jueves, 22 de mayo de 2008

UNICORNIO


Un unicornio solitario
se pregunta por su soledad…
Un unicornio blanco,
como la luz de tus ojos
al mirar mi eternidad…
Danzantes de mirada al viento
y vertiginoso baile.
Danzantes que claman
su grito sin ser oídos…
En las orillas de playas cercanas,
se acomodan las palabras
como gotas de espuma
que mojan la suave piel
de mi alma…
En las orillas de tu ausencia
está,
dormida,
la mía.

Imagen: Internet Texto: Edurne

lunes, 19 de mayo de 2008

GIGANTES


Una va caminando. Caminando por el sendero de la vida, por el caminito que le ha tocado en suerte... ¡o en desgracia!
Como decía: una va caminando. Y de pronto, zas, va y se topa con un gigante como el de la foto. Éste, ni se inmuta. Está ahí, impertérito, hierático, imponente, apabullante, amenazante... ahí, en mitad de tu camino, justo por donde tú tienes que pasar.
Miras el mapa, sí, no hay otra vía alternativa, así que te toca jugártela con el "tipo". La brújula marca el norte y pasa por ahí... ¡es lo que hay!
Nadie ni nada de qué echar mano, tú y tu ingenio, tus recursos, tu valor y tu miedo...
Ni qué decir que la vida es como es, unas veces maravillosa y otras, una puñetera.
Y es entonces, cuando te enseña la cara menos amable, la del "gigante", cuando te las tienes que apañar y plantarle cara tú también.
Se me ocurren miles de situaciones con "gigante" incluído, miles... ¡casi casi como que todas las situaciones son así!
Cuando estamos perdidos... perdidos en el más amplio sentido de la palabra. Perdidos en el maremagnum de los sentimientos, del caos, del mar de las dudas (lugar común), del desamor, de la falta de trabajo, de la enfermedad, de la soledad...
Cuando estamos así, cuando nos sentimos solos en el mundo (¡qué trágica, por Dios!)... entonces estos gigantes se nos aparecen más gigantes de lo que son en realidad.
Podemos quedarnos ahí, parados frente a ellos y no movernos, dejar que nos "coman".
Podemos sacar la honda y la piedra como David y derrotar a Goliat con nuestras armas, las de la calma, el ingenio, las ganas de superar el obstáculo...
Podemos hacer acopio de fuerzas y lanzarnos cual kamikaze y ¡hala, a por todas!
Podemos aceptar una mano amiga y compartir nuestro miedo.
Podemos...
Seguro que siempre podemos, seguro.
Y claro, este gigante no será el único que aparezca desafiante en nuestro camino... ¡Atentos, atentas... ni se me despisten!

Foto: Aitor

domingo, 11 de mayo de 2008

NIKO Y LA GUITARRA MÁGICA



Este cuentito lo acabo de inventar ahora mismo. Se lo dedico a mi potxola de sobrina, a Sara, que hoy ha hecho la Comunión. Ayer me regaló este dibujo y hoy le regalo yo este cuento. Y mogollón de besos.

Aquella noche no pudo dormir, estaba demasiado nervioso para poder hacerlo.
Niko había cumplido ocho años y ya se sentía un niño mayor.
Además era un niño especial, él había nacido la noche de Reyes, así que… no había duda, él era un niño especial, al menos eso es lo que él creía, lo que siempre le habían dicho.

Había limpiado sus zapatos por lo menos tres veces, había dejado la comida y la bebida para los tres Magos de Oriente y sus camellos; había sido bueno, más que bueno, buenísimo. Se había comido toda la sopa de la cena, y eso que no le gustaba nada de nada… Había aguantado las bromas de su hermana Piluca, que se creía mayorcísima, con eso de que tenía doce años... por Dios, ¡qué sabría ella de ser mayor!

Y allí estaba él, con los ojos cerrados, con los puños cerrados, imaginando que los Reyes Magos subían por una escalera interminable y que… ¡caramba, así no iban a llegar nunca! Tendría que haber dejado abierta la ventana de la sala, pero ahora ya no podía levantarse, no quedaba más remedio que aguantar.

Le parecía oír ruidos por todas partes, era un auténtico suplicio, ¡y él sin poder levantarse y mirar! Pero al final parece que se quedó algo traspuesto. Lo malo, los sueños. Bueno, más que sueños eran auténticas pesadillas, y en una de ellas se despertó bañado en sudor y llorando. Aun así no se atrevió a abrir los ojos, por si las moscas, no fueran a pillarle y se quedara sin sus regalos, sin la magia….

De pronto oyó las campanadas de las ocho en el reloj de la vecina que sonaba a cada hora y hacía retumbar toda la casa.
Ahí sí que ya no aguantó más. Salió disparado de la cama, pero antes de salir de su habitación se encontró con un obstáculo que no le dejaba abrir la puerta.
Era una funda casi tan grande como él. La abrió y... ¡hey, una guitarra! Pero él no había pedido una guitarra, además no sabía tocarla.

Se quedó un poco asustado, también pensativo porque no entendía muy bien cómo era que una guitarra que él no había pedido aparecía allí, en su habitación, y no en la sala junto a los demás regalos como era la costumbre.
Estos Reyes Magos se habrían despistado, ¡seguro que no tenían un GPS!

Dentro de la funda y entre las cuerdas de la magnífica guitarra, porque hay que decir que era una guitarra preciosa, bonita donde las haya, brillante, nuevecita… había un sobre donde se podía leer: “¡Ábreme!”.
Sacó una notita del sobre y mientras la leía, su cara de admiración dejó paso a una gran carcajada. Sacó la guitarra con sumo cuidado, se sentó en el borde de la cama. Le colgaban los pies y la guitarra le quedaba un poco grande, pero en cuanto puso sus manos sobre ella y acarició sus cuerdas… ¡se hizo la magia!

Doremifasolasidoooooo dododododooooooo… Las notas salían solas, como una cascada de agua deseando saltar y brincar. Al principio Niko se asustó, no podía controlar toda esa música, pero enseguida se dio cuenta de que con sus manos, y según rasgara las cuerdas, la melodía era una u otra. Sonrió y se olvidó de todo lo demás.

