lunes, 16 de enero de 2012

DESDE MADRID CON AMOR (Crónicas del Foro XLII)































































Navidad, Navidad, dulce Navidad…


Que no, que no se me ha ido la olla, que soy más que consciente de que ya pasaron las fiestas, de que ya estamos inmersos en la cruda realidad. Tranquilos, estoy bien, ha sido un lapsus, y claro, como me acucian las Crónicas foreras… estoy en un “sinvivir”, que por falta de tiempo se me va retrasando la publicación de mis correrías por la capi del reino.

Como ya sabrán mis asiduos, tengo por costumbre pasar la última semana de mis vacaciones navideñas (salvo el año pasado por cuestiones de urgencia familiar) en Madrid. Este año, volvió a la normalidad el hecho navideño. Y Madrid estaba en su sitio, esperando ansioso mi llegada. Recibimiento con frío envasado y bien conservado especialmente para mí (siempre hace ilusión creerse estas cosas, hasta que el frío lo fabrican especialmente para una). Esta vez, como en otras ocasiones, también fueron nuestros amigos bilbaínos, y así, muchas veces, ocho ojos ven más cosas…

Como la lluvia estuvo ausente de nuestros planes, y de los de la climatología, el frío no fue obstáculo para que, bien abrigados, nos lanzáramos por las calles y plazas a caminar, a dejar que nuestros cuerpos entraran y salieran de museos, cafetines, restaurantes y librerías…
Pues bien, les voy a relatar, unos paseos capitalinos en clave de enero recién estrenado, con un solo de Lorenzo en plenitud de sus facultades, aunque pelín aterido…

Ustedes saben lo que me gusta a mí pasear por El Retiro, verdad, y que siempre que puedo les cuelgo unas fotos de árboles, cielos y veredas salpicadas de personajes de todo tipo. Esta vez no iba a ser menos. Si se les ocurre comparar éstas con las últimas del Puente de Todos los Santos, notarán algo que aún no había: el frío. Y es que el frío se ve, no sólo se siente, también se hace visible y está flotando en la atmósfera de los retratos invernales. El Retiro al atardecer, sigue teniendo un encanto especial. Ustedes fíjense en la luz, en la orfandad de las ramas arbóreas, en los pasos de los caminantes, que se perciben secos y prietos, oscuros y con cara de pocos amigos, aunque, con un poco de luz y sol, se relajan los caminos y las sonrisas… Vean, pues, si no es cierto lo que digo.

Hay una nueva modalidad de ver teatro. Es un modelo importado, pero da lo mismo, el caso es que por lo que yo vi, ha echado raíces y de las buenas. Se trata de los Microteatros. Hay un local en Madrid, por la Gran Vía, zona Ballesta, calle Loreto y Chicote, más exactamente, donde representan, de miércoles a domingo, pequeñas obras de teatro cada quince minutos. Microteatro por dinero, lo denominan. Un bar donde esperas a que llegue el turno de tu obra, tomas algo y charlas, observas… y después bajas al vientre de la ballena, para llegar hasta la salita donde se representará el micro que hayas elegido. Todo de lo más curioso. En un espacio reducidísimo, un máximo de quince espectadores, sentados en taburetes, esperamos a que aparezcan los actores, dos o uno, y desplieguen ante nos sus artes escénicas. Una experiencia novedosa como espectadora, y que me entusiasmó, además en la obra que escogimos, trabajaba Marta Fernández Muro, que me cae genial (también es escritora), y al final no pude aguantarme y le planté dos besos y le hice unos comentarios… Si pueden, vayan ustedes alguna vez y experimenten. La iniciativa surgió al hilo de un cometario de Cristina en su blog.

También es muy de apetecer en estos días fríos y así, como de sin prisa, el deambular por las calles, viendo escaparates, personas, aunque tengas que luchar cual Indiana Jones en la selva… y dejarte caer en algún café de aquellos de los años de Mari Castaña, pero reconvertidos, reciclados y de lo más concurridos. Por ejemplo la Botillería Manuela, por la zona de Fuencarral. Un chocolate suizo, un zumo natural de manzana y apio, unas cervecitas... Y la parroquia jugando a juegos de mesa de lo más variados, y charlando. Una gozada, ya les digo.

Y Malasaña, y la Plaza del 2 de Mayo, y el frío que por la noche se hace más insistente, y el estómago que te pide guerra, y qué tal un algo para entonar… Y pues como que sí, unas pizzas, o unas berenjenas rellenas, un buen vinito, una charla con los amigos, unas risas, un solucionar la vida… ¡qué les voy a contar que no hayan experimentado ustedes alguna vez!

Con el frío, me acuerdo de Rusia, allí sí que tienen frío, pero del bueno. ¡Que vienen los rusos! Bueno, al menos, los cuadros que tienen los rusos de San Petesburgo en L’Hermitage, sí que han venido. L’Hermitage en El Prado. Colas, terribles colas para sacar una entrada, tal vez para el día siguiente. Colas como si estuviéramos en época de racionamiento y tuviéramos que aguantar horas y horas por una ración de arroz o un pan. Pero al fin fuimos unos de los privilegiados. Los museos cansan mucho, sobre todo la parte lumbar, se te ponen los riñoncillos al jerez. Es un continuo ver, parar, acercar, alejar, volver… Despacito, todo muy despacito, y para cuando te quieres dar cuenta ya han pasado dos horas y media o más. Interesante la selección que los rusos nos han prestado por un tiempo. A mí me atrajo muy especialmente un recorrido por los pueblos de Oriente y de la vasta estepa rusa. Pueblos antiguos, como los Escitas, con sus usos y costumbres reflejados en magníficas obras de arte mueble y ornamental, orfebrería… de verdad, si tienen la ocasión, no la dejen pasar, y aunque haya que soportar colas, vayan a verla.

En los paseos sin itinerario preestablecido, puedes encontrarte de todo, y aquí voy a referenciar una grata sorpresa en una noche fresquita, ¡vaya si era fresquita! Por detrás del Teatro Real, en la calle Abrazo de Vergara, más concretamente, hay una librería, La Buena Vida, que permanece abierta hasta las doce de la noche o así. Una librería que confunde los libros y estanterías con veladores, cafés y pequeños sofás en que degustar, tanto una porción de tarta de arroz como un buen libro, que si es de tu agrado, pues lo pagas y te lo llevas… Una librería donde encuentras novedades que también están en las librerías más estándar, y libros de autores no tan conocidos, pero seguramente tanto o más interesantes. Piqué, ¡cómo no!

Y por seguir con el tema libros, librerías, tentaciones… subiendo de Atocha hacia El Retiro, hay que pasar por la Cuesta de Moyano, la que siempre me tienta. Ni qué decir que también oí sus cantos de sirena.

En el cine estrenan muchas películas a la vez, y no da tiempo a verlas todas. Hay que seleccionar. Escogimos una, no por la temática, sino más bien por la actriz protagonista, que nos merece toda la confianza. La película en cuestión, “La dama de hierro”. Magistral la interpretación que hace Meryl Streep de Margaret Thatcher, la premier británica en una de las épocas más duras de la reciente historia de Gran Bretaña (no nos olvidemos de la Guerra de la Malvinas, de los feroces recortes a todos los niveles que sufrió la sociedad británica, del IRA en plena actividad… ¿no les suena a ustedes todo esto?). Bueno, pues la cinta, en sí, como historia, nos presenta una Margaret Thatcher en sus momentos actuales, aquejada de una demencia que la hace revivir momentos de su vida desde que iniciara su carrera política al amparo de su padre, un político local conservador. Su ascenso, su lucha por abrirse paso en un mundo netamente masculino… Al principio, te cae simpática y todo, pero luego, no dejas que se te olvide lo que ha significado, y de verdad, lo hace tan maravillosamente bien la Streep, que no la ves a ella, sino que ves a la verdadera Margaret todo el tiempo. Sólo por ese esfuerzo y esa calidad interpretativa, se merece un premio, posiblemente le den el Oscar… En cualquier caso, hay que verla.

El Manzanares anda con vestido de fiesta, desde que han renovado su lecho, se siente más ligero, más guapo, y muestra sus encantos dejando que caminemos a su lado, hasta está dispuesto a dejar que sus peces piquen con los cebos que avispados y pacientes pescadores muestran en mañanas soleadas de domingo, o como si lo fueran, y sin ninguna prisa… Y también se atreven en ese paseo los teleféricos que suben y bajan, que asoman para saludar y dejarse fotografiar. El paseante, cansado, decide parar y reponer fuerzas. Estando por esa zona, y dejando de un lado los frescos de Goya en San Antonio de la Florida, que sí, le alimentan el espíritu, pero que mejor para otro día, decide aparcar sus reales en Casa Mingo, donde también hay que hacerse un sitio para pedir unos choricitos a la sidra, una empanada, unas sidrinas… ¡Y, oigan, se le queda a uno el cuerpo como nuevo!

Las noches en el Foro tienen muchas caras, y muchas posibilidades. Una puede ver música en directo todas las noches mientras se toma algo, y se mueve al ritmo de las notas que te envuelven entre las caras de entusiasmo y el calor de la vigilia… Hay muchos locales en Madrid, pero nosotros aterrizamos por el Honky Tonk en Chamberí. No te lo puedes perder si estás o si vas a Madrid algún fin de semana. Todos los días hay un concierto diferente. Nosotros “pillamos” uno con mucha fuerza, más que nada por la voz del solista del grupo, a quien bautizamos como Asurbanipal y su banda, por el aspecto del chico, con una barba tipo asirio….

Por Sol y alrededores hay que abrirse paso a la buena de Dios, Preciados, Arenal y demás calles aledañas, a rebosar, la gente haciendo sus compras de última hora, los compradores de lotería, también de última hora (me incluyo), y las tabernas de la zona de Cádiz y Barcelona, y la Plaza Mayor y… pues todo eso. Sabor navideño y de relajo, por mucho que la gente te agobie y te sientas como una isla, rodeada por todas partes por una marea humana.

Y también anduvieron por allí SSMM los de Oriente, haciendo de las suyas. Tradición y asuntos familiares, que de ello también hubo.

Pasados los días, la vuelta a Bilbao, que también era inevitable. Y las lecturas viajeras. Aquí les dejo los comentarios, que aunque sean breves, van con mis recomendaciones sin reserva.

LAS ALMAS GRISES de Philippe Claudel. Estoy entusiasmada con este autor. Empecé el libro en el bus de ida, y lo terminé en el de vuelta. Una historia de almas realmente grises, pero magistralmente narrada. Te atrapa desde el primer momento. Voy a agenciarme EL informe Brodeck, que me han dicho que es el “novamás”.
EL ÚLTIMO LABERINTO de Mercedes Salisachs. Lo llevaba en la mochila para darle un último repaso antes de presentarlo en la tertulia mensual, que ya fue el miércoles pasado. Una historia que ahonda en el valor del perdón como cura y liberación del alma atormentada. Salisachs, escritora nonagenaria y prolífica, ganó, con esta obra, el Premio José María Lara de Novela del año 2004. Y aunque en sí, la historia tenga toques poco creíbles, merece la pena leerla.
NADA de Carmen Laforet. Qué decir de este clásico. Carmen Laforet ganó con esta novela el premio Nadal allá por el año 1945, miren ustedes si ha pasado tiempo. Pero Nada, es una novela que siempre apetece volver a leer. Así que, al pasar por Moyano, la vi, me miró, y me la traje a casa… Espero volver a disfrutar con su lectura, tal y como lo hice hace… ¡tantísimos años!
LA RESIDENCIA DE ESTUDIANTES de Yoko Ogawa. Este librito, porque es una novela corta, lo descubrí entre los libros de La Buena Vida. Mi reciente gusto y afición hacia la literatura nipona, me llevó a prestarle atención, y después de inspeccionar la carrocería y el interior, decidí hacerme con ella. No me arrepiento. Acabo de descubrir a una nueva escritora. La obra tiene un tinte un poco misterioso, ya desde el principio intuyes que algo pasa, que hay alguna pieza que no encaja bien… Atrapa.

Y miren ustedes, son las doce menos diez de la noche, termino ahora de escribir estas Crónicas, seguro que algo se me queda en el tintero. Anoche hice una selección de fotos, las rebajé de peso, las enderecé si alguna estaba así, un poco de medio lado… y ahora sólo me queda colgarlas y colocar el texto, ya ven, lo más difícil y costoso, dado los problemas que da Blogger con su editor de entradas; es lento, te desespera, tienes que andar controlando cada dos por tres que la separación entre foto y foto no es kilométrica, juntarlas poco a poco… una locura que no sé si a estas horas estoy en condiciones de aguantar. Y tal vez, lo deje para mañana a la tarde. Ya veré…


¡Una hora y veinte minutos, he pasado más de una hora en menesteres técnicos! ¡Ahí les va esta crónica, que la disfruten! A las 01:10 (capicúa)

Fotos: Antonio y Edurne Folletos: De la exposición Programación Microteatros: del sitio Marcapáginas: Librería La buena vida Cartel peli, foto Honky Tonk: Internet





viernes, 13 de enero de 2012

CUANDO ME ASOMO



Cuando me asomo por las ventanas
de mi inquietud,
miro asombrada
el primer despertar del alma desnuda.
Y entonces,
una sonrisa viste mis temores,
que pasan a poblar tierras ignotas
de las que ya, ni nombre recuerdo…





Foto y Texto: Edurne

miércoles, 11 de enero de 2012

TODO CABE... en el Año Nuevo



Tal vez fuera por pena, o por el miedo que asomaba entre la oscuridad de los restos de su ilusión rota, lo que la empujó hasta el balcón de esa nueva esperanza que nacía envuelta en nostalgia y algo de temor…
Pero dejó a un lado la incertidumbre que le producían siempre los buenos propósitos, y vestida de resignación, apuró los últimos momentos de melancolía para salir en busca del tan ansiado equilibrio…

Foto y Texto: Edurne.

He jugado con las siguientes palabras relacionadas con sensaciones post-navideñas: hastío, buenos propósitos, decepción, esperanza, resignación, temor, oscuridad, incertidumbre, pena, melancolía, equilibrio, nostalgia, ilusión, y… balcón, ¡que no tiene nada que ver! Creo que me han cabido todas...

domingo, 8 de enero de 2012

YA VIENEN LOS REYES...


