domingo, 15 de abril de 2012

DESDE MADRID CON AMOR (Crónicas del Foro XLIV)






















































Todo empieza y todo termina. Se me ha venido a la mente la canción, y por eso la he puesto para amenizar la lectura de esta entrada. Las vacaciones de Semana Santa terminan hoy. Mañana comienza un nuevo trimestre, diferente a los dos anteriores, pero no menos duro, es la recta final del curso. Siempre viene bien desconectar un poco de la escuela, así que de ahí la mención a “Capri, c’est fini”.


Este año he estado solamente cinco días en Madrid, justo los días de fiesta, y como aquí el lunes también era festivo, ese fue el día de mi retorno.


Madrid lluvioso se viste de gris y me recuerda más a mi Botxo. Pero también hizo mucho frío, bueno, eso creo que está siendo la tónica general en este mes y en todas partes, vamos, que no nos libramos nadie.


También hay otras opciones a mas de pasear, visitar museos, cafetines, jardines, librerías… también se puede quedar uno en casa, y simplemente descansar, disfrutar…


Callejear es una de mis aficiones favoritas. Pasar o pasear por sitios que te son más que familiares, no implica que debas obviarlos, muy al contrario, siempre descubres algo nuevo, aunque sea un tono diferente en la luz de ese momento concreto. Así pues, la Gran Vía, o la calle de Alcalá, por ejemplo, siempre atraen mi atención, ya sea mirando hacia arriba, hacia abajo, o en lontananza (no sé si he usado bien la preposición…). Y entonces una va y descubre, como por casualidad, y eso que ha pasado por allí muchas más veces, una plaquita en la que te dicen que en esa iglesia, San Esteban en la calle de Atocha, está enterrado Lope de Vega, ¡el mismísimo Lope de Vega! Y te asomas, y te fijas en unas lápidas de mármol en la pared donde, como si fueran hojas de un libro abierto, aparecen a nuestra vista una relación de bautismos, matrimonios y defunciones de personajes famosos… ¡Caramba! Y miras al cielo, y éste te sonríe. ¡Pues no está resultando nada mal el paseíto!


El sol anima, ¡ya lo creo que anima! Tanto, que hasta las hierbillas desmadradas le piden a una que les haga un arreglo más allá del clásico “solo las puntas”, y claro, el antes y el después de la floresta… se nota, y el suelo que lo agradece, como que respira mejor, los mirlos y demás pajarillos ven abierta la veda de la barra libre de gusanillos y ¡hala, allá que se lanzan como si llevaran meses hambrientos!


Últimamente no me alimento de mucho cine, pero había una película, que por lo mucho que se comentaba, tenía ganas de ver: “Intocable”. Sí, ya sé que la han comentado en muchos blogs, pero el tema me parecía atractivo, y necesitaba pasar un rato distendido, aunque en algunos momentos te entre un poco de congoja. Francesa, ya saben, a mí me gusta mucho el cine europeo, y el francés en concreto. Y aunque esta peli no sea de las de subtítulos, ni de arte y ensayo, o al menos de cinefax o cine club… me resultó muy agradable.

Visitar una exposición con gran convocatoria lleva lo suyo, o sea, que puede ocurrir que vayas un día y tengas que salir corriendo al ver las colas que te esperan… En nuestro caso, la exposición de Marc Chagall del Thyssen tenía dos posibilidades: una en el mismo museo, y la otra en la sala de la Fundación Caja Madrid de la Plaza de San Martín, donde está el Convento de Las Descalzas Reales, así que hay que ser listos y decidir con rapidez: hoy la pequeña y mañana, a otra hora más temprana, la grande. Y así fue, el resultado fue óptimo, tanto en tiempos de espera ambos días, como en la visita.
Marc Chagall con su explosión de colores, con su mundo onírico a flor de lienzo, con sus cabras omnipresentes, sus bailarinas, sus novias y ramos de flores, los personajes circenses, con sus alusiones al mundo del que provenía (recordemos que era ruso de origen judío), te dejan bastante pegada a sus cuadros. Unas veces crees que ya lo has visto, que es más de lo mismo, y tal vez sea así, pero otras, disfrutas muchísimo dejándote llevar por esa marea cromática, por esos temas tan sugerentes, y por su peculiar forma de tratar ciertos temas … Ya lo saben, si pueden acercarse, no lo duden.
Y claro, cuando te entusiasmas con estos temas, te corroe algo por dentro y te dices a ti misma: “¿y si le doy un poco al pincel…?” Pues ya ven, ahí que me explayé un poquito; la próxima a ver por dónde lo ataco…


Por Madrid pasan miles de personas al día. Ya se sabe, hay lugares de visita obligada, como ocurre con la Puerta del Sol. Y lo que más fastidia es cuando sacas tu camarita para hacer la foto de rigor y ¡oh, cielos, andamios! Pobre oso, pobre madroño (aunque no sé si el arbolito en cuestión es un madroño u otro tipo de árbol…), rodeados de gente de diverso tipo y estilo, lenguaje y modus vivendi, ahí, impertérritos los dos, como si nada pasase… ¡y fíjense ustedes si pasa!


Apuntaba yo a otras posibilidades, una de ellas, y tan de moda en los últimos tiempos, tiempos de mucho estrés, es la de una pausa acuática, o sea, un spa urbano. En este caso escogimos los baños árabes de la calle Atocha (Hamman Al Ándalus). Sales diciendo aquello de “no siento las piernas”, y nunca más cierto, pues el agua relaja y relaja, sobretodo el agua caliente. Y la musiquita que ponen, y el té con hierbas que te tomas y… en fin, un punto y final muy bueno para estos días.


¡Ah, pero también he de reconocer que he “pecado” con el chocolate con churros, es que he tenido un par de ataques chocolateros de los de no poder resistirse…! Y qué más da, ¿no dicen que tenemos que querernos y mimarnos y perdonarnos? Pues eso es lo que he hecho yo: quererme, mimarme y chocolatearme de lo lindo.


