELIZ!
I HAVE A DREAM
Empecé a compartir las uvas de la ira con ustedes la Nochevieja
del 2007. Ya ha llovido, sí. Como soy muy de guardar la tradición, y es
costumbre en esta Orilla, este maldito año vuelvo a traer aquí mis uvas, nuestras
uvas de este año. Año que estoy deseando largar a paseo, o a tomar vientos,
como más nos plazca.
El día 2 cumpliré dos años exactos de jubilada. ¡Vaya un jubileo
el mío, vaya par de años! No me da el aliento para nada. La vida me ha cambiado
radicalmente. No he podido poner en marcha nada de lo que tenía pensado, absolutamente
nada, es más, he perdido mucho de lo poco que tenía. Pero, para mí, hoy, lo más
importante es que mi ama sigue viva y con nosotros.
Ahora me toca maldecir al Covid que vino para arruinarle la vida
a la Humanidad. En esta familia ya se la ha arruinado a mi hermano, y ahí está,
peleando con un Covid Persistente que cada día le “regala” algo nuevo, luchando
contra la incomprensión de las instituciones que solo nos ven como números, y a
veces ni eso, ignorando el sufrimiento de todo tipo.
Y no quiero seguir. He de mantenerme fuerte. Y solo le pido al
año que asoma el morro que tenga compasión, que sea más benévolo y nos obsequie
con salud y pequeñas soluciones a todo este lío que hemos montado en nuestra
casa, la Tierra. No hay más que mirar un poco a nuestro alrededor, abrir los
ojos y mirar, ver... Hay palabras hermosas en el diccionario: solidaridad,
empatía, amor, compartir...
Son las 16:50 de este viernes, último día del año, con un sol
espléndido y una temperatura ideal. Todo parece una paradoja.
Levanto mi copa y les agradezco su acompañamiento durante tantos
años. Dejo un abrazo virtual y enorme, que abarque a todo el mundo. Cierro los
ojos y pronuncio mi deseo, bajito para que no se me escape.
I have a dream...
URTE BERRI ON!
¡FELIZ AÑO NUEVO!
Y no se olviden de ser felices, por favor, aunque sea con lo más
nímio.
Foto y Texto: Edurne. Uvas: De la cocina de mi amatxu. Tapete: De mi Chile querido, un guiño para ese hermoso país. ¡Y que se abran las grandes alamedas!
Porque dicen que es Navidad.
Porque la tradición nos arrastra.
Porque, aunque mi vida esté patas arriba sigo creyendo en que algo bueno todavía nos espera a la vuelta del calendario.
Porque quiero agradecerles y abrazarles.
Porque les mando por aquí mis mejores deseos, mis ánimos y mis fuerzas, aunque de todo ande yo escasa.
Porque quiero decirles que se cuiden mucho, que cuiden a los suyos.
Porque todavía nos espera un tiempo de paciencia, de sufrir un poco más, pero también de esperanza.
Por todo eso, y mucho más...
¡FELIZ NAVIDAD!
EGU BERRI ON!
Imágenes: De mi WhatsApp. Textito y buenos deseos: Edurne
Este año, más que ningún
otro, sí que son las uvas de la ira.
Y a pesar de los pesares,
aquí estoy, como la semana pasada, con estas uvas, que, seguro que van a ser
más simbólicas que otra cosa, para desear de todo corazón que el año que asoma, este 2021 que ya antes de nacer viene cargado de responsabilidades, sea
menos puñetero que su hermano mayor, que nos engañó bien engañados…
Dicen que es el principio
del fin de esta maldita pandemia, aunque yo no me atrevería a afirmar tan
categóricamente que vaya a ser así. Creo que todavía nos quedan meses muy
largos, duros y penosos, y que hay mucho más detrás de todo lo que nos dejan
saber, vamos, que esto es como un iceberg, que la inmensidad que vemos es solo
una pequeñísima parte de todo lo que hay por debajo.
