

Ya no sé de qué color van a terminar estas uvas… sí, a este paso, “¡nos van a dar las uvas!”.
Se acaba, oigan que esto se acaba. ¡Aleluya! Pero no se crean, que yo todavía ando pisando con mucha cautela, que las cosas, cuando han pasado por el ojo del huracán, nunca quedan como antes, imposible. Y una siempre está vigilante, que los sustos, todavía andan por ahí, escondidos, cual vil cobardes. Ya les digo, “erne!”, ¡alerta!
Han pasado la mitad de los días de jolgorio y demás eventos navideños. Bueno, jolgorio y eso, para quien lo viva como tal, más bien para la chavalería, los adolescentes, y jóvenes despreocupados, que los adultos, el que más y el que menos, tiene alguna que otra preocupación apretando por la garganta, el estómago y el corazón…
Una semana y vuelta a la rutina más o menos estándar.
Estoy en periodo de hibernación de ideas, o al menos esa sensación me invade. Se ve que aún me oprimen las hechuras del traje que me ha tocado vestir… Seguro que es cuestión de amoldarse, de ir poco a poco asumiendo las cosas. Sí, pero claro, también hay que desahogarse, y suspirar y llorar un poquito, y mirar hacia arriba, o hacia abajo… y soltar un par de palabras gruesas, después atusarse bien el flequillo y echarse una sonrisa delante del espejo. ¡Sí, va a ser cuestión de eso!
No quiero olvidarme de todo aquél que está peor, muchísimo peor que yo. De los que no tienen un techo que cobije sus pequeños y más urgentes sueños, de los niños abandonados a su suerte, de los maltratados, de quien muere de hambre cada día, de los que están solos, solos de verdad y de los otros, de los solos pero rodeados de gente. De los privados de libertad por las cuestiones que sean, pues nosotros mismos también podemos ser nuestra peor cárcel. Y también me acuerdo de los que no pueden hacer oír su voz, y de los que los oprimen. De los prepotentes y orgullosos, de los envidiosos, porque sufren sin ellos saberlo, ésa es su enfermedad.
Y por todos los que sufren de verdad, los que padecen males del cuerpo y del espíritu. No quiero olvidarme de los que dan su vida, su conocimiento, su trabajo por los demás (que haberlos, ¡ya lo creo que los hay!)
Y tampoco quiero omitir a los cobardes, los que tienen miedo, los frágiles, los insignificantes (para algunos), ni a los que nos consideramos “normales”. Seguro que me olvido de alguien, no quisiera. Y no quisiera olvidarme de nadie porque quiero pedir para todo el mundo un nuevo mundo, un año que pueda ser la antesala de algo bueno, mejor… Una utopía lo que quiero, ya lo sé, pero, qué quieren, me paso la vida soñando, dormida y despierta. ¡Tal vez mi sueño pueda cumplirse algún día!
Y a ustedes, a todos y cada uno de ustedes, volver a reiterarles mi agradecimiento por la compañía durante otro año más, que no un año cualquiera para mí.
¡Que todos sus deseos vean el camino hacia la luz y empiecen a caminar hacia un logro seguro!
¡Muchas gracias por seguir ahí!
Se acaba, oigan que esto se acaba. ¡Aleluya! Pero no se crean, que yo todavía ando pisando con mucha cautela, que las cosas, cuando han pasado por el ojo del huracán, nunca quedan como antes, imposible. Y una siempre está vigilante, que los sustos, todavía andan por ahí, escondidos, cual vil cobardes. Ya les digo, “erne!”, ¡alerta!
Han pasado la mitad de los días de jolgorio y demás eventos navideños. Bueno, jolgorio y eso, para quien lo viva como tal, más bien para la chavalería, los adolescentes, y jóvenes despreocupados, que los adultos, el que más y el que menos, tiene alguna que otra preocupación apretando por la garganta, el estómago y el corazón…
Una semana y vuelta a la rutina más o menos estándar.
Estoy en periodo de hibernación de ideas, o al menos esa sensación me invade. Se ve que aún me oprimen las hechuras del traje que me ha tocado vestir… Seguro que es cuestión de amoldarse, de ir poco a poco asumiendo las cosas. Sí, pero claro, también hay que desahogarse, y suspirar y llorar un poquito, y mirar hacia arriba, o hacia abajo… y soltar un par de palabras gruesas, después atusarse bien el flequillo y echarse una sonrisa delante del espejo. ¡Sí, va a ser cuestión de eso!
No quiero olvidarme de todo aquél que está peor, muchísimo peor que yo. De los que no tienen un techo que cobije sus pequeños y más urgentes sueños, de los niños abandonados a su suerte, de los maltratados, de quien muere de hambre cada día, de los que están solos, solos de verdad y de los otros, de los solos pero rodeados de gente. De los privados de libertad por las cuestiones que sean, pues nosotros mismos también podemos ser nuestra peor cárcel. Y también me acuerdo de los que no pueden hacer oír su voz, y de los que los oprimen. De los prepotentes y orgullosos, de los envidiosos, porque sufren sin ellos saberlo, ésa es su enfermedad.
Y por todos los que sufren de verdad, los que padecen males del cuerpo y del espíritu. No quiero olvidarme de los que dan su vida, su conocimiento, su trabajo por los demás (que haberlos, ¡ya lo creo que los hay!)
Y tampoco quiero omitir a los cobardes, los que tienen miedo, los frágiles, los insignificantes (para algunos), ni a los que nos consideramos “normales”. Seguro que me olvido de alguien, no quisiera. Y no quisiera olvidarme de nadie porque quiero pedir para todo el mundo un nuevo mundo, un año que pueda ser la antesala de algo bueno, mejor… Una utopía lo que quiero, ya lo sé, pero, qué quieren, me paso la vida soñando, dormida y despierta. ¡Tal vez mi sueño pueda cumplirse algún día!
Y a ustedes, a todos y cada uno de ustedes, volver a reiterarles mi agradecimiento por la compañía durante otro año más, que no un año cualquiera para mí.
¡Que todos sus deseos vean el camino hacia la luz y empiecen a caminar hacia un logro seguro!
¡Muchas gracias por seguir ahí!
¡FELIZ AÑO 2011!
URTE BERRI ON!
PD: Hablaba yo de pequeños sustos, pues sí, seguimos con ellos, está claro que el año no quiere largarse así, como si nada, que hasta el último momento nos tiene con el corazón encogido. Estas navidades el Foro no me verá pasear por sus calles, ¡qué le vamos a hacer, lo primero es lo primero! Así que el Foro vendrá al Botxo. Y esperemos que en unos días las cosas vayan mejorando.
(Esta entrada y las cuatro siguientes salen como programadas de antemano).
Foto y manipulación: Edurne Uvas: De la cocina de mi ama.