Bueno, venir, vinieron, y se marcharon.
El título viene a cuento de que llevo tres días con esta cantinela a cuestas, y acordándome de cuando allá por la Prehistoria de mi infancia, en el cole, las monjas nos ponían a hacer comedias. Yo siempre esperaba mi oportunidad, pero no, mi destino como actriz infantil, en aquella época, era el de comparsa, que si angelito, que si paje… Y no vean ustedes las lloreras que me agarraba, me sentía totalmente incomprendida, mi talento, desperdiciado, a mas de darme cuenta de las injusticias que se cometían en un mundo tan inocente como se suponía que había de ser el del colegio. Pero no, había niñas que llevaban bombones a las monjas, ramos de flores para la capilla… y esas eran las que solían obtener papeles protagónicos. Las demás, contentas si éramos reclutadas para papelitos de menos categoría, como era mi caso. ¡Con lo teatrera que soy yo! Si una de mis vocaciones frustradas es precisamente la de titiritera, saltimbanqui, cómica de la legua… ¡Ay!
¿Y podrán creerme que, gustándome como me ha gustado a mí desde pequeñita esto de escribir, me afanaba en mis redacciones y… nada, que no, que por mucho que terminara con el dedo rígido de tenerlo levantado en alto, no me llamaban a la tarima para leer mi trabajo? Créanme.
Estas son cosas que se recuerdan siempre, que te marcan, ¡ya lo creo que te marcan!
Pero volviendo al tema monárquico. En mi infancia solamente existían “Los de Oriente”, porque todo lo demás estaba censurado, así que no había mucho donde elegir, no como hoy en día, que los niños, aprovechan la coyuntura, se desmadran pidiendo a unos y otros. Antes teníamos a Melchor, a Gaspar, y a Baltasar. Y punto. Y un@ era del que mejor le caía. El mío, sí, el mío era el de la mayoría de los niños de entonces, mi rey era Baltasar. No sólo por lo exótico que nos parecía un rey negro, sino porque también era el de semblante más simpático, el que tenía un habla peculiar y cariñosa. Y a él le pedíamos las cosas. Conmigo se portaba muy bien, se ve que yo correspondía y era una niña buena, aunque muy barullo, eso sí, que de eso hasta yo misma doy fe. Mi rey Baltasar me traía todos los años trece pesetas, trece rubias, escalonadas…. ¡Y me hacía una ilusión aquello de las trece pesetas! El de las trece pesetas era mi aitite, mi abuelo Salva, es que él era muy especial, y yo sigo echando en falta las trece rubias, no tanto como a él, claro, pero en estas fechas, los recuerdos acuden a mí, ocupando una parcela de mi corazón y me dejan bastante “tocada del ala”.
En estas dos fotos, en las que espero que sean capaces de reconocerme, estamos los reyes y pajes de aquel año, que creo que sería el año 67 o el 68, o sea, yo con mis ocho o nueve recién cumplidos. Ahí aparecen conmigo Lourdes, Marisa, Elisa, Isabel, Cristina, Arantza, Marivi y Margarita. Si me preguntaran los apellidos, los podría decir sin titubeos, me acuerdo de todos, de todas, de todo… ¿Qué habrá sido de ellas?
Y también tengo asociada a esta representación, pegada con “loctite” una música, “El Cascanueces” de Tchaikovsky, porque con esa música empezaba el desfile de los pajes con los regalos, y ya desde entonces, el día de Reyes, para mí tiene esa melodía.
Anoche, cuando volvía de Madrid a Bilbao, venía pensando en todo esto, y en buscar mis fotos (me ha costado un buen rato encontrarlas), para compartir con ustedes un poco de aquellos años en los que, no sé, tal vez, por el mero hecho de ser niñ@s, nuestra visión de la vida, del mundo, era diferente, más inocente, más limpia…
¡Feliz vuelta a la realidad!

Fotos: De la memoria familiar.
Vídeo: Youtube

miércoles, 4 de enero de 2012

PORRUE, PORRUE...!



¡A las buenas tardes! Me presento, mi nombre es Sabino Porruandi, y como pueden apreciar, soy un puerro, ¡y vaya un puerro! Pero ojo, no se confundan ustedes, que la expresión “¡Vaya un puerro!” tiende a ser peyorativa. En mi caso, nada más lejos de la realidad. Reconozco que hay ejemplares de mi especie un tanto abandonados, que se presentan en sociedad con un aspecto desmejorado, tumefactos y demacrados. Y evidentemente, ésos son los que manchan nuestra imagen.

También he de reconocer que vivir bajo tierra durante nuestra infancia, adolescencia y parte de la edad adulta, hasta que se nos recluta, pues… no ayuda mucho. Aunque, luego, yo creo que sorprendemos con nuestra rubia y alborotada cabellera, que junto con nuestra piel blanca y tersa en contraste con el verde del resto de nuestro estilizado cuerpo, consiguen animar a algunos atrevidos a llevarnos a sus cocinas. Claro que después de vistas la cantidad de posibilidades que tenemos para los trabajos gastronómicos, nuestra fama suele acrecentarse y traspasar fronteras, consiguiendo una verdadera legión de entusiastas entre el público entendido y el que no.
Los de mi raza, y más si somos oriundos de Porrulandia, la zona ubicada más norte de la Huerta, la más verde y húmeda, tenemos una especialidad altamente apreciada por su sencillez, la calidad de sus componentes, lo sana y hasta lo económica que resulta en épocas como éstas: la Porrusalda. Y como somos sociables por naturaleza, bien avenidos con el resto de habitantes de La Huerta, pues no tenemos reparo en mezclar nuestra gracia con las cualidades de otras especies. Así, para elaborar nuestra deliciosa porrusalda, colaboran con nosotros, desinteresadamente, que también hay que decirlo, las amigas de Patatonia, buenos ejemplares, ya lo creo, tanto las nuevas como las viejas; y unas primas nuestras, que al igual que nosotros, viven bajo tierra la mayor parte de su vida, pero que, a diferencia nuestra, tienen la piel con un pigmento naranja, que tal parece que hubieran estado de vacaciones, tomando el sol en tierras costeras. Son las Carottes, un poco afrancesadas ellas, pero muy dulces y buenas chicas. Además, conjugan muy bien con nuestro sabor un poquito… fuerte. También hacemos buenas migas con la familia de Cal Aba Za, que tienen bastantes afinidades con las anteriormente mencionadas Carottes.

Y como desde tiempos inmemoriales, a todos los de nuestra raza nos han transmitido, generación tras generación, estos vínculos de amistad y colaboración, y hasta el momento nos ha ido bien, muy bien diría yo, hemos alcanzado una fama más que respetable y merecida, en todos los círculos donde nos movemos, y en otros más lejanos, pero en los que también se sabe de nosotros.
Yo, que no soy un puerro cualquiera, a la vista está, he sido elegido portavoz de mi clan, para negociar una posible fusión, o colaboración puntual, con la sociedad que se está formando en torno a un proyecto innovador, y que está alterando la vida pacífica de la Huerta. Tengo entendido que se trata de gestionar nuestros propios potenciales productivos, sin intermediarios, y ser los beneficiarios de nuestro trabajo.
No se crean que he sido elegido solamente por mi apariencia: un puerro joven y esbelto, de aspecto pulcro, con una melena alborotada en su justa medida y como marca la moda, lo que me confiere un toque de credibilidad y seriedad… No. Y es que yo soy un puerro doctorado en Leyes, con un Master en Gestión de Empresas, y además hablo idiomas. Por eso precisamente, he sido liberado de otras tareas, y designado a estos menesteres, ya que se requiere don de gentes, discurso directo y capacidad negociadora.
Lo que podemos ofrecer está claro: experiencia, solera y regio abolengo, productos de altísima calidad y, modernidad, porque, en esta vida hay que caminar al ritmo que marca la realidad. Nuestros socios y aliados más directos, están con nosotros, contamos con todo su apoyo, por lo que estamos en condiciones de anunciar que después de catar una excelente porrusalda, y de bailar otra* no menos animada, estamos dispuestos a sentarnos en la mesa de negociaciones, y… a ver qué tienen que ofertarnos los del Comité de Fusión Hortelana.

Será interesante, estoy seguro, por lo que he pensado editar un boletín informativo con la marcha de las gestiones, para que todos los habitantes de Porrulandia estén al tanto, para que se mantengan bien informados y, llegado el caso, se pueda convocar un referéndum para saber si estaríamos dispuestos a unir nuestras fuerzas a las de dicho Comité.
Yo estoy bastante ilusionado, además, he de confesar que ésta va a ser mi primera intervención pública como letrado, por lo que estoy un poco nervioso, pero, pueden más en mí el entusiasmo y las ganas de servir a mi comunidad que cualquier otro sentimiento o emoción paralizante.
No queremos quedarnos fuera de ningún avance o mejora que se produzca en La Huerta. No.


¡Los puerros unidos, jamás serán vencidos!






Foto y Texto: Edurne (Puerro: de la cocina de mi ama)
*Porrusalda:
Aquí, aquí y aquí.

sábado, 31 de diciembre de 2011

LAS UVAS DE LA IRA (sic.)


