jueves, 31 de agosto de 2017

PEQUEÑOS APUNTES INTERCRÓNICAS (III)


Hoy, por fin, se han abierto los cielos y han rugido  las nubes. Nubes negras cargadas de enfado acumulado. Todo el aparato eléctrico a mano desmadrado: centellas, truenos divinos y relámpagos a la velocidad de un rayo. Agua. Bendita agua. Agua bendita. El diluvio. El de Noé sería más terrible, seguro, pero el de hoy por este norte despistado no le queda corto… Y así anda, que se calma, que arrecia, que sopla don Eolo, que las nubes bajan hasta la tierra, a tocar suelo firme… ¡Alupé, alupé, sentadita me quedé! ¡Y que la noche se nos echa encima como loca!



Pues eso quería contarles, que ya llegamos al final del verano (pongan ustedes la música del Dúo Dinámico), y que de tanta tensión climatológica, pues que hoy ha estallado la guerra de agua. Y que mañana es mi último día de vacaciones. ¡Socorroooo! Nada, tranquilos, que no estoy como la princesa Rapunzel encerrada en la torre y lanzando mi poderosa y larguísima melena por la ventana por ver si alguien se anima a rescatarme… Referencias del mundo Disney, sin más.






Viernes 1 de septiembre, comienzo de mi curso escolar número 36. 



Ya, ya sé que dirán algunos que ya estoy otra vez con la misma cantinela lalalalala. Ya, pero, ¿qué quieren? Es lo que me bulle ahora mismo por mis adentros. Tengo sensaciones raras, muy raras, es como lo de que sí, que no (y que caiga un chaparrón)… Esperemos a ver cómo nos pinta. De momento, ayer ya tuve un par de encuentros en la tercera fase (léase, alumnos y exalumnos), pero muy buenos, hubo, abrazos, besos y alegría por el encuentro, así que…

Este verano he leído muuuucho, y sigo leyendo, así que luego les pondré  algún título más.



Este verano también he pasado muuuucho calorrrr. Muchísimo. Aquí y en Madrid. Creo que estoy eliminando toxinas a pasos agigantados, ¡con tanta sudada que me estoy dando! Eso del Cambio Climático se va haciendo cada año más y más presente, y quien lo niegue es que no es de este mundo… el calentamiento global es un peligro que nos va cercando sin disimulo alguno, y lo peor de todo es que aunque sabemos que los responsables, los culpables de esta osadía somos nosotros, seguimos ignorando la mayor. Paco ha llegado con la rebaja. Habrá que atársela al dedo.




Sigo desvariando un poco, es que, saben ustedes, ya son las 21:10, se ha oscurecido el panorama y yo tengo hambre. Lo del hambre es algo que lo he notado ahora mismo, después de la coma de ustedes… Apretaré el paso con estas “mini-crónicas”.

Voy a hacer un repasillo de las actividades culturales de esta segunda parte del mes. Vamos a ver, vamos a ver… dejen que estruje la tête…



Veamos, por el Foro tuvimos a bien adentrarnos en las tripas del Caixa Forum y dejarnos transportar a la Grecia antigua a la de Aristóteles, a la de Fidias y también de Pericles. Dioses, héroes y mortales paseando por el Ágora y el Olimpo. La exposición “LOS ANTIGUOS GRIEGOS. Atletas, guerreros y héroes” presenta una nutrida colección de esculturas, ánforas y demás utillaje doméstico y ritual, joyas, lápidas, bajorrelieves y explicaciones varias sobre la vida, las costumbres y creencias de aquella época. Hasta octubre estará disponible, así que si les interesa ese periodo de la Historia, ya saben, ¡vayan corriendo a verla!




Una planta más arriba, o más abajo, que ya no recuerdo, descubrimos otra exposición, muy buena por cierto, “ARTE y CINE. 120 años de intercambios”. Una muestra muy bien estructurada, con soportes cinematográficos (desde los comienzos del cine con los famosos hermanos Lumiére) y cuadros, pequeñas esculturas, perfomances… La recomiendo, ¡pero es una lástima que ya no estará disponible en septiembre!