Los cielos de Madrid me despidieron claros y hermosos... Será hasta la vuelta, en mayo, porque, la Feria del Libro está al caer…


La vuelta, como la ida, para mí siempre es de sesión intensiva de lectura. Terminé “El informe de Brodeck” y recuperé a mi querido Benedetti y su poesía, en esta ocasión: “Testigo de uno mismo”. ¡Quién pudiera escribir como él!


Sigo con mi lista de libros de la entrada anterior. Empecé “La soledad de los números primos”, Marta tenía razón, te pone un nudito en el estómago… pero engancha, ya lo creo. Así que ustedes me disculparán, los tengo que dejar, esos “números primos” me esperan, que disfruten de este domingo, lluvioso y frío, pero con su encanto.





Fotos: Antonio y Edurne Folleto Chagall: de la exposición Cartel película, logotipo Madrid y fotos baños Hamman: Internet Escaneado libro Benedetti: Edurne






























jueves, 12 de abril de 2012

LEYENDO...














“Me paso el día leyendo, la biblioteca agitando...”


Emulando a los ME-Cano-Torroja y su archifamoso “Bailando...” ¡ERROR! Pido perdón a los entendidos y fans de ALASKA, pues como muy bien me ha corregido mi compa Marta, la cancioncita era de Alaska y los Pegamoides, ¡y no de los Mecano! Entono el "mea culpa" y me flagelo un poco, pero solamente un poco...
¡Qué más quisiera yo que fuera verdad! Lo de leyendo, y lo otro, lo de bailando, actividades que me encantan y que además me producen un placer inmenso.

En fin, vayamos al grano, a la letra impresa, al libro, a los libros, mejor dicho.
Les cuento, les presento a unos amigos y luego ya, pues ustedes deciden.

En estos días, léase, Semana Santa y lo que llevamos de semana, me he llenado las manos de libros. Unos han venido de Madrid y otros, han aparecido aquí.

Comienzo por mi último descubrimiento, por Philippe Claudel. Les he recomendado ya “Almas grises” y “El informe de Brodeck”, ambos geniales, a mi entender. Ayer tuvimos nuestra tertulia mensual y el libro que comentamos fue el de “Almas grises”. El martes compré “LA NIETA DEL SEÑOR LINH”, una joyita. Me metí a la cama con él y hasta que no lo terminé, no cerré los ojos. Una bella fábula sobre la amistad, la ternura... y con un lenguaje sencillo pero penetrante. Se imaginarán que se lo recomiendo encarecidamente.

Y ahora vamos con otro de mis “maestros” preferidos: Stefan Zweig. Ustedes saben que son muchos los libros de este autor austriaco que he comentado desde esta Orilla, y cada vez que me paseo entre las estanterías de alguna librería, siempre me encuentro con algún título nuevo. Pues bien, el martes me hice con estos dos títulos: “VIAJE AL PASADO(aquí otra metedura de pata: ayer descubrí que ya lo tenía y que lo había leído hace casi cuatro años... ¡Ya me estaba dando a mí en la nariz que me sonaba demasiado! Y es que como tengo libros repartidos en dos casas, montañas en ambos sitios, pues claro, una ya pierde la noción, a veces, solo a veces... ¡ y me da una rabia! Pero sí, también lo recomiendo. Nada, que este ejemplar se lo tendré que regalar a alguien...) y “LAS HERMANAS”. Solo les puedo hablar del último, ya que también me lo he leído. Es una especie de parábola, una reflexión ética y moral, escrita magistralmente y con un toque de humor finísimo. Helena y Sophia son dos hermanas gemelas, exactamente iguales, fruto del amor de un aristócrata y una tendera bellísima. A la muerte del marido, la mujer ha de volver al lugar de donde salió, y allí es donde se crían las hijas. Enseguida surge entre ellas una competitividad feroz. Y mientras la una se inclina hacia una vida sensual y... imagínense ustedes, la otra, dedica todos sus esfuerzos a la virtud... Y ya no cuento más. ¡Léanla!

Continuamos con otro de mis autores fetiche: Haruki Murakami. En esta ocasión, me he agenciado el siguiente título: “AL NORTE DE LA FRONTERA, AL OESTE DEL SOL”. Espero impaciente su lectura, pero estoy segura de que no me va a defraudar, Murakami para mí ya es un caballo seguro, puedo apostar por él sin temor a perder.

Ahora le toca el turno a un título con el que me voy encontrando una y otra vez, vamos, que se me pone por delante cada dos por tres, y yo, lo miro, lo cojo, lo ojeo... y lo dejo y me digo: “a la próxima”. Y esta vez ha tocado. “LA SOLEDAD DE LOS NÚMEROS PRIMOS” de Paolo
Giordano. No sé, tal vez sea por el título tan matemático, y que una, siendo como es de letras total, pues, sin darme cuenta lo rechazaba... Chi lo sá! Espero atacarlo en cuanto tenga ocasión.

Ahora les voy a presentar dos títulos de Ediciones de La Discreta: “MEMORIAS DE LA SALAMANDRA” de Rosario Curiel. No he hecho más que ojearlo por encima. Tiene pinta de tratar un tema bastante actual; el aspecto es de un libro fácil de leer. Ya les contaré. Y el otro título es “MI QUERIDO DOSTOIEVSKI” de Francisco Rodríguez Criado. Este lo he empezado ya, y como está escrito en un género que me resulta de lo más familiar y cómodo, a mas de atractivo a la hora de escribir, el género epistolar, pues, ya les digo, lo he tomado con bastante ánimo. Cuenta la historia de una dama italiana que va narrando su vida, los hechos anteriores y los presentes, a través de una supuesta correspondencia con Fedor (Fiódor) Dostoievski.
Me está gustando.

