






























Todos los Santos. Puente, cuatro días festivos. Escapo al Foro. Ya, ya sé, hace tres semanas de todo esto, tampoco ha pasado tanto tiempo, así que todavía estamos a tiempo, todavía, aunque parezca que se me está pasando el arroz.Y no, no voy a empezar de nuevo con que no tengo tiempo (que es verdad), con que la escuela me absorbe y me quita energía (que también), con que las responsabilidades familiares me llevan el poco tiempo que me queda (completamente cierto), y con que el poco asueto que me queda, casi se lo robo a las horas de descanso (sin lugar a dudas)… pero, ahí queda la puntualización y las razones de mi demorada actividad bloguera.
Ya saben, pido disculpas. Siempre. Sé que las aceptan y comprenden. Quedamos en paz. Amén.
No sé, tal vez esta Crónica lleve más parte gráfica que textual. También les digo que estoy escribiendo como continuación a las primeras letras que dejé en este folio virtual hace diez días, y ya ven, he tenido que cambiar la fecha porque el tiempo se me va echando encima. Hoy es sábado 19, día de reflexión (me río, me permitan ustedes la risa o sonrisa o escepticismo…), y a las 11:17, aquí estoy, tecleando. Continúo.
No sé, tal vez esta Crónica lleve más parte gráfica que textual. También les digo que estoy escribiendo como continuación a las primeras letras que dejé en este folio virtual hace diez días, y ya ven, he tenido que cambiar la fecha porque el tiempo se me va echando encima. Hoy es sábado 19, día de reflexión (me río, me permitan ustedes la risa o sonrisa o escepticismo…), y a las 11:17, aquí estoy, tecleando. Continúo.
Nadie me pondrá en duda lo raro que está siendo este otoño (nadie que habite en esta Piel de Toro, claro). Estamos casi terminando noviembre, y el termómetro marca 22º (en Bilbao), hace un viento sur que te vuelve completamente loca, o loco, al gusto, y cuando la madre Natura se desmelena, hala, agua va y agua viene (en Madrid por ejemplo, o en la cuenca mediterránea). Decididamente, está/estamos de un alterado…
Y la parte buena, la bonita es la que yo les voy a presentar aquí: un vestido otoñal precioso, con unas tonalidades cálidas a más no poder. Y cómo no, las posibilidades que este tiempo trastocado nos presenta, nos pone al alcance de nada, un simple paseo, ya ven ustedes, un simple paseo por nuestras ciudades, nuestros parques y avenidas. Sólo con eso, ya nos sentimos reconfortados, animados, recargados…
El Retiro siempre es un buen recurso para los madrileños y los que nos dejamos ver por allí de vez en cuando, o de cuando en vez. Y para muestra un pequeño catálogo de “botones”. Gente de todo tipo, actividades varias y variopintas, allí nadie es extraño, nadie te mira raro. Cada cual a lo suyo, y listo.
¡Qué les voy a decir yo que soy una entusiasta de este sitio, y del dejarse llevar, del deambule anarco, del mirar y dejar que te miren, que ya puestos… trueque, ¿no?!
Ese color naranja amarronado, con toques de un verde trasnochado que lucen los árboles, esas hojas que crujen a nuestro paso, ese trasluz, esas luces, esas sombras… ¡Ay!
¡Qué les voy a decir yo que soy una entusiasta de este sitio, y del dejarse llevar, del deambule anarco, del mirar y dejar que te miren, que ya puestos… trueque, ¿no?!
Ese color naranja amarronado, con toques de un verde trasnochado que lucen los árboles, esas hojas que crujen a nuestro paso, ese trasluz, esas luces, esas sombras… ¡Ay!
Como siempre, la oferta cultural es amplia, tampoco hay demasiado tiempo para asistir a todo, ni es cuestión de dedicarse únicamente a culturalizarse, pero unas reseñas para que ustedes apunten:
En el mismo Retiro, en el Centro Cultural de La Casa de Vacas, había una exposición sobre un certamen de pintura al aire libre, cuyo tema era el propio parque. Sinceramente, había cosas muy buenas, y como opción entre paseo y paseo, muy recomendable.
Otra exposición que recomiendo es la de “Locus Solus” en el Reina Sofía, sobre la concepción del arte en todas sus facetas de Raymond Roussel. Aquí se aglutinan obras de autores muy variados, pero con una importancia terrible en el mundo del Arte del siglo XX. Les dejo un enlace y ustedes deciden. A mí me gustó, me interesó. La hora escogida para la visita fue la mejor, porque a la salida vimos que había unas colas tremendas… Así que si les viene bien después de comer, entre las cuatro de la tarde y las cinco a más tardar, perfecto.
En el mismo Retiro, en el Centro Cultural de La Casa de Vacas, había una exposición sobre un certamen de pintura al aire libre, cuyo tema era el propio parque. Sinceramente, había cosas muy buenas, y como opción entre paseo y paseo, muy recomendable.
Otra exposición que recomiendo es la de “Locus Solus” en el Reina Sofía, sobre la concepción del arte en todas sus facetas de Raymond Roussel. Aquí se aglutinan obras de autores muy variados, pero con una importancia terrible en el mundo del Arte del siglo XX. Les dejo un enlace y ustedes deciden. A mí me gustó, me interesó. La hora escogida para la visita fue la mejor, porque a la salida vimos que había unas colas tremendas… Así que si les viene bien después de comer, entre las cuatro de la tarde y las cinco a más tardar, perfecto.
También una película. A veces no se tienen demasiadas ganas de pensar o ponerse una en plan filosófico, transcendental, melodramático… qué sé yo, pero entonces la oferta se reduce bastante. El film del que les voy a hablar no es liviano, ni tampoco de cine fórum, pero no deja tener su rastro de realidad más angustiosa. La crisis que nos está azotando a diestro y siniestro (este último adjetivo, y haciendo uso de la polisemia de la palabra, me parece muy adecuado porque es todo de un siniestro que madre mía) es tema recurrente en todas partes, también es utilizada con excusa, con o sin razón muchas veces. En fin, que forma parte de nosotros como un calcetín que calzamos todos los días, y que algunos no pueden ni quitárselo a la hora de ir a la cama, entre otras cosas, porque no tienen cama en la que acostarse… (tema para reflexionar). Bueno, pues en esta película, se adentran en el corazón de Wall Street, donde se gestan todos esos galimatías numéricos de los que la inmensa mayoría de los mortales no entendemos nada, pero que sí padecemos. Una película de “tiburones”, una breve explicación de cómo y por qué empezó todo esto. “Margin Call” es la película de la que hablo. Para quien muestre interés…
Lecturas: Siempre que voy y vengo, llevo lectura en mi mochila. Aquí les dejo tres referencias.
“Silas Marner” de George Eliot, pseudónimo de Mary Ann Evans. Novela que se desarrolla en la Inglaterra puritana en la que también están situadas las obras de Jane Austen, por ejemplo. Les dejo aquí el enlace a un resumen de esta obra.
“Silas Marner” de George Eliot, pseudónimo de Mary Ann Evans. Novela que se desarrolla en la Inglaterra puritana en la que también están situadas las obras de Jane Austen, por ejemplo. Les dejo aquí el enlace a un resumen de esta obra.
“El traje gris” de Andrea Camilleri. Nada, no había leído nada de este hombre, aunque sí había oído hablar de él, y oigan, pues que me ha encantado, simplemente, encantado. Es una novela corta que se lee muy bien y con la que uno, al final, más que nada, se siente bastante identificado, pues son situaciones reales que le pueden suceder a cualquiera, pertenezca a una clase social o a otra. Yo, precavida, me he agenciado otra obra de este autor, escrita al alimón con otro escritor del que tampoco he leído nada pero que si me resulta como el amigo Camilleri… Ya les informaré al respecto.
“Cierta forma del viento en los cabellos” de José Miguel Junco. Poesía. Tampoco sabía nada de este hombre. A leer poesía siempre estoy dispuesta, ya lo saben, y me he leído este libro con mucho gusto, lo he saboreado y disfrutado. Un buen hallazgo. Poesía cercana, que muchas veces se agradece. Eso de que puedas tomar los sentimientos prestados, está muy bien, y con este poemario, creo que ese efecto queda más que conseguido.
Y este año me quedé sin mis “Huesitos de Santo”, a los que alguna otra vez he hecho referencia, pues en mi casa, desde que yo recuerdo, siempre me los han comprado, aunque ya tenga los años que tengo, pero claro, no he dejado de ser la niña de mis progenitores, y a ellos les hace ilusión recordar esos tiempos, ya ven, la vida todavía nos mantiene unidos a cosas tiernas y bonitas, dulces…
Les prometo hacer un esfuerzo y pasearme más frecuentemente por la Orilla, para acompañarles en el chapoteo; y en lo que pueda, hacer incursiones por sus casas.
Los tiempos han cambiado, es evidente.
Que ustedes sean felices. Un abrazo enorme.
Los tiempos han cambiado, es evidente.
Que ustedes sean felices. Un abrazo enorme.
Fotos: Antonio y Edurne Cartel película: Internet Referencia Exposición: El País. Escaneado y fotos de libros: Edurne


