Nos marcamos un viajecito a Salamanca para ver la exposición de Miquel Barceló, “EL ARCA DE NOÉ” (vaya, Noé y su diluvio andan por aquí otra vez) con motivo de la conmemoración del octavo centenario de la Universidad de Salamanca. No me dirán ustedes que no era una buena ocasión, primero, para escapar del calor de Madrid (aunque allí no andaban escasos de canícula) y segundo, para visitar de nuevo la ciudad universitaria, hermosa y vetusta ella…



La exposición se puede ver en distintas ubicaciones, tanto al aire libre como en recinto cerrado. Se compone de elementos de tamaño descomunal como el elefante que está en la Plaza Mayor, y que ya estuvo en Madrid en la parte externa del Caixa Forum precisamente (este de ahora es otro paquidermo, hecho expresamente para esta exposición, pero es igual, cambia el color, y que este salmantino, irreverente él, se tira unos pedos en forma de fumarola cada vez que el reloj de la plaza marca las horas). 




También hay acuarelas, cerámicas, un conjunto escultórico formado por unos fósforos representando las distintas fases de la vida,  cuadros de gran tamaño, y especialmente el que da título a la exposición. Si a ustedes les gusta Barceló, esta es otra disculpa para visitar la ciudad castellana. Hasta octubre.












Y aprovechando que estamos de exposiciones, les contaré que han estrenado una película sobre la relación del pintor Cezanne y el escritor Zola. La peli en cuestión es “CEZANNE Y YO”. Los paisajes de la Provenza francesa son magníficos. Ahí pueden ver ustedes la famosa Montaña Sainte Victoire que pintó y pintó hasta la saciedad el inconformista Cezanne. Te queda la duda de si en realidad las cosas fueron tal cual las pintan en el film, y lo digo porque hay un libro por ahí, escrito por un íntimo amigo del pintor que cambia un poco las personalidades de ambos genios. En cualquier caso, para mi gusto, la película adolece de exhibición pictórica, me explico: no se ven los cuadros de Cezanne, apenas bocetos y lienzos semicoloreados. Pero bueno, la historia trata más bien de la relación tan intensa que tuvieron el escritor y el pintor, y de su posterior enfado.


Por estas tierras llegó Marijaia con su alegría y ganas de fiesta, disfrutó la Aste Nagusia, y el domingo, como todos los años, se dejó inmolar en las aguas de nuestra querida Ría, eso sí, con la promesa de renacer de sus cenizas al año que viene.



Decía yo que estaba venga a leer y a leer, ¿verdad? Sí, así es, estoy de nuevo en el club de los leones (y no en el club de mi querido Athletic, los leones por antonomasia), si no de los leones y las leonas de leer, claro.

Aquí van unos títulos más:



KANT Y EL VESTIDO ROJO de Lamia Berrada-Berca. Pequeña novela impregnada de poesía, de reivindicación. El mundo de la mujer en la sociedad musulmana, y más si es fuera de su país, como una cárcel en la que hay que matar cualquier deseo, cualquier qiuerencia, cualquier sueño… Una preciosa historia. Triste pero valiente.




CANCIÓN DULCE de Leila Slimani. De este libro hice mención en una entrega anterior, pero no lo había leído. Ahora ya está leído, devorado diría yo. Las críticas que adornan a este libro son bien merecidas. Crea una tensión desde el primer párrafo que se va manteniendo capítulo a capítulo y te lleva de la mano de esa dulce niñera hasta descubrir sus infiernos. Merece la pena leerlo, háganme caso.





LA MEMORIA DEL ÁRBOL de Tina Vallés. También lo mencioné en una entrada anterior, pero como ahora ya lo tengo leído, asimilado e interiorizado, puedo decirles que es una historia enternecedora. La relación de un niño, Jan, con su abuelo, Joan, enfermo de Alzehimer. Una delicia de libro. Se llora, les aviso yo de que se llora, pero merece la pena dejar que el corazón se te encoja, de verdad.




PASEOS CON MI MADRE de Javier Pérez Andújar. Estoy leyendo esta novela llena de recuerdos de infancia, de adolescencia y de juventud de un muchacho que creció en las afueras de una Barcelona que muy bien podría ser cualquier otra ciudad de España en pleno desarrollo industrial de los años 60, 70… Para los que ya estamos en la cincuentena, este libro es como un baúl donde se encuentran guardados nuestros recuerdos.




4 3 2 1 de Paul Auster. ¡Por fin! Por fin, y después de siete años, la nueva novela de Auster. 957 páginas rebosantes del más puro estilo Auster. La he compardo hoy, salió ayer, y ya estoy enganchada. Promete. Les contaré a la próxima.

Y me parece que ya lo voy a dejar por hoy. Son las doce en punto y aún no he escogido las fotos que voy a poner de acompañamiento. Posiblemente haga como la última vez, colgar el texto y alguna fotografía, y mañana ir insertando el resto…



Recuerden que en la vida mucho hay de artificio, de ruido e ilusión, pero que cuando todo eso desaparece, también queda lo que realmente importa...



¡Ánimo y fuerzas para encarar la vuelta a la normalidad!



Fotos: Antonio y Edurne. Cartel película y dibujos varios: Internet. Vídeo. Youtube.




viernes, 18 de agosto de 2017

PROCLAMA






No hay distancia que cuente

ni puente que separe.

Cielos, mares y tierras

conjurados para quererte.




 Boceto: Antonio   Texto: Edurne


domingo, 13 de agosto de 2017

PEQUEÑOS APUNTES INTERCRÓNICAS (II)


Ya sé que últimamente no escribo Crónicas, ni del Foro, ni de La Ría, y no es porque no haya cosas, porque no vaya y venga del Botxo al Foro… Pero bueno, ya se sabe, hay cosas que necesitan un tiempo de descanso de vez en cuando. Por eso esta nueva modalidad de “Pequeños Apuntes Intercrónicas”, que viene a ser lo mismo, o parecido, solo que en formato reducido y condensado.
Pero aquí estoy, como una bicicleta aparcada junto a la Ría, lista para salir pedaleando en cualquier momento.




El verano ya está llegando a su fin (¡jajajajaja!). En menos que canta un gallo yo ya estaré cantándoles las cuarenta a mis pupilos (en el mejor de los sentidos, claro está), y así, sin darme cuenta, se me ha pasado este verano.

Recopilo y hago cuentas. A saber: mis comienzos oficiales en la enseñanza fueron el curso 1981-82, o sea, hace 36 años. Tal cual. Sigo echando cuentas. Si me puedo jubilar a los 60, como viene ocurriendo hasta la fecha para los que somos de MUFACE (Mutualidad de Funcionarios Civiles del Estado), o sea, funcionarios de carrera, de los de Oposición pura y dura… me quedan exactamente dos años y cuatro meses (diciembre del 2019). ¡Ya vale! ¿O no? Máxime si contamos que yo llevo en esto de trabajar desde los 16. Trabajar de día y estudiar por la tarde y por la noche.




Estoy cansada. Muy cansada. Solo espero poder llegar con un mínimo de alegría, que los cambios que estamos experimentando en la educación (en general), no me machaquen demasiado. Más que nada estoy triste, me siento impotente ante muchas situaciones.





Pero bueno, vamos a cambiar el dial de la radio dominical. Busquemos algo alegre.  Acabo de ponerme a Eric Clapton (me gusta de siempre). Bailo haciendo girar mi silla color cereza con ruedas, me desplazo de un lado a otro de la habitación. Miro por la ventana abierta. Empieza a declinar el sol. Domingo veraniego, hoy sí, hoy y ayer tocaba. El tiempo está alterado, como nosotros, que ya no sabemos ni en qué época vivimos. Tranquilos, no voy a hacer disertaciones profundas, ya todos nos entendemos y somos conscientes de lo que nos está tocando vivir, de la incertidumbre en la que nos han metido. Mientras tanto, Il mondo gira, gira…




El mes pasado fue un mes intenso para mí. En realidad, siempre es intenso todo lo que me rodea —“I’ve Got A Rock’n’ Roll Heart”—. Sigo el ritmo de “mano lenta”. Yo cantar, en play back, pero bailar, todo lo que me echen. Sigo. Ustedes me esperan, ¿verdad? No lo puedo remediar, la música me llama, me llama, me llama…

Bueno, ya estoy de vuelta. Continuemos. Decía que el verano se me escapa como los granitos de arena entre las manos (por cierto, he estado un día en la playa). He pasado un calor horroroso, abrasador, he sudado lo indecible, pero también he podio usar mi chupa vaquera para sentirme abrigada contra el relente nocturno. He usado el paraguas más de lo deseado y de lo que procede en este tiempo. He mirado mucho al cielo. 
En Madrid me tocó despedir a una persona cercana y a la que apreciaba mucho (sé que ella a mí también), pero se ve que ya era su hora, aunque nos pilló a todos un poco de sorpresa porque nunca estás preparado para estas cosas. Siempre la recordaré. Ahora por fin descansa tranquila.




He vuelto a recordar mi magnífica experiencia peregrina en El Camino hace trece años ya. En Villafranca he visto muchos peregrinos. Me gustaría muchísimo volver a caminar, pero con lo que no podría ahora es con cargar la pesada mochila de peregrino. Hay otras fórmulas. No descarto esto de volver al Camino. La vida nos lleva y nos trae a su antojo y no podemos asegurar al cien por cien dónde estaremos mañana, o bueno, pasado mañana...





Conan, nuestro amiguito canino, perrito guapo, que decidió partir a hacer su Camino particular a un lugar especial para los perros como él, ha sido sustituido. Un primo más blanco y joven que él, ocupa ahora su espacio. Rey sustituye a Conan. ¡A ver si se convierte en tan buen perro hospitalero como Conan! Hasta navidades no lo conoceré, ¡espero que nos caigamos bien mutuamente!




Por la “Capi” todo anda más o menos como siempre (dentro de dos días lo volveré a comprobar): sol, calor, eventos varios,  gente y más gente…




¿Les he hablado alguna vez de La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, verdad? ¡Sí! Bueno, pues siempre hay que volver y saborearla despacito. La colección permanente que se extiende a lo largo de tres plantas, merece nuestra atención. Lo digo  con entusiasmo porque es una colección muy buena. En esta ocasión disfruté de la tercera planta. 





To by continued…

También estoy leona total (lo están comprobando por mis entradas “libreras”), me encanta poder leer tanto,como en mis mejores épocas. Pero la verdad es que quisiera leer más y no me alcanza el tiempo porque no paro de hacer cosas. 




Terminé "La vegetariana" y "Mi enemigo mortal", ya reseñadas en esta Orilla, y tal y como aventuré, ninguna de las dos me ha dejado indiferente. "La vegetariana" es brutal y enternecedora a la vez, hace que reflexionemos sobre tantas cosas... Y "Mi enemigo mortal" también es una pequeña parábola de la vida. 


Ahora estoy a vueltas con mi querido Benedetti, esta vez es un precioso libro de relatos, diez historias, "El mejor de los pecados", en una cuidada edición ilustrada de Lumen. Una delicia.



O sea, descansar, lo que se dice descansar, nada de nada. En verano siempre parece que hay más tiempo para hacer todo eso que no podemos en otros momentos (limpiezas y ordenamientos varios…).
¡Y disfrutar de los amigos pateando la ciudad! 