El siguiente libro es un librito que me “llamó” desde una esquinita. La portada me encandiló (en esta foto no se aprecia bien pero... sí, encandila). Se trata de una novelita corta, ilustrada (las ilustraciones.... preciosas). “XINGÚ”, de Edith Wharton. Trata de un club de mujeres intelectuales a principios del pasado siglo. Aquí les dejo la sipnosis del libro:


"Las señoras Ballinger, Plinth, Leveret y Roby y las señoritas Van Vluyck y Glyde son las integrantes del Club del Almuerzo, en cuyas reuniones se dedican a debatir sobre libros y los más variados temas culturales. Un día, Osric Dane, una famosa escritora, visita la ciudad, y el Club le cursa una invitación para que asista a una de sus reuniones. Las integrantes del club ven el encuentro con la escritora como una excelente oportunidad para lucir sus mejores galas intelectuales. Sin embargo, la reunión se desarrollará de manera muy diferente a como habían previsto."


Promete, promete...

Y para terminar, me traje en la mochila una “GUÍA TURÍSTICA DE LA COMUNIDAD DE MADRID". Bueno, nunca viene mal un soporte más para indagar y descubrir algo nuevo en sitios que te son familiares.

Como ven, les dejo unas cuantas sugerencias a modo de aperitivo, mientras preparo unas Crónicas del Foro. Así que... ¡que ustedes lo disfruten!


Fotos y texto: Edurne




viernes, 6 de abril de 2012

EN FLOR




Encadenada a los brotes de una felicidad incierta,
pariendo con dolor colores engañosos,
así es como ofrezco al mundo
esta explosión de vida efímera.
Nada queda atrás, el último día de oscuridad
partió con los ojos cerrados,
y a sus pies, huidizas las huellas de una
apuesta perdida.
Amanece con rabia, desde las entrañas.
Y grito,
y escupo, y maldigo.
Después me río.
Aquí están mis flores,
en las que trocaron mis penas,
hermosas en su ofrenda,
tímidas ante tanta belleza.
Sé que escondido en el vientre de la tierra
acecha el maldito, el olvido.
Pero soy más fuerte que esa gangrena,
por eso hoy, me visto de alegría inmensa.

Foto: Aitor Texto: Edurne

martes, 3 de abril de 2012

LA MUÑECA



Tiene la sensación de que nadie le hace caso. A lo mejor es porque habla muy despacio, y la gente hoy en día no tiene paciencia, van a todas partes deprisa…
Lo que no saben es que ella necesita hurgar en los cajones de su cabeza para encontrar las palabras adecuadas.

Desde que su familia la internó en aquella residencia, apenas los ve, cada vez son más esporádicas sus visitas, y ella todavía tiene problemas para hacer amigos en aquel sitio tan frío, porque, aparte del frío que hace siempre, también se nota la frialdad en la gente. Los cuidadores son muy secos, y los otros ancianos, unos tienen mal la cabeza y no se bajan de su mundo, otros, como ella, están temerosos, y otros, simplemente se sienten superiores…

Así transcurren sus días, sin nadie con quien hablar; y se pasa las horas mirando por los sucios ventanales del corredor de la parte trasera, el que da al desolado jardín de la residencia. A veces se sienta en la sala común, y si la televisión está encendida, que siempre lo está, hace como que la mira con mucha atención, aunque en realidad no se entere de nada…


**********


Cándida, me llamo Cándida González Peña, mi padre era Miguel González, el de la Paca, y mi madre, María Peña. A mi padre lo mataron los nacionales, decían que era rojo, y que todos los rojos eran escoria y tenían que morir; y que para eso estaban ellos allí, para limpiar el pueblo de escoria.
La última vez que lo vi fue cuando salió de noche por la tapia del corral. Vino a darnos un beso a mi hermano Miguelín y a mí. Como era la mayor me dijo que cuidara de madre y del hermano. Me dio unos papeles metidos en un sobre de esos amarillos de la cooperativa de agricultores para que los guardara durante toda la vida, que no me desprendiera de ellos, y que ahora no lo entendería, pero que cuando fuera más grande, sí. Me abrazó muy fuerte, tanto que hasta me hizo daño, y cuando me soltó vi que estaba llorando. Yo no entendía, creía que los hombres no lloraban, que ellos no tenían lágrimas, y sin embargo, de aquellos ojos verdes de mi padre, salían regueros de lágrimas que él se empeñaba en ocultar. Después sí, con los años, entendí, y ahora… ahora no sé si se me está olvidando…
Cándida, me llamo Cándida González Peña, mi padre era Miguel González, el de la Paca…


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Cuando la llevaron a la Residencia Verde Prado, toda su vida cabía en una maleta. Al principio no se dio cuenta, pero más tarde empezó a echar en falta sus cosas: sus pucheros, la tabla de picar, la plancha, el costurero que había heredado de su madre… El cuadro con la foto de la boda con su Mariano no, porque lo tiene en la mesilla junto a la cama y habla con él todas las noches.

También tiene su muñeca Eloísa, la que le ha acompañado desde niña. Eloísa, que ya no recuerda porqué se llama así, ¡es un nombre tan raro! La pobre muñeca está hecha un desastre, totalmente desmadejada, ya no tiene pelo, apenas unos mechones desparramados y de un color incierto, no aquella melena rubia que recordaba y que tanto peinó. También le falta un ojo, total, para lo que había que ver, con uno le sobraba. Es de trapo y el relleno ha perdido consistencia, pero, escondida en la parte de atrás del cuello, y debajo de un pañuelito de lunares, aún está la abertura que le hizo cuando decidió esconder allí los papeles que le había confiado su padre aquella noche. Sólo tenía siete años, pero ya intuía que aquello era algo importante, y que si su padre no había vuelto, y su madre pasó a vestir de luto el resto de sus días, debía de tratarse de algo muy serio.

Ya nunca más se separó de Eloísa, que la ha acompañado en todos los momentos importantes de su vida. Y ahora tampoco se separaría de ella. Pero ahora tiene que guardarla bien porque seguro que se la quitarían; las cuidadoras, porque pensarían que estaba loca, ¡a su edad y con una muñeca! Y las otras ancianas, por envidia, ¡una muñeca tan guapa como su Eloísa! Aunque le faltara casi todo el pelo, un ojo y los dos zapatitos…
Por eso la tiene bien guardada en el fondo de uno de los cajones del armario y tapada con unas ropas que casi nunca se pone.