Al oír la maravillosa música que salía de su habitación, los padres y la hermana de Niko se asomaron con un poquito de miedo la verdad, ellos tampoco comprendían nada.
Niko les dijo que entraran, que no se asustaran, y les deleitó con un repertorio de canciones de lo más variado. Todos estaban encantados, de lo más contentos.

Y desde aquel día sí que Niko fue un niño especial: ¡el niño de la guitarra mágica!

Dibujo: Sara Texto: Edurne

viernes, 9 de mayo de 2008

ROJO BURDEOS


El regio tapiz que amortiguaba los pasos de todo aquel que entraba en la estancia, quedó teñido con el rojo de la sangre que manaba de la herida abierta, justo en el centro de su inmaculado pecho. Su blanca carne apareció ante los ojos del verdugo como un rubí rutilante y tembloroso…

Nunca hubieran imaginado que ése pudiera ser el fin. Sir Anthony, aún excitado como un caballo tras una larga carrera, sostenía en su mano derecha la daga con la que acababa de herir mortalmente a su joven esposa. Y Lady Catherine sujetaba con su pequeña mano esa vida que se le escapaba mientras su mirada interrogante no se apartaba de la de su marido.

El fuego chisporroteaba en la chimenea haciendo que la escena fuera más fuerte y violenta si cabe. Una copa en el suelo, a los pies de la dama, y el rojo vino derramado, confirmaban que la muerte no estaba esperando para llevarla esa noche. Las botas de Sir Anthony estaban sucias y el suelo había quedado manchado con un polvillo de arcilla que parecía indicar un camino extraviado.

Como todos los días al atardecer y antes del crepúsculo, cuando el sol iniciaba su retirada, Lady Catherine esperaba a su marido. Éste se demoraba después de la cena un buen rato en dar las órdenes pertinentes para el buen funcionamiento de la casa y la hacienda; en poner al día los acontecimientos de la jornada; en darse una vuelta por las caballerizas… O en departir amigablemente con algún invitado que hubiera honrado su casa aquel día.

Su esposa solía esperarlo en la amplia estancia de la torre, donde tenía la habitación conyugal. Lo esperaba leyendo junto a la chimenea y con dos copas del vino más rojo de sus viñedos… Leía, y como el atardecer en aquella época del año ya empezaba a ser frío, se cubría con una fina bata de terciopelo carmesí. El sol había caído hacía poco y en el cielo quedaba, como un rescoldo, el luminoso testimonio de su reinado. Recortados en el horizonte podían verse los extensos viñedos que daban fama a sus vinos, los mejores y más afamados de la región.

La joven Lady Catherine era la única hija de un lord venido a menos a causa de su magnanimidad, y ella había heredado el corazón de su progenitor. Huérfana desde los cinco años, se crió con su padre y el viejo tío Thomas. Su belleza, según iba creciendo, era comentario obligado en todas partes. Sir Anthony quedó prendado de ella un año antes, cuando coincidieron en la fiesta de la vendimia. Desde entonces sus corazones se buscaron hasta que Lord Brahanm accedió a entregar su hija en matrimonio.
Nada enturbiaba la paz, la armonía de la casa, era un matrimonio perfecto, se adoraban y todo el mundo los quería.

Sir Anthony volvió a mirar su daga ensangrentada, teñida del rojo de ese corazón amado. Sus ojos, enloquecidos por el dolor del crimen cometido, paseaban de una a otra esquina de la pieza: del tapiz profanado, del crepitar del fuego, al cobrizo tono de la noche. Del débil aliento de su esposa a su blanca mano luchando por retenerlo…

Había cabalgado durante largo rato después de la cena. Había cabalgado para borrar de su mente las palabras oídas furtivamente, al azar, por casualidad… En su rutina diaria de pasar por las caballerizas escuchó cómo dos mozos hablaban mientras cepillaban unas yeguas. Alguien nombró a su esposa, alguien nombró al Marqués de Saint- Lázare…

No sabe qué ocurrió, no sabe por qué ese nombre entró en su cabeza, en su corazón, como un puñal, como un veneno. Ensilló su caballo y salió al galope. Se adentró en los viñedos destrozando las verdes y doradas uvas… Bramando por dentro. La furia salía como rayos hirientes por sus ojos, y el púrpura de su capa se confundía con el de su dolor. Dio la vuelta y sin pensarlo, irrumpió en la habitación, en el sagrado oráculo de sus noches, con la daga desenvainada. No vio, no sintió, sólo ejecutó las órdenes de su corazón desbocado, descargó la cólera de sus entrañas…

Se derrumbó, cayó junto al cuerpo inerte de su amada. Lloró. Y todo se volvió rojo.

Pintura: Lourdes, mi Blondigemela Texto: Edurne


ROSA, ROSAE



Díme, ¡oh, pequeña rosa,
tú, entre las flores
la más hermosa!
Díme, ¿ por qué amaneciste
hoy tan primorosa?

Amor me llama,
me viste y,
con sumo fervor me ama.
Amor enciende mi alma,
me besa y,
con su calor me calma.


Foto: Antonio Texto: Edurne

jueves, 8 de mayo de 2008

SIETE COLORES (VII)


BLANCO

Preguntan tus manos
elevadas hacia mi cielo:
¿Cuándo lloran
las nubes?
Y yo respondo:
Cuando los lienzos de
nuestros sueños
duermen perdidos
en un rincón de la memoria
.

