viernes, 30 de junio de 2017

¿QUIÉN SABE?



¿Quién sabe cuántas hormigas pasan
por debajo de mi piel cuando tú me miras?
Nadie.
Ni yo misma lo sé.
Las cuento:
una,
dos,
tres,
cinco mil…
Corren, corren y las pierdo
a cada mirada tuya
que me desbarata,
a cada una de tus caricias,
sobre todas mis dudas.

¿Quién sabe cuántos segundos pasan
entre sístole y diástole
de este corazón mío,
huérfano de tus latidos?
Yo lo sé:
es toda una vida
que me galopa sobre el ansia,
el miedo y la locura
de tenerte,
de perderte…

¿Quién sabe cuándo lloran las estrellas
mientras el  infinito las abraza,
hermosas luciérnagas ,
lágrimas de pálida luna?
Tú.
Tú lo sabes:
cada vez que tus labios me cuentan,
pero tus ojos me dicen
que siempre hay otra verdad
entre risas y besos escondida.


Foto: Aitor. Texto: Edurne

martes, 6 de junio de 2017

REDONDO




Yo quiero un amor redondo.
Redondo como una O
y  alargar hasta el infinito la  palabra
AMOOOOOOOOOOOOO…R.
Redondo como una rueda de repuesto,
para que cuando  esté pinchado
pueda seguir su caminar.

Yo quiero un amor redondo.
Redondo como el disco sorpresa
 aquel de Fundador,
para cantar y bailar hasta caer redonda.
Redondo como el ruedo
por el que pasea sus triunfos el torero de turno.

Yo quiero un amor redondo.
Redondo como una noria,
para que nunca se acabe el viaje.
Mondo y lirondo
para que las mentiras no tengan dónde agarrarse,
para que todas, todas, resbalen
y caigan por su propio peso.

Yo quiero un amor redondo.
Redondo como una rosquilla,
y meter el dedo por su agujero
para llenar ese vacío con mi cuerpo.
Redondo como un Donuts,
uno de chocolate negro,
cuanto más negro,
mejor,
y así, 
¡poder comérmelo!


Pintura (en proceso): Antonio. Texto: Edurne


miércoles, 31 de mayo de 2017

LA VIDA



La vida me pasa por encima constantemente.


Imagen: Internet. Texto: Edurne

martes, 23 de mayo de 2017

BEATRIZ LA LOMBRIZ




Pues sí que era mala suerte eso de nacer tan arrastrada, tanto como a ras de suelo.
¿No había otro cuerpo libre en el reparto? No, había llegado tarde a la convocatoria y lo único que quedaba era un stock de lombrices de parque, de esas que salen a reptar después de un día lluvioso. Pues nada, no podía quedarse así, en el limbo de los que no llegan a ser ni una cosa ni otra, condenada a vagar por el éter. Tenía que asumir su nuevo karma.

¡Lombriz, ahora le tocaba ser una lombriz! No quedaba otra que adaptarse a la nueva situación. En sus otras vidas ya había sido casi de todo, pero todavía no había alcanzado el nivel suficiente para optar a un cuerpo humano, el que fuera, un niño, un adolescente rebelde, un adulto amargado, un viejito tranquilo… Cuando fue tigre de Bengala tuvo que soportar las burlas de todos sus compañeros por no querer atacar ni comer a ningún otro animal ni a ningún humano, a él le valía con comer hierbas y demás vegetales. ¿¡Dónde se había visto un tigre vegetariano!? Pues él lo era, ¡y a mucha honra!
Estaba convencido de que si practicaba la empatía con sus semejantes y los que no lo eran, su vida sería más tranquila, más feliz, y además acumularía puntos para poder escoger un mejor cuerpo en el que habitar en el reparto de su próxima vida.

Así estaban las cosas: su último ciclo vital había terminado. Ser una mariposa tropical tampoco estuvo tan mal, la única pena es que todo se le pasó en un suspiro, no le dio tiempo a disfrutar de casi nada. Eso sí, las pocas personas que se percataron de su existencia, admiraron la belleza de su cuerpo, los colores tan vivos de sus alas, el baile acompasado de su vuelo…

¡En fin! De nada valía quejarse, ahora en vez de volar le tocaba reptar. El panorama cambiaba radicalmente. Solo había que procurar que nadie te espachurrara, que no te comieran o que ningún aficionado a la pesca te viera y te utilizara de cebo para atrapar verdeles, merluzas o cualquier otro animal con escamas…

¡Y encima le habían hecho otro regalito, una miopía de tomo y lomo! Menos mal que en el lote venían las gafas. Se había visto reflejada en un charquito de parque y, vaya, no le quedaban tan mal, ¡hasta parecía una lombriz intelectual!

Su nueva familia resultó ser de lo más divertida, ¡la estaban esperando con una pancarta de bienvenida y todo! Se ve que el sistema de comunicación entre lombrices funcionaba a las mil maravillas. Ni siquiera le hizo falta explicar de dónde venía, lo sabían todo de ella. Tenían previsto hasta el último detalle. Su hermana más pequeña le regaló un libro de historias en las que los protagonistas eran todos animalitos. ¡Fue todo tan fácil!

Por las mañanas salían todos juntos a recorrer los caminitos del parque en busca de alimento. Mientras tanto, jugaban y se gastaban bromas, no paraban de reír… ¡Resultaba de lo más guay ser lombriz! Aprendió a reptar en un santiamén, parecía que lo hubiera hecho toda la vida. Se estiraba y encogía como un acordeón, no dejaba de alucinar, ¡parecía que se había subido a una montaña rusa!

Decididamente le gustaba ser una lombriz. Tenía pensado montar una pequeña escuelita para lombrices preescolares, para enseñarles a leer, porque ya se sabe, en esta vida, el saber no ocupa lugar y hay que estar preparado para cualquier situación. Tal vez esa también podría ser una forma de ir acumulando puntos para el próximo reparto de vidas…

¡De momento, a disfrutar! Porque reptar era parecido a patinar: zisszass zisszass…


Imagen: Internet. Texto: Edurne

sábado, 20 de mayo de 2017

CRUCE DE CAMINOS




Nunca soñé con encontrarte.
Nunca.
Pero tu camino se cruzó con el mío.
Conducción temeraria.
Lo que sucedió era inevitable.
Impacto.
Quedé herida,
gravemente herida.
Mi diagnóstico:
Amor profundo y sin remedio,
metástasis general.
Todavía sigo en Cuidados Intensivos.


                                     Texto y Foto: Edurne


domingo, 7 de mayo de 2017

SIN DESTINATARIO (II) "A los hijos que no tuve" (Replay)



Queridos hijos, queridas hijas:

Hoy he estado pensando en el tiempo, en el pasado, en este presente y en el que todavía nos queda.
Hoy me he levantado y he pensado en vosotros.
He tratado de imaginar vuestras caras, cómo serían esos ojos que me mirarían con ansia, con alegría. Y esas manitas alzadas hacia mi cara, buscando mi boca, mientras la vuestra jugaba a encontrar mi pecho… Hasta me ha parecido escuchar vuestras sonrisas, vuestros llantos entre los deseos de mi corazón cansado.

Nunca os pude decir lo mucho que os quise, que os quiero, que os querré…
No habéis conocido mis besos, mis abrazos, ni mi amor de madre castigada…
Me he quedado sin conoceros, sin saberos, sin teneros…
Hoy he estado recogiendo mis anhelos en unos sobres de papel de otros tiempos. He guardado mis logros, mis fracasos… Os he guardado ahí, bien escondiditos, entre palabras de amor y miedos de mujer entregada.

A veces os oigo por el pasillo, cargando libros, bolsas y muchas, muchas risas…
Me descubro soltando una regañina y hasta llorando a coro por cualquier tontería.
Nadie os conoce mejor que yo, nadie sabe de sufrimientos y pesares, también de gozos y alegrías… Sólo yo os he tenido en mi mente, en mi corazón, y os he llevado conmigo todo este tiempo, he velado vuestras noches y vivido vuestros días, sólo yo…
Sé que no he sido la mejor madre del mundo, pero lo he intentado… lo he intentado y el deseo no me ha alcanzado: no llegasteis.

Hoy he visto caer la lluvia con desconsuelo, con ese sonido que me acompaña dentro del alma. Hoy os he reconocido entre mis arrugas, entre mis noches despiertas.
Y sé que os llega mi voz, por algún insondable recoveco del amor materno, sé que os llega, hasta allá donde quiera que estéis.
Y si vuestros ojos me miran, si vuestro corazón me reconoce, sabed que siempre, siempre me tendréis…


Vuestra madre que, aunque no lo sea, lo es.

Pintura: Antonio Texto: Edurne (entrada publicada en este blog en dos ocasiones: el 22 de septiembre de 2009 y el 12 de mayo de 2012)

domingo, 23 de abril de 2017

PEQUEÑOS APUNTES INTERCRÓNICAS (I)


Domingo 23 de abril. Celebrando el Día del Libro. Sol, temperatura casi veraniega. Bilbao a tope. Gente de todas clases y condiciones ha tomado las calles desde que hace así de bueno. Autóctonos y forasteros nos cruzamos por todas partes. El Arenal lleno de vida. La pequeña feria por el Día del Libro está muy concurrida. ¡No podía quedarme en casa sin darme un paseíto y ver qué era lo que se cocía en los fogones literarios al aire libre!




He sucumbido, como era de esperar,  a tres tentaciones. Una de ellas ya la llevaba en la cabeza:




“CLARISSA” de Stefan Zweig , editado, cómo no, en Acantilado. Aquí no hay dudas, Zweig es uno de mis escritores de cabecera.

“VIDA y AVENTURAS de JACK ENGLE” novela inédita del gran Walt Whitman. Ni me lo he pensado. En Ediciones del viento (el nombre de la editorial ya es de lo más sugerente…)

Y por último, y porque además estaba en la caseta esperando pacientemente a que alguien le pidiera una dedicatoria… “SI QUIERES, PUEDES QUEDARTE AQUÍ” de la periodista y escritora vasca Txani Rodríguez y editado por tres hermanas. Ya había leído un par de cosas de ella y en la radio la he escuchado varias veces. Me gusta su estilo, directo, limpio… Me lo ha dedicado, hemos hablado un poco y tan contestas las dos.

Por allí estaba Toti Martínez de Lezea firmando ejemplares de su última obra. Toti siempre está, siempre. Había mucha cola, mucha gente que no me dejaba acercarme, así que le he sacado la foto un poco de refilón.




También he coincidido con el primer edil, con Juan María Aburto, Bilboko alkate jauna. Compraba y hablaba de literatura. No he podido sacar foto porque estábamos en una caseta en la que yo andaba ocupada ojeando y comprando…

Había más escritores firmando, y curiosos, "entendidos", lectores empedernidos, compradores y ojeadores…



¡Y las flores y plantas dominicales! Como todos los domingos, Los Tingladillos se llenan de colores y olores. Pocos se resisten a llevar aunque sea una rosita, un manojo de margaritas o un geranio a casa… Yo me he llevado un manojo de claveles rojos reventones.



Ayer sábado me llevé a mi ama al Museo de Bellas Artes a ver la exposición de “Renoir: intimidad”. Muy intimista, muy “fina”, según sus palabras, relajante. Ella ya conocía a Renoir de cuando estuvimos hace muchos años los cuatro en París y se trajo unas cuantas láminas de sus famosas bailarinas. Comprobar “in situ” los efectos del Impresionismo con ella fue de lo más gratificante.



Mañana volveremos a la normalidad total. Comienza el tercer y último trimestre escolar. Dos meses exactos de clase con chavales. Estoy preocupada, este grupo no marcha nada bien y no sé cómo terminaremos. ¡Cómo ha cambiado todo!

En fin, que dentro de unos días les dejaré por aquí mis Crónicas del Foro, las de estas vacaciones de Semana Santa, así que mientras tanto, este pequeño aperitivo.

Aprovechen los días soleados, el olor de la primavera (cuidado los alérgicos, yo lo soy), y disfruten todo lo que puedan, hay que hacer acopio de buenos momentos para cuando vengan mal dadas…
Y no se olviden de que "quien lee, vive más".



¡Hasta dentro de unos días!


* Me permito recomendarles la lectura de las dos entradas anteriores a esta, son un homenaje a dos buenas amigas. Gracias.


Fotos: la de la rosa: Antonio, manipulación de la rosa, las demás y el Texto: Edurne. Imágenes de las pinturas de Renoir: Internet.


LETRAS AMIGAS (II) "ÁNGULOS"




Hoy celebramos el “Día Internacional del Libro”, y yo sigo con mi pequeño aporte para celebrar que tengo dos amigas con libro. Ahora es el turno de estos  “ÁNGULOS” que con pulso firme ha trazado Chelo.

LA AUTORA Y SU OBRA:

Chelo, Consuelo de la Torre, es otra buena amiga que ha decidido jubilarse de sus Matemáticas y adentrarse duro en el bando contrario, en el de las letras. Para mí, que soy “de letras de toda la vida”, es una gran alegría y ha sido una  sorpresa descubrir esta vena poética de Chelo.

Les cuento:

Conocí a Chelo, como a Mirentxu, a través del blog. Nuestras visitas a casas comunes hizo que al final, como buenas vecinas, nos invitáramos a tomar el té, una vez en su casa, y otra en la mía, ya saben cómo es esto de la amistad. Y desde entonces, desde que ella pasara a formar parte del gremio del jubiloso jubileo, nos hemos seguido por aquí, por allá…

Con Miren y Paco, sus grandes amigos, que también lo son míos (nunca voy a olvidar el apoyo que me brindaron, y me siguen ofreciendo, los tres en momentos muy duros de mi vida), han formado un trío estupendo. Un trío que ha decidido prodigarse en un mundo que les ha acompañado desde siempre, pero en plan discreto, y ahora, cuando la vida toma otros derroteros, ha explotado.

¡Bendita explosión!

Chelo se ha “desmelenado”, ha dejado a un lado esa imagen tan preconcebida que se tiene de una profesora de Matemáticas, y nos ha enseñado que los números, que las rectas, las integrales, los poliedros y los binomios, también tienen sentimientos.

Sumar es la más fácil de las operaciones, sumar y multiplicar, y eso es lo que está haciendo Chelo, sumar, sumar y sumar experiencias, multiplicar sabidurías, amigos, palabras nuevas y facultades escondidas.

¡Y yo encantada!

¿Saben ustedes cómo hacerse entender cuando no salen las palabras? Muy fácil: dejando que ellas salgan por donde quieran, abriendo ventanucos que ni sabíamos que existían, haciendo la ola al paso de cualquier concepto fuera de su sitio, y bañando los sentimientos huérfanos de padre, de madre, de perrito que les ladre… con las lágrimas del desconcierto, con las risas de las mañanas sin noche. Así, como quien no quiere la cosa, pero sabe muy bien lo que se dice.

Pues eso. Eso es lo que Chelo nos enseña con gran magisterio. No en vano, una no deja de ser maestra ni aunque se muera. Por eso me gusta Chelo, ella y su apuesta por la vida. Ahí, desde esa estación en la que todavía sigue apostada viendo pasar los trenes con el azul de sus ojos curiosos. Líneas, paralelas, intersecciones, de vez en cuando una circunferencia, un ángulo obtuso, una línea quebrada… Chelo con su maleta en la mano, magia geométrica, matemática del corazón… ¡Viajeros al tren! Está claro, Chelo ha montado en el AVE y así va ella, calculando la velocidad de la vida, despejando la incógnita de los sueños.

“ÁNGULOS” ha sido un descubrimiento. Me identifico con esa poesía totalmente, con su forma de ver, de decir, con las aristas que nos muestra la vida y el modo en que Chelo las ablanda, las hace pasar por el pasadizo más estrecho para que salgan libres y cantarinas.


Espero que no deje este mundo tan especial que es el de decir sin contar, hablar sin explicar, pedir sin suplicar… Porque todos sabemos que es difícil calzarse el día, salir del escombro de la noche…







Dejo aquí el enlace a un breve amago de poemilla, inspirado en los intensos y azules ojos de Chelo, con la amistad de fondo:

https://edurne-desdelaorilla.blogspot.com.es/2013/10/azul-lo-llaman.html

Esta entrada sale hoy, 23 de abril de 2017, y es mi pequeña rosa para Chelo. ¡Felicidades!

Escaneado de portada y contraportada del libro, texto y cariño: Edurne

LETRAS AMIGAS (I) "VOCES de MADRUGADA"


Reseñar un libro no es tarea fácil. Máxime cuando media el afecto hacia el autor, o la autora, como es el caso.

LA AUTORA:

Mirentxu, Jone Miren Asteinza, con ese nombre no podía ser otra cosa que vasca, está más que claro. Vasca por nacimiento y orígenes, pero con una amalgama de mundos, de vidas diferentes en las alforjas que han ido enriqueciendo su currículo vital y han hecho de ella la que hoy es.

A la vista está que todo eso que le bulle por los adentros, tenía que terminar por salir de alguna forma. Uno nunca sabe cuándo va a saltar la liebre, cuándo vamos a abrir las espuertas y a dejar libre, como un torrente de agua,  todo lo que nos araña y empuja. No hay que forzar a la Madre Naturaleza, cuando toca, toca. Y a Mirentxu, le ha tocado ahora. Ahora es su momento.

Conocí a Miren hace bastantes años, poco después de abrir yo mi Orilla, y de eso ya hace diez años. Me intrigaba aquella mujer que empezó a dejarme mensajes amables y cercanos, que escribía su nombre al revés, NERIM, y que en la foto aparecía escondida tras unas gafas oscuras y una gran pamela. Poco a poco nos fuimos haciendo asiduas: yo entraba a curiosear en su Cajón Secreto, a descubrir parte de sus tesoros, y ella venía a chapotear por mi Orilla, a aspirar ese olor a salitre de su tierra vasca. Era inevitable: nos hicimos amigas. Amigas virtuales, sí, pero con muchas cosas por compartir.

Y llegó el día en que Mirentxu se quitó las gafas, lanzó al aire su gran pamela y se mostró tal cual: una hermosa mujer, una de verdad, que llevaba el corazón en la mano por única bandera.

Ella misma dice que empezó a escribir de pequeña, que fue el miedo que sintió frente a una  tormenta de mar, y eso lo saben bien los que han nacido a orillas del mar como ella, el culpable de que empezara  a refugiarse en las letras. Imagino que todo lo que ha vivido se le ha ido quedando adherido por los rincones de su alma, por las esquinas de sus venas, entre los pliegues de sus emociones… Y es ahora cuando ha empezado a dar forma e identidad a esas otras vidas.

Resultado: “dos libros, dos”, como cuando se anuncian los toros que se lidian en el coso en una tarde de feria. A mí ya me parece un gran reto escribir estas líneas, con que ya me dirán ustedes lo que tiene que suponer eso de que dos libros de los de “verdad”, lleven tu nombre en la portada y toda tu creatividad y tu sentimiento en el interior.

He ido siguiendo los pasos de Mirentxu en este tiempo, y la he visto lanzarse con entusiasmo a este mundo de las letras. Ha crecido cada día un poquito más. De eso se trata, de crecer, de aprender de nosotros mismos. Ensayo, prueba y error. Vuelta a empezar. Y luego llega eso de: “El que la sigue, la consigue”. Resulta que va a ser cierto lo de los refranes…

El mundo es para los valientes. Mirentxu es una valiente, y yo la admiro, la jaleo y aplaudo.

LA OBRA:
Este libro, “Voces de madrugada”, está escrito con las tripas, se nota. Da voz a todos los sentimientos que llevamos por ahí dentro, unas veces formalitos y otras en constante pelea. Situaciones cotidianas unas, absurdas otras, casi imposibles, de recuerdos, de sueños, de amor y desamor, de reinventar la vida, de sonidos de la infancia, de… como en botica: de todo un poco.

Hay relatos cortitos pero intensos, hay relatos no tan breves y que muy bien podrían ser el comienzo de una historia más larga, mucho más larga… ¿Una novela tal vez?

Escribir un relato, ya sea largo o corto, es como pintar un cuadro: hay que elegir bien la paleta cromática con la que queremos dotar a nuestro paisaje: colores fríos, cálidos, embarrados, luminosos... Unas veces el dibujo será simple, con trazos limpios, otras, apenas bocetos de un sentimiento, un anhelo...

Y ahí anda Mirentxu, adquiriendo destrezas para mostrarnos todo de lo que es capaz todavía.


Creo que tiene muchas más historias guardadas en su Cajón Secreto, así que espero que siga explorando por esos vericuetos en los que ha decidido perderse y expandirse. Yo estoy impaciente por saber qué más tiene que contarnos esa niña que decidió hacerse una casita en el cuarto creciente de la luna…





Dejo aquí los enlaces a lo que escribí hace cuatro años, tras nuestro primer encuentro (nos hemos visto en dos ocasiones):

https://edurne-desdelaorilla.blogspot.com.es/2013/08/cronica-de-un-encuentro.html
https://edurne-desdelaorilla.blogspot.com.es/2013/08/cronica-de-un-encuentro-ii.html

Esta entrada sale hoy, 23 de abril de 2017, y es mi pequeña rosa para Mirentxu. Zorionak!

Escaneado de portada y contraportada del libro, texto y cariño: Edurne

miércoles, 12 de abril de 2017

VOCES DE MADRUGADA TRAS LOS ÁNGULOS




Se oyen voces de madrugada.

Vienen de los ángulos que

se esconden en el apartamento

de la mujer esfera.

Me llaman.

Voy.

Entro con sigilo.

Después de doblar

la esquina del cristal,

es el triángulo equilátero,

demasiado  perfecto, 

el que conocí un viernes trece

de un mes cualquiera,

el que me mira con ojos de hielo.

Se oyen voces de madrugada.

Parece una pesadilla,

es como una habitación llena de telarañas.

A lo lejos,  el silbido de un tren,

uno que viene, otro que va.

Y yo, niña con rubias trenzas,

parada frente a esos interminables escalones

que llevan a la ermita en medio del mar…

Vuelven los ángulos,

obtusos ellos, a enredarse

con voces de otro tiempo,

con cálidos recuerdos .

Vuelven ,

como terca enredadera,

a trepar  por rectas y poliedros.

Me quedo en blanco.

Será por el vestido negro

que aprisiona mi pobre geometría,

la que me habla de

las voces cercanas.

Levanto el lápiz del papel y

salgo del otro lado de la pizarra.

Lo sé,

algo inesperado.

Mas todo es posible.

La magia existe

tras las voces de los ángulos de la madrugada.





Texto: Edurne, inspirado en los libros “Voces de madrugada” de Jone Miren Asteinza y “Ángulos” de Consuelo de la Torre, dos buenas amigas a las que aprecio mucho y a las que he querido agradecer y vitorear con este humilde "centón" (aunque técnicamente no lo es, dentro de mi ignorancia, me he permitido catalogarlo como tal. Pido disculpas a los entendidos en la materia).
¡Felicidades! Zorionak!
En los próximos días sacaré las reseñas a dichos libros.