domingo, 3 de agosto de 2008

PUERTAS












Puertas que abren y puertas que cierran.
Puertas que dan a un mundo que esperamos,
a nuestros sueños.
Puertas indecisas, con miedo,...
Puertas que llevan al Infierno.
Puertas con vía directa al Paraíso.
Puertas…

Puertas pobres,
puertas ricas,
puertas olvidadas, siempre cerradas.
Puertas alegres, abiertas, risueñas…

Puertas como enigmas,
puertas que ocultan vidas, misterios…
Puertas que enseñan con cautela,
con descaro, sin pudor y con tímida algarabía.
Puertas…

Puertas que te llevan, que te traen, que te absorben y te retienen;
puertas que te piden cuentas.
Puertas…
Fotos: Antonio y Edurne Texto: Edurne

jueves, 31 de julio de 2008

CAPTURANDO EL SILENCIO



Silencio…

Rumores de silencio dormido
se expanden entre las olas de la mañana recién levantada.
Jolgorio en clave de Fa mayor que invade
la casa de nuestros sueños,
escondido entre mil y un recovecos.
Ruido callado,
cantos sellados dentro del inmenso cielo.
Azul que conjuga con verde en amarillo eterno,
y la lluvia de las estrellas perdidas que,
generosas,
anidan entre los murmullos de
pequeñas golondrinas.

Silencio…

Mientras, mi retina que ve,
que mira, que retiene y atrapa.
Mi oído que escucha,
que atiende, que oye y registra.
Es el silencio.
El silencio que mi alma acaricia,
meciendo mis miedos como una tierna madre
calma el llanto de su hija.
El silencio, quieto, simple,
tímido y enorme
que por momentos mi corazón sobrecoge.

Silencio…
Foto: Amparo Texto: Edurne

miércoles, 30 de julio de 2008

SIN RUMBO



Es como el título de una película: “Sin Rumbo”. Suena muy bien, así como contundente, vamos. Y resulta que es lo más normal del mundo. Una sale de casa por la mañana, y aunque sepa a dónde ha de ir, en realidad camina sin rumbo.
¿La explicación? Es muy sencilla: nunca sabemos lo que nos espera al doblar la esquina, por eso caminamos sin rumbo hacia los aconteceres inciertos de cada día.

Puede ocurrirnos de todo. Puede que un coche nos salpique al pasar por un charco, puede que tropecemos y nos caigamos, puede que nos encontremos un décimo de lotería y resulte premiado en el sorteo del sábado... También puede que recibamos una llamada que nos alegre el día, o la mala noticia de que tenemos que pagar no sé cuánto por una avería en el coche... ¡Podemos encontrarnos con el amor de nuestra vida y ni siquiera darnos cuenta! ¡Hasta se nos puede morir el gato!

No venden brújulas para esto del rumbo cotidiano. Yo estuve preguntando una vez. Fui al Corte Inglés, que parece que tienen de todo, pero no, es más, me miraron con cara de espanto. "¡Será una loca que se ha escapado de no se sabe dónde!"

Nada, es inútil, no hay recetas para evitar esto de no saber nuestro destino, mejor dejarse llevar. Hay veces en que llegas a puertos y ensenadas que no están nada mal. Como que quisieras quedarte allí para siempre... pero, no sé, algo pasa, algo que no podemos controlar y, cambia el rumbo de nuevo, así, sin previo aviso.

Una vez tuve la feliz idea de escribir un manual de supervivencia ante los repentinos cambios de rumbo en nuestras vidas. Claro, más tarde me di cuenta de que era completamente inútil; los rumbos son todos diferentes, las vidas son diferentes, las personas son diferentes...
Lo que podía servir para mí, no era válido para nadie más. "Personal e intransferible", así es este asunto del caminar por la vida sin rumbo.

No hay nada que hacer, quizás algún cursillo de manejo del timón, o... tal vez esperar que las corrientes que nos arrastran sean tranquilas y nos dejen llegar a buen puerto. No hay otra.

De todas formas, no estaría de más mirar bien antes de aventurarse a salir a la calle. Mirar al cielo, por si amenaza lluvia, por si luce el sol, o por si viene de cambio. Hay que estar preparado.
¡Una nunca sabe cuándo le va a tocar cambiar de rumbo!
Pintura: Antonio

jueves, 24 de julio de 2008

RISOTERAPIA





Dicen que es mejor reír que llorar. De acuerdo, completamente de acuerdo.
Anoche me puse en el trabajo de subir estas fotos y escribir esta nueva entrada, pero San Blogger me dejó con dos palmos de narices. San Blogger y mi ordenador (creo).
Después de tenerlo todo escrito (cometo el "error" de hacerlo directamente, sin borradores, sin previos en documento word, así a la que salga...), el invento se fue al carajo. Nada se movía, ni el ratoncito. Y los señores de la foto, muertos de la risa, y mi alter ego fotográfico, idem de idem. Se estaban tronchando y yo, cabreadísima.
Pero... al mal tiempo, buena cara, que también dicen. Desconecté a lo drástico y, a otra cosa mariposa: libro y a dormir.
Hoy parece que vamos bien, aunque vayan ustedes a saber, lo mismo le doy a la teclita de marras, a la de "publicar entrada" y... ¡nada!
Cruzaremos los dedos.
La risa es sana, la risa ayuda a espantar cabreos, miedos, preocupaciones... no hay nada como la risa.
Además, dicen los expertos, que con el hecho de reír, accionamos un montón de músculos, y claro, después nos duele todo, desde la cara hasta la barriga.
Morirse de la risa, literalmente es eso.
Como los tipos de las esculturas de Juan Muñoz que se exponen estos días en el Guggenheim.
A quien pase o esté por Bilbao, le recomiendo que se acerque, la exposición es curiosa, muy curiosa y no deja de impactar. No todas las esculturas son "rientes", hay otras que te dejan con un pequeño escalofrío por dentro, pero... el arte siempre es bueno, bueno por lo que tiene de original, de controvertido, de especial, de catalizador de sentimientos, miedos y demás sensaciones y expresiones humanas...
Parece que yo también me río, ¿verdad? pero, ¡ya, ya!
Fotos: Aitor

martes, 22 de julio de 2008

UNA IMAGEN...


"Una imagen vale más que mil palabras".
Hoy sólo dejo la imagen, la historia la podemos escribir entre todos...
¿Nos atrevemos? Miren ustedes que aquí puede salir de todo, vamos, ¡que hay mucho debajo de esta imagen...!
Foto: Edurne

¿ALGUIEN TIENE HAMBRE?


Ya se sabe: como en casa... Al menos eso es lo que reza el dicho popular.
Y por eso lo de "comida casera" es un punto, como un aval, el certificado de garantía de que lo que vamos a comer ha sido cocinado por la mismísima abuela del tal Peporro en este caso.
¿Ustedes se lo creen?
En fin, experiencias, seguro que entre todos juntamos un buen montón.
Comidas caseras, las de nuestras amatxus, o las de la abuelita, pero ¡nada más!
Peporro va dejando pistas, como Pulgarcito, de cómo llegar hasta su taberna, pero a mí, sinceramente, no me ofrece demasiada confianza el cartelito de marras porque al fin y al cabo el asunto se remite a unas cuantas viandas con nombres tales como: "potaje de la abuela", "patatas viejas", "guisado de carne", "flan casero"... ¿Y de lo dicho? Pues ¡ná de ná!
No fuímos a casa de Peporro, ya se nos había pasado la hora de comer. Más bien nos causó risa la forma, el marketing, de anunciarse, por eso la foto.
Recuerdo que cuando no trabajaba cerca de casa, tenía que quedarme a comer en bares, lo normal... y en tres años que estuve "soportando" las famosas comidas caseras lo único que saqué en limpio fueron unos cuantos problemas estomacales y un aumento de peso que no se correspondía con lo que ingería.
Cambiaba de sitio cada tres o cuatro meses, al final siempre nos encontrábamos con los mismos problemas: comida demasiado grasienta, mal cocinada, poca o nula variación...
Peporro nos invita a probar su comida casera... no sé ustedes, pero yo, ¡ni pizca de ganas!

Foto: Edurne

domingo, 20 de julio de 2008

ANDALUCÍA LA BLANCA


Dicen que todo depende del cristal y del color con que se mire... la vida. Vivir en un sitio como el de la foto, digo yo que ayudará a ver las cosas con más alegría.
Pues bien, estuvimos en Andalucía la semana pasada, en casa de nuestra amiga Carmen. Hicimos pequeñas excursiones por esos pueblos blancos y preciosos.
Un nombre: FRIGILIANA.
No encuentro adjetivo para describir la sensación que produce entrar en ese pequeño mundo blanco, azul, floreado, caluroso...
Ya lo conocía, pero en otra época menos "sofocada", y tenía ganas de volver, más que nada porque lo viera Antonio, sabía que le iba a gustar, y no me defraudó mi intuición, mi olfato cromático. Esos azules...
Todo el pueblo es una contínua exposición de colores, de formas, de pendientes y descensos.
Nos hinchamos a sacar fotos, ¡claro! Fotos que iré colgando para deleite propio y ajeno. Paciencia.
Pero ahora, desde este número 5 azulado, un saludito dominical (también era domingo).

Foto: Antonio

sábado, 19 de julio de 2008

DESDE MADRID CON AMOR (Crónicas del Foro IX)



Son las cinco menos diez de la tarde. Tarde sabatina y calurosa. ¡No vean ustedes la que está cayendo en Madrid! Acabamos de llegar a casa y por el camino hemos visto algún pobre termómetro marcando hasta 41º. Sí, sí... ¡SOCORRO!

Hoy toca crónica cultural, así que ahí van los carteles que amenizan estas letras.
Dos exposiciones, dos, en la CaixaForum de Madrid.

La primera una estupenda retrospectiva de Alphonse Mucha, artista plástico representante del Art Nouveau. Mucha, que era checo de nacimiento, vivió en París y New York, y siendo amigo y coetáneo de otros personajes relevantes de la época gozó de merecida fama.
Mucha es conocido más bien por sus “carteles” de obras teatrales, pero les puedo asegurar que el tipo era un dibujante y un pintor excepcional. También tocó otras ramas como el diseño, la escultura y la fotografía.
La exposición, muy bien seccionada, ofrece una clara visión de su obra. El espacio, por otro lado, se presta a que el visitante encuentre el deambular entre tanto arte, agradable y cómodo.
Es irremediable trasladarse con la imaginación a los grandes salones de la época donde reinaban el glamour, el relajo de las costumbres, la intelectualidad, la sofisticación... ¡Y casi, casi le dan a una ganas de marcarse un charleston... jajajaja!

La segunda de las exposiciones está dedicada al genial
Charles Spencer Chaplin, más conocido por su alias Charlot.
Singular colección de fotografías de sus rodajes, de promociones, carteles de sus películas más famosas, de viejas películas para disfrutar un rato con carcajadas entre tímidas y añoradas de aquellos tiempos en que no sé si por lejanos y pasados fueron mejores... pero al menos sí especiales.
Y ahí me he dado cuenta de la certeza del dicho popular de “más vale una imagen que mil palabras”. No hacía falta la voz para comprender aquellas pelis en blanco y negro, tiernas, tronchantes donde al pobre Charlot le ocurría de todo.

En fin, una delicia, un paseo agradable el de esta mañana, con un Madrid casi desierto, a decir de los del lugar, pero donde nunca faltan los turistas... ecco!
Así que lo de siempre: si alguno de ustedes está interesado en saber algo más... San Google le abrirá la puerta de los Cielos de la Información, y si se encuentran de paso caduco o perenne por este Foro... todavía tienen tiempo de acercarse por la Milla de Oro del Arte (Prado, Reina Sofía, Thyssen y CaixaForum).

Seguiremos informando.

Folletos: De la exposición


jueves, 17 de julio de 2008

CAMPOS DE CASTILLA


Redondas esperan en las veredas
las ilusiones del campesino.
Rubias y zalameras,
como inocentes niñas
entregadas al solaz
y al viento.

Soñadoras, salpicadas de eterno miedo.
Verde fueron,
de amarillo se vistieron.
Alegres esperan en el camino,
alegres para dar de comer
a pequeñas bocas,
a manos inquietas y
sonrisas inciertas.

De sol se bañan las mañanas
de la tierra herida,
ungidas del olor
de la fuerza vencida.
Campos de Castilla
que mueren y reviven
día tras día...
Foto y Texto: Edurne

jueves, 3 de julio de 2008

¿CERRADO?


Pues nada, respetable público, que coloco el cartelito del año pasado, el de "CERRADO POR VACACIONES"...
Esperemos que este año no ocurra nada que nos haga cambiar los planes, que todo vaya según lo previsto, y por si las flys, no nos vamos a mover de la piel de toro.
Pero no teman, trataré de entrar de vez en cuando, de contestar, si ustedes tienen a bien dejarme sus mensajes, reflexiones... Trataré de postear alguna cosilla...
Por eso lo de la interrogación, mejor SEMI CERRADO, como el queso, semi curado...
Y que les dejo aquí media docena de entraditas desde el martes, para que vayan leyendo, para que se entretengan un rato; y sino, ya saben, pueden leer cosas de antes, de los comienzos, de los intermedios... de este blog.
Que ha sido un placer compartir con tantos amigos en esta última etapa, de verdad, que me honran ustedes con sus pasos por esta orilla.
Y ahora, si me lo permiten, mi maleta me está mirando ansiosa, esta tarde cojo un "autoblús" hacia los madriles, y luego pues Castilla, Andalucía... me/nos esperan.
Ya les digo, mi maleta insiste, insiste en que termine, que le quite ropa, que le meta tal o cual... en fin, que no para, que es una quejica, y yo una perezosa.
Que les dejo, que les echaré de menos, que disfruten ustedes también, los que tengan vacances como yo, a tope, los que no, pues a disfrutar igualmente, los que tengan frío, que se abriguen, y los que estén acalorados... ¡pues ya saben!
¡Un beso enorme a todos desde la orilla!
¡FELIZ VERANO! ¡FELIZ INVIERNO!
Cartel: Edurne

EN LA TARDE



Blancos gladiolos
esparcen su perfume sobre
la quietud de la tarde.
Y la brisa bailando en derredor
de las gotas de perlado rubor
abre la danza del banquete
del amor.

Sonríen los mirlos
a la luz de tu sonrisa.
Sonríen y aletean con
pequeños guiños,
cómplices y escondidos
entre las hojas de una caricia.

Se acercan las horas
en que ha de reinar la alegría,
el sueño de la lluvia
que llena mi cántaro de vida.
Y suena, como eco
que tu nombre repite,
el canto de la garza
en la lejanía.

Repiten la llamada orondos tambores
que suenan con furia,
con sabia maestría…
Llaman a la fiesta,
llaman al ágape de la dicha.
Comienzan ruidosas notas
a ejecutar
los compases de suave danza
en el vértigo de mi algarabía,
y como frontera de oro,
encendida,
el rojo de tu beso,
que en mi alma despierta
tras noche oscura.

Inunda el tiempo
el aroma de la sal
de tu canción adormecida.
Inunda el sueño
el olor de mi cuerpo
mecido por tu ternura.

Pintura: Aitor Texto: Edurne

miércoles, 2 de julio de 2008

DE NOCHE TODOS LOS GATOS SON PARDOS


Angelita no había sido dotada de una gran belleza, ni siquiera de gracia y salero. Era una muchacha más bien feucha y algo sosa. Había nacido en el barrio pesquero de la ciudad, en el seno de una familia muy humilde.

El padre, Faustino, un pescador retirado. Retirado por fuerza mayor pues un accidente con la polea de arriar las redes durante un día de fuerte galerna, le dejó sin brazo derecho, y por ende inútil para el resto. Ahora se ganaba la vida vendiendo chucherías a los niños del barrio en un cajón con compartimentos especiales que le había hecho ex profeso su hijo Tino, el mayor.

La madre de Angelita, Cándida, a la que ésta se parecía, era una mujer triste, cenicienta, que desde que murieran sus padres, hace más de veinte años, no se había quitado el luto de encima. Angelita ayudaba a su madre en lo de remendar las redes en el puerto.

Tino y Salva, el hermano pequeño, faenaban en el barco de Don Justo. Ahora había mala mar y no salían, por eso se pasaban el día en la taberna del Cojo bebiendo orujo y jugando al mus y al dominó. Tino y Salva eran grandullones, unos muchachos alegres pero muy tímidos. A veces volvían a casa achispados y entonces bromeaban con Angelita, le hablaban de Tomás, el chico de la lonja, que si preguntaba por ella… Angelita sabía que le tomaban el pelo porque una vez le descubrieron una foto de la fiesta del Carmen del año pasado, donde aparecía Tomás a su lado, y ella había encerrado las dos figuras en un corazón torpemente pintado de rojo. Entonces, cuando le gastaban bromas, lloraba en silencio. Sólo el padre se daba cuenta y les hacía callar con una toñeja en la testuz. La madre miraba con esa tristeza eterna en los ojos, y seguía trajinando en la cocina.

Angelita tenía una amiga, Pilar. Eran amigas desde chicas, y aunque de carácter opuesto, siempre se habían querido y ayudado. Pilar era una mujer guapa y atrevida. No tenía madre y nunca la conoció porque murió al darle a luz a ella. Vivía con su padre, Basilio, un pobre hombre que malvivía de un mísero trabajo de guarda en la lonja del puerto, y que los más de los días estaba tan borracho que no se enteraba de lo que pasaba a su alrededor.

Los hombres rondaban a Pilar, pero si estaba con Angelita, no se acercaban o si lo hacían era con un tono de sorna. Pilar los despachaba con cajas destempladas. Ya habían cumplido los diecinueve y los cuerpos de las muchachas eran como un tiovivo de feria sin parar de dar vueltas…

Pilar siempre le decía a su amiga que tenía que prepararse un poco más, que así, con esa cara y esa pinta ningún hombre se fijaría en ella. Pero Angelita negaba con la cabeza. Tenía miedo de los hombres, sólo le interesaba Tomás, pero sabía que nunca le haría caso… Por eso tonta, para gustarle a Tomás, trataba de convencerla su amiga.

Pilar vendía pescado en el puestito que tenía la señora Lola justo en el cantón del Buen Pastor, el que daba a la parte trasera del puerto. Sabía vocear la mercancía como nadie, y la señora Lola estaba encantada, su puesto era el más concurrido.

El olor a pescado impregnaba cada poro de los cuerpos de las dos amigas, un olor que no salía ni dejándose la piel enrojecida de tanto refregarla. Sus vidas eran tristes, pero mientras que Angelita vivía dentro de la conformidad, Pilar tenía cada vez más claro que saldría de esa vida como fuera…

Corrían tiempos duros, y buscarse las lentejas honradamente, a veces, tan sólo daba para malvivir. Un día apareció un mozo bien plantado por el puerto. Tenía pinta de señorito, pero había algo que delataba su baja extracción social; no era nada en concreto pero sí esa forma de moverse, tosca… Esa mirada, desconfiada… Durante toda una semana, Juan, que así se llamaba, rondó la zona del puerto; parecía que iba buscando algo, hasta que lo encontró.

Por las mañanas se dejaba ver por los alrededores de la lonja, observaba cómo faenaban los hombres, descargando cajas de los barcos… daba una vuelta por los puestos del pescado para terminar en la taberna del Cojo, desde donde se divisaba perfectamente el puestito de la señora Lola. Se tomaba un carajillo, o dos… Luego un vermouth, un aperitivo, según cuadraba. Y mientras, no quitaba la vista de Pilar. Ésta era consciente de ello y se crecía, estaba, si cabe, más arrogante y desenvuelta que de costumbre.

Las dos amigas estaban excitadas con la presencia de Juan. Pilar porque ya se imaginaba una fabulosa y romántica historia, y Angelita por la novedad que suponía la aparición de alguien nuevo en su reducido mundo. Al cabo de diez días de observar, Juan pasó a la acción. Era viernes y el pescado parecía vivo, saltaba del puesto a las bolsas de las amas de casa. Pilar no paraba de vocear la mercancía, de limpiar pescadillas, chicharros… Una nube de escamas nacaradas la rodeaba. Estaba acalorada, con las mejillas encendidas y los ojos brillantes. Estaba más guapa que nunca.

Juan se plantó delante de ella, la señora Lola sonrió y dio un codazo a Pilar –Mira, tienes un cliente niña, atiéndelo como se merece- y guiñándole un ojo a Juan se retiró al otro extremo del mostrador. Pilar levantó los ojos y los enfrentó con los de él. Éste se quitó el clavel que llevaba en el ojal de la solapa, lo besó y se lo dio. –A las siete vendré a por ti, te esperaré al final del cantón.- Pilar corría, volaba a casa de Angelita, y casi tropieza con el señor Faustino y su cajón de las chucherías. – ¿Adónde vas chiquilla? ¡Mira por dónde andas!- Y según se alejaba le preguntó por Angelita, por si estaba ya en casa.

La puerta de la casa de Angelita, como todas las demás, siempre estaba abierta. – ¡Angelita, Angelita!- gritaba Pilar. En la cocina estaba Cándida pelando unas patatas. - ¿Qué pasa hija? ¡Parece que has visto al diablo!- -¡No señora Cándida, sólo es que se me ha abierto el cielo, eso es lo que pasa! ¿Dónde está Angelita? tengo que hablar con ella urgentemente.-

Angelita no había llegado todavía, estaba recogiendo las últimas redes, volvería enseguida. Pilar no podía esperar y salió a buscarla. Por el camino vio cómo salía su padre de la lonja, pero no quiso encontrarse con él, así que se desvió por detrás de las casitas amarillas del carril. Y allí estaba Angelita, terminando su labor de aquella mañana. Al oír que la llamaban se volvió. Su cara estaba bañada en sudor por el esfuerzo de doblar y amontonar las redes. Se secó la frente con la bocamanga y preguntó asustada qué es lo que ocurría. Pilar contó a su amiga que Juan se había acercado al puesto, que le había regalado el clavel que llevaba en la solapa, que lo había besado, que la había mirado fijamente a los ojos y que le había dicho que a las siete iría a buscarla…

Angelita sintió frío. Algo no le gustaba de Juan, no sabía el qué, pero había algo que no, que no encajaba. Sus ojos se ensombrecieron y su expresión se volvió más triste aún. Pensó en Tomás, en ella… Y mientras, Pilar no para de hablar. Volvieron juntas, pero cada una estaba caminando por una senda diferente.

