jueves, 9 de junio de 2016

CORAZÓN APUNTALADO


Afuera de este edificio
que apuntalo un poco cada día,
corre la vida,
descarada,
ruidosa
y siempre con prisa.

A veces subo a la azotea
y oteo las lindes
de mis horas.
Las de ayer,
que cercan mis miedos;
las de hoy,
que ahogan mi garganta.

Descubro goteras
que filtran los restos
del último cataclismo.
De las grietas mana
un dolor persistente:
un dolor viejo,
un dolor nuevo,
justo el dolor
que inunda y rebosa
el corazón
de esta casa mía,
abandonada ya
a su suerte;
vacía
sin tus besos,
silenciosa
sin tus risas.

Tan solo el ruido monótono
y sordo
de la carcoma
alimentándose de mi fuerza
de otros días
llena este aire
que me mata,
que me asfixia.

¡Que vengan ya,
que la declaren en ruina!
¡Que echen abajo los cimientos
que sostenían la felicidad
que inventamos
cuando era otra nuestra vida!


Imagen: Internet. Texto: Edurne

4 comentarios:

Myriam dijo...

Renovarse, remodelarse, siempre.
Derrumbarse, nunca, sino es para
parirse nuevamente.

Un abrazo

Bertha dijo...

No nos queda otra estimada Edurne, es mejor echar abajo la estructura y, volver a edificar pero eso sí siempre se puede dejar las bases que es al fin y al cabo lo que volverá a sostenerlo.

Estoy con Myriam; siempre buscar algún punto de fuga: porque no te puedes derrumbar ,mientras hay vida hay esperanza aunque cueste.Pero esa es una carta que no queda otra que tenerla siempre a mano.

Besos.



Pedro Ojeda Escudero dijo...

Todos los días debemos reparar el tejado.
Besos.

Edurne dijo...

MYRIAM:
Todo muy complicado.
renovarse o morir...

Besotes, guapa!
;)

BERTHA:
En esas andamos...

Besosss
;)

PEDRO:
Todos los días lo reviso, pierda usted cuidado!

Besos.
;)