Este año, el quinto consecutivo que saco a relucir las uvas de la ira, tampoco quiero faltar a la cita, al ritual, manido, tal vez, pero que sirve un poco como recordatorio, inventario de hechos, sucesos y aconteceres varios que han tenido lugar en los doce meses que despedimos hoy con bastante rabia, a decir verdad.
Sé que es psicológico, que la frontera que separa un año de otro, es tan minúscula que apenas se aprecia, es como subir o bajar una planta de un edificio, como cruzar una calle, como acostarse y levantarse de la cama… ahora es hoy, luego será mañana. En fin, bromas aparte y sin hacer demasiado caso al galimatías temporal y cuasi metafísico que me acabo de plantear yo solita, el hecho en sí es bien sencillo: se acaba el 2011 y empieza el 2012. El milenio sigue su avance imparable. Cada año es lo mismo: doce meses, 365 días o 366 como será el caso del próximo, año bisiesto. Dicen que los bisiestos son raros, no sé si la rareza de los bisiestos vendrá revestida de fortuna o de más agonías.

La Orilla cierra por quinta vez el periplo navideño celebrando con estas uvas, llamadas de la ira, por varias razones. A saber:

Cuando se me ocurrió poner este título a la entrada del 31 de diciembre del 2007, me gustó, me llevó a la novela de John Steinbeck, y a la película de John Ford, tan genialmente interpretada por Henry Fonda.

Al año siguiente, siguió pareciéndome sugerente el título y decidí institucionalizarlo para todos los 31 de diciembre que durara la aventura orillera.

Más tarde, en años posteriores, el título me viene que ni pintado, por todo: por lo personal, por lo comunitario, por lo universal, por… por todo eso que compartimos y nos hace ser más solidarios, a caso, más humanos.

Así que como uvas de la ira, pero con vocación de reconvertirse en otro tipo de uvas más dulces, aquí les dejo este platillo de hijas de la madre vid.

Recordar este último año, nos daría para muchas letras, demasiadas, que, salpicadas con toda clase de sentimientos y emociones, harían que nos extendiéramos más de lo debido y convenido en este día, donde todo el mundo anda a la carrera, con ansias por llegar al otro lado, por saltar el charco y lograr salir lo más secos posibles del salto…
Yo intentaré tragar mis doce uvas de la suerte con el mayor de los optimismos, y recordaré todo lo bueno, aunque no haya sido demasiado, que nos ha traído el 2011. Intentaré hacer un ejercicio de positivismo y atraeré la alegría y el agradecimiento hasta mi corazón. Hasta intentaré reír, por una vez, y no llorar como suelo hacer siempre, y dejaré que mi risa se expanda y llegue a todas partes. En una palabra, intentaré compartir con todo el mundo lo que merece la pena de la vida, que no es poco…
Les deseo a todos y cada uno de ustedes, a sus seres más próximos y queridos, a los que no pueden ni sonreír, a los que tienen la vida escondida y arrugada por diversas causas… la mayor de las felicidades y los mejores deseos para el año que cruzaremos dentro de unas horas.

Que la PAZ inunde nuestros corazones.

¡Me sean felices, por favor!



¡FELIZ AÑO NUEVO!


URTE BERRI ON!




Foto: Edurne (uvas: de la cocina de mi amatxu)

miércoles, 28 de diciembre de 2011

HISTORIAS DE LA RÍA XVI





















Se va a terminar este año, y la Ría quiere vestirse con sus galas más festivas. Será por eso de paliar las penas que nos abruman, y recibir al 2012 con otra cara y otro ánimo…

Se va a terminar el año, y yo quiero terminarlo con unas breves Crónicas Botxeras, con lo último que ha acontecido por estos lares. Que ha acontecido y que ha tenido que ver directamente con mi persona, claro, porque suceder… ¡todos los días suceden cosas!

Se va a terminar este año, y yo todavía sin comentar algo sobre el último film (¡vaya cómo hablo!) que he visto, que ya fue hace un mes, pero… que aquí se lo acerco a ustedes. La película en cuestión es “Un método peligroso”, que aborda la relación de los psiquiatras Jung y Freud. Una película “psicológica”, podríamos decir. Si están ustedes interesados en el Psicoanálisis, en sus comienzos, en cómo fueron las relaciones entre dos de sus máximos exponentes, el padre del Psicoanálisis (Sigmund Freud) y su alumno más aventajado (Jung), y en cómo se rompió esa relación tan estrecha… esta película, sin duda, les va a interesar. La historia es compleja, pues ahonda en los recovecos más íntimos de nuestras emociones, pasiones, más primitivas, más primarias, en cómo cualquiera de nosotros puede sucumbir ante ellas (de hecho es lo que le sucedió al propio Jung). La fotografía de la película es magnífica, se desarrolla en su mayor parte en Suiza, así que con eso ya les he dicho casi todo. Y respecto a la trama, a la historia en sí… bueno, he de confesar que el primer cuarto de hora estuve a punto de irme del cine. ¡Sí, a punto! Era tan creíble, tan profunda la interpretación de Keira Knightley (¡vaya nombrecito!), que me produjo una angustia que creí no poder aguantar durante toda la película. Afortunadamente, la escena fue rota con la intervención de Jung, que de paso, es como si fuera al rescate de espectadores angustiados como yo. La interpretación de los actores que dan vida a Freud (Viggo Mortensen), Jung (Michael Fassbender), y la ya mencionada Keira que interpreta el papel de la paciente rusa Sabina… es muy buena. Pero, más allá de estas consideraciones, la historia tal vez adolece de, eso exactamente, falta de historia. Más bien en una sucesión de hechos reales y novelados, con exponentes científicos acerca de las teorías psiquiátricas en boga en aquella época. En cualquiera de los casos, la recomiendo.

Se va a terminar el año, y también he de comentar un par de librillos que han caído en mis manos y que me han gustado. Los dos muy distintos en estilo, en forma, en temática… pero, ya saben ustedes, en la variedad está el gusto, y además, que hay que tener apertura de miras lectoras.
El primero, "Por la boca muere el pez", es un libro escrito a cuatro manos entre Andrea Camilleri, de quien ya hablé hace poco al referirme a otro de sus libros: ”El traje gris”, y que me entusiasmó, y Carlo Lucarelli, del que, confieso, no había oído hablar. Pues bien, este librito es muy peculiar, y no sólo por estar escrito al alimón, sino porque no tiene la estructura de un relato al uso. Me explico, la fórmula ideada por estos dos escritores italianos para hacer realidad un proyecto como el de publicar algo pensado y escrito por los dos, utilizando a sus dos personajes más famosos (apunto aquí, que estos autores son especialistas en novela negra o policiaca, y que sus personajes son, eso, dos policías: Grazia Negro y Salvo Montalbano) como protagonistas, requería de una urdimbre especial para tejer una historia sin que diera demasiado el “cante”. Así pues, las cartas, las fichas policiales, las reseñas periodísticas, los informes forenses… son los documentos que dan forma a esta historia que, efectivamente, es una historia negra, con cadáver incluido. También he de hacer una pequeña confesión: hubo un momento, ya avanzada la lectura, en que me perdí un poco, pero no fue difícil retomar el hilo de la trama y volver al buen camino. Sí, también recomiendo su lectura.
Y por último, la que todavía me queda por terminar, pero que me está gustando muchísimo, no sólo por el estilo, por el lenguaje, no sé… tiene algo (para mí) desde que empecé a leerla, que me ha atrapado sin duda alguna. Hablo de una novela que descubrí en una de las casetas de la Feria del Libro de este año en Madrid: “La Librería” de la autora inglesa, ya fallecida, Penelope Fitzgerald. Una delicia de libro. Una historia sobre el tesón, y el valor de las personas. Nada ñoña, se lo aseguro. Con un toque de ternura que llega, y hace que te identifiques con la protagonista, una mujer de mediana edad, “invisible” a los ojos de sus paisanos, menos cuando decide abrir una librería en un pueblecito que… Y no sigo contando, tienen que leerla, de verdad.

