
Mis bibliotecas (tengo mis libros repartidos en dos casas) aumentan todos los meses en varios ejemplares, no lo puedo remediar. A veces entro a darme una vuelta por una librería, sin intención, lo juro, pero… siempre pico, siempre caigo en la trampa. Y otras, en las que sí llevo la intención, no crean que salgo de la tienda con el ejemplar que iba buscando, no, eso en mí es totalmente imposible.
El otro día estaba yo esperando a mi compa Noemí, cuando caí en la cuenta de que habíamos quedado en la puerta de una librería (debió ser mi subconsciente). Como llovía y hacía frío, entré a ojear un poco el panorama expuesto… Al cabo de un rato me di cuenta de lo sucedido, y tras pasar por caja, salí lo más rápido que pude de allí pues ya llevaba cuatro libros en mi regazo. ¿Lo ven? Soy una “pecadora” reincidente, no tengo remedio, no hay penitencia válida para mis pecados literarios… Nos resignaremos.
Así que de los ocho libros que hoy les presento, he de anunciarles que tan sólo tengo tres empezados y ninguno concluido. Tal vez ustedes hayan leído alguno de ellos…
¡Ahí vamos!
“TRAVESURAS DE LA NIÑA MALA” del reciente Nobel Vargas Llosa. He de confesarles una cosa: solamente he leído un libro de Vargas Llosa, “La tía Julia y el escribidor”, y de eso hace ya treinta años. Pero el otro día, entre el bombardeo al que nos están sometiendo con las reimpresiones de su obra y la última de sus novelas publicadas, y que me dije que bueno, que pelillos a la mar, que dejáramos los prejuicios de otro tipo aparte... pues eso, que me decidí por éste. Lo que he leído en la contraportada parece atractivo, así que estoy segura de que disfrutaré de su lectura. Con “La tía Julia y el escribidor” recuerdo que me lo pasé muy bien, me gustó muchísimo, y si alguien tuviera que iniciarse en el universo del amigo Mario, sin lugar a dudas le recomendaría este libro para hacer boca.
“ALGO QUE BRILLA COMO EL MAR” de la japonesa Hiromi Kawakami. Recuerden que en otra entrega literaria les presenté el libro por el que llegué a su literatura: “El cielo es azul, la tierra blanca”, y que me encantó, por lo que estoy casi segura de que éste también.
La literatura japonesa tiene ese algo de minimalismo, de… no sé, especial, y si una vez que te has introducido en ella, te sigue “llamando”, esta autora y esta obra, puede ser una buena opción.
“SUSANNA” de Gertrud Kolmar. Transcribo literalmente de la contraportada:
“Susanna es la última novela de Gertrud Kolmar. Fue escrita en Berlín durante el invierno de 1939, siempre por las noches, únicos momentos de tranquilidad en el apartamento colectivo para judíos que se le asigna a la escritora como residencia obligada.”
Y hasta ahí puedo leer. La novela es corta, 103 páginas, incluyendo las notas bibliográficas. Supongo que si el tema engancha, como así lo creo, será de lectura amena.
“LA ALARGADA SOMBRA DEL AMOR” del francés Mathias Malzieu, cantante de la banda “Dyonisos”, además de escritor.
Lo único que sé de esta obra es lo que he leído en la contraportada: “Mathias, un joven treintañero, acaba de perder a su madre. El periodo de duelo se cierne sobre él. Mientras espera el parking del hospital a su padre y su hermana, ocurre un hecho insólito. Un gigante se le aparece y le anuncia …"
Por lo que he leído, al autor también se le murió la madre, así que, posiblemente tenga algo que ver con su propia experiencia personal.
El libro tiene el aspecto de una película de Tim Burton, con un toque “gótico”. Veremos qué tal nos va con su lectura.
“DEJARSE LLOVER” de Paula Farias. Para mí, autora desconocida. Les cuento una anécdota acerca del este libro: estaba en un supermercado de una gran superficie en Madrid, cuando, entre ese montón de ofertas que suelen poner así, como en montañas, vendían libros a 1€. Me pareció curiosa la oferta, claro que, libros a 1€… efectivamente, no eran libros de los que yo compraría, ya me entienden, pero, de pronto, del fondo del cajón, surgió éste. Lo rescaté de entre toda esa maraña de libros con dudosa calidad literaria, lo acaricié, lo abrí, lo miré y remiré, leí la solapa: Paula Farias, médico de Médicos sin Fronteras, Coordinadora de Emergencias de la ONG y con experiencia en varios lugares de nuestro maltratado planeta. No sé, ni lo pensé, lo metí al carrito de la compra y seguí… ya les digo, no era mi intención comprarlo.
“BARILOCHE” del argentino nacionalizado español Andrés Neuman. Este libro lo presentamos el pasado miércoles en nuestra tertulia mensual. Yo no lo he leído, sólo lo he empezado, y es que, es demasiado triste, y bueno, en la situación en la que yo me encontraba, primero, ni tiempo para leer, y segundo, menos cosas tristes. Ustedes me comprenden, ¿verdad?
Seguro que con esta historia voy a poder profundizar en mi conocimiento del lenguaje porteño, y que tan bien me vendrá para seguir con mi historia de Norma Maldonado Goyeneche.
Una curiosidad acerca de esta novela: fue escrita cuando su autor contaba tan sólo con 22 añitos, y es un despliegue de técnicas y estilos varios. Me da un poquito de miedo…
“TODOS MIS CUENTOS” de la simpar Ana María Matute. Adoro a la Matute, es como una niña grande. Su prosa me parece limpia, asequible, fácil de sumergirse en ella…
Este libro es una edición como de antes, con separatoria de tirita, de esas que manejas a tu antojo, ahora la pongo aquí, ahora allí… Cuentos “matutianos”. Seguro que los voy a disfrutar como una niña.
“LA OVEJA NEGRA y demás fábulas” del maestro Monterroso, Augusto Monterroso. También les he presentado en alguna otra ocasión un libro de cuentos, microcuentos de este gran escritor nicaragüense.
Es un asunto que tengo pendiente: los “micros”. Me parece tan difícil contar una historia entera en tan poco espacio, que no puedo por menos que aplaudir a quienes sí son capaces, y aún más, son maestros en ello, como don Augusto.
Para terminar, y como broche de oro, les voy a poner una de estas fábulas de Monterroso:
MONÓLOGO DEL BIEN
“Las cosas no son tan simples”, pensaba aquella tarde el Bien, “como creen algunos niños y la mayoría de los adultos”.
“Todos saben que en ciertas ocasiones yo me oculto detrás del Mal, como cuando te enfermas y no puedes tomar un avión y el avión se cae y no se salva ni Dios; y que a veces, por lo contrario, el Mal se esconde detrás de mí, como aquel día en que el hipócrita de Abel se hizo matar por su hermano Caín para que éste quedara mal con todo el mundo y no pudiera reponerse jamás”.
“Las cosas no son tan simples”.
A lo dicho: que ustedes disfruten de la lectura, si es que se animan con alguna de mis sugerencias, o con cualquier otra que se traigan entre manos…
Foto y crítica: Edurne Fábula: Augusto Monterroso