
salpica verdes entre
gélidos vientos.
Foto: Aitor Texto: Edurne
Foto: Aitor




Foto: De la memoria familiar Manipulación: Edurne
Foto: Aitor Texto: Edurne

De Auster. Paul Auster.
Sí, sé… sé que al amigo Auster o se le adora o se le odia (casi lo uno, casi lo otro).
Vamos, que o te gusta y te conviertes en incondicional de su obra o te parece pesado y como que cada nuevo libro es más de lo mismo, repetitivo…
No vamos a negar esto último. Hay veces en las que te parece estar leyendo algo que ya has leído anteriormente. Pero creo que a todos los escritores les ocurre, a todos los pintores… Cada uno tiene su estilo, su “tono”, hasta su tema diría yo, y, hala, dale que te pego con lo mismo, o parecido.
Soy “austeriana”, lo confieso. De momento estoy en el bando de los entusiastas, aunque he leído poco, lo que aparece en la muestra fotográfica (tengo intención de leer un par de títulos más al menos), pero si he de escoger uno de estos seis títulos, sin dudarlo me quedo con “Brooklyn Follies”… y el último, “Un hombre en la oscuridad” porque me ha recordado al primero; tienen un poco más de ese dinamismo o de esa leve unión con la realidad, y eso que Auster es muy dado a la Metaliteratura, a hacernos abrir una caja tras otra…
También sé que lo de los escritores, a veces, es como la ropa, como el calzado, que se ponen de moda los pantalones de pata ancha, o los zapatos de tacón de aguja... y eso, ¡que todo el mundo a la moda!
No creo que sea exactamente así el fenómeno Auster pero…
A mí, de momento no me ha cansado, y si alguien quiere probar, ahí le dejo unos botones de muestra. O si alguien me quiere contradecir… libre tiene la tribuna para opinar, aportar o apuntar más datos…
¡Y buena lectura, sea la que sea que se traigan ustedes entre manos!
Foto: Edurne






Dejo libre mi cascada,
dejo libre mi batir de alas y,
rompo las barreras de lo previsto.
Vuelo libre y sin motor.
Palabras que afloran a mi piel,
palabras que afloran desde mi otro ser.
Tiempo de ensoñaciones,
tiempo para las canciones.
De niña, saltaba,
de niña, reía…
¡También lloraba!
Pasan las horas, llegan los días,
se acaba una vida.
Mayor, te haces mayor…
¿Dónde las risas?
Aquí.
Sigo cantando, sigo saltando.
Hoy, mañana, y mi espera
se acaba.
Ya llega mi canto, ya llega mi risa.
Mariposas revolotean
en mi sombra,
y yo me vuelvo invisible.
Camino por las sendas de
la alegría,
desbocada…
Albores y tambores,
todo en mí son temblores.
Preparo mi casa para
el festín de la vida,
para el combate del amor.
Blanca la piel, blanco el deseo.
Aroma de suave dulzor,
rojo pasión…
Caminan juntos los grillos del dolor,
las cigarras del amor.
Siete veredas que llegan a mi puerta.
Siete nombres que me nombran,
Siete bocas que me buscan,
Siete corazones que me aman…
Una, sólo una, es mi alma,
la que mi sueño derrama,
la que mi corazón ablanda.
Sólo una, la que a mi lecho
llega de amor inflamada.
Abro mi puerta y entra
de costado en mi vida.
Herida abierta.
¡Dulce quemazón de azul irisado!
Desando mis pasos
por ver si la pista encuentro.
Mi alma es mía…
ya mi corazón está sosegado.
Foto, manipulación y Texto: Edurne


Agradezco desde esta ventanita orillera a todos los que están en esta aventura conmigo, y nos felicito por lo bien que lo estamos haciendo y por todo lo que estamos consiguiendo, así que... ya me callo y les dejo a ustedes que disfruten de las lecturas del libro (aquellos que lo tengan) y de los artículos de la prensa.
Ya les digo, nosotros, nos sentimos como Alicia, ¡de maravilla!

Foto: Edurne













El Poeta (Alberti)
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