Se va a terminar este año, y de entrada, ya ha terminado el primer trimestre escolar. Y dejen que diga mi frase favorita en los últimos tiempos: “¡Me quiero jubilar!” Uf, necesitaba decirlo. Gracias. Pues sí. Quiero, quisiera, claro, que otra cosa es, a saber cuándo podré hacerlo. Eso que yo me las prometía más o menos felices pensando en que me quedaban ocho años… ¡Ja! Pero bueno, hemos llegado a diciembre, que es lo importante, primera etapa, quemada, con salida para cantar el Olentzero y todo (observen qué caritas de santos tienen mis pupilos, y qué contenta parece estar la andereño, o sea, yo….) Mi amiga invisible, que resultó ser Nerea, una niña encantadora, me regaló en uno de los mensajes previo que nos intercambiamos durante la semana, antes de saber quién era quién, un trocito de “El Principito”, y un añadido en Euskera que se lo voy a traducir, y que, evidentemente, fue obra de su ama, a sabiendas del trabajo que estoy teniendo con ellos… el texto en Euskera dice así: “A veces, puede parecer que estés perdiendo el tiempo con nosotros. Pero, un día de éstos estaremos “domesticados”. ¡Muchísimas gracias!” Pues eso, que estas cosas, te emocionan, y hacen que tu profesión siga mereciendo la pena.

Se va a terminar el año, y algunas lo han terminado dando carpetazo a una vida laboral. En nuestro caso, de las cuatro jubilaciones previstas para este curso, la única que se retira con todos los honores, o sea, a los sesenta, sin una arruga y con la prima de prejubilación, más la satisfacción del deber cumplido, es Karmele, que desde el viernes ya está libre de labores escolares. Hubo un lunch de despedida, hubo aurreskus, hubo regalos, hubo recuerdos, hubo fotos, hubo irrrintzis (míos), hubo mucho de eso que te deja el alma un poquito tocada… Los demás, tendremos que esperar, ¿a tiempos mejores? Creo que ya no.

Se va a terminar este año y no puedo dejar de hacer mención a un regalito que me ha traído el Olentzero, y que lo he canjeado esta mañana: conocer a Ferran. Hemos compartido tan sólo un par de horas, pero ha sido como si nos conociéramos de siempre. ¿No les ha pasado a ustedes alguna vez? Ferran es un catalán que vive y trabaja en Berlín, y que, ¡está estudiando Euskera! Sí, euskera y en Berlín, vamos, para aplaudirle y no parar. Claro que él domina unas cuantas lenguas y su interés por los idiomas es más que palpable. Hacía tiempo que decía que si se acercaba a Bilbao a visitar a su amigo Óscar, me avisaría. Y así ha sido. Dos días en Bilbao y un ratito ha sido para mí. Ferran es el segundo amigo de blog que conozco personalmente. A Miguel lo conocí a principios de año, cuando yo estaba en Madrid y coincidió con la presentación de uno de sus libros. Ya ven, el mundo de la blogosfera en enooorme, y la gente que lo habita, merece la pena. Estoy contenta. Y seguro que poco a poco conoceré a alguien más, hay más días que longanizas, como reza el dicho popular.

Se va a terminar el año y por la Ría suben y bajan las aguas fresquitas, la marea gora, la marea behera… los amigos que se juntan en estos días, a veces después de meses, o todo un año sin verse. Pues de todo eso acontece por esta Ría de mis amores. Ya ven, las historias, como en todas partes, ¡vivas!
Por aquí les dejo unas fotos de acompañamiento.

Fotos: Edurne



sábado, 24 de diciembre de 2011

HORRA, HORRA...



“Horra, Horra, gure Olentzero…”


¡Y a vueltas con la tradición un año más! Casi sin darnos cuenta, se nos ha echado encima una nueva Navidad: LA NAVIDAD DE LA CRISIS. Pero, qué quieren que les diga… yo veo las calles a rebosar de gente, las tiendas, atiborradas de compradores de última hora, y también de primera… Y entonces me pongo enferma, porque, a ver, nosotros derrochando, gastando sin tener el dinero, empeñados en comprar regalos, comidas, cosas inútiles muchas veces… y media Humanidad, no tiene ni dónde caerse muerta.
Aquí dejo la reflexión.
Y como ando a la carrera, primero entono el “Mea Culpa”, y luego, les dejo entre la espuma de las olas de esta Orilla, mi cariño y respeto, mis mejores deseos
de PAZ,
de AMOR,
de SALUD,
de TRABAJO,
de UNIDAD,
de COMPRENSIÓN,
de SOLIDARIDAD,
de SONRISAS a troche y moche,
de… ¡de tantas cosas buenas!
Y también les dejo las GRACIAS reiteradas una y otra vez, que no por ello dejan de ser sinceras y de corazón.

Sean felices, ahora y siempre.

¡FELIZ NAVIDAD! EGUBERRI ON!

Postal: “Olentzeroa” de ARTEZ

miércoles, 21 de diciembre de 2011

UN PASO POR DELANTE



Ando un paso por delante de la vida,
con la congoja de un condenado,
sin alzar los ojos del camino
por temor a extraviar el rumbo.

Y de vez en cuando miro hacia atrás,
por donde van llegando,
lentas,
las sombras de los otros,
de los que caminan a ciegas.

Ando un paso por delante de la vida,
rezando una letanía de penas,
salpicadas con medias alegrías
y algún que otro descanso despistado
entre tanto mar confundido.

Y de vez en cuando miro hacia atrás,
por donde vine escapando,
cautelosa,
de la trampa que me puso un día
la que dentro de mí habita.

Foto: Aitor Texto: Edurne


sábado, 17 de diciembre de 2011

¡VAYA BERENJENAL!



