


Ya, ya llegamos a Al-Andalus, a esa otra punta de la Piel de Toro. Parece que ha costado, ¿verdad? Pero me tendrán que disculpar ustedes, no paro, estoy con mucho trabajo y cansada, casi no me da tiempo para ponerme a pensar, seleccionar fotos, organizar los recuerdos…
Como el título de esta entrada avanza, el calor fue la tónica predominante en los cinco días que estuvimos por tierras malagueñas, así que, como Carmen y su casa son tan acogedoras… más bien nos dedicamos a descansar. También había una atracción estrella, un nuevo miembro de la familia, SAMY, el cachorro de Golden que ha llegado para sustituir al pobre OLI que pasó a mejor vida en junio. Como buen cachorro, Samy es curioso, juguetón, intrépido, alocado… un encanto de perrito. Lo malo es que lo muerde todo… y le ladra a su propia sombra, asustado, con un ladridito de aficionado: guau, guauuu… Cuelgo unas cuantas fotos del amiguito, aunque le sacamos chiquicientas mil, y yo, sinceramente, las pondría todas, porque, a cual más gracioso, pero, en fin, no hay que abusar.
Andalucía la blanca, donde el sol se refleja por todas partes resaltando esa blancura. Casas con ventanas llenas de flores. Y campos de olivos, y paisajes eternos, y un olor especial… Y un ritmo, también especial.
Visitamos Antequera, por donde dicen lo de “Que salga el sol por Antequera”, para troncharse, porque es imposible que salga por allí, pero claro, la expresión se usa para recalcar la cualidad de imposible de alguna cosa, hecho o suceso… y que, muchas veces puede llegar a suceder, y que de perdidos al río, ¿no?
Antequera es una villa que yo ya conocía, aunque tan sólo en su parte alta, donde está la muralla, la Colegiata de Sta. María… y que yo hacía más pequeña y recoleta pero, ¡qué va! Antequera es una gran ciudad, con una parte baja mucho más moderna y bulliciosa. Su trazado corresponde a una clásica estructura de ciudad amurallada y defensiva, o sea, que uno va subiendo y subiendo… y todo son cuestas y calles estrechas. Y también tiene un eslabón monárquico, con la casa de Trastámara, pues Fernando I, rey de Aragón y regente de Castilla, también fue llamado Fernando, el de Antequera. Para los amantes de la Historia, aquí dejo el correspondiente enlace.
¿Y la playa? Bueno, pues contestaré a su pregunta, queridos amigos… ¡nada! Ni ganas con semejante calor, ni visitar Granada, nada de nada, no daban ganas de moverse, casi. Estuvimos en Torremolinos una tarde-noche. Una amigo diría que Torremolinos es un mercadillo con playa. Cierto, pero bueno, todo tiene su “encanto”, depende de para quién.
Por aquí les dejo unas cuantas fotos. Enseguida colgaré la última parte y bueno… que se me echa el tiempo encima, empiezan las Fiestas de Bilbao, empieza la escuela…
Nada, aprovechen lo que queda, yo, les acompaño en el disfrute.
¡Y gracias por seguir ahí!
Fotos: Antonio y Edurne




