Cuando llega la hora de retirarse a las habitaciones, después de que pasan para ver si todo está en orden, y Lola, su compañera de cuarto, ha entregado su desparpajo a Morfeo y duerme como una bendita hasta las ocho en punto de la mañana, entonces le cuenta a Mariano sus cuitas, y lo triste que está, el frío que hace allí, y la suerte que tiene él, que ya no tiene que preocuparse de esas cosas. Después saca a Eloísa de su refugio, y le atusa los cuatro pelos, le estira el vestidito, y le dice que a pesar de ser tuerta y estar arrugadita, cosas de la edad, ella es la muñeca más bonita del mundo, y que no la cambiaría por nada, ni por todo el oro, y mucho menos guardando como guarda en su interior el más preciado de los tesoros.

Suelta el nudo del pañuelito del cuello, y con sumo cuidado busca entre el pliegue que se ha formado entre la espalada y el cuello. Introduce dos dedos, y poco a poco va sacando el sobre que le diera su padre hace 73 años, con el mismo cuidado y el mismo miedo de entonces. Sus finos dedos extraen los papeles amarillentos por los años, perfectamente doblados, y que dejan al descubierto una fotografía apenas perceptible del padre, una foto pequeña, como la que hay en el carné de militante del partido y el sindicato. Una carta con su letra, una letra redonda e infantil, la banderita tricolor y la letra de una canción que luego supo que no se podía cantar más que en la intimidad, y muy bajito, pues hasta las paredes oían… Eso es todo lo que tiene de su padre, de aquel hombretón que una noche desapareció de su vida con lágrimas en los ojos y al que nunca más volvió a ver. Sólo eso, eso y sus ojos verdes y vivarachos, risueños, su pelo rubio y rizado, sus andares, su carácter… Así que no es poco lo que le ha dejado, aunque pasara por su vida como un suspiro.

Eloísa está encantada de que la saquen y jueguen con ella como en tiempos pasados, se le nota en la cara, en esa media sonrisa que todavía conserva. Y Mariano, contento de que le miren a los ojos, y le besen, y le cuenten…

Cándida es otra por las noches. Ahora no tiene problemas para hablar, ya no tiene que buscar las palabras que andaban por ahí perdidas. Por las noches todo es distinto. Eloísa la mira con su ojo cómplice y Mariano le sonríe desde el color sepia de toda una eternidad.









Imagen: Internet Texto: Edurne

sábado, 31 de marzo de 2012

HISTORIAS DE LA RÍA XVIII


































































Marzo se despide con muy buen tiempo, casi nos ha engañado y estamos viviendo un espejismo cuasi veraniego, pero… es lo que tiene la primavera, que hasta que encuentra su sitio, se/nos vuelve loca.
Vacaciones, desde hoy y hasta el 16 de abril estamos de vacaciones de Semana Santa. La Ría se relaja un poco, pero sólo un poco.

Durante este mes, han transcurrido los días entre rutinas y eventos especiales. Uno de esos “aconteceres” ha sido el 1er Concurso de Putxeras en El Muelle de Marzana. Sucedió uno de estos domingos soleados y propicios para el paseo. Bilbao, como casi todas las ciudades, anda en eso de “reinventarse”, y así ha surgido este concurso-exposición de las putxeras. Les dejo el enlace para que tengan una información más fidedigna que la que yo les pueda dar acerca de esto de las putxeras, y que tiene que ver con la forma de hacerse la comida de los ferroviarios del tren de La Robla. Curioso. Y ese domingo, entre concurso y exposición, repartían un cuenquito de alubias rojas para todo aquel que, previo pago de un euro que te daba derecho a entrar en el sorteo de una putxera, estuviese ansioso por probar un poco de roja alubiada. Además te podías hacer una foto y quedar inmortalizado como “Txirene” oficial del Botxo. ¿Que qué es ser txirene? Bueno, hay que ser de Bilbao para saber qué es ser txirene. La verdad que la palabra es muy nuestra, enseguida la solatamos. Ser txirene es esto.

Y luego está todo lo del Athletic, que es algo que no se entiende muy bien fuera. Aquí ser del Athletic va en la sangre, naces y eres del Athletic, aunque ahora, entre las nuevas generaciones, también los hay que se apuntan a ser del Barça, por ejemplo. Del Athletic, son hasta los muñequitos, ya ven ustedes, y ahora que estamos rugiendo de lo lindo por Europa, con un equipo canterano y jovencísimo… parece que volvemos a ser los de antes, los de siempre. Yo, del Athletic incondicional.

Alguno de esos días, el mar, la mar, se enfurruño, no se sabe muy bien la razón, pero andaba picada y regalando mucho oleaje, aunque el día era bonito… “de ganas”, el viento soplaba de lo lindo. ¡Cosas de la mar!

Estoy leyendo “EL INFORME DE BRODECK” de Philippe Claudel. Creo que hace poco les presente “Almas grises” del mismo autor. Genial, y éste, me está enganchando desde el principio. Lo recomiendo encarecidamente, recomiendo el libro, el otro libro y recomiendo al autor. No se lo pierdan.

Y como estamos en primavera, y ya sabemos cómo se las gasta… recordarán el otro día les presentaba yo “mi” parque, un poco húmedo y brumoso, ¿verdad?. Nada, cosa de ese día, porque… ya ven las fotos de esta entrada: soleado, floreado, con los arbolitos reventones, que dentro de una semana o poco más ya estarán todos con el traje verde, seguro.
El jueves a la tarde me llevé a la cuadrilla al parque, nuestro ecosistema más próximo, a escoger lugares y perspectivas desde las que plasmar en un folio aquello que nuestros ojos veían. Lo nuestro es suerte, no tenemos más que salir del patio y zas, ya estamos en el parque. La chavalería encantada, se portaron bien y los trabajos resultaron muy buenos.