Sé que estoy metida en un buen berenjenal, pero qué quieren, será cosa del carácter, del temperamento… o ¡vaya usted a saber qué! El caso es que a pesar de las muchas advertencias que he recibido de amigos y familiares, aquí estoy, todo por mi espíritu aventurero y emprendedor. Desde pequeñita ya se me veía venir, que para eso yo he sido muy clara, al pan, pan, y al vino, vino. De toda la familia, siempre era yo la que se ponía morada en cuanto se prestaba la ocasión, y mi madre, tan prudente ella, tan fina y estilizada… detrás de mí reprendiéndome, que si soy una señorita y no he de ponerme en evidencia ni llamar tanto la atención, que si es más conveniente pasar desapercibida y que así viviré más y mejor… esas cosas de las madres.
Pero, soy rebelde por naturaleza -no sé si con o sin causa- como ya he dicho, libre, curiosa… Así que en cuanto Don Peperonne me habló del proyecto, no me lo pensé dos veces. A mi madre casi le da un infarto, hasta se le descolocó su sombrerete verde, siempre impecable, en su sitio, y le salieron unas manchas blanquecinas por todo el cuerpo que parecía de otra especie. Estaba disgustadísima. Mi hermana Violet no dijo nada, pero sé que en el fondo aprobaba mi decisión, y que a ella le hubiera gustado ser tan decidida como yo, pero había salido a mamá, yo en cambio, era igual que mi padre, que, aunque hace un tiempo que nos dejó, también a causa de sus ímpetus exploradores, estaba siempre presente en nuestras conversaciones, en las de mi madre, para echarle en cara su carácter impulsivo precisamente, y que le llevó a dejarnos solas, en mí, estaba claro que vivía en todos mis actos y en mis sueños.
Físicamente soy de cuerpo más contundente que el del resto de féminas de mi familia, ya digo, tiro a la rama paterna, soy de carnes prietas y amplias caderas, piel de color intenso y brillante, dentro de mi especie soy de las de “carácter”, de las que se salen con la suya. Y hasta ahora, así ha sido, veremos de aquí en adelante si la buena suerte sigue acompañándome.
Claro que tener como socios en este proyecto a Don Peperonne y a Mister Potato, es una garantía de éxito, ellos traen muchas ideas nuevas, marketing del que aquí no usamos… en fin, que la sociedad que acabamos de formar puede ampliarse, cuantos más seamos, mejor gestionado estará todo, y la toma de decisiones será más democrática y equitativa. Por eso estamos en conversaciones con el Clan de Las Belgas, que aportarían un poco de glamur europeo; y con Las Chalotinas, que no tienen nada que ver con sus hermanastras, éstas son más elegantes y además no tan lloronas, que hoy en día la gente no quiere saber nada de penas, que bastante tienen con lo suyo…
El otro día también contacté con unos parientes lejanos, Cal Aba Za Y Cal Aba Cín, que entre ellos son primos hermanos por parte de padre, y con nosotros, no sé, creo que compartimos algún bisabuelo… Pues nada, que en cuanto les comenté la idea, se entusiasmaron tanto, que casi se “arrancan” y se vienen conmigo en ese mismo momento, pero yo les pregunté a ver si era prudente, y después de pensarlo mejor, me dieron su palabra de que en cuanto estuvieran maduros, contara con ellos.
Mi madre sigue enfadada, dice que esto de mezclarme con tanto extranjero no puede traerme nada bueno, y que luego no me queje, que ella ya está cumpliendo con su deber de madre y avisarme. Dice que aquí no necesitamos a ningún Don Peperonne, que lo está trastocando todo, que donde esté nuestro amigo Pimiento Morrón, de los Morrón de toda la vida… Y Mister Potato, que quién era ese Mister Potato, ofreciendo tierras a diestro y siniestro, tierras que ni siquiera son suyas, vendiendo humo a inocentes e ilusos como yo… Doña Patata sí que es nuestra amiga, y con una solera de siglos que la avala ante cualquier advenedizo de tres al cuarto, aunque tenga pasaporte de allende los mares, ¡si ella tenía hasta un Acta de Colonización, que llegó aquí antes que muchos y muchas! Y esas casquivanas de Las Belgas, renegando de su abuela, la Señora Col, decente donde las haya, pobre, sí, pobre pero decente… Y para remate, las tontas de Las Chalotinas, que como son pequeñas y no han crecido como sus hermanas Cebolla y Cebolleta, pues se han inventado un origen extranjero, francés para más inri, y así dar el pego. Para terminar también me ha hablado mal de Cal Aba Za y Cal Aba Cín, que como son unos sosos y unos tristes, dice, que se apuntan a un bombardeo con tal de que se hable de ellos.
Y ya con lágrimas en los ojos, me ha preguntado que qué hago yo, su querida y adorada hija Bere, una berenjena como Dios manda, hermosa, inteligente, viniendo de la familia de la que vengo, y aquí siempre me enumera el regio abolengo de nuestra familia, la suya, claro, metida en líos con semejantes personajes…
Pues abrirme camino en la vida, le he contestado yo. Ser una berenjena creativa, emprendedora, una berenjena que está enganchada a la modernidad, ¡una berenjena de negocios, vamos! La primera de la familia, y que ella, mi madre, tendría que estar orgullosa en vez de tirarme por tierra las ilusiones. Pero que se pusiera como se pusiera, yo pensaba ser arte y parte del proyecto que iba a revolucionar la vida del Huerto…
Los preparativos para la inauguración de “La Alegría de la Huerta”, el mejor restaurante vegetariano del mundo, al menos el más innovador, con platos directamente de la huerta a la mesa, ya estaban en marcha, y yo, donde quería estar: rellena y albardada hasta el sombrerete, pero… ¡en toda la salsa!

Foto y Texto: Edurne. (Berenjena de la cocina de mi ama)

domingo, 11 de diciembre de 2011

TENGO, TENGO, TENGO... TÚ NO TIENES NADA (Replay)



Sabíase dueña de un genio del carajo, de un marido trasnochado, aburrido él, pero buen hombre, para qué engañarnos, bueno hasta decir basta.

Era propietaria de una úlcera de hiato que la llevaba por la calle de la amargura. Y en su cuenta también figuraban un par de hijos adolescentes con la cara llena de granos y el café más amargo que el de ella; eso sí, guapos… ¡más que guapos!

Para rematar el listado de sus posesiones, se le unía un padre enfermo de no se sabe muy bien qué, pero que ella más bien piensa que es mala leche y ganas de joder la marrana a todo quisque, el pobre no tiene otro entretenimiento en esta vida, si en el fondo hasta le comprende… Ah, y una hermana que siempre ha tenido sueños de princesa de cuento, y que ahora, a sus… bueno, mejor no dice la edad porque sería como confesar, de paso, la suya propia, está sumida en una Gran Depresión, como el Gran Cañón del Colorado pero en depresión, después de su divorcio, porque claro, su ex la ha dejado por una pipiola de veinticinco añitos, casi como su hija… Ya, una hermana depresiva y llorona, pero a la que adora.

Y cómo no, también tiene un puesto de administrativa en una empresa de mierda, con un sueldo de mierda y un jefe de mierda. Y un dolor de espalda continuo, sordo y mezquino. También le traen a mal vivir los pies, que hay que reconocer, son bonitos y bien poco los luce, pero que ya están muy machacados los pobres.

Y tiene una perrita linda que se llama así precisamente, “Linda”, que es todavía más pesada que su niña con sus reivindicaciones de hija progre, en el fondo una bendita (la niña y la perrita); y una amiga del alma, su amiga de toda la vida, Pilar, aunque la mayoría de las veces, si la ocasión la pintan calva, se despellejan vivas, y que después se perdonan mútuamente con grandes dosis de cariño, de pastelitos y cafecitos.

Sí, y de eso otro también tiene, de unos kilitos de más...

Tiene un autógrafo de Julio Iglesias de hace casi un siglo, cuando fue a verle con Pilar y Nati al Pabellón, aquel verano en que empezaba a tontear con Agustín, que mejor que no hubiera empezado… Y tiene nostalgias dobladas entre la ropa limpia del armario, afectos en las caras de las fotos viejas que guarda en la caja de zapatos de la cómoda, y también tiene recuerdos debajo del pelo, muy dentro de la cabeza, en el fondo del alma, porque todavía es una niña que sube y baja las escaleras cantando, con el pan y el chocolate en la mano… En la maletita del colegio guarda su colección de cromos de “Vida y Color”, la única que pudo terminar, y que la tiene como si fuera su tesoro más preciado, aunque no, si le preguntaran, sin dudarlo sabría qué responder: que su mayor tesoro era ella misma, y después, sí, los hijos, y…, y…, y…

Y sobre todo tiene unas ganas tremendas de comerse el mundo, ¡sí! Todavía, a pesar de, por mucho que, aunque no le guste a, y por encima de…

Sabíase dueña de tantas cosas… ¡y ella que se creía pobre!




Foto: Antonio Texto: Edurne

miércoles, 7 de diciembre de 2011

LA "SITA CARAPAPEL" CUMPLE AÑOS



Todo se psico-somatiza en esta vida, ¡hasta la edad!

Pobre Sita Carapapel, hoy le han caído los 52, así, de golpe y porrazo, casi sin avisar. Si ella se creía que todavía estaba transitando por otros andurriales más… tranquilos, jóvenes e irreverentes. Para nada. La vida no perdona, el reloj corre sin parar (yo creo que nos hace trampa, y que a partir de cierta edad, corre mucho más), y los años, uno detrás de otro, van cayendo como pesadas losas sobre nuestras espaldas, cada vez más encogidas.

Aunque bueno, lo importante es llegar y contarlo, poder decir que hoy, somos un año más viej@.
¡Y más sabi@! Y que no es broma, que visto lo visto, no hay duda al respecto.
Mi año ha sido durillo, para no variar, ya ven, que desde que estaba pisando el umbral de los 50, ya se me complicó la cosa, y ahí seguimos, en la lucha diaria.

