La humedad produce herrumbre. Ya, eso
me parece a mí. Debo de estar algo oxidada. En los adentros, por las autopistas
del alma…
Las aguas por mi Ría fluyen a su
aire, vamos, un poco como yo. Hoy rápidas, cantarinas… Mañana, pesadas,
tristonas, oscuras y plomizas. Y luego está el sirimiri. Y el sol que nos hace
burla un día sí y dos también. Hoy, por ejemplo, estábamos preparados para un
domingo infernal, y… ¿? Pues nada, que
en la terraza tengo la sombrilla abierta. El reloj marca las 19:05 y el
mercurio 24 graditos septembrinos.
Estoy como el tiempo, unos días lo
veo todo con optimismo, y otros, me abato solo de pensar en el futuro. Y miro hacia
ese horizonte incierto un poco despeinada, lo reconozco, pero es que soy como
una madeja desmadejada, se me escapan los hilos, los cabos se me enganchan por
las esquinas inciertas de esta vida… Necesito un noray donde amarrar mis muchos
miedos y angustias.
Bilbao ha vuelto a la normalidad, y
yo sigo sin poder respirar con tranquilidad, muy al contrario.
Al volver septiembre–porque siempre
vuelve–se disparan las alarmas del comienzo de curso, muchas alarmas. Desde el
día 2, más cargas. Había que elegir curso, como yo terminé con los de sexto en
junio, pues me tocaba elegir grupo nuevo. Soy la primera para elegir, no hay
problemas, puedo escoger lo que quiera… Y ejerciendo mi derecho, me he lanzado a
la piscina y he escogido a un grupo de 6ºB que quedaban huérfanos al haberse
jubilado su profesora, y que llevaban desde junio pidiéndome que los eligiera,
que eran los más guapos, y que yo, evidentemente, también era la más guapa… ¡pelotas!
No es un grupo bueno, para nada, pero, son diez. Ahora sí, una decena muy
DECENA, ya me entienden. De esos diez, siete son mercheros, y los otros tres,
de ese tipo de familias… también me entienden, ¿verdad? Un reto, oigan, un
reto. Además, la mitad es repetidora de algún curso de primaria, es decir, que
ya tenían que estar en la ESO. Pero ellos encantados de estar conmigo. Ya ha pasado
una semana y el viernes sí, el viernes ya acucié el cansancio. Nada, a por todas,
a las barricadas si hace falta. Una es maestra por vocación, y eso, reconozco
que es una gran ventaja.



Me hizo gracia que el otro día me
comentaran mis compas del equipo directivo: “Edurne, tú siempre has estado con
los de la élite, ahora verás…” Pues sí, es cierto, esto es como un aprendizaje
mútuo.
A Bilbao le están afianzando los
pilares, los cimientos acuáticos. Cerca del Arriaga ya están de cambios. Lo
mismo, pero reforzado. Es igual que con las personas: renovarse para no morir.
En agosto todavía sacaba algo de
tiempo para leer, pero ahora llevo unas semanas a barbecho total, y me fastidia
muchísimo, porque, entre otras cosas, no dejo de agenciarme libros, así que iré
por partes, primero les enseñaré los que leí el mes pasado, y el resto, para
otra ocasión… Y bueno, ya aprovecho para comentar que el miércoles 18 a las 7 de la tarde será la presentación
de nuestro libro “Al hilo de la trama”, en La Casa del Libro en Urquijo; ya saben
que si hay alguien de estos lares que esté interesado… puede presentarse y
disfrutar un ratillo con nosotros, yo allí estaré leyendo, como siempre. ¡Y
tenemos hasta cuentacuentos particular!
Vuelvo a las lecturas pendientes de
comentar:
INTEMPERIE de Jesús Carrasco.
Según las críticas, un boom
literario. Yo lo he leído por recomendación del profesor Pedro Ojeda, del blog
LA ACEQUIA. Ya saben quienes me siguen asiduamente, que el blog de Pedro es una
pequeña joyita en este inmenso mar bloguero. Pues bien, el profesor Ojeda,
tiene un renombrado y exitoso club de lectura en dos versiones, a saber: una
presencial, una vez al mes en la propia Universidad de Burgos, donde él imparte
sus clases, y la otra, virtual, a través de su Acequia, y en la que, buenamente, los colaboradores más entusiastas (yo también lo soy pero carezco de tiempo) y
rigurosos, hacen unas estupendas aportaciones. QUEDE AQUÍ MI RECOMENDACIÓN.
Pues bien, el primer libro para este comienzo de curso, será esta novedad
literaria. Suelo seguir los consejos de Pedro, todos los que puedo, y éste en
concreto, fue uno de los que yo ya tenía en mi categoría de “curiosidades”,
porque me lo encontraba en casi todas las librerías. No me lo pensé. Zis-zas, al
bolso, previo paso por caja, ¡cómo no, no vayan a pensarse que los dedos se me
hicieron huéspedes…! Lo que dicen de esta novela, novela corta, es muy cierto,
aunque yo, he de confesar que tardé en entrar en el ambiente tan desolado de
ese lugar incierto, pero terriblemente familiar, pues es el de la soledad más
angustiosa. Y si el protagonista es un niño que huye… entonces ya ni les digo.
Y no les digo más porque yo creo que es una obra para leerla, para volver a
leerla (en ese pensamiento y decisión quedé yo…), acongojarse y reflexionar
sobre tantas cosas que aún hoy en día están vigentes. La huida hacia adelante,
el paso de la infancia a la adolescencia, a la edad adulta, los miedos, los
secretos, las humillaciones, los silencios, los consentimientos…

