Durante dieciséis largos días, con sus eternas noches, mi retina ha captado estos cambios en el paisaje que día y noche veía desde la ventana de la clínica donde hemos estado ingresados con mi aita.
Las fotos están sacadas con el móvil, ni las he enderezado, ni recortado, ni mejorado, ni maquillado... tal cual.
Tal vez lleven impregnado algo de mi estado de ánimo en los distintos momentos. No sé...
Ahora mismo, y desde la ventana de casa veo cómo hoy se ha desatado la lluvia con ganas, el cielo se ha cerrado por completo, la humedad señorea por doquier, y el gris plomizo, acompañado de la lluvia, lo ocupan todo en esta mañana de primeros de noviembre.
No quiero ponerme más triste de lo que ya estoy.
Fotos: Edurne (selección de instantáneas sacadas con el móvil, ordenadas del primer al último día).