Preguntan mis ojos
mirando hacia tu cielo:
¿Cuándo se olvida
el dolor del miedo?
Y tú respondes:
Cuando tu negro
y mi blanco
desaparecen en un beso
.
Foto, montaje, manipulación y texto: Edurne

martes, 6 de mayo de 2008

INDEFENSOS



No sé si es oportunismo o no, pero sí sé que es rabia e impotencia.
De nuevo los menos favorecidos, los más indefensos son los protagonistas.
Dicen que más de 15000 muertos y miles de desaparecidos.
La tragedia en la antigua Birmania cobra magnitudes dantescas.
Mejor que mis palabras les dejo con las de uno de mis ex alumnos más queridos, Zigor Aldama, periodista, viajero, fotógrafo y escritor. Es corresponsal y especialista en temas de Asia, vive a caballo entre Sanghai y Bilbao.
Les dejo con su reportaje de hoy en el periódico El País, si quieren seguir leyendo, vayan al País digital, también en su espacio en la web.
Tiempo para reflexionar.
06 mayo
Tifón en Myanmar (Publicado en El País 6-5-2008)
Catástrofe en Asia
Un viento de muerte devasta Myanmar
El tifón Nargis causa a su paso más de 10.000 fallecidos y 3.000 desaparecidos - Los campos de arroz están destrozados, lo que agudizará la carestía de alimentos
ZIGOR ALDAMA - Shanghai - 06/05/2008

Tal y como le habían dicho, cerró las puertas, aseguró ventanas, retiró los objetos que podían desprenderse fácilmente de la fachada y tapó con tablones los puntos por los que podía colarse el agua en la casa, un edificio de dos plantas de cemento desnudo en el que viven tres familias. No fue suficiente. El sábado, el Nargis devastó su hogar, y Zaw Mot todavía busca a su tía, que regresaba del campo, entre la devastación que ha dejado el tifón. Es la cuarta desaparecida sólo en su edificio. "La policía nos avisó de vientos fuertes y, sobre todo, de inundaciones, pero no nos prepararon para esto. Está todo destrozado, y hay muchos cadáveres. No llega la ayuda, no hay electricidad, y los teléfonos fijos no funcionan; sólo los móviles, de vez en cuando. No tenemos posibilidad de contactar con nadie, de saber si están vivos o muertos", se lamentaba anoche, en una laboriosa conversación telefónica con este periódico, el traductor de inglés de la localidad de Dedaye, en el delta del Irrawaddy, a unos 30 kilómetros al sur de Yangon, la ciudad más poblada del país.
Según los últimos datos oficiales, Nargis ha dejado a su paso por el sur de Myanmar (ex Birmania) más de 10.000 muertos y 3.000 desaparecidos, y al menos 100.000 hogares destruidos, en la peor tragedia natural desde el tsunami que arrasó una decena de países en 2004. Ayer por la tarde se reabrió el aeropuerto de Yangon, que también ha quedado gravemente afectado por los vientos de más de 190 kilómetros por hora, y la ONU preparaba ya desde Bangkok la operación de ayuda humanitaria.
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Fotos: Reuters Reportaje: Zigor Aldama para El País

lunes, 5 de mayo de 2008

DESDE MADRID CON AMOR (Crónicas del Foro VII)


Otra disculpa cultural.
Ahora toca Egipto, el Egipto griego y el esplendor de Alejandría. ¿Quién no ha oído hablar del Faro de Alejandría, de la famosa Biblioteca de Alejandría...?
¡Y quién no ha oído hablar de Alejandro Magno!
En esta basta exposición se muestran tesoros del Egipto sumergido, de ese Egipto del Mediterráneo, de la zona de influencia de griegos, romanos, bizantinos, otomanos y árabes... Todo una amalgama de razas y culturas.
Sabido es que el Gran Alejandro fundó Alejandría, la cual se convirtió en la ciudad por excelencia de la Antigüedad.
Pero con el paso del tiempo, esa ciudad quedó convertida en mera provincia romana. El declive fue notorio a todos los niveles, y hasta parte de ella quedó sumergida bajo las aguas.
Esto es lo que ahora se muestra en esta exposición.
Alejandro, a su muerte dividió su extenso Imperio entre sus generales, y Egipto le tocó en suerte a Ptolomeo, dando lugar así a la dinastía Ptolemaica o Lágida, que se prolongó en el gobierno y dominio de Egipto a lo largo de tres siglos. A esta dinastía perteneció la famosa Cleopatra, séptima de las reinas con el mismo nombre. La historia de Cleo daría para muchas más historias...
Canopo, Heraclio y el gran Portus Magnus de Alejandría quedaron bajo las aguas, dejando ocultos sus tesoros, sus anhelos, sus rivalidades y sus historia... Ahora salen a la luz, y de verdad, créanme si les digo que merece la pena.
La única pega: el precio. La entrada cuesta once euros, el folleto, tres y la audioguía, cinco. Si echamos cuentas... un poco caro.
Hasta septiembre en Madrid.
Foto: Folleto informativo de la exposición

sábado, 3 de mayo de 2008

DESDE MADRID CON AMOR (Crónicas del Foro VI)


Dicen que los ojos de dentro son los que ven y expresan la realidad que nos rodea...
Bueno, no sé si lo dicen o lo digo yo.
El caso es que Amedeo Modigliani es la disculpa para esta pequeña crónica pictórica.
Madrid, Museo Thyssen y Casa de las Alhajas de Caja Madrid.
Modigliani, claro representante de la bohemia francesa de principio del siglo pasado. Italiano de origen judío. Vida muy intensa, alocada, turbulenta. Vivió y murió intensamente y demasiado joven. Recomiendo leer su biografía (disponible en Internet a tan solo un clic de nuestro ratón).
Si un@ se fija en su pintura, se dará perfecta cuenta de la evolución en el proceso creativo. Las influencias y su toma de consciencia de su propia expresión.
África. Grande fue la influencia del arte de este continente en la obra de Modigliani, y si no, fíjense ustedes en las figuras estilizadas de las esculturas, las pinturas y máscaras africanas...
El amigo Amedeo también fue escultor, faceta ésta menos conocida, pero tan caracterísitica como su pintura. Dejó la escultura y volvió a los pinceles por culpa de un pequeño accidente acaecido mientras esculpía.
De Modigliani, lo que más conocemos son sus retratos y sus desnudos (preciosos y delicados, sinuosos y sensuales...). Un gran maestro en la búsqueda del equilibrio entre las formas, el volúmen y el color.
En fin, que he llegado a tiempo, y que si alguno de ustedes tiene la oportunidad de estar, de pasar por Madrid, que no se lo pierda.
Y ya me dirán.

Foto: Antonio

viernes, 2 de mayo de 2008

SIETE COLORES (VI)


NEGRO


Hay una palabra:
Dolor.
Hay un dolor:
Adiós.
Hay un adiós:
Amor.

Oculto bajo negro manto
late el sol
doliente,
ausente…

Oculto de tu mirada.
Oculto por haber pecado
-dejó libre tu ausencia-.
Oculto porque sumió mi vida
en oscura certeza.

Dibujo: Aitor Texto: Edurne

miércoles, 30 de abril de 2008

DESDE MADRID CON AMOR (Crónicas del Foro V)


Cuatro meses son muchos, demasiados, pero ya estoy aquí de nuevo.
He venido hasta el centro para recoger mis mimos "in situ".
Prescripción facultativa.
Sí, desde Navidad que no había vuelto por aquí, y los culpables han sido los estados etéreos y volátiles que me gasto en los últimos tiempos.
Respiro. Respiro este aire de la Meseta y me tranquilizo.
Tengo unos cuantos días por delante, aunque el martes estaré otra vez en el Botxo.
Hace fresco, aunque el sol está entre nubecillas juguetonas. No importa, tengo tiempo de sacarle los colores a este Lorenzo remilgón... (¡otra vez con los colores a cuestas!).
Mayo, comienza mayo y el día 2 será la fiesta, la gran fiesta de este Madrid cosmopolita. Doscientos años de aquel otro dos de mayo de 1808. Número redondo, aniversario por todo lo alto. Inevitable acordarse de Goya y sus "Fusilamientos".
Pues nada, que un saludito a todo el mundo desde aquí, desde mi otra casa.
Y que ustedes lo disfruten, el puente, ¡quien lo tenga...!
Foto: Antonio

martes, 29 de abril de 2008

SIETE COLORES (V)


ROJO

Amapolas hambrientas
caminan en pos de
una vieja utopía:
convertir el mundo
en roja armonía.

Sueñan con
escupir rojo,
vomitar rojo,
sembrar rojo y
morir después…

Amapolas alocadas
corren sin rumbo
tras el mago de
los sueños imposibles.

Rojo corazón latiendo
bajo la tierra,
listo para la gran explosión.

Color que anida en altos montes,
serpentea entre arroyos
y valles,
mientras las voces
se confunden con el viento
caluroso
del amor.


Pintura: Antonio Texto: Edurne.

domingo, 27 de abril de 2008

SIETE COLORES (IV)


VERDE


Vienen en grandes ejércitos,
vienen pisando las esperanzas
-verdes remansos
agonizantes de tanta
lucha amarga-.

Pero abanderados de lejanos
sueños traen calma
entre sus manos,
dicha en sus miradas.

Vienen en grandes ejércitos
los enemigos
de nuestra casa,
lanzando rayos de
desprecio y lluvias de
oscura y fría locura…

Nubes de pequeños átomos
irisados
acuden con paso presto
a nuestro llamado.

La batalla está servida
en el campo
de la desidia.


Verde que lucha
y más tarde
muere…

Pintura: Antonio Texto: Edurne




viernes, 25 de abril de 2008

SIETE COLORES (III)


AMARILLO


Ciego de tanta luz
escribo sin ver las palabras
que traerán mi muerte.
Ciego por no ver
la vida en su color.
Ciego por cerrar los ojos
a la verdad eterna,
por saltar el muro
de la indiferencia.
Ciego.
Escribo con letras ciegas,
con manos muertas.
Manos que vienen
de ahogar tu sonrisa
entre la lluvia amarilla
pálida y serena
de esta mañana incierta…
Pintura: Antonio Texto: Edurne

PERSONAS / VIDAS


Esta mañana caminaba yo por la calle, pasando calor, preocupada por mi pequeño retroceso en mi proceso vertiginoso.
Venía de solucionar unos asuntos referentes a mi baja, y trataba de calmar esa angustia que llevaba en la boca del estómago, ésa que se te instaura cuando una ve que va mejorando aunque sea de a poquitos y una noche vuelven las cosas atrás...
Semáforos.
Y en uno de estos semáforos de nuestras ciudades, todos iguales, a veces, se dan situaciones como la que me ha acontecido esta mañana.
Una se para, muy prudente, mirando al hombrecito rojo por ver cuándo se pone verde... y como tarda y tarda, pues una se entretiene en mirar a ese ejército de desconocidos que están frente a ti.
Personas.
Personas como tú, como ustedes, con las mismas características: altos, bajos, flaquitos, rellenitos, rubios, morenos, con cara de malas pulgas, con gafas, con cara sonriente, inquietos, torpes, niños, abueletes...
De todo.
Y en esos pensamientos simples me andaba yo cuando de pronto me dio por pensar en sus vidas, en sus problemas, en si alguien de todas aquellas personas que tenía frente a mí, alguna estaría enferma, alguna estaría sufriendo por algo, por una pérdida, por la falta de trabajo, de casa, por una enfermedad, un malentendido...
Me preguntaba si alguna de esas personas se sentiría mareada como yo. Y entonces me pareció una nimiedad lo de mis mareos y las inseguridades que me crean en estos momentos. Sé que lo mío pasará, que voy mejorando, pero hay veces, como ahora, en que he retrocedido un par de pasos, pues que estoy más sensible, muuucho más sensible.
Y me dio por hacer una historia de cada uno, de cada una de las personas que estaban ahí, frente a mí, esperando pacientemente a que el hombrecillo se pusiera verde. Verde para poder pasar, arrancar, volver a empezar, dejar atrás lo malo, para tener otra oportunidad...
¿Cuántos estarían esperando esa nueva oportunidad de la vida?
Foto: Antonio

miércoles, 23 de abril de 2008

CON LAS BOTAS PUESTAS


Aquí mis Katiuskas, aquí unos amigos...
Bonitas katiuskas, plastificadas, agalesadas, tipi-tapa, tipi-tapa... o mejor dicho: plisti-plasta, plisti-plasta...
¿Ustedes saben hasta dónde estoy de ellas?
Sí, adivinaron, ¡hasta el mismísimo moño!
En septiembre, cuando las compré, me fuí a casa tan contenta, pensando en que ya no me calaría los piececillos con las txaparradas repentinas y pertinentes, con los "txurraskos" insistentes, y que total, no iba a ser para tanto...
¿Para tanto? ¡Noooo, ha sido para más que tanto y cuanto!
Sales de casa con ellas, porque claro, una mira y ve, una piensa, deduce y decide... y una carga con las botitas todo el santo día, cuando ya brilla el sol en las alturas y tus pinrelillos están ahogaditos los pobres, sufridores donde los haya...
Hoy amaneció lloviendo, y ahora, los claros avanzan por la pradera celeste, es decir, que se cerró el grifo.
Pero en fin, que las katiuskas, las pobres también pasan lo suyo, que llevan una temporadita casi sin descanso, trabajando a destajo, y bueno, pues que se me ha ocurrido hacerles este pequeño homenaje, porque... se lo merecen, ¿o no?
Que no sólo va a ser el Día del Libro y la Rosa...
Foto: Edurne

lunes, 21 de abril de 2008

SIETE COLORES (II)


AZUL


Anudando los suspiros
de una luna trasnochada,
camina por el cielo obtuso
el peregrino de mi corazón
iluso…

Suspiros azules
que resuenan en el fondo
del agua de mansas miradas,
en el infinito
de una loca carrera
hacia el fin de los tiempos
inciertos…

¿Cuándo sobrevino
el frío que inundó
la noche con mi grito?
¿Cuándo desperté
bañada en azul platino
susurrando tu nombre
a las sombras?

Silencio.
Quieto y mudo
silencio
en la casa
de mi amado.

Azul el sueño
que rodea el abismo
de mi desamparo.

Pintura: Antonio Texto: Edurne

SIETE COLORES (I)


NARANJA


Hoy llegaron mirlos y golondrinas.
Anidaron bajo mi ventana,
se sentaron a escuchar
mi risa.

Hoy cociné con bailes
y cantos,
me chupé los dedos
de la alegría.

Hoy vestí de naranja
la mañana.
Lavé y planché
todas las penas,
las guardé en el fondo
de la alacena,
perdidas entre el polvo
y la tristeza…

Hoy soñé que el mundo despertaba,
que tus manos
me tocaban…

Pintura: Antonio Texto: Edurne



miércoles, 16 de abril de 2008

ORO Y MAR / ESPUMA Y SAL



Buscando entre la tierra y el mar,
me encontré con ninfas y coral.
Caminando entre nubes de cristal,
allá, con tu mirar.
Oro y mar,
espuma y sal.
Prendidas a mis sueños,
damas de mi despertar,
mil algas de verde soledad…
Orilla hacia el infinito,
con horizonte de amor
ya extinto, se extiende
frente a mi casa abandonada.
Libres de pesadas cadenas,
desnudos los pies de arena,
avanzan mis anhelos en pos
de una quimera perdida.
Huellas difusas,
Ecos de una risa…
Visto de azul y escarcha,
perfumo de océano enardecido
mi mirada, y…
camino, tan solo

camino...


Foto: Aitor Manipulación y Texto: Edurne

lunes, 14 de abril de 2008

FUNDIDO EN NEGRO




Reír. Reír es la más pura y simple de las manifestaciones de su cobardía.
Ha decidido terminar con todo. Es ahora o nunca, pero ya no puede seguir arrastrando esa carga.


Se pasa los días en el letargo del olvido voluntario, y las noches queriendo reírse de su propia osadía. Protege su existencia y desprecia a los demás. Instalado en su mundo irreal lanza amenazas que nadie escucha. Camina altivo, el mentón prominente, marcando el rumbo. Pasos inciertos...


Al igual que sus pensamientos, es un ser negro. Y viste de negro, bebe en negro, fuma en negro, duerme y despierta en negro. Y coronado por negro bosque, maraña impenetrable que cobija la oscuridad de su negra rutina, nido de negros pájaros. Pájaros que revolotean sobre su cabeza, chillando sin parar.


Desde la altura vigila. Habla con sus fantasmas dormidos, y despierta la herida de su destino... Su edad, incierta, ¡puede que haya vivido ya tantas vidas...! Y la rutina. Rutina anclada en esos cincuenta metros que le separan de una madre triste y el banco frente al bar donde pasa todo el tiempo. Camina. Se sienta. Mira. Fuma las horas. Bebe los días... Tirita, camina. Vomita.


“¿Y por qué me miran? ¿Acaso no han visto nunca un escarabajo revolcándose en su propia mierda?
Allá... allá van esos dos, son los de siempre, los de todos los días. ¿Y qué? Sí, bonitos trajes, bonitos zapatos, italianos, seguro, corbatas de firma... ¿Y qué? Yo también tengo un traje, y una corbata. Será por eso por lo que hoy me miran más. Yo también puedo ser como ellos, yo también puedo tener una vida normal. ¡Qué saben de mí! Humo... si al final todo es humo, todo se desvanece como el humo de este cigarro.

¡Sí, creo que me voy a dejar las uñas largas! Luego mi madre dirá que...
Me encanta... me encanta ver cómo mi madre se enfada, se desespera y llora... ¡sí! Aunque... si lo pienso mejor, serían un impedimento para descorchar las botellas.
¡Y esas malditas pastillas! Después de aquel ataque de ansiedad ya no las tomo... ¡Si supieran lo que hago con ellas!

¿Qué hora es? Las once, aún son las once... ¡Qué larga es la vida!
Me miran. Yo también les miro. Y no saben nada. No saben que un día me buscarán, me buscarán para escupirme su desprecio, pero... ¡no me van a encontrar! Y entonces se arrepentirán de mirarme como me miran, así, con asco, con sorna, con lástima. Y yo seré el que ría el último, más fuerte y más alto... ¡Mi risa se oirá hasta en el último rincón! Ya, ya verán...

Tendré que beber algo para animar el circo de esta noche, para inspirarme, para pensar... y para que no vuelvan los guardianes de mis mazmorras. A ésos tendré que desterrarlos, no puedo vivir con ellos pegados a mis talones...
A ver, vamos a ver... ya no me queda dinero, no he calculado bien... Necesito beber, necesito pensar. Pensar cómo escapar de esta cárcel.

Miro. Izquierda, derecha... ¿Sabrán estos imbéciles cuál es la izquierda y cuál la derecha? Creo que no. Lo miran desde otro punto, no están en mi punto, el preciso. ¡Y qué sabrán de mí, de mis puntos, de mis derechas y de mis izquierdas...!
Y tú... ¿Tú qué miras gorda con cara de rana? Croac, croac... ¿No veis cómo me río, no escucháis mi risa? Están todos sordos, les escupo mi risa y no la escuchan...
¿Y estas manos? Parecen las mías, sí, pero son descomunales... Mira, se están alargando... ¡hasta el infinito! Nada, que no puedo alcanzar la Luna.
Un plan, necesito elaborar un plan. Un plan sencillo pero increíble. Un plan para poder llegar hasta allí, hasta la Luna. Escapar, escapar... Y ya verán, entonces verán de lo que soy capaz. Beber, necesito beber, tengo que pensar.”


Ha decidido terminar con todo. Es ahora o nunca, pero ya no puede seguir arrastrando esa carga.
Y tan solo es capaz de continuar rumiando las soledades de las horas vacías. De seguir bebiendo el tiempo perdido y respirar el aire contaminado, negro, de la oscuridad incierta, de navegar entre las turbias aguas de sus dominios más recónditos...


Como Sísifo, acarrea un día y otro la misma carga, la misma roca dura y pesada.
Mira a los demás, los mira desde la indiferencia de su mundo artificial y... ríe.
Reír. Reír es la más pura y simple de las manifestaciones de su cobardía.

Dibujo: Aitor Texto: Edurne





viernes, 11 de abril de 2008

RECLAMACIONES



A quien corresponda:
Hace un par de noches que vengo observando que algo no funciona bien en el "Servicio de Sueños Contratados a la Carta".
Me explico:
Yo diseñé mi propio programa de sueños individualizado, en base a las plantillas que su empresa facilita. Hasta aquí todo bien, y durante los primeros meses todo ha funcionado a la perfección, mis sueños eran tal y como yo los había soñado: idílicos, tranquilos, reposados, alegres...
Me levantaba todas las mañanas con esa sensación placentera de haber recargado la mente y el cuerpo, de haber vivido experiencias maravillosas con las que me deleitaba a lo largo del día. Si algo iba mal, mis sueños salían a la superficie y me rescataban de los malos momentos.
Ya les digo, ¡una maravilla!
Sé que es un servicio caro, pero pensé que merecía la pena hacer semejante inversión, por eso contraté sus servicios; ustedes se ofertaban como la empresa más seria y responsable en esto del mundo onírico...
Pero desde que mis sueños no son los pactados, ando como un alma en pena, mi vida se ha vuelto gris y oscura, estoy amargado, triste, irritable, nada es como creía...
¡Me siento estafado!
No sé si es que existen hackers que se dedican a robar los sueños ajenos y a reutilizarlos bajo otros parámetros o... son ustedes mismos quienes, llegado un tiempo, manipulan nuestros programas para ofrecernos otro servicio más completo, más seguro y, por supuesto, más caro... alegando quién sabe qué razones.
No quiero que las guerras, los enfrentamientos, decepciones, asesinatos y demás barbaridades entren a formar parte de mi otra vida, ésa que vivo mientras duermo. Ahora me siento solo, abandonado, ¡me siento víctima! Y no quiero experimentar el dolor, el sufrimiento, la desilusión, el hambre ni el miedo.
Por favor, ruego, exijo, la pronta restitución de mis sueños, por los que ya pagué un alto precio.
Esperando que mi petición sea atendida lo más rápidamente posible, me despido de ustedes lamentando haber tenido que llegar a estos extremos de reclamar lo que me pertenece.
Atentamente.
Texto: Edurne

lunes, 7 de abril de 2008

¡MALDITAS MOSCAS!


"¡Malditos roedores!"
Emulando al gato Jinks, pero yo con malditas moscas voladoras.
Les cuento:
Llevo una semana toreando a un ejército de moscas que se me han instalado en plan okupas en una habitación, sin saber por dónde han entrado, por qué han elegido mi humilde morada...
Y yo, aquí me ando, cual matadora en el ruedo, con el bote de insecticida en ristre: zzzzzzsplaf va y zzzzzzsplaf viene...
¡Pero nada, que no les da la gana abandonar el calorcito de mi casa!
No les miento ni exagero cuando les digo que el otro día me las tuve que ver con catorce o quince de ellas, me volaban y revoloteaban alrededor... vamos, que se burlaban de mí, pero yo, zzzzzzsplafplafplaf y una a una me las quité de encima.
Lo malo es que tengo la sensación de que han anidado por algún sitio que no encuentro por mucho que busco y las muy canallas vuelven a salir cuando menos me lo espero.
Y que nadie se piense que en esa habitación tengo algún cadáver troceado y guardado en bolsitas... ¡nada más lejos de la realidad! Tengo mis sospechas, pero claro, carezco de pruebas, así que por si las "flys", no he vuelto a abrir la ventana que da al patio, ¡que cualquiera sabe... hay que evitar las tentaciones!
Pero lo mejor de todo es que no son unas moscas cualquiera, ¡qué va! Estas malditas son todas del mismo calibre: gordassss, grandessss, azulessss y carroñerassss...
¡Ay, ay, ay, ayyyyyy!
Si alguien conoce una solución a mi problema, por favor, que me informe, que le quedaré eternamente agradecida.
¡Las cosas que pasan!
Dibujo: El Roto para El País

domingo, 30 de marzo de 2008

TUS OJOS




Tu voz que se extiende hacia mí,
tu risa que me reclama…
Lazos que atan los deseos
con nudo inquebrantable.
Como lianas de gruesa fibra,
tu vida y la mía se funden
en eterno abrazo.
Soldadura que nadie osa profanar.

Recién despiertos de su sueño,
así, sobrecogedoramente hermosos
me miran tus ojos.
Me sonríen con pequeños rayos
de luz verde y azul,
con burbujas de dulce almíbar que
desbordan por tus pestañas.
Así, hermosamente sobrecogedores…
Tus ojos que me miran.


Fotos: Antonio y Edurne Manipulación yTexto: Edurne

jueves, 27 de marzo de 2008

ÚLTIMAS LECTURAS


Nunca está de más hablar de libros, nunca.
Ahora es mi turno, así que aquí traigo las últimas letras que ando "engullendo", sí, todas a la vez, uno, otro, otro y otro...
Vamos a ver, comenzamos:
"El perfume del cardamomo" de Andrés Ibáñez, cuentos chinos, pequeños y exquisitos cuentos chinos.
Descubrí el libro un día que estaba curioseando y claro, para mí lo de los libros es como un flechazo, me tienen que llamar, que chistar, que buscar... y así ocurrió con éste. Lo ví un día, pero no lo compré, y como no se me quitaba de la cabeza, a los dos días fuí a "rescatarlo" y me lo traje a casa.
"La naranja mecánica" de Anthony Burgess, novela de ciencia ficción. Éste, confieso que lo estoy leyendo porque me toca, por deber, para la tertulia del próximo día 9 de abril.
He visto la película, pero hace mucho tiempo. Recuerdo mucha violencia, casi diría yo que gratuita... Pero en la peli de Kubrick, el final no es el original. Burgess escribió 21 capítulos, capítulos que se vieron reducidos a 20 en la edición estadounidense de la obra, por requerimiento expreso del editor... y la película, está basada en esta edición censurada.
Yo estoy leyendo la versión completa.
"Habitación de hotel" de Cristina Peri Rossi, poesía de la que no te deja indiferente. Me gusta la Peri Rossi, siempre rompedora y tan sexual en sus temas, comprometida y sin tapujos en sus mensajes...
Se lee muy bien, aunque siempre es conveniente volver atrás en la lectura, por quedarse mejor con el regusto.
Apunto una cita del comienzo del libro:
"La poesía es un esfuerzo del ser insatisfecho por encontrar satisfacción mediante las palabras y, de vez en cuando, del pensador insatisfecho por encontrar satisfacción mediante sus emociones". de Wallace Stevens
Para que saquen sus conclusiones.
"Rimmel" de Koldo Izagirre, poesía en Euskera. Poesía más enraizada en la memoria familiar, en los orígenes. Quien haya leído a Izagirre ya sabrá cómo se las gasta escribiendo. No es que sea un poeta fácil, hacía tiempo que no leía nada de él, pero este libro me lo recomendó una compañera, y en ello estoy...
Como ven ustedes, un poco de todo, para amenizar ratos largos, cortos, momentos de nostalgia, ganas de viajar a otros lugares, compartir lo leído, lo aprendido, cultivar el espíritu...
¡Buena lectura!
Foto: Edurne

lunes, 24 de marzo de 2008

MEDITACIONES


No hay nada para paliar el dolor, para paliar la separación, la pérdida... ¡Nada, no hay nada!
El tiempo, compañero inseparable de la existencia, es el único que lo sabe. Es el único que sabe de nuestra soledad, nuestra tristeza y abandono.
Sólo él puede echar cuentas de nuestros llantos escondidos, de nuestras sonrisas forzadas, de nuestra alegría enmascarada y teñida de pena...
Pero hay algo que desde dentro, muy dentro nos impulsa, nos lanza hacia fuera, a ese mundo que nos absorbe… a ese depredador insaciable...
¡Tal vez también se coma nuestro vacío, nuestra tristeza!

Bailas con tu vida, con tu ser y no ser... y la danza se vuelve amarga en momentos, dulce y acompasada en otros. Una nunca sabe cómo va a ser la melodía, con quién te va a tocar bailar.
Pero no podemos estar siempre preparados...Y cuando nos agarra desprevenidos... ¡Ay, entonces! Entonces, hay que improvisar. Es difícil. Que nadie se piense lo contrario. Por mucho sentido del ritmo que se tenga... ¡Es difícil! Pero ahí están los guías-acompañantes. Son unos personajes muy importantes en esta danza alocada y descompasada. Aunque no los veamos, resulta que siempre están. Sólo hay que abrir bien los ojos. Seguro que los vemos. Y con tenue luz nos ayudan a dirigir nuestros pasos descarriados.

Los tiempos son variables, mutables... caprichosos.
Pero siempre vendrán tiempos mejores. Hay que vestir las mejores galas para recibirlos. La sonrisa volverá a los labios, el brillo de nuestros ojos atraerá como si de un faro en agreste acantilado se tratara...Y habremos salido fortalecidos de la oscuridad, del laberinto.
Nunca hemos de perder la capacidad para asombrarnos hasta de nuestra propia pena. Yo no la pierdo.
La adversidad nos curte, pero por eso aprendemos... ¡Y disfrutar de un miligramo de felicidad es el mayor de los regalos que la vida nos da!
Degustar los momentos. La brisa imperceptible que flota en torno a nuestra sombra, la risa lejana, la mirada tranquila, la mano amiga, la palabra justa en el momento preciso...

Sobrevivir en tiempos difíciles es un arte que se va aprendiendo. Crecemos como personas. Como hombres y mujeres, con todas nuestras inseguridades y nuestros miedos, pero... ¡Avanzamos!
Lo importante es no estancar, no anclar la vida; sacudir el polvo asfixiante y respirar. Respirar...
La vida es bella. La vida es cruel. La vida es injusta. La vida es sorprendente.
¡Vivámosla!


Pintura: "Muerte y Vida" de Gustav Klimt Texto: Edurne

martes, 18 de marzo de 2008

HOY CUMPLO


¡Pues sí, hoy cumplo un año de blogger!
Como pueden observar, aún estoy en pañales y voy en sillita porque apenas me lanzo yo solita por este mundo incierto.
Y esto de que me reconozcan por la calle y me saquen fotos... horroreur! lo llevo bastante mal (no, photo noooo!), que luego cualquiera sabe dónde puede aparecer tu imagen...

Pues nada, que yo quería haber preparado un ágape y poder invitarles a ustedes a un lunch de ésos, pero ya ven, me faltaban los ingredientes para mi famoso bizcocho (si quieren probar algo, bajen hasta el 25 de noviembre, por aquí mismo, un poquito más abajo), y se tendrán que conformar con los restos del de la celebración centenaria.

Pero lo que importa es que en un año he dado muchos pasitos, he engordado esta orilla con experiencias y amigos... y que como el baño es libre espero que sigan pasando por aquí para chapotear un rato conmigo.

A todo el mundo GRACIAS, MUCHAS GRACIAS por sus palabras, sus reflexiones, sus sonrisas y sus guiños... ¡Y que feliz cumpleaños, carajo!
¡Va por ustedes!

Foto: De la memoria fotográfica familiar

jueves, 13 de marzo de 2008

UN REGALO INESPERADO



La luz entraba tamizada por las amplias ventanas del taller. Todo transcurría con la misma calma monacal de siglos.

Sor Ernestina se afanaba con los pinceles, y Sor Esther rezaba a su lado, ofreciendo preces y oraciones a los santos más desconocidos.

Sor Ernestina la miraba por encima de las gafas mientras se lamentaba de la falta de inspiración en ese día. Una gota de sudor inició un lento camino de descenso desde la fruncida frente de la Sor hasta dar con su salado elemento en la naricilla que sostenía graciosamente las gafas. Sor Ernestina apartó la molesta gotita con un dedo y dejó una huella de azul celestial en su chato apéndice. Resoplaba. Hoy no estaba contenta con su trabajo y eso que la Inmaculada que terminó el mes pasado le había quedado realmente bien, vamos, ¡ni Murillo! Es decir, básicamente era buena, muy buena, pero hoy no daba pie con bolo, ésa era la verdad.

Y Sor Esther que no callaba. Estaba muy bien esto de tener un don, pero el de estar todo el día inventando oraciones a los santos más extraños… ya cansaba. Dejó el pincel y se limpió con un trapo que tenía sobre el blanco delantal. Ella pintaba sentada porque las piernas se le cargaban demasiado y luego padecía de unos calambres muy molestos, por eso tenía dispensa de la Madre Superiora para sentarse en la iglesia más a menudo que el resto de sus hermanas.

Se levantó para abrir uno de los ventanales, justo el que daba al huerto. Allí se quedó unos minutos, tan solo dejando que el sol acariciara su rostro. A pesar de que julio ya avanzaba hacia el ocaso, el fresquito, propio de la tierra y las alturas, hizo que se despabilara y saliera de sus pensamientos. Allá abajo estaban Sor Emilia y Sor Luisa faenando con los tomates, las acelgas, las lechugas… Eran las cinco de la tarde, pero la hermana cocinera estaba ya en lo de preparar la cena; y de los fogones subía un olorcillo cálido, un olorcillo a sopa de cocido.

Tenía que ser pecado de gula eso de pensar tanto en la comida. Le gustaba comer, no podía remediarlo. Tal vez fuera algo relacionado con su infancia, cuando apenas había con qué engañar al hambre y sus pobres padres ya no sabían qué hacer para alimentar tan ruidosa prole. Casi no recuerda las caritas de aquellos hermanos que se fueron, bien a causa de una viruela, bien por una pulmonía, incluso hubo uno que murió al extirparle una pequeña verruga cuando tan solo tenía cinco años. ¡Y Florentina…! Su hermana Florentina que se fue a los quince de unas fiebres palúdicas. Fue entonces cuando los padres decidieron entregarla a las Clarisas, no estaban dispuestos a ver morir más hijos. Y aquí estaba desde los doce años. Cincuenta y tres años entre esos muros, el convento era toda su vida.

Al principio, y a pesar de la distancia entre el pueblo y el convento, las visitas de los padres eran más frecuentes; iban a verla por las Navidades, por Pascua, y en los veranos iba ella a pasar una semana a su pueblo. Siempre llevaban a Adelina, tres años más joven que ella, y al pequeño Irineo que sólo tenía dos añitos.

Pero poco a poco, la relación con los suyos fue haciéndose más lejana. Supo de cuando Adelina marchó a la ciudad a servir, de cuando murió la madre, de cuando Irineo fue al servicio, de cuando el accidente del padre… Entregada ya a su vida de clausura, de todo se fue enterando por cartas que fueron el mejor puente con lo que dejó atrás.

Cartas como la que había recibido la pasada semana y que la había sumido en un estado de zozobra e inquietud que no le dejaba sacar su espíritu alegre y afable. Ya ni en maitines le salía ese chorro de voz cantarina que Dios le había dado. Y hoy, con la pesada de Sor Esther sin callar, y su mano que se le agarrotaba ante los angelillos, no deslizaba el pincel sobre el lienzo como siempre, embebida como estaba en sus recuerdos…

Recuerda muy bien la noche en que todo el convento se vio alterado por aquellas llamadas insistentes en la puerta cuando Sor Juana, la superiora de entonces, a quien Dios tenga en su Gloria, corrió presurosa en su busca para decirle que era su hermana Adelina la que estaba en la puerta, la que venía buscando auxilio y amparo en la Santa Casa de Dios.

Allí estaba Adelina, llorando a moco tendido. A pesar de todo estaba hermosa, con esa carita de ángel que siempre tuvo, con sus rizos dorados y esos ojos de perrilla asustada. Hacía casi cinco años que no la veía. Se abrazó a ella hipando: “Ernestina, Ernestina, tienes que ayudarme”, le decía entre sollozos.

Y ahí contó su historia. Venía huyendo del hijo de su jefe, el señorito Pedro que, a más de maltratarla, la había dejado preñada. No podía ir al pueblo, el Irineo montaría en cólera; al no vivir el padre, él era el jefe de la familia… No, no podía, él no debía enterarse.

Resolvió la superiora tenerla allí, con las monjas y, cuando naciera la criatura, darla en adopción a alguna buena familia. Sor Juana se encargó de todo con la mayor de las discreciones.

Adelina dio a luz rodeada de todas las hermanas y cuando se recuperó, enseguida marchó a Oviedo, a servir en casa de un primo militar de la Madre Superiora. A la pequeña se la bautizó con el nombre de su abuela, Irene. Sor Juana, que se había tomado el asunto como algo personal, se encargó también de encontrar una familia para la pequeña, un matrimonio de aldeanos del pueblo vecino que ya habían perdido una hija. Éstos la acogieron con gran alegría y la criaron bajo los preceptos cristianos como si de su propia sangre se tratase.

Nadie supo nada. Irineo no se enteró de la desgracia de su hermana. Adelina tan solo tuvo conocimiento de que su hija había sido acogida en una familia temerosa de Dios, e Irene… Irene creció en la creencia de que aquéllos eran sus verdaderos padres. Todo el secreto quedó encerrado entre esos muros de paz y oración. Hace tanto tiempo… mucho más de treinta años.

Sor Ernestina dejó por un momento sus recuerdos, se volvió hacia Sor Esther justo en el instante en que Sor Lucía entraba escandalosamente, como siempre, en la estancia: “¡Ea, madres, ayúdenme a doblar estas sábanas!” La zozobra de Sor Ernestina encontró anclaje entre la risa de Sor Lucía, escondiéndose en la blