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miércoles, 13 de agosto de 2014

UN MAR DE FUEGUITOS


Carmen me regaló este libro de Eduardo Galeano hace un par de cumpleaños: “EL LIBRO DE LOS ABRAZOS”. De él he extraído este pequeño mito para explicar lo que es el mundo visto desde el alto cielo.
Y es eso precisamente, “un mar de fueguitos”. Cada cual tiene su propio fuego, luce con mayor o menor intensidad.
Yo no puedo explicarlo mejor. Había oído este cuentito más veces, pero hoy me he puesto a pensar seriamente en él, y quiero compartir con ustedes el momento de reflexión, el suyo y el mío…
Todos tenemos luz propia. ¡No dejemos que apaguen nuestros fueguitos, por chicos que sean!





Texto de la entrada, escaneado portada y texto "El mundo": Edurne Imagen Mar de fueguitos: Internet. Del © del libro: Eduardo Galeano

miércoles, 24 de diciembre de 2008

CRONOS Y LA NAVIDAD


Cronos y mi Navidad.
El dios griego que controla el tiempo http://es.wikipedia.org/wiki/crono me la tiene jurada, eso parece...
Me tiene corriendo de un lado para otro en su busca, me huye, se esconde y no me da cuartelillo.
Así que hoy, 24 de diciembre, esto es lo más que he podido improvisar ahorita mismo, pero eso sí, les deseo a todos ustedes todo lo mejor del mundo (del mundo mundial, que ya es decir), que sean felices (por obligación), que se quieran mucho mucho, que rían sin parar, que me sean cautos y moderados en el yantar y el tomar... que miren la vida con los ojos de verla bonita, que sacudan las penas del cuore y respiren hondo, muy hondo y, tiren hacia adelante con lo que cada uno es y lo que tiene.
Yo, desde mi orillita les mando un beso enorme y un abrazo repleto de espuma y olor a mar.
¡FELIZ NAVIDAD!

Cartelito apresurado, sentimientos y buenos deseos: Edurne

domingo, 10 de febrero de 2008

EGUZKILORE (la flor del sol)


En el principio de los tiempos, la oscuridad reinaba en la Tierra, y los hombres habitaban en las cuevas, temerosos de los genios y espíritus que salían de las entrañas de la tierra en forma de dragones, toros de fuego, caballos voladores...
Cansados, acudieron a Amalur, la madre Tierra, y le rogaron que les ayudara. Ésta, al principio no les hizo caso pues estaba muy ocupada, pero tanto insistieron, que al final les ayudó y creó para ellos a la Luna.
La Luna reinó en el oscuro de la bóveda celeste, y los pobladores de la Tierra, asustados, no se atrevieron a salir de sus cuevas hasta que se acostumbraron a la gran bola blanca y luminosa.
Lo mismo les ocurrió a los genios, pero enseguida volvieron a las andadas.
Y de nuevo tuvieron que acudir los hombres a la madre Tierra. Esta vez creó al Sol, un ser mucho más luminoso y poderoso.
El sol sería el día, y la Luna la noche.
Ocurrió lo mismo, al principio, los humanos se asustaron, pero cuando vieron que el Sol les proporcionaba felicidad y que las plantas crecían fuertes, dejaron de temerlo.
De día, no tenían problemas con los malvados genios, pero por las noches, los hombres vivían atemorizados.
Tanto volvieron a rogar y suplicar a Amalur, que ésta decidió crear a Eguzkilore, una flor tan hermosa como el mismísimo Sol, y que puesta en las puertas de las casas, hacía creer a los espíritus que se trataba del astro rey, espantando de ese modo a lamias, malos espíritus, brujos, rayos, tormentas, genios de la enfermedad...
Y así es hasta nuestros días.

Foto: Aitor