Pero hoy no quiero ponerme triste ni melancólica, que a todos nos acucian males de diversa índole, y lo único que podemos, y debemos hacer, es seguir para adelante. Ya llevamos un buen bagaje, así que algo sabremos de la vida y sus enredos, ¿no?

Hoy cumplo 52. Me parece mentira, pero debe ser cierto, porque en mi carné de identidad así figura, y porque mis progenitores y demás familia que me han precedido, así lo afirman… No me queda otra que creer en la evidencia, pero, permítanme que albergue unas pequeñísimas dudas. Primeramente, que me miro al espejo todos los días, y yo, sinceramente, me veo “casi” igual que siempre, con alguna que otra arruguilla y cosas por el estilo, marcas inevitables de esa “madurez” a la que ya, por derecho propio, pertenezco.
Y segundo, porque mi corazón no se siente tan mayor ( dejen que recurra al tópico del “joven de corazón”).

Y no se crean, que todo tiene sus ventajas y sus desventajas. Eso lo aprendí de una de mis abuelas. Las abuelas siempre son fuente de sabiduría. ¡Ay, cómo echo en falta a mis cuatro abuelos! Yo les hice abuelos por primera vez, a los cuatro. Yo estrené a toda la familia, a la paterna y a la materna en esto de ser abuelo, abuela, tío, tía… y el motivo de semejante alegría, ¡fui yo! Me duró poco, un año por un bando, y dos por el otro, pero bueno, ser la única niña durante muchos años tiene privilegios y bulas, ¡ya lo creo! Que he sido la niña de los ojos, de los suyos, de mis dos abuelos, y eso, créanme, marca.

¡Vaya, que me ha dado por lo familiar, por lo sentimental! No pido disculpas, me sienta muy bien vestirme de nieta, de sobrina, de prima, y ya ni les digo de hija y de hermana… en realidad llevo todos esos vestidos desde hace 52 años, uno encima de otro, y nada, que están como nuevos, intactos, y de plena moda.

Hoy cumplo, cierro mi año 52, entro en el siguiente, y dentro de un año, les diré que ya he llenado la botella del número 53, y así uno y otro, y otro más… y ustedes que lo vean, lo lean, que será buen síntoma. Síntoma de salud, física, mental y ¡salud bloguera!
Gracias por seguir estando ahí, detrás de cada una de esas pantallas que se abren a mi Orilla, unas ruidosas y otras calladas. Gracias por compartir mis momentos buenos y malos.
Eskerrik asko! Y levantemos una copa por un mundo mejor, por uno que pueda seguir cumpliendo años, pero con buena salud, que no sé yo…
Espero seguir teniendo el placer, inmenso placer, de continuar recorriendo la orilla de nuestras vidas y enriqueciéndonos mutuamente.

Así que, ZORIONAK GUZTIOI! ¡FELICIDADES A TODOS!

Imagen: Internet (ya sé que no es la auténtica Sita Carapapel, pero me identifico más con ésta).

domingo, 4 de diciembre de 2011

DOS ERAN DOS (VI)





–Ya me parecía a mí que no iban a tardar mucho en dejarse ver el plumero estos mangantes de la empresa de mi hermano…

–Perdona, cari, ¿qué dices? Es que estoy friendo las croquetas, y con la campana extractora a tope no te oigo bien…

–Pues nada, mira, que ya ha salido en el periódico y todo, lo del ERE de las narices de la empresa de Ignacio. Un ERE que es una suspensión de pagos en toda regla, ¡a la quiebra, vamos! ¡"Ditasea"! Voy a llamarle ahora mismo.

–¿Pero al final a cuántos van a “regular”, a tantos como decía él? Porque si es así…

–¡Sí, hija, sí! Él es de los últimos que entró en la empresa, y aunque lleve diez años o algo más, le va a tocar pagar los platos rotos. No hay derecho, con 45 años, una hipoteca, dos niños, y el trabajo de Marian que no es como para tirar cohetes…

–Malos tiempos éstos que nos han tocado, pero a unos más que a otros. Tú y yo no podemos quejarnos, que tenemos la casa pagada, la niña ya está crecidita y aunque le tocará pasarlas canutas, ya saldrá adelante. Tu trabajo, de momento, no parece que vaya a tener problemas, y yo, pues, toquemos madera, que trabajar para el Estado, todavía es más o menos seguro… No, no hay derecho a esto.

–Hay veces que pienso que es como una pesadilla, que no puede ser que algo así esté sucediendo, cuando ayer mismo nos las prometíamos tan felices, en el sentido figurado, que no todo es de color de rosa para todo el mundo, ni en tiempos de bonanza, pero…

–¿Sabes qué es lo que a mí me pone enferma? Despertarme desde la mañana con las noticias tan negras y pesimistas que nos meten mientras tratamos de volver a la realidad. Asustan, acojonan, y claro, yo creo que también hay una especie de efecto dominó, que si los mercados, que si las bolsas, que si el índice tal, el índice cuál, las agencias de recalificación, la prima de riesgo…. ¡En mi vida había oído semejantes palabras, ni sabía que existieran esos conceptos!

–Pues no te creas que yo andaba mucho más puesto en estos temas que tú, pero ahora, queramos o no, nos estamos haciendo unos expertos en economía de crisis. ¡Manda huevos!

-Ya verás, más miseria. Esto es volver hacia atrás, pero mucho, mucho...

-¡No sé cómo vamos a salir de ésta! Problemas, esto lo que va a traer es muchos problemas.

–¿Te enteraste de que entraron a robar en casa de Manolo dos veces seguidas en menos de quince días? Y todo a cuenta de esta maldita crisis, seguro que es eso, que la gente que antes más o menos se sacaba unos euros de una u otra forma, ahora ya le ha perdido el respeto a lo ajeno y no tiene ningún reparo en entrar en las casas a llevarse lo que sea, aunque sea la hucha de los niños… Claro que los honrados que de verdad lo necesitan, seguro que antes se mueren de hambre que meterse en un lío. Estos de ahora son unos manguis que trapichean con cualquier cosa, mientras que a ti te han dejado "desnudo", porque claro, entrar en tu casa, es como una violación, toda tu intimidad al descubierto, profanada...

–Ya, ya me había enterado, y hace dos meses en la otra calle, entraron en otras tres casas. Lo mismo: la tele, el portátil, las cámaras, algún móvil de esos nuevos de ahora, dinero o joyas… y menos mal que entraron cuando no había nadie…

–Pues yo estoy asustada, Juan, no me siento nada segura.

–Tranquila mujer, que tenemos unas buenas medidas de seguridad.

–¡Ay, que se me están quemando las croquetas, por Dios, lo que nos faltaba! Anda, llama a tu hermano, y que aquí estamos para lo que nos necesiten…

–Sí, ahora mismo le llamo. ¡Gracias, cari! Te quiero, ¿lo sabías?

–¿No será por mis croquetas, verdad? Porque las de hoy… ¡Venga, llama ya!

Pintura: Antonio Texto: Edurne

viernes, 2 de diciembre de 2011

¡Y YO CON ESTOS PELOS!




KATTAGORRI

Vengo de la peluquería, pero, la verdad, no estoy muy contenta con el aspecto que me han dejado. Mi amiga Urtxintxa me recomendó el nuevo Salón de estética del Quinto Pino, porque ella ya lo había probado y estaba encantada con el cardado que le hicieron en la cola.

A mí, sinceramente, no me ha parecido nada del otro mundo; claro que como reclamo han llenado todos los troncos de la Avenida Frondosa con fotos de Buztan Ardil, el estilista más fashion de todo el Bosque Perdido. Modernidades del marketing, porque al fin y al cabo, es lo de siempre: lavar, marcar y peinar, o cortar, alisar, cardar, una permanente, la manicure, un quítame esos pelillos de ahí… ya saben, lo clásico, sólo que ahora todo está lleno de tonterías: que si huy, qué calidad de pelo, qué mata más tupida, qué manos tan finas, y fíjate en estas uñas… vamos, vamos, que te vamos a dejar divina.