“Tears In heaven”. Paro, esta canción merece toda mi presencia física y espiritual. Me emociona cada vez que la oigo.

Ya. Pero estoy “tocada”. Son las 22.05. Vuelvo a mirar por la ventana y veo una estrella tililar, será Venus… ¡Hola!

Bilbao se está preparando ya para su Aste Nagusia, que dará comienzo el sábado 19, y que durante nueve días cambiará el panorama de la ciudad. Yo volveré para la segunda mitad del periplo festivo.




En el Botxo tenemos al Gran Buque anclado en la Ría, ya saben el Guggenheim, que sigue recibiendo verdaderas riadas de personal. La exposición “París, fin de siglo”, la he visto tres veces, y espero verla alguna más. También está Bill Viola, el videoartista del momento, digo del momento porque está acaparando muy buenas críticas, aunque el hombre ya lleva muchos años en esto del arte. Me gustó, sinceramente.
En cambio, la de Baselitz, no me gustó nada.





Y en el Bellas Artes tenemos la exposición de la colección de Alicia Koplowitz, una de las hermanísimas y riquísimas hermanas Koplowitz. la exposición tiene un poco de todo: noventa obras de Goya, Van Gogh, Picasso, Modigliani, Zurbarán, Bacon, Barceló, Rothko y otros muchos más. Abarca distintas épocas, desde la antigüedad griega hasta lo más contemporáneo. Es interesante por lo heterogéneo de la mezcla, aunque no podamos decir que todo son obras "mayores" de los grandes gurús del arte, pero merece la pena visitarla y disfrutar de tanta belleza. 





¿Y si me preguntan por el cine? Pues les diría que... "Dunkerque". Sí, ya sé que es otra peli más de las llamadas bélicas, otra más sobre la Segunda Guerra Mundial, pero merece la pena pasar angustia y estar inquieta en la butaca todo el rato que dura la proyección. La música y la fotografía, lo mejor. La música es el 80% del éxito de la película (para mí), y la fotografía, apabullante. También sé que hay bastantes fallos históricos, pero, en fin...




A principios de Julio, después de mi analítica anual,  mi médico me dijo que el tiroides estaba controlado y que este año no me mandaba ni ecografía ni punción. ¡Bravo! Pero que tenía la Vitamina D por los subsuelos. ¡Ohhhh! Tratamiento y que tomara el sol. ¡Noooo! El sol no se lleva nada bien conmigo desde que doña Menopausia se ha convertido en mi más íntima amiga, pero precisamente por eso he de hacer un esfuerzo y reconciliarme (levemente) con antiguas amistades… Ando haciendo la fotosíntesis como buenamente puedo: la semana pasada estuve en la playa, más bajo la sombrilla que otra cosa, y hoy, entre los toldos de la terraza asomaba yo la faz y las extremidades contando los minutos para esconderme…




Hoy también he estado un ratillo en el gimnasio, y la verdad, como a mí no me gusta nada el ambiente de los gimnasios, este mediodía ha sido una maravilla, casi lo tenía todo para mí.
Remando y haciendo ziabogas como loca, he ganado la Bandera de La Concha, en la cinta he corrido más que Bolt; en la bici, he subido el Tourmalet y me he calzado el maillot amarillo; en la elíptica he sido la vencedora indiscutible del campeonato de esquí de fondo de secano…




Ahora, después de cenar,  me espera otro trabajito: bizcochear. Hoy me iré a la cama envuelta en ese olor a bizcocho que me hace sentir tan bien. Yo les pondré aquí una foto de cómo me han quedado (pienso hacer dos), y ya tendrá que ser su imaginación la que dé cuenta de ellos. Ricos, ricos, eso sí.





¡Y que ya les seguiré contando cosas de aquí y de allí!




Mientras tanto, ya saben, lo de siempre: sean felices y disfruten de la vida.
¡Un abrazo enorme!




Fotos: Antonio y Edurne. Cartel película y otras imágenes: Internet. Texto: Edurne