Lo malo, lo triste, es que
no se haya dejado atrás eso de los intereses y los réditos políticos que
quieren acaparar unos más que otros; que se hayan fomentado las rencillas, los
bulos, las luchas de patio entre matones de pacotilla… ¡No hay derecho, no! Es
una auténtica vergüenza y una inmoralidad este tipo de actuaciones. Ante la
magnitud de la desgracia, de la crisis a todos los niveles, hay quien hace suyo
lo de “a río revuelto, ganancia de pescadores”. Una vergüenza, ya digo. Me
causa indignación, tristeza… Me revuelve las tripas tanta mezquindad, tanto “y
tú más” o “y yo más”. En semejantes momentos hay que ser como los de
Fuenteovejuna, todos a una, y luchar por vencer al verdadero enemigo.
Este año se va a ir marcado
en rojo fosforito, se estudiará como “el año que nos cambió la vida”… En el fondo,
pienso que algo así ya se venía fraguando, lo que pasa es que nos ha estallado
en toda la cara y sin estar preparados. Ahora ya no hay disculpas, ahora
teníamos que estar mucho mejor, y estamos al revés, estamos peor que mal.
Nos han fastidiado la vida
bien fastidiada. A unos más que a otros, puesto que los que la han perdido…
esos ya no tienen posibilidades de nada. Y sus familias, marcadas para siempre
por esta tragedia. Pero bueno, no voy a ahondar en algo que estamos viviendo
todo el mundo a la vez, en lo que ya sabemos. Habrá muchas opiniones, críticas y
halagos acerca de la gestión de esta pandemia, contradicciones, yo qué sé… Cada
uno es un mundo y cuenta la feria tal y
como como le va.
En esta familia mía estamos
pasando un annus horribilis particular,
por un lado teniendo mucho que ver con el maldito Covid, y por otro, por viejos
males que afloraron en el confinamiento, otros que han aparecido hace casi dos
meses y no mejoran de momento… Así que lo de comerse las uvas mañana va a ser
muy simbólico, no creo que podamos hacerlo, pero bueno, hay que mantener
ciertas tradiciones porque son las cosas que, de algún modo, nos sujetan y nos enraízan
a la tierra.
Claro que vendrán tiempos
mejores, porque sabido es que “No hay mal que cien años dure…” ni cuerpo que lo
aguante (el mío no sé hasta cuándo resistirá). Lo malo es que mientras estamos
en esta especie de limbo, no somos nada, no tenemos respuestas, todo es una
pura incertidumbre…
Lo que sí es seguro es que
el 2020 le dará el relevo al 2021, le pasará una maleta de lo más tóxica y le
dirá: “Chau, chau, ahí te quedas, yo ya monté el lío, a ver ahora cómo te las
arreglas tú”. O sea, un marrón en toda regla. Un cabrito este 2020, no me queda duda alguna.
Aquí les traigo las uvas de
la cocina de mi amatxu, aunque ella no esté ahora en Nocheviejas ni nada
parecido, está sufriendo mucho y nosotros con ella, así que lo mismo que en
Nochebuena, no habrá cena ni nada parecido, cuando podamos comeremos algo en la
cocina, y los que podamos. Son las segundas Navidades más tristes de mi vida,
pero no me voy a quejar demasiado, que las cosas siempre pueden ponerse peor y
realmente hay quien sí está muchísimo peor.
Ya pasará.
Seguiremos aguantando.
Resilencia,
paciencia…
Así que… ¡Feliz Año Nuevo! A
ver si estrenándolo todos a la vez conseguimos que no pierda esa parte inocente
e ingenua que tienen los años, como las personas, cuando son nuevos en un
sitio.
Salud, lo primero, Trabajo,
Amor, Comprensión, Empatía, Solidaridad, Paz… Para todo el mundo. Levanto mi
copa virtual por todos ustedes: chinchin.
Y no se olviden de ser felices aunque sea en pequeñas dosis, robando ratitos a la vida…
¡Ah, y no pierdan
la sonrisa!
URTE BERRI ON!
Foto
y Texto: Edurne. Uvas: de la cocina de mi amatxu.
El Poeta (Alberti)
CURRENT MOON |