Ja, ja y ja, me río yo, y sino mírenme ustedes, que parece que acabo de ver un fantasma, con los pelos todos parados, como diría mi prima Ardi Macarena de Chile, con esta manicura de pacotilla que no me vale para nada, que ni agarrar las avellanas puedo. ¡Ya te digo, un cuento chino! ¡Donde esté mi peluquera de toda la vida, que se quiten estos niñatos con ínfulas de genios de alta peluquería! ¡Estilistas, peluqueros…! Así se hacen llamar ahora.

Además, que digo yo, que si con estar un poco arregladita, ya vale, total, nosotras nos pasamos el día corre que te corre de árbol en árbol… así la melena no te dura peinada ni medio segundo. Con llevarlo limpio, decente y brillante, ¡listo! De acuerdo que algunas de nosotras tenemos ciertas responsabilidades para con la comunidad ardillil y hemos de presentarnos en público con un aspecto más… ¿cómo diríamos, más serio o cuidado, elegante…? Pues para eso, Marradun, mi peluquera de siempre, me vale y me sobra, además que ella ha sido la que me ha recortado las puntas de la cola toda la vida, la que me ha arreglado estos pelos rebeldes que se me disparan a la mínima de cambio… Me siento como si la hubiera traicionado, y en el fondo es verdad. No, no lo volveré a hacer nunca más ¡y que no me líe otra vez la pesada de Urtxintxa, que ya me tiene hasta el hocico!

No sé si les he comentado que yo soy la representante oficial de las ardillas de este bosque, que me eligieron hace un par de años en unos comicios muy reñidos, y que, por suerte para mí, lo más importante no era el color del pelaje, ni la largura de la cola, ni siquiera lo afilado de los dientes roedores ni de las uñas, de su dureza… (cosas que ya poseo), sino que lo más importante era la inteligencia, la sagacidad, la sinceridad, la lealtad al Bosque Perdido y el don de gentes. Casi todo el mundo me votó a mí, así que quien sale en la mayoría las fotos que hacen los curiosos, o en las de la publicidad de la Región Verde y del Bosque Perdido en particular, soy yo. Pero yo, con mi estilismo de siempre me he mantenido fiel a la imagen de la Ardilla de bosque auténtica, las modernidades, las muy modernas, que tampoco soy una rancia, no entran en mis planes.

Aunque, bien pensado… esperaré unos días con este nuevo “luk” antes de quitármelo, porque, con lo que me ha costado… ¡ya les digo, casi medio saco de nueces y avellanas de la mejor calidad! Además, me he visto así de refilón en las aguas del Estanque de Los Patos Mareados y… vaya, no estaba tan mal, ¿o no les gusta a ustedes?

*Kattagorri= Ardilla Roja Urtxintxa= Ardilla Buztan= Cola Marradun= Rayada (en Euskera)

Foto: Antonio Texto: Edurne

martes, 29 de noviembre de 2011

DUÉRMETE NIÑO...



Duérmete niño,

duérmete ya,

que viene el coco

y te comerá.

No sabría muy bien cómo definir la sensación, o las sensaciones, que me invade/n. Es una mezcla de desencanto, miedo, rabia, impotencia, estupor… eso, en cuanto a la parte psíquica y anímica, que en lo referente al estado del cuerpo que me alberga… estoy más que rota, derrengada, exhausta… Llego de trabajar, como aquella heroína de cuento que regresa de las Cruzadas o la Guerra de los Cien Años, ustedes me entienden, ¿verdad?
Comento todos los días con quienes me son cercanos a todos los niveles, lo extraño y particular de este año, de este comienzo de curso, de este último cuatrimestre… ¿Hay explicación para todo esto? Tal vez. Los teóricos, los escépticos, los profesionales, los sabios, las mentes preclaras y los mortales de a pie, seguro que sabrían explicarlo, cada cual según su teoría, su propia experiencia, sus intereses, su desencanto, sus perspectivas de futuro, su comodidad y su indiferencia…
Creo que estoy en un momento de mi vida crucial. Por muchas razones. Claro que, todos los momentos de nuestra vida son cruciales e importantes, puesto que, decisiones aparentemente carentes de relevancia, seguramente sean las que marquen nuestro futuro, pero… ¿qué quieren que les diga? Yo presiento que estoy viviendo unos momentos especiales.
Estoy comiendo chocolate (ya llevo media tableta) mientras escribo estas reflexiones a cielo abierto (como las minas, algunas minas, a cielo abierto, y eso me hace recordar que mi bisabuelo Martín era minero, ¡vaya, ahora me entra la melancolía familiar!), para endulzar un poco todas estas amarguras que voy vertiendo, escanciando en la copa del folio en blanco virtual… y que luego beberán ustedes. Más que nada es por eso, porque el poso de este brebaje, el que quede en sus paladares, sea un poso con un leve sabor a esperanza, que a la señorita Esperanza, nunca la pierdo de vista…
Son las seis menos diez de la tarde, martes 29 de noviembre, recién llegada de mi “guerra” escolar, y es que es una batalla, créanme si les digo que es una batalla diaria. Me pregunto una y otra vez qué ha pasado, dónde se nos ha perdido algo, en qué tramo del camino… Llevo 30 años, 31 cursos en la enseñanza, y estoy alucinando. Pero ya les digo que no pierdo de vista a mi amiga la Esperanza, la de verdad, la que se lleva en los corazones, y por eso soy capaz todavía de mantener mi ilusión de docente, aunque nos estén dando tantas tortas por todas las partes.
Me quedan cuatro onzas de chocolate, tres, ahora son tres… así subo un poco la energía, que está como para acarrearla con grúa, polea, tractor…
Tengo que llegar al miércoles que viene medianamente bien, con la moral intacta, como el Alcoyano (creo recordar que se decía aquello de: “Tienes más moral que el Alcoyano”), y es que quiero entrar en los 52 con espíritu de ganadora. ¡Ánimo, Edurne, que tú puedes! A ver si la autoayuda surte efecto…
Cada vez veo menos, la pantalla del ordenador ilumina el teclado malamente, pero mis dedos son como lagartijas, como ardillas saltarinas, que se deslizan por él casi a ciegas.
Alguien me decía en la entrada anterior que no entendía mis palabras, el sentido que tenían, oculto, y no tan oculto. La mayoría sí me han comprendido. Con estas letras, es como si hiciera una transcripción de las anteriores. Y seguro que muchos de ustedes también las comparten.
La noche ya nos rodea, ¡ay!, es como si de verdad llegara ese coco de la canción, como si una malvada bruja nos acunara y con una sonrisa maliciosa quisiera engañar a nuestro miedo (pero éste es más listo que el hambre). Yo, por si las moscas, siempre despierta, alerta en todo momento, con los ojos y todos los sentidos en estado de alerta. No están los tiempos como para dormirse en los laureles. ¡Para nada!

Postal: Dibujo de Lontxo Yriarte para el libro “Euskal Alfabetoa Iruditan”. Canción: Popular

viernes, 25 de noviembre de 2011

LA "MALAGANA"



Me suben esas ganas incontenibles de borrarlo todo
con un simple clic en la tecla “supr” del ordenador…
Me suben y no llegan solas,
que nubes de humo gris vienen jaleando
a los elementos discordantes,
como si la calle de la amargura fuera solamente
de ellos, convertida en una larguísima
avenida de vienen y no se van…
Bocanadas de desesperanza y sueños inciertos.
Hoy no cantan los mirlos, ni negros ni blancos.
Hoy llegan bandadas de pájaros de mal agüero,
y con ellos músicos viejos, con traje de cenizas,
zapatos polvorientos y cara de pocos amigos.
Decididamente me suben las ganas,
más bien diría yo: “ la malagana”,
la que se apunta al intermedio, a la fiesta y al recreo.
Todo ocupado, nada libre, no hay sitio:
"vuelva usted mañana".
¡Triste palabra!

Foto: Antonio Texto: Edurne