miércoles, 30 de abril de 2008
DESDE MADRID CON AMOR (Crónicas del Foro V)
martes, 29 de abril de 2008
SIETE COLORES (V)

ROJO
Amapolas hambrientas
caminan en pos de
una vieja utopía:
convertir el mundo en roja armonía.
Sueñan con
escupir rojo,
vomitar rojo,
sembrar rojo y
morir después…
Amapolas alocadas
corren sin rumbo
tras el mago de
los sueños imposibles.
Rojo corazón latiendo
bajo la tierra,
listo para la gran explosión.
Color que anida en altos montes,
serpentea entre arroyos
y valles,
mientras las voces
se confunden con el viento
caluroso
del amor.
Pintura: Antonio Texto: Edurne.
domingo, 27 de abril de 2008
SIETE COLORES (IV)

VERDE
Vienen en grandes ejércitos,
vienen pisando las esperanzas
-verdes remansos
agonizantes de tanta
lucha amarga-.
Pero abanderados de lejanos
sueños traen calma
entre sus manos,
dicha en sus miradas.
Vienen en grandes ejércitos
los enemigos
de nuestra casa,
lanzando rayos de
desprecio y lluvias de
oscura y fría locura…
Nubes de pequeños átomos
irisados
acuden con paso presto
a nuestro llamado.
La batalla está servida
en el campo
de la desidia.
Verde que lucha
y más tarde
muere…
Pintura: Antonio Texto: Edurne
viernes, 25 de abril de 2008
SIETE COLORES (III)

Ciego de tanta luz
escribo sin ver las palabras
que traerán mi muerte.
Ciego por no ver
la vida en su color.
Ciego por cerrar los ojos
a la verdad eterna,
por saltar el muro
de la indiferencia.
Ciego.
Escribo con letras ciegas,
con manos muertas.
Manos que vienen
de ahogar tu sonrisa
entre la lluvia amarilla
pálida y serena
de esta mañana incierta…
PERSONAS / VIDAS
miércoles, 23 de abril de 2008
CON LAS BOTAS PUESTAS
lunes, 21 de abril de 2008
SIETE COLORES (II)

AZUL
Anudando los suspiros
de una luna trasnochada,
camina por el cielo obtuso
el peregrino de mi corazón
iluso…
Suspiros azules
que resuenan en el fondo
del agua de mansas miradas,
en el infinito
de una loca carrera
hacia el fin de los tiempos
inciertos…
¿Cuándo sobrevino
el frío que inundó
la noche con mi grito?
¿Cuándo desperté
bañada en azul platino
susurrando tu nombre
a las sombras?
Silencio.
Quieto y mudo
silencio
en la casa
de mi amado.
Azul el sueño
que rodea el abismo
de mi desamparo.
Pintura: Antonio Texto: Edurne
SIETE COLORES (I)

NARANJA
Hoy llegaron mirlos y golondrinas.
Anidaron bajo mi ventana,
se sentaron a escuchar
mi risa.
Hoy cociné con bailes
y cantos,
me chupé los dedos
de la alegría.
Hoy vestí de naranja
la mañana.
Lavé y planché
todas las penas,
las guardé en el fondo
de la alacena,
perdidas entre el polvo
y la tristeza…
Hoy soñé que el mundo despertaba,
que tus manos
me tocaban…
Pintura: Antonio Texto: Edurne
miércoles, 16 de abril de 2008
ORO Y MAR / ESPUMA Y SAL

Buscando entre la tierra y el mar,
me encontré con ninfas y coral.
Caminando entre nubes de cristal,
allá, con tu mirar.
Oro y mar,
espuma y sal.
Prendidas a mis sueños,
damas de mi despertar,
mil algas de verde soledad…
Orilla hacia el infinito,
con horizonte de amor
ya extinto, se extiende
frente a mi casa abandonada.
Libres de pesadas cadenas,
desnudos los pies de arena,
avanzan mis anhelos en pos
de una quimera perdida.
Huellas difusas,
Ecos de una risa…
Visto de azul y escarcha,
perfumo de océano enardecido
mi mirada, y…
camino, tan solo
lunes, 14 de abril de 2008
FUNDIDO EN NEGRO