Ayer terminamos un trimestre más. La vuelta será ya con otra ansiedad, la de que queda nada para que llegue junio y un curso más se nos haya pasado casi sin darnos cuenta. Habrá que apretar tuercas y poner los motores a tope.
Pero de momento, descansaremos del trajín escolar unos días. Da igual si llueve o no, el caso es desconectar y volver con las ganas en alto, como las armas. Que ustedes disfruten también de estos cuatro o cinco o quince días de asueto. No andaré lejos… los estaré “vigilando” ;)

Fotos: Antonio y Edurne






jueves, 29 de marzo de 2012

LA SOLEDAD (Replay)




La soledad llama a tu puerta

sin permiso, con descaro,

reclamando el tiempo perdido,

los años olvidados…


La soledad llama a tu puerta

con las manos

vacías, llenas de aire frío,

asomando entre ciega sonrisa…



La soledad llama a tu puerta

como dueña de la casa,

reina de tu vida.

Trae oscuridad en la mirada…



La soledad llama a tu puerta

y la dejas pasar, como si nada,

como si la conocieras de siempre,

como vieja amiga…


La soledad llama a tu puerta y

entra risueña, de tu mano

recorre las estancias de tu casa,

las ocupa…



La soledad llama a tu puerta.

No abras, no contestes,

di que no estás, que no es a ti

a quien busca…




Foto y texto: Edurne (entrada ya publicada el 12 de diciembre de 2008)

sábado, 24 de marzo de 2012

QUISIERA

Quisiera tener a mano las palabras que expulsen de mí estos demonios.
Quisiera saber explicar mis oquedades sin lágrimas entre las uñas.
Quisiera mirar al sol sin temor a quedar ciega de las dos manos,
coja de mis ojos, y manca de mis afectos.
Quisiera emprender el gran viaje de mi vida, cruzar la autopista,
saltarme el peaje y no pagar la hipoteca de mi vida.
Quisiera amadrinar la orfandad de mis pequeños sueños infantiles,
y darles cobijo en el regazo de este corazón
que me late bajo una tormenta de sangre y amor…

Foto: Aitor Texto: Edurne

martes, 20 de marzo de 2012

¡YA ESTÁ AQUÍ!










"Udaberria datorrenian..."




No sé muy bien si alegrarme o no, pero bueno, el caso es que la tan ansiada Primavera ya ha llegado. Su desembarco, al menos, por estas tierras, ha sido un poco brumoso, como se puede apreciar por las fotos que, espontáneamente y a punto de entrar en la escuela, he sacado con el móvil esta mañana a las nueve menos cuarto, ya les digo, recién llegadita nuestra querida prima-vera.


Entre tanta bruma y humedad, cargada como iba yo con mi mochila repleta de trabajos, la comida, puesto que esta semana me estoy quedando a comer allí todos los días hasta que termine con correcciones, notas, informes y demás… (y cargada conmigo misma después de un par de noches seguidas de las de mejor olvidar) pues eso, cargada, con frío, porque, hacía un frío del carajo, cuando se me ha ocurrido parar y mirar a mi alrededor. No lo he pensado, he sacado el móvil y zas, zas y más zas. Mi primavera particular ha quedado así reflejada para la posteridad, con sus prunos, sus almendros en flor, timidamente, sí, pero en flor, y con el resto de la floresta despertando del letargo invernal...



También había un mirlo subido en una rama, saludando a la mañana con unos trinos de lo más curiosos, lástima, no me ha dado tiempo a sacarle una foto... ¡Bienvenida, primavera!

Fotos: Edurne

domingo, 18 de marzo de 2012

LA ORILLA LUSTRO-SA



Llevo cinco años sacando brillo y lustre a esta Orillita. Claro que el trabajo no ha sido solamente mío, que todos ustedes, mis chapoteadores amig@s me han echado una mano en semejante labor.
Hace cinco años, cuando comencé esta travesía, también era domingo. Ha pasado un lustro. Y aquí seguimos, ustedes (los de antes, los de siempre y los de ahora) y yo, por supuesto.
Cinco años de intercambios, de olas que vienen y van, como en la canción, de mutuo aprendizaje y avanzando en tantas cosas…
Sé que es repetirse, pero como decía mi amama: “Ser agradecido es de bien nacido”, pues ya saben, yo, obediente, no dejo pasar la ocasión para agradecer.
Y les agradezco la compañía, la paciencia, el afecto, el respeto, las risas, el apoyo, las palabras, la presencia, intuida a veces, la esencia, los chapoteos ruidosos, los paseos tranquilos…
Les dejo aquí los enlaces al primer aniversario, al segundo, al tercero, al cuarto, y otro que viene a ser como un recopilatorio. Si quieren pinchan, y si no, pues no…
Este mes de marzo de 2012 está pasando rápido, dos semanas más de clase y vacaciones de Semana Santa, y después, a enfilar la recta final, el sprint, donde hay que poner toda la carne en el asador, y donde a más de uno se le puede quemar, ya verán…
Sigo intentando mantener el blog vivo, aunque he de reconocer que muchas veces me resulta duro, la falta de tiempo, el agotamiento y otros factores se confabulan y me boicotean, pero soy muy cabezota, o sea, ¡yo, sigo!
Espero que podamos seguir compartiendo unos cuantos años más, y que, aunque las marejadas nos alejen un poco, las corrientes benignas nos junten de nuevo.
Ya saben, mi recomendación, la de siempre: ¡me sean felices!
¡Y millones de gracias por su fidelidad!

Foto: De la memoria familiar.

jueves, 15 de marzo de 2012

BOSQUE DE ILUSIONES



Llego en pos de un desliz de mis ojos.
Ojos que se ocultan tras los jirones
de palabras muertas,
de sueños hambrientos
y brumas de mañana dormida.
Llego siguiendo los pasos de mi alma.
Pasos que se adentran
en el paraíso de las ninfas,
pasos que me traen justo hasta el confín
del recóndito bosque de nuestras ilusiones.

Foto y texto: Edurne

domingo, 11 de marzo de 2012

MaC PATHO




Dicen que las cosas de la vida nos resbalan, que como llevamos la piel de pato puesta… pero no es cierto, no se lo vayan a creer.

Mi vida, sin ir más lejos, a pesar de las apariencias, no tiene nada de tranquila. Porque ustedes me ven así, como si el mundo no fuera conmigo, nadando por mi estanque, y como soy un Ánade Real, pues eso, que cualquiera puede pensar que mi vida es plácida y relajada, sin ningún problema, que todo me lo han dado hecho... No, no, no. Nada más lejos de mi cruda realidad.