UN LARGO SILENCIO de Ángeles Caso.
Ángeles Caso me cae bien. Y no es
porque seamos de la misma quinta, de la
cosecha del 59, ni porque sea una apasionada del Arte como yo, de hecho es
licenciada en Historia del Arte, y yo estudié Historia… Ni tampoco porque
compartamos un mar bravío y de raza como es este Cantábrico nuestro de cada día…
No. Ángeles me cae bien así, porque sí, porque son de esas cosas que una las
sabe desde el principio. Me parece una persona honesta. Recuerdo su paso por la
tele, donde adquirió notoriedad por su buen hacer y también, porqué no decirlo,
por esa negra y ondulada melena… Y ahora, como escritora, me parece seria,
discreta y constante. Este libro que les presento hoy, ganó un premio en el año
2000. Claro, que eso de los premios, para mí, no tienen ninguna importancia.
Cuántos premiados no merecen haberlo sido, y sí, escritores magníficos, que,
por el contrario, nadie sabe ni cómo se llaman están condenados al más oscuro
de los ostracismos literarios, en la trastienda… Cosas del marketing, supongo, pero
bueno, no voy a meterme en esos berenjenales. UN LARGO SILENCIO también tiene
niños entre sus páginas. Páginas escritas con mucho dolor, donde casi todo se
ve gris, negro, con cenizas que cubren hasta el mismo olvido. Pero es una
historia de lucha, de superación, de valentía, y de mujeres. Oigan, léanlo si
pueden, también merece la pena.

EL SEÑOR IBRAHIM Y LAS FLORES DEL
CORÁN de Eric-Emmanuel Schmitt.
De este librito hay una película que
recuerdo haber visto, protagonizada por Omar Sharif, que es como un comodín en
esto de interpretar personajes tan variados… Bueno, pues la historia es como
una pequeña fábula donde se mezclan ternura y soledad a partes iguales. Donde
se nos enseña que no todo es lo que parece, y que…la vida te pone en el camino correcto
sin que nos demos cuenta. Se lee rápido y bien. Y se piensa. Apunten… ¡y no,
nada de fuego!
NO TENGO MIEDO de Niccolò Ammaniti.
Esta novela es una de las que
tenemos programadas para las tertulias de nuestro taller. También hay niños,
unos pocos. Niños que viven en la atmósfera asfixiante de una aldea remota en
la Italia más profunda. Niños que tienen que despertar bruscamente a la llamada
de la vida, con el espanto de una realidad nada amable. Y el protagonista más
que ninguno, ya que descubre por casualidad un terrible secreto que tiene a
todos los habitantes, todos y escasos a la vez, de la aldea, prisioneros de sus hechos. También se
lee bien, con avidez me atrevería a decir yo. A mí me costó pasarme a la
siguiente historia, y así me ando desde entonces, que he empezado cuatro libros
y los cuatro he dejado reposar… Por supuesto que recomiendo su lectura. Hay que
abrir nuevos horizontes dentro de la narrativa de hoy en día.

El Botxo, como todas las ciudades en
estas épocas, se transforma, y en ese travestismo urbano, una se despista. ¡Fíjense ustedes que hasta los perros tiene aparcamientos
propios! Ya, ya sé, que en los últimos tiempos, me despisto más de lo habitual,
aunque nunca en lo esencial.
No sé cómo bajarán las aguas de aquí
a diciembre. Nada, no sé nada, y creo que es mejor no saberlo. Me dicen: ”Edurne,
el día a día…” Y sí, así ha de ser, porque de lo contrario me podría/nos
podríamos volver loca/locos. Ustedes no se vuelvan locos, ¿eh?
Fotos: Edurne (la mía, Antonio). Escaneado
libros: Edurne. Imágenes: Internet (pintura de “La joven maestra de escuela” de
J.S Chardin).