Durante las semanas siguientes, Pilar salió con Juan todas las tardes, y Angelita se quedaba sola. Se encerraba en su habitación, un cuartucho húmedo y oscuro, y sacaba la foto de la fiesta del Carmen de su escondite. Se pasaba el rato mirando ese corazón y esas figuras, ella y Tomás, Tomás y ella… Sabía que nunca lo tendría, lo sabía. Y cuando su madre golpeaba en la puerta para que la ayudara con la cena, ésta sabía que estaría llorando, pero no sabía qué decirle, no sabía cómo consolar la pena de su hija… - ¡Hala, hija, sal y ayúdame a preparar la cena que tus hermanos vendrán con hambre!-

Pilar empezó a presumir más de lo normal, gastaba ropa elegante, o eso le parecía a Angelita; se pintaba la cara, usaba zapatos de tacón… Parecía otra, más mayor. Tenía dinero. Un día dejó de ir a trabajar al puesto de la señora Lola y enseguida empezaron las murmuraciones. Basilio, el padre de Pilar, seguía viviendo en su mundo, y si algo sabía, hacía como que no se enteraba.

Una tarde, Pilar fue a buscar a Angelita. Se sentaron en el borde de la cama y Pilar habló claro. Le dijo a qué se dedicaba y que Juan la cuidaba, que no dejaba que la sucediera nada malo… Ganaba dinero, y se iba a ir a vivir fuera de allí, con Juan. Le propuso trabajar con ella. Le dijo que si quería tener a Tomás, esa sería la única forma… y que total, “De noche, todos los gatos son pardos”, que nadie la rechazaría.

Angelita miró a su amiga con una expresión de profundo dolor. Sacó la foto, la rompió, y rompió a llorar. Pilar la besó con tristeza pero con mucha calma; se levantó y salió cerrando la puerta tras de sí. Cerrando la puerta a un mundo gris del que por fin había conseguido escapar. Cerrando la puerta a la amistad de Angelita, a los deseos limpios y sencillos de su amiga de toda la vida.
Y Angelita… Angelita que quedaría para siempre unida a la miseria de una vida sin aire y sin luz.
Foto: Antonio Texto: Edurne

martes, 1 de julio de 2008

CIUDAD SIN NOMBRE



Calles vacías entre los recovecos del deseo.
Calles vacías que sueñan con nombres sin dueño
mientras se sacuden el serrín de la última traición.

Ciudad sin nombre.

La bruma que te cubre palidece ante tu imagen
de reina dormida.
Las estrellas huyen despavoridas,
presas de tu mirada herida.

Ciudad sin nombre.

Nombre te doy.
Corazón te doy, ninfa perdida.
Nombre para que tus calles despierten y rían.
Corazón para que tus gentes sueñen y vivan.

Plano: Aitor Texto: Edurne




YO




Soy yo.

Soy yo quien canta en tu silencio.
Yo, quien acuna tus sueños
y espanta tus miedos.
Soy yo quien perdida entre
laberintos de ecos difusos,
esconde los caminos errantes.

Soy yo.

Soy yo la que lava sus noches
con escarcha de mañanas tardías,
la que baila vestida de Luna...

Soy yo.

Soy yo mujer de frescas sendas
y dunas de cálido desierto.
Yo, la que dibuja tu grito
en blanco lienzo.
Soy yo, la de siempre,
la de nunca...
la que te busca.
Soy yo la guardiana de tu sombra,
sombra enredada en vahos
de ternura de anochecida.

Soy yo.

Y tú me conoces,
sabes quién soy,
que soy,
que soy yo...
yo, la que te sueña y te
encuentra en el fondo
de cada caricia.

Soy yo.

Foto: Antonio Manipulación y Texto: Edurne










PUNTO DE PARTIDA


Corría el agua por la tubería rota del patio del viejo burdel. Corría igual que su vida se había ido deslizando ante sus ojos sin apenas enterarse, deprisa, deprisa...
Desde que la madre había enviudado y ella conoció a aquel entomólogo, ¡maldita la hora!, la vida no había sido para ella más que un ir y venir, más bien un devenir de hechos monótonos y sin alegría alguna.
Nadie hubiera esperado ese desenlace. Pero el caso es que antes de que ella misma resolviera por dónde encauzar sus pasos, éstos, los pasos, ya habían decidido hasta dónde llegar. Y fue hasta allí, hasta ese viejo patio donde la lluvia caía sin cesar, un día sí y otro también... Aunque reconocía que en esa lluvia, en esa monotonía, había momentos de fugaz felicidad.
El contacto con otra piel, el juego descuidado con otro corazón perdido...
Todos eran como aquellos monjes anacoretas de las montañas de... de no sabía muy bien dónde, pero de los que había oído hablar.
Conceder tus momentos más íntimos, permitir que alguien rozase tu alma y nadase en tu llanto era como un abismo que se abría inmenso ante ella, ante ellos, cada vez que se miraban a los ojos.
Los mismos minutos, los mismos silencios, y cuando ya nadie oye, un segundo de gloria, ¡sólo uno! Y luego, la agonía, el romperse en dos, en mil pedazos...
Y poder llegar a tocar el cielo, aunque sea un cielo de papel, de pequeñas y lejanas estrellas parpadeantes.
Ya era mayor para esperar nada de la vida. Recordaba vagamente aquella hija que dio luz a su vida. Breve, fue breve la paz, la calma y la risa.
Hacer recopilación era como apuntar en el “haber” y el “debe”. Colección de favores, decisiones erróneas... ¡Era tan joven!
Y era ahora, cuando aparecían en el recuerdo la madre, el entomólogo... cuando el dolor era menor.
Excepto ella, nadie sabía de su verdad, y ahora estaba dispuesta a poner el dedo en la llaga. Sabía muy bien del sufrimiento, pero necesitaba limpiar su sueño extraviado.
Ahora tenía condición de señora, pero lo haría, lo encontraría. Caminaría por los senderos de sus miedos y retomaría la vida, su vida, allá donde la había dejado. ¡Tal vez estuviera esperándola!
Era el punto de partida.


Foto y Texto: Edurne

martes, 24 de junio de 2008

LA TENTACIÓN DE EVA


Aquel hombre no me decía nada y, sin embargo, allí estaba yo, con mi mano entre la suya, delirando bajo la influencia de los vapores etílicos de aquella mala hora.
No sabía nada de él. Miento, lo sabía todo, pero era como leer el prospecto de un medicamento, los componentes, la utilidad, la posología… solamente desconocía si los efectos secundarios que aventuraba pudieran ser tales.

Sabía con certeza que yo no era su tipo. Hombres como él aspiran a otro género de féminas. Estoy segura de que yo incluso le irritaba.
Cuando nos conocimos el día anterior en su despacho de la Biblioteca, tuve la sensación de que este momento podía tener lugar, podía tener cabida en la vida, en la mía y en la suya. Pero más allá de inquietarme, dejé que todo fluyera.

Como profesional no tengo precio, al menos ésas son las lindezas que de mí se dicen en los mentideros del reino. Tampoco es mérito, alguien con un aspecto como el mío algo ha de tener, y en este caso, el cerebro ha sido mi fiel compañero.

Mi percepción es tal que noté su inquietud desde el primer momento. Disfracé la mía con mis gafas de miope, y saqué mi bloc de notas para desviar su atención. En realidad no lo necesitaba, el bloc, pues ya sabía todo lo que quería y necesitaba saber. Los hombres como él, vanidosos, me irritan, y si además son guapos, juego con ellos.

Pasadas las dos horas de toma de contacto, salí de su despacho como entré, con mi uniforme de indiferencia, pero sabía que él iría. La publicidad que podía dar a su libro y a su premio recién estrenado, mi programa de radio, era algo que nadie se atrevería a despreciar. ¡El programa cultural de mayor prestigio y audiencia de las ondas! Sí, no había duda, iría. Y así fue. “Nadar como pez en el agua”, esa expresión siempre me ha venido como anillo al dedo.

Cuando llegó el día de la emisión, allí estaba él, recién afeitado, oliendo a Calvin Klein, y llenando mis pituitarias de deseo… Le dediqué una escueta sonrisa con mis feromonas vagando por la estancia, sin rumbo.
Me lanzó, con gesto titubeante, una mano derecha ligeramente húmeda. Estaba nervioso. Una rápida mirada me sirvió para calibrar mis posibilidades. Estábamos en mi terreno.
Sus tejanos se ajustaban con atrevida sensualidad a sus firmes muslos, y unos relucientes Lotus asomaban de sus bajos. El mostaza de la camisa hacía resaltar el verde de unos ojos que se enmarcaban bajo unas pobladas cejas negras.

Temblaba. Ni él lo sabía, pero yo sabía que él temblaba.
Y yo le resultaba indiferente. Me miraba con desprecio, pero con miedo.
Le introduje en mi reino y cayó rendido ante mis hechizos. Eso sí que no se lo esperaba. ¡Todo, lo sabía todo de él!
Desplegué ante él todo mi arte comunicativo, toda mi información acerca de su persona, su trabajo en distintas instituciones públicas hasta llegar al cargo que actualmente ostentaba en la Biblioteca. Información acerca de su obra, su estilo como novelista… Y mi voz se paseaba entre los pasillos de su vida, sus fechas, sus logros, sus éxitos… Todo.

Estaba fascinado. No podía responder más de dos frases con sentido. Sonreía. Me miraba y sonreía. Ahí se derrumbó toda su prepotencia y emergió mi mujer oculta.
El pez grande se come al chico. En aquella pecera, yo era el tiburón, y él… él era el pez chico. Cuando la magia se deshizo, ninguno de los dos fuimos capaces de retener ni la más remota de las posibilidades. Una de esas posibilidades que a veces nos vienen dadas sin ser requeridas, posibilidades para acercarnos, para saber más el uno del otro, para dejar que la fascinación tome cuerpo y despeje las dudas.
Pero la magia que flotaba en aquella pecera desapareció en cuanto dejamos de estar en el aire, cuando las miradas volvieron a ser las miradas del temor hacia el otro, del temor disfrazado de prepotencia.

Lloré. A veces lloro. Me debatía entre esa maldita dualidad que siempre ha marcado mi vida. Ser o no ser, That’s the question! , que diría Hamlet. ¡Y sin embargo, es todo tan previsible!

Dejé pasar una hora más o menos, una hora merodeando entre papeles, apuntes y citas anotadas en las esquinas de mi agenda. Una hora en la que quería olvidarme de todo. En la pantalla apagada del ordenador se reflejaba mi imagen. Una imagen distorsionada por la oscuridad en la que empezaba a sumirse mi despacho.
No me gustaba lo que veía. Odiaba ese pelo tan corto, mi ropa tan masculina, odiaba mi miopía y mi forma de mirar… Volví a ponerme las gafas.

Esperé a calmarme. Salí al pasillo de mi planta. La emisora estaba tranquila a esas horas, más que nada porque la redacción bullía, y era allí donde se concentraban todas las energías. Salí hasta la zona de ascensores y pulsé el botón de llamada. Nadie en el cajón. De nuevo mi Eva interior increpando desde el espejo. Ajusté las gafas con un gesto de desprecio, y despejé la frente de un mechón rebelde.

En la calle busqué mi coche. Una vez dentro, lloré. A veces lloro. Así, sentada en el coche, con las manos en el volante. Llorar me alivia. No me importaba nada el que me pudieran ver, no era consciente de ello, simplemente lloraba.

Quería salir de allí. Me soné con fuerza, sacudí la cabeza y arranqué el motor. Tenía que pasar por O’Donell y a esas horas seguro que el tráfico sería bastante denso. No sé cómo, aún no lo sé, pero ahí estaba él, caminando lentamente hacia mi coche. Lo vi mientras colocaba bien el espejo exterior. Él, que asomaba su sonrisa por mi espejo. Me volví con sorpresa, y creo que casi indignada. ¿Qué pintaba él allí, en mi escenario?

Quería subir la ventanilla, pero en vez de eso, le enfrenté y pregunté si no tenía coche, si necesitaba que le acercara a algún lado. No quería ser amable, no quería verle, no quería hablar con él… Pero para cuando quise darme cuenta ya estaba sentado en el asiento de al lado, indicando que iba hasta la Avenida de América, y si no era mucha molestia para mí… Le odiaba.

Y de nuevo estábamos en mi terreno. Al igual que en la radio, las riendas las llevaba yo, otra vez emergía la Eva fuerte y sin miedo, la que se crecía ante situaciones como ésa. Los hombres vanidosos, los seguros de que cualquier mujer puede caer rendida ante ellos. Ya había tenido suficiente en la vida, suficientes fracasos. Por eso era Eva, la de las dos caras, pero de la que sólo conocían una, la que quería mostrar, para no resultar herida.

Primero fue mi padre, ¡mi propio padre! el que me hizo sentir inferior. No me perdonó el que hubiera nacido mujer, y por eso me esforcé en ser ese hijo que añoraba. Mi cabello, mi ropa, mi carácter, mis éxitos profesionales… y mis continuos fracasos con ellos, con los hombres. Me buscaban, me conquistaban, creían que me conquistaban, pero en realidad era yo la que necesitaba seducirles, sentir el premio de la gloria efímera…
Aún no había aparecido ese hombre que supiera tratarme como a un igual.

Pues bien, ahora estábamos en mi coche, y yo la que le iba a hacer el inmenso favor de acercarle hasta su casa. Miré de reojo, aprovechando el cambio de disco. Sus ojos estaban clavados en mí. Sin darme tiempo a protestar, me interrogó directamente por mi llanto. Volví a odiarle, y así se lo hice notar, dedicándole una de mis más logradas miradas en esto del odio.

Hice una sugerencia para evitar el tráfico de 0’Donell, pero al enfilar por la trasera del Convención, me propuso tomar una copa. Junto a las Urgencias del Nuevo Hospital Infantil había sitio libre para aparcar. Sin saber cómo, el coche casi se aparcó solo.

“Boîte Golden”, hasta el nombre estaba pasado de moda, demodé. Bajamos unas escaleras que a mí me parecieron las escaleras al Infierno, y aparecimos en una pequeña gruta casi solitaria a esas horas, con luces de esferas que giran. Un rápido vistazo a mi alrededor y el mundo había cambiado de repente.

Un pequeño reducto de vidas que arrastraban su vulgaridad a ritmo de bachata trasladaban sus lamentos de un lado a otro de la pequeña pista.
Sonrisas de plástico y manos de cartón que se aferran a la piel de un extraño, como el náufrago a la tabla que le salvará la vida.

Dos gintonic, por favor, oí decir. Las luces iluminaban las almas en su lado más bello. Tal vez eran felices, más que yo.
Apuré mi copa con ganas de terminar con aquel momento, pero él insistió para que tomáramos una segunda. Para entonces la música ya se había instaurado en mi interior, mi cerebro aún controlaba, pero quería salir a bailar y dejarme en paz. Miré de nuevo a ese hombre que tenía junto a mí, miré al camarero que nos miraba a su vez… Acerqué el vaso a mis labios y hablé. Esta vez no preguntó, pero yo hablé.

Y aquí estamos, pensaba yo, era lo que podía ocurrir, lo que debía ocurrir. Yo era un enigma para él. ¡Era un enigma para mí misma!
Los hombres necesitan saber, y nosotras… nosotras, les enseñamos.
El alcohol hace milagros, convierte en sublime hasta lo más vulgar…

Llegados a ese punto del desorden en mi mente, en mis sentimientos, y en mi cuerpo, pensé que la “enfermedad” ya estaba lo suficientemente avanzada, que era la hora del medicamento. Tomé una dosis y esperé a los efectos, a los momentáneos, y a los secundarios. No podía ver de lejos, no podía intuir… pero sí palpaba esa mano agarrándose a mí, era la miope cercanía. Y era él el que estaba allí, y era yo la que estaba allí. Y el mundo se derrumbó. Sucumbí a su vanidad, y mi “indiferencia” se convirtió en su sorpresa.
El resto de la historia… vulgar ¿o tal vez sublime?
Dibujo: Aitor Manipulación y Texto: Edurne

jueves, 19 de junio de 2008

EL NUESTRO



¡Sí, ya está aquí! El nuestro, nuestro libro de este año.
Y encima ha sido mucha más sorpresa que otras veces porque no sabíamos cómo había quedado después de maquetar, ni cómo era el diseño de la cubierta...
Estamos contentos, la mar de contentos. ¡Como para no estarlo si ya parecemos escritores de verdad, jajajaja!
Y es que aunque ya llevemos unos añitos en este cotarro literario, cada año es diferente, es todo como nuevo, es mágico: el comienzo, el reencuentro, las clases semanales, las catas libreras, las tertulias mensuales, y como colofón: el libro. El libro, que nos emociona siempre como si fuera la primera vez.
Después viene la cena de fin de curso de todo el Taller, la cena con rueda alocada de dedicatorias, con risas y despistes... Y en septiembre, en La Casa del Libro (este año el 17 si no surgen cambios), la presentación de nuestro "hijo".
Quiero agradecer desde aquí a todo mi grupo: a Maricruz, Silvia, María Luisa, Antonio, Lourdes, Beatriz y Joseba por compartir cada jueves, por escribir en silencio con nuestras historias pululando alrededor, por escuchar, por aportar. Por ser cómplices de mucho más, por las risas y las sonrisas, las manos amigas, por los picoteos de después de clase...
Quiero agradecer al resto de los compañeros del Taller, a los que llevo tratando en Tertulias y Catas desde hace unos años, por hacer que nuestro pequeño universo Alfa sea especial.
Y quiero agradecer a Ana, nuestra Alma Mater, por saber estar con cada uno de nosotros, por encauzar nuestros "delirios" literarios y saber sacar todo lo mejor de cada uno, y sobre todo, por conseguir que año tras año sigamos, sigamos y sigamos...
Pues aquí dejo la marca de la casa, este año con tacto, ¡con muuucho tacto!
¡Que ustedes lo disfruten!
Libro: Taller de Escritura Creativa Alfa Escaneado: Edurne

viernes, 13 de junio de 2008

ALAS ME DAS AMOR



Alas me das amor,
alas para volar tras tu sombra,
surcando mares y cielos
de nubes repletas de lluvia.
Nada detiene mi vuelo,
nada frena mi deseo
cuando tú me miras…
Alas me das amor,
alas y soy paloma
que se posa en tu balcón abierto,
golondrina que en tus manos anida.

Corazón me das amor,
corazón para latir con tu risa.
Cuando me llamas,
cuando tus besos me visten
y tu aliento me visita,
ruge la fiera dormida…
Corazón me das amor,
corazón y nuestra sangre
que corre por la misma vía,
pálpitos de ternura y gran alegría
que bullen por toda la piel mía.


Foto, manipulación y Texto: Edurne



jueves, 12 de junio de 2008

ADOPTANTES


La buena de mi amiga Cecy, no sólo me pasa y comparte premios conmigo...
Ayer, se acordó de mí para esta campaña: "¡ADOPTA UNA BOLSA!"
Bueno, yo acepté la tarea, adopté la bolsita, la coloqué en mi columna derecha del blog y hoy, hago mención a ello.
Es la primera vez que hago un Meme, o sea, pasar una cadena de algo...
Exhibiré las reglas, pero no voy a obligar a nadie a que lo siga, quien quiera, que lo acepte y listo.

Primera regla: Escoger a cinco bloggers que consideres que sean responsables con el Medio Ambiente y que se comprometan con el Meme.
Segunda regla: Cada bolgger debe exhibir el logo de "adopta una bolsa".
Tercera regla: Exhibir estas reglas.

Como ya he dicho, no voy a "comprometer" a nadie. A quien le parezca bien ya sabe, copia la bolsita y la coloca en su blog.

Yo también hago mi pequeña contribución llevando siempre una bolsita plegable en el bolso, así evito usar otras de plástico, tan contaminante.

El post original acerca de esta campaña y cómo surgió la idea se encuentra en esta dirección: http://lasmujeresinvisibles.blogspot.com
Quien quiera más información sólo tiene que hacer clic ahí y ¡ya...!

Bueno, amigos, amigas... esto, ¡esto es todo! Y muchas gracias de antemano por su colaboración, el planeta se lo agradecerá.

martes, 10 de junio de 2008

¿OTRA DE LIBROS?


¿Hablamos de libros otra vez?
Bueno, pues aquí tengo un sexteto, no de cuerda, pero sí de letra...
Les presento a estos amigos:

"El niño con el pijama de rayas" de John Boyne.
Seguro que muchos lo habrán leído, o al menos comprado... Una tierna historia sobre un drama, vista por los ojos inocentes de la infancia.

"Cuentos breves para leer en el bus". Una recopilación de cuentos de grandes maestros como Apollinaire, Kafka, Poe, London, Chéjov, Maupassant...
Selección, prólogo y noticias biográficas de Maximiliano Tomás. Más que recomendable. Este volumen es el primero, hay un segundo con el título de "Cuentos breves para seguir leyendo en el bus". Ya digo, para los amantes del cuento, del relato breve.
Y como bien dijo Baltasar Gracián: "Lo bueno, si breve, dos veces bueno".

"Los niños de Sukhavati" de Jostein Gaarder, el autor de la famosa "El mundo de Sofía".
Este cuento es una auténtica delicia, una metáfora sobre la realidad de nuestra casa, de nuestro planeta, la Tierra. Especie de fábula protagonizada por unos niños, cómo no... los seres más inteligentes y a la vez más inocentes, más puros.
No se la pierdan.

"Bordados" de Marjane Satrapi, dibujante e historietista iraní, que se hizo mundialmente famosa con su "Persépolis". Esta mujer se ha convertido en abanderada de la liberación de la mujer en su país. Actualmente reside en París. Sus historias, reales y divertidas, no dejan indiferente porque además, nos presenta una realidad que a nosotros, pobladores del llamado mundo occidental y civilizado nos resultan sorpresivas.

"Clandestino" de Eliette Abécassis. Breve relato de un encuentro en un tren entre una mujer y un hombre extranjero, clandestino, huído, sin papeles... Final inesperado.

"El detalle - tres novelas breves -" de José Carlos Somoza. Obras de los primeros tiempos como escritor de este psiquiatra reconvertido en escritor, especialista en mostrarnos el paralelismo que existe entre mundos diferentes.

He leído todos hace poco, todos menos el último, que es el que me traigo en este momento entre manos.
Si ustedes se sienten intrigados, atraídos... adelante, un libro siempre es una compañía magnífica, nunca se está sol@.
¡Y buen provecho!

Foto: Edurne

domingo, 8 de junio de 2008

PARA HABLAR


No hace falta esperar. Para hablar cualquier momento es bueno. Se puede hablar con alguien más, pero si no se tiene a nadie a mano, también se puede hacer con uno mism@. Esta modalidad de charla suele ser bastante productiva. Veamos.

Puedes hablar contigo mismo mientras te lavas los dientes, por ejemplo. Aquí también es posible que eches unas risas al ver el semblante tan gracioso que se te pone: la boca llena de pasta, el cepillo, dale que te pego, un poco de agua, enjuague… ¡fuera! Y mientras te miras, te ves en el espejo y vas analizando.

Desde el nuevo granito que has descubierto en tu mentón, o esa arruguita que nunca antes habías visto... ¡mecachis! Y te vas diciendo: claro, los años no perdonan... ¿qué hice mal? o ¿qué hice bien? ¡Cualquiera sabe!

Y vas trazando minuciosamente tu plan para el día, o examinando con lupa los pasos de la noche anterior, lo que dijiste, lo que te dijeron, lo que tenías que haber dicho... ¡Ya no hay remedio!

¿Y qué piensas hacer con tu vida? ¡Ah! Esa suele ser la pregunta del millón. Todos los días te la formulas. ¡Bah, mañana lo pensaré! Y claro, mañana, mañana... ¿Cuántos mañanas han pasado ya? Todas las mañanas del mundo, la de hoy no iba a ser una excepción.

Y en la ducha... ¿Qué me dices de esa charla tan íntima contigo, con tu cuerpecito serrano, bajo el chorro reconfortante de la ducha, ¿eh? Esa charleta ya es de palabras mayores, porque, claro, aquí ya se ven más cosas... El michelín instaurado en plan ocupa y que nada... ¡ni a la de tres se va! Las manchitas, granitos, pequitas, venitas... ¡y por no hablar de todo lo que se va cayendo!
¡Ah, aquellos tiempos, no tan lejanos en que aún....! Pero, llegados a este punto, es mejor dejarlo. Te planteas, te dices, hasta en voz alta, que de hoy en adelante, guerra sin cuartel al michelín, a la flacidez, a la celulitis... ¿Qué hacer? Dieta, gimnasia, menos picoteo, o sea, comercio, bebercio, menos sedentarismo... Más vida sana. ¡Hala a darle al senderismo, al aeróbic...!
¿Y quién se lo cree? Nadie. ¡Ni tú misma, por supuesto! A la media hora, estás desayunando, y...de lo dicho, nada.

Charlas matutinas. Mientras vas al trabajo, te dedicas otra de estas charlas. Si tienes problemas personales, aquí te deleitas en ellos mientras esperas al semáforo, vayas en coche o andando. Y venga vueltas y más vueltas. Al final, te das cuenta de que las vueltas también han sido físicas. O sea, que has dado un rodeo para llegar a tu destino.

Puedes evadirte en cualquier momento de tu realidad y darte la “paliza” a ti mism@. Las de la noche, en la cama, son terribles. Si estás sol@... huy, esas son... de las buenas, de las de jugo, autobiográficas, retrospectivas y futuristas al cien por cien. Terminas con un nudo en el estómago, con unos lagrimones por la cara... la almohada toda mojada y calor por todo el cuerpo. No te queda otra que abrazarte muy fuerte a ti mism@ y quererte, quererte... porque no hay nadie a tu lado para hacerlo, que es lo que en ese momento necesitarías.

Hay más modalidades, cómo no, una ya las ha experimentado todas, pero de momento con estas ya tenemos para seguir hablando otro poco más, siempre y cuando nos hayamos aficionado al automonólogo... ¡simplemente para no volvernos locos, para no volvernos locas!

Pintura: Fernando Botero Texto: Edurne


sábado, 7 de junio de 2008

ASCENSOR AL CIELO


No tengo entrada, pero quiero subir hasta allá arriba,
más allá del cielo, más allá del infinito.
No tengo entrada para este ascensor.
Recién me di cuenta de que estaba ahí.
Recién me di cuenta de mis ganas por subir, por llegar.
Estiro mis ansias,
estiro mis deseos.
Pero… ¡no tengo entrada!
Miro, pregunto…
Nadie sabe darme razón, nadie conoce este ascensor,
nadie sabe hasta dónde va.
Tal vez haya paradas intermedias, tal vez la vía no esté terminada.
Tal vez me deje en la NADA.
Sólo sé que quiero subir
y no tengo la entrada.
¡Maldito ascensor!
¿Por qué?
¿Por qué tuvíste que ponerte ahí, en medio de mi vida, de mis sueños…?
Quiero subir hasta las estrellas y colgarme de sus luces.
Quiero volar con los cometas,
dejar que sus estelas me hagan cosquillas en los pies…
Quiero encender las luces del día, y las velas de la noche,
subir por la escalera de los ángeles rebeldes,
sacudir el polvo de las nubes…
¡Y este ascensor que no me lleva!

Foto: Aitor Texto: Edurne



DE FLORES, ALERGIAS Y DEMÁS...









Sí, formo parte de ese cada vez más numeroso grupo de personas alérgicas.
Me presento aquí con un elenco protagónico (como dicen en los culebrones) de rositas varias. Preciosas ellas, sí, de todas las formas y colores, pero... he de decirles que mis pituitarias se ponen en pie de guerra ante tanta belleza.
Ocurrió el pasado domingo en La Rosaleda del Retiro madrileño.
Yo, fascinada con la explosión floral: tanta rosa, tanto color... pero, ¡ay, pobre de mí, que enseguida empezaron los estornudos, la congestión nasal y el picor de ojos!
Seguro que habrá quien me entienda y se solidarice conmigo.
Todavía sigo sufriendo uno de esos ataques alérgicos de la temporada, aunque no queda otra que capear el temporal.
HASTA AQUÍ LA PRIMERA PARTE DEL POST
Y digo primera porque me he sentado ante el ordenador con ganas de escribir pero sin saber muy bien de qué...
Raro.
Últimamente estoy pelín ralentizada, lo noto. Pero no me preocupo, estas cosas suelen suceder, no siempre se tiene la incontinecia "verboescritora" al mismo nivel...
Los acontecimientos, las alergias, causas ajenas y propias, el cansancio... qué sé yo, pero son muchas las cosas que nos paralizan o nos impiden hacer o decir, escribir o leer...
Chí lo sá!
Miro por la ventana. El día está cambiante, y yo me siento un poco como esa veleta que gira de un lado a otro, a veces con vientos suaves, a veces con galernas internas.
Después de la tormenta llega la calma. Refranes populares; y ahí me he acordado de mi abuela materna, tan aficionada a ellos.
Sabiduría de nuestros mayores.
Pienso.
Sigo pensando...
Fotos: Antonio


lunes, 2 de junio de 2008

DESDE MADRID CON AMOR (Crónicas del Foro VIII)


De nuevo por tierras de la Meseta. De nuevo por aquí. Y por mi tierra agua y más agua...
Ayer estuve en la Feria del Libro. Multitud de casetas, más de trescientas y pico. Mucha gente, ambiente agradable y bastantes escritores en los stands firmando libros.
Y yo, devoradora reconocida de libros, ¿cómo podía resistirme? Imposible.
Y caí en la tentación, ¡cómo no! Volví a casa con tres títulos:
"CON MI MADRE" de Soledad Puértolas, con dedicatoria de la autora incluída.
"NO ES NADA" de Kepa Murua, poesía, el autor, según me dijeron, estaría el sábado para firmar... ¡lástima, el sábado ya no estaré por aquí!
"LA CIENCIA DE LA FELICIDAD -Cómo ser feliz a pesar de todo(s)-" también dedicado, pero éste para la señora Edurne, de Ramiro Calle.
Aunque esto no será todo, sospecho, ya que mañana a la tarde pienso darme otro paseo por El Retiro, es decir, por la Feria...
De paso, estuvimos viendo las rosas de la Rosaleda, preciosas rosas de todo tipo y color.
Hacía calor, hacía fresco, hacía viento, hacía sol, había nubes... una locura de tiempo, primavera despistada ésta que estamos viviendo. Y hoy ya estamos a 2 de junio, se acerca el verano...
¿Qué nos deparará la meteorología?
Y ahí va otra referencia ocio-cultural: una película francesa: "UNA CHICA CORTADA EN DOS (La fille coupée en deux)", por si les apeteciera a ustedes verla, claro que hay que ser amante del cine francés...
¡En fin, que esto es lo que se cuece por estos lares!
Foto: Antonio

domingo, 25 de mayo de 2008

VIDA Y COLOR






El viernes estuve viendo una peli en la 2 de TVE: "Vida y Color", ópera prima de Santiago Tabernero.
Vida y Color, Vida y Color... ¡Mi álbum favorito!
Me puse a viajar en el tiempo, retrocedí casi cuarenta años en mi vida, y me dije a mí misma: "Nada, que tengo que rescatar mi álbum de su escondite" porque, ¡yo soy de las que lo guardo todo!
Sabía perfectamente dónde estaba, y ahí, ahí me estaba esperando, todo formalito, bien guardadito, mirándome como si me estuviera esperando desde hace tiempo, como si supiera que iba a ir a buscarlo...
No quieran ver ustedes, queridos amigos, queridas amigas, la ilusión que me ha hecho, me he vuelto niña en ese momento (momento que ha durado mucho rato), me he visto con el uniforme del colegio, con mis coletas, con mi cara de entonces (la misma pero distinta), ¡creo que hasta he dado palmas y saltitos de la alegría!
Y la verdad, así entre nos, que nunca he dejado de ser esa niña que se pasaba las horas delante de la tele, que se quedaba boquiabierta con estos cromos maravillosos y las historias que se contaban del pez martillo, de la manta marina, del jilguero europeo, de la abubilla, de los protozoos, del búfalo cafre, las cebras de la sabana africana, del nativo Nuba, la nativa Tusi...
¡En fin, que me he quedado maravillada con mi hallazgo de esta tarde!
Pero al ir pasando las hojas cuidadosamente he descubierto que me faltaban algunos cromos, que estaban despegados... y entonces he recordado que mi querido hermano, y posiblemente yo misma, utilizamos algunos de ellos para hacer trabajos de ciencias.
Pero bueno, el caso es que aquí está un trozo de mi infancia, y sensible como es una, pues eso... ¡jejeje!
Las colecciones. Esto da para mucho. ¿Quién no ha coleccionado algo en su vida, no sólo cromos, sellos, monedas, cochecitos, soldaditos de plomo, frasquitos de colonia, pendientes...?
¡Qué sé yo, que la lista sería interminable!
Me pueden contar.
Y me he puesto a pensar en esas cosas que se piensan cuando una se da cuenta del tiempo pasado: me he puesto a echar cuentas, a llenar mi cuaderno del haber y el debe, a traer a mi realidad aquellas personas que ocuparon mi pasado, a pensar en la niña que fui, en la mujer que soy... ¡Huyyyy, molto pericoloso!
Pues nada, que aquí les dejo, con sus propios recuerdos; seguro que algunos de los suyos coincidirán con estos míos, con esta Vida, con este Color...
Fotos: Edurne

viernes, 23 de mayo de 2008

PREMIOS


Bueno, bueno...
Resulta que últimamente recibo premios de amigos bloggers. El último (BRILLANTE WEBLOG PREMIO-2008) hace un ratito, y de la mano de mi amiga chilena XIMENA:
http://deliciasdelpaisdelasmaravillas.blogspot.com "Aprendiz de humana"
¡Muchas gracias Ximena!

Yo no soy de pasar cadenas, pero bueno, esta vez haré una excepción. Parece ser que hay que elegir entre siete y diez blogs para pasar el premio, así que bueno, aquí va mi lista...


CECY y su blog "No estaba prediciendo el futuro, solo intentaba prevenirlo"


http://duendesdebuenosaires.blogspot.com/


VÍCTOR HUGO y su blog "El Hombre Imaginario"


http://victorhugovera.blogspot.com/


NOVA y su blog "Diarios y Tostadas"


http://diariosytostadas.blogspot.com/


SILVIA y su blog "Con pantuflas"


http://conpantuflas.blogspot.com/


LEO y su blog "Patio Interior"


http://elpatiointerior.blogspot.com/


AINHOA y su blog "Me falta la inspiración"


http://amatxu-ainhoa.blogspot.com/


TXANA y su blog "Bachiller en Mierdología"


http://euskadicta.blogspot.com/


BIBI y su blog "Una ET en Euskadi"


http://una-et-eneuskadi.blogspot.com/


Muchas gracias a tod@s l@s que me leen y se acercan por esta orillita, gracias por vuestro cariño. Y bueno, aunque no estén to@s... no importa, yo os premio igual, desde mi corazón. ¡Y un besote enorme para todo el mundo!


¡Mucha suerte y felicidades!


Lo copian ustedes (el Brillante Weblog Premio-2008) de mi columna de premios situada en la parte derecha de este blog (jejeje) y lo colocan en su vitrina bloguera...


Imagen: Internet