¡Si yo les contara!

Bueno, ya veo que se han quedado con la intriga, vale, venga, pues les cuento, pero sólo un poquito, eh, que no quiero que piensen que voy de víctima por el estanque… No obstante, y para que nadie piense que soy un desagradecido, les diré que en este estanque he encontrado cierta paz, y que vislumbro un futuro, no muy cercano todavía, más alegre que el pasado que me precede y el presente que me ocupa.
Disculpen ustedes, pero he de hacer una pequeña inmersión, creo que he vislumbrado algo que llevarme al pico…

Ya, ya estoy aquí de nuevo, muchas gracias por la espera.

Verán, yo no soy oriundo de estas tierras, y si me guardan el secreto, les diré que soy un “sin papeles”, vamos, que soy un pato ilegal. Observen también que me autodenomino “pato” y no “Ánade”, como debiera. Este hecho corresponde a una estrategia de mimetismo que me he autoimpuesto, para pasar desapercibido, ya saben... cuanto menos sobresalgas, mejor para ti, nadie te preguntará, nadie sospechará… y en eso también ayuda mi aspecto, que, aunque mi sangre no sea la misma que la de todos estos patos que nadan a mi alrededor, ajenos a mi verdadera naturaleza, pues que no soy como ellos. Y prefiero dejarlos en la ignorancia más total acerca de mi verdadero origen.

El caso es que me encuentro completamente solo. Solo entre una multitud chillona de patos y patas parpantes, tiene guasa la cosa, ¿verdad? Pero no me entienden, está claro que parpamos diferente. Además yo tengo un nombre, me llamo MaC Patho, de los MaC Phato de toda la vida, y vengo de más arriba, de Schottland.

¿Que cómo llegué hasta aquí? Buena pregunta, si tuviera la respuesta… Pero lo que les puedo decir es que sí recuerdo mis primeros meses, los tengo tan grabados en mi cerebro que a veces creo que todo es producto de mi imaginación, pero claro, no puede ser, yo lo noto por dentro, noto que soy un pato diferente, especial.

Recuerdo el lago del castillo donde nací. Recuerdo a mi familia, tan distinguida, con su faldita, porque, nosotros éramos patos con falda, y mi padre tocaba la gaita… ya les digo, somos de una especie nada común, aunque pertenezcamos a esta raza de Ánades Reales. En realidad, yo soy un Anas Platyrhychus. Aquí, como se habrán dado cuenta, de poco o nada me sirve.

Disculpen de nuevo, las lentejas, son las lentejas… chofffff. Hay que andarse listos para no quedarse sin comer, somos muchos detrás de lo mismo, y la lucha, a veces, es muy dura. En mi tierra no necesitábamos pelearnos por la comida, eso es algo que echo mucho en falta, y también la humedad, y el verde tan profundo de sus bosques…

Bien, bien, no es hora de ponerse melancólicos, sea como fuera, alguien me raptó y me tuvo retenido en cajas inmundas durante mucho tiempo, de la Ceca a la Meca, casi sin comer, sin poder chapotear en un triste estanque... Así pasé mucho tiempo, hasta que conseguí escapar, y después de vagar y vagar, un niño me rescató y me dejó caer por estos lares.


Ahora soy yo mi único valedor, y creo que no lo estoy haciendo nada mal, he desarrollado muchos instintos que nunca pensé tener. Mi padre estaría más que orgulloso de mí, ¡mi padre y mi clan!

Estoy practicando con el habla de estos congéneres míos, que ya me he dado cuenta yo de que parpan así con mucho escándalo, y todos a la vez… bueno, todo es cuestión de acostumbrarse. Además, es que he conocido a una patita muy coqueta, que lleva un par de días rondando por mi zona, y me mira con ojitos tiernos… Por eso comentaba yo que mi futuro parece tener otras expectativas, que, digo yo, con mi facha y mi pedigrí, puedo tener una descendencia de lo más selecta…

Pues ahora, me disculpan ustedes, la llamada de la naturaleza no puede esperar…

Foto y texto: Edurne

jueves, 8 de marzo de 2012

LAS MUJERES QUE ME HABITAN

Mi sangre se escribe en rojo.
Se escribe con E de Edurne,
la que hizo de mí su primer
y más hermoso trabajo.
Se escribe con M de Mina,
con G de Gregoria,
las que abrieron la senda
hasta llegar a mi cuna.
También se escribe con M de María,
con I de Isidora,
y con C de Cándida y de Cecilia,
quienes jamás me tocaron,
pero seguro me soñaron…
Tras ellas, más mujeres
que fueron dejando algo de ellas en mí:
unos ojos,
unos andares,
una sonrisa…
Mujeres que me han sido legadas,
como un regalo,
un tesoro.
Herencia que recojo con respeto,
que guardo con amor y
luzco con admiración.
Ellas, todas ellas,
han hecho de mí lo que soy.
Sí,
mi sangre se escribe en rojo.


Imagen: Internet texto: Edurne

sábado, 3 de marzo de 2012

CURRICULUM VITAE (I) "Panes et Circenses" (Replay)




Pedro Ortiz.

45 años.

Casado. Dos hijos.

Parado.

Granollers. Barcelona




Si en mi familia todo el mundo es del Espanyol, ¡a santo de qué habré salido yo tan señorito y tan culé!

Ya son casi dos años de este aburrimiento que me congela por dentro, así, como si me mordieran las tripas. La Paqui dice que soy yo, que no me suelto, vamos, que no me muevo. Tal vez tenga razón, y es que encima he engordado como ocho o diez kilos desde que nos echaron a la calle por culpa de la maldita regulación.

Desde luego que este Messi es un crac, menos mal que El Mundo Deportivo y el Marca me ayudan a sobrellevar las mañanas, porque con la casa vacía… Los chicos en el instituto, la Paqui en sus casas, que gracias a ella que vamos tirando. Y yo aquí. Ahora toca ventana. Ya me lo sé todo: Manolo que abre el bar, su mujer que también va por las mañanas para ayudarle en lo de las banderillas. Mari Luz, la pescadera, que sale a echarse el cigarrito de las once y media, justo cuando las marujas suben y bajan por la cuesta de La Mercè, me solidarizo con ella y también me fumo uno, el de las doce menos veinticinco, aunque ya llevo unos cuantos y debería dejarlo…

Hoy está nublado, parece que va a llover; de todas formas creo que bajaré un poco a hacerle una visitita a Manolo, un par de chatos ya caerán hasta la hora de comer, y además, Manolo también es culé, así que tenemos tema de conversación.

Llega la Paqui, la veo bajar del autobús, salgo a su encuentro, que no se diga que no hago nada… Tiene cara de cansada, no me extraña, en esas casas de pijos a las que va a limpiar la explotan aprovechando la situación en la que nos encontramos. Le cojo las bolsas del Mercadona. Salchichas, hay unos cuantos paquetes de salchichas, sinceramente, las salchichas no me gustan, pero… pues eso, salchichas y latas de tomate Orlando.

Subimos a casa. Pongo la mesa mientras ella se afana con las ollas. Lentejas, las lentejas que sobraron de ayer, y los platos de Duralex de cuando nos casamos. Abro dos paquetes de salchichas.

Llegan los chicos. El Sergio con cara de dormido, este niño siempre parece estar en las nubes. Casi no hablamos. Terminamos de comer y en el telediario dan los deportes, es lo único que me interesa.

De pronto me paro a pensar: tengo 45 años, después de la siesta otra vez la ventana, el bar de Manolo, la partida, la cena, los chicos y sus peleas, la Paqui y su tristeza, su cansancio, mi vergüenza…

Mañana será otro día.




Foto: Antonio Texto: Edurne

domingo, 26 de febrero de 2012

¿POR QUÉ A MÍ?



Me creía libre, invicta…
¡Incauta de mí!
Días que pasan en un puro ¡ay!
Noches transitando a media vela.
Remedios por aquí,
remedios por allá…
¡Ay, ay y más ay!
No quiero,
me resisto,
pero un día más con esta tortura,
acabará con mi poca cordura.
Al sacamuelas mañana visitaré,
y hoy no sé si dormiré.

Imagen: Internet Texto: Edurne Dolor de muelas, oído, ojo, cabeza…: mío, mío, mío y mío

lunes, 20 de febrero de 2012

VAMOS CON OTRO MIXTO: El Texto

Ayer les convoqué a ustedes para dentro de unas horas, pues bien, esas horas ya han pasado y aquí me tienen, dispuesta a presentarles las palabras que acompañan a las imágenes que les dejé anoche.
Si han observado las fotos, hay una pequeña alteración que no se corresponde con el título. Me explico: la sucesión es la que sigue: Bilbao, Madrid, y de nuevo Bilbao.

Por mi Ría, los días se suceden como a ellos les viene en gana, unos son grises, húmedos, lluviosos; otros son alegres, soleados y azules a más no poder. Hoy mismo, lunes 20 de febrero a las 10:58 exactamente, el sol está abriéndose paso a empujones y ya ha tomado posesión de gran parte del espacio celeste. Bien, eso está bien, que ayer a la tarde ya hizo el amago y no duró demasiado, enseguida llegaron las huestes de nubarrones golpistas a fastidiar la alegría.

Estoy de asueto escolar, sólo hoy, qué lástima, hubiera necesitado también el martes, pero… los de Primaria somos unos sufridos. Además estoy intentando corregir unos exámenes y no hay modo. Anoche, cuando estaba más que mentalizada, se me interpuso la famosa Gala de los Goya, y qué quieren, el sofá me invitaba descaradamente a sentarme en él… y ahí me quedé, hasta que terminó. Esta mañana ando remolona, intentando encontrarme, traslado los papeles de un lado a otro, saco los bolis, los vuelvo a guardar, quito y pongo clips, miro el cuaderno de evaluaciones. Me asomo a la terraza, estornudo un poco, me digo “vaya, por Dios…” y al final decido que lo más productivo es empezar por mis crónicas foreras y botxeras…

Hace unas semanitas, el tiempo tampoco fue muy bueno que digamos, pero sólo ese fin de semana. Aún así, los paseos nos esperan y si podemos hacer risas mientras intentamos pedalear en uno de esos aparatos gimnásticos que ahora nos encontramos cada dos por tres por los parques de nuestras ciudades, pues mejor que mejor. Ahí me ven a mí, tronchada de la risa, con mi txapela y el un dos tres, uf, uf, uf…

Como la playa estaba desierta, enseguida me puse a cantar, lo mismo que ahora, y además para invitarles a que me hagan el coro, la famosa canción del verano (no recuerdo de qué verano fue, pero que yo era una cría, seguro) “La playa estaba desierta, el mar bañaba tu piel, cantando con mi guitarra para ti, María Isabel. Coge tu sombrero y póntelo, vamos a la playa, calienta el sol… chiribiribí poronponpón….” Algo así, la cantaban Los Payos, ¡no me digan que no se acuerdan ustedes!

Pues eso, que la playa estaba desierta, y que así, solitaria y todo, también tiene su encanto. Siempre me quedo embelesada mirando el romper de las olas, el juego que forman, la espuma, los cambios de color en el agua, las rocas que emergen y vuelven a desaparecer con cada embestida… Les aseguro que es un buen método para evadirse, para reflexionar sobre la vida, la nuestra propia, la general, sobre cualquier cosa que nos preocupe, o nos alegre…

¿Recuerdan la Odisea de Homero, las aventuras de Ulises y sus marineros que marcharon de Ítaca, dejando a una Penélope desconsolada, pero listísima, teje y desteje, esperándolo; y cómo las malvadas sirenas, con sus cantos, pretendían desviar el rumbo de la nave para hacerles naufragar y tal y tal…? Pues no sólo existen las sirenas, no, también hay sirenos, al menos en Algorta, en el Puerto Viejo (Portu Zaharra), hay uno bien guapo, pero que ya está cansado de mantenerse fuera del agua avistando el horizonte, y se va cayendo poco a poco… La historia es bien sencilla. En Getxo se organiza un concurso de fotografía, llamado Getxophoto, y las fotos a tamaño bastante grande, se exponen en el exterior. ¿Qué mejor enclave para un sireno, que las tranquilas aguas del pequeño Puerto Viejo de Algorta, donde puede ser visto por todo el mundo? Lo que pasa es que yo creo que ya está aburrido el hombre, y nos mira con cara de “tengan compasión de mí, y déjenme en el agua de una vez”.

Por el Foro, el frío y el sol son compañeros de juerga inseparables, y nunca gana ninguno en esos pulsos gitanos que se echan. Sol, sí, frío, también.

Da Vinci, el genio del Renacimiento, nos mandó invitación para que asistiéramos a una exposición de sus inventos en el recinto del Canal de Isabel II, allí, en La Plaza Castilla, ya saben, donde hay tantas torres y monolitos… La exposición estará unos meses más, así que si alguien está interesado en ver todos estos artilugios que ideó el amigo Leonardo, llega a tiempo. En verdad, en verdad os digo (esto me suena un poco a bíblico…), que merece la pena, tan sólo por comprobar in situ la cabeza que tenía este hombre, la capacidad, la genialidad… Inventos, aparatos que tienen que ver con la ingeniería militar, también la civil, dibujos magníficos, bocetos, también estudios sobre la Monnalisa y el Hombre de Vitruvio, la Proporción Aúrea códices de su puño y letra, ¡y vaya letra! Cuadros de otros pintores que, siendo coetáneos, pueden considerarse discípulos. Interesantísimo.

Compartiendo espacio, pero un poco más alejado, estaba otro genio, éste más contemporáneo, Picasso. Una serie de dibujos del genio malagueño adornaban los subterráneos del Canal. Carboncillos, litografías, planchas… Una se queda con la boca abierta al pensar que con dos trazos rápidos y unas sombras bien puestas, ya estaba formado el retrato. Genial. Sabido es que don Pablo fue un gran artista, y un mujeriego de tomo y lomo, que tuvo mujeres y amantes, todas las que quiso. Y ellas eran los motivos de casi todos sus cuadros y dibujos. También recomiendo visitar esta exposición.

Y de paso, el entorno, que siempre merece nuestro tiempo, poco o mucho, para admirar la composición del paisaje urbano, los cambios, los añadidos, las reutilizaciones de los espacios… y sacar unas fotos, ¡cómo no!

Avanzo, ya son las 11:30.

“Katmandú, un espejo en el cielo”, película de Iciar Bollaín. Temática de las que me interesan. Está basada en el libro “Una maestra en Katmandú”, de Vicki Subirana, o Vicki Sherpa, como se la conoce. Una maestra catalana, que un día decidió ir a Nepal y allí, después de las vicisitudes que nos cuenta en su libro, hechos reales, fundó una ONG para crear escuelas para los niños nepalíes. La película tiene una fotografía magnífica, solamente con el espacio natural que nos muestra, ya nos atrapa. Y después, el tema, para mí todo lo que tenga que ver con educación, solidaridad y demás, ya me lleva de la mano. Lloré un rato largo también, para qué negarlo, y es que una se ve identificada en muchas cosas y me acordaba de cuando terminé Magisterio a los 20 años, en el año 80, y me había empeñado en irme a Nicaragua, a trabajar con los sandinistas, a hacer escuelas y a alfabetizar, y rellené papeles y… en ese impasse, entré a trabajar en la Pública, y claro, ¡las lentejas, son las lentejas! La peli me gustó, no sé si es una gran película, ni si Verónica Echegui es merecedora de galardones por su trabajo, lo que sí sé es que a mí me llenó.

El domingo pasado hacía muchísimo frío, y los árboles, desnudos, mostraban ese frío. Las rocas, solitarias, también. En el estanque, los pobres patos se afanaban en nadar, pero lo más práctico era patinar, ya que las aguas se habían congelado. Un lorito vino a saludarlos y mientras les decía “hola, hola” sin parar, ellos deleitaban a todo el público allí congregado con unos pases de patinaje artístico, que ya querrían para sí los profesionales de este deporte… En los alrededores, las hojas caídas de los árboles, ahogaban sus penas entre hielos y aguas prisioneras.

San Valentín también se manifestó en forma de declaración espontánea, aunque no fuera la fecha (que para los amantes, todos los días son Santos). Encontré esta sencilla y apasionada declaración de amor en el suelo, y mi sombra no se pudo resistir a la tentación de fotografiarse junto a ella, y dejar constancia de que ¡sí, el amor existe!

¡Carnaval, carnaval…! Y en el Botxo de nuevo. Los disfraces, Mon Dieu, como todos los años, el Carnaval nos invade: los disfraces hechos por nosotros mismos, las celebraciones varias (Txitxiburduntzi, el asado de chorizos, el desfile, la chocolatada…). Y todo el tiempo mirando al cielo, que no te puedes fiar. Montamos el taller de costura en clase (este año íbamos de mexicanos, ¡ándale manitoooo!), asamos los chorizos en el frontón, el jueves llovió, y desfilamos por el barrio el viernes a la mañana, para después de nuestro lunch de siempre, volver al asunto infantil y darle al cazo repartiendo chocolate… terminé con la garganta hecha polvo y literalmente muerta, enferma. Todavía estoy recuperándome.

Mañana vuelta a la escuela y todo seguido hasta el 30 de marzo. ¡Socorro, que Dios nos coja confesados! De momento, Bilbao está soleado, los Carnavales siguen y mañana con el entierro de la sardina, agur, hasta el año que viene, pues sí… que una ya no está para muchos trotes. Pero… en mi barrio, el fin de semana que viene, se repiten los Carnavales, ¡sí, ya sé, unos irreverentes, jejejeje! Pero qué quieren, la gente necesita evadirse, ¡y ahora, más que nunca!

¡Carnaval, carnaval…!
¡Ah, y gracias por esperar estas horas!