Reír. Reír es la más pura y simple de las manifestaciones de su cobardía.
Ha decidido terminar con todo. Es ahora o nunca, pero ya no puede seguir arrastrando esa carga.
Se pasa los días en el letargo del olvido voluntario, y las noches queriendo reírse de su propia osadía. Protege su existencia y desprecia a los demás. Instalado en su mundo irreal lanza amenazas que nadie escucha. Camina altivo, el mentón prominente, marcando el rumbo. Pasos inciertos...
Al igual que sus pensamientos, es un ser negro. Y viste de negro, bebe en negro, fuma en negro, duerme y despierta en negro. Y coronado por negro bosque, maraña impenetrable que cobija la oscuridad de su negra rutina, nido de negros pájaros. Pájaros que revolotean sobre su cabeza, chillando sin parar.
Desde la altura vigila. Habla con sus fantasmas dormidos, y despierta la herida de su destino... Su edad, incierta, ¡puede que haya vivido ya tantas vidas...! Y la rutina. Rutina anclada en esos cincuenta metros que le separan de una madre triste y el banco frente al bar donde pasa todo el tiempo. Camina. Se sienta. Mira. Fuma las horas. Bebe los días... Tirita, camina. Vomita.
“¿Y por qué me miran? ¿Acaso no han visto nunca un escarabajo revolcándose en su propia mierda?
Allá... allá van esos dos, son los de siempre, los de todos los días. ¿Y qué? Sí, bonitos trajes, bonitos zapatos, italianos, seguro, corbatas de firma... ¿Y qué? Yo también tengo un traje, y una corbata. Será por eso por lo que hoy me miran más. Yo también puedo ser como ellos, yo también puedo tener una vida normal. ¡Qué saben de mí! Humo... si al final todo es humo, todo se desvanece como el humo de este cigarro.
¡Sí, creo que me voy a dejar las uñas largas! Luego mi madre dirá que...
Me encanta... me encanta ver cómo mi madre se enfada, se desespera y llora... ¡sí! Aunque... si lo pienso mejor, serían un impedimento para descorchar las botellas.
¡Y esas malditas pastillas! Después de aquel ataque de ansiedad ya no las tomo... ¡Si supieran lo que hago con ellas!
¿Qué hora es? Las once, aún son las once... ¡Qué larga es la vida!
Me miran. Yo también les miro. Y no saben nada. No saben que un día me buscarán, me buscarán para escupirme su desprecio, pero... ¡no me van a encontrar! Y entonces se arrepentirán de mirarme como me miran, así, con asco, con sorna, con lástima. Y yo seré el que ría el último, más fuerte y más alto... ¡Mi risa se oirá hasta en el último rincón! Ya, ya verán...
Tendré que beber algo para animar el circo de esta noche, para inspirarme, para pensar... y para que no vuelvan los guardianes de mis mazmorras. A ésos tendré que desterrarlos, no puedo vivir con ellos pegados a mis talones...
A ver, vamos a ver... ya no me queda dinero, no he calculado bien... Necesito beber, necesito pensar. Pensar cómo escapar de esta cárcel.
Miro. Izquierda, derecha... ¿Sabrán estos imbéciles cuál es la izquierda y cuál la derecha? Creo que no. Lo miran desde otro punto, no están en mi punto, el preciso. ¡Y qué sabrán de mí, de mis puntos, de mis derechas y de mis izquierdas...!
Y tú... ¿Tú qué miras gorda con cara de rana? Croac, croac... ¿No veis cómo me río, no escucháis mi risa? Están todos sordos, les escupo mi risa y no la escuchan...
¿Y estas manos? Parecen las mías, sí, pero son descomunales... Mira, se están alargando... ¡hasta el infinito! Nada, que no puedo alcanzar la Luna.
Un plan, necesito elaborar un plan. Un plan sencillo pero increíble. Un plan para poder llegar hasta allí, hasta la Luna. Escapar, escapar... Y ya verán, entonces verán de lo que soy capaz. Beber, necesito beber, tengo que pensar.”
Ha decidido terminar con todo. Es ahora o nunca, pero ya no puede seguir arrastrando esa carga.
Y tan solo es capaz de continuar rumiando las soledades de las horas vacías. De seguir bebiendo el tiempo perdido y respirar el aire contaminado, negro, de la oscuridad incierta, de navegar entre las turbias aguas de sus dominios más recónditos...
Como Sísifo, acarrea un día y otro la misma carga, la misma roca dura y pesada.
Mira a los demás, los mira desde la indiferencia de su mundo artificial y... ríe.
Reír. Reír es la más pura y simple de las manifestaciones de su cobardía.
Dibujo: Aitor Texto: Edurne
viernes, 11 de abril de 2008
RECLAMACIONES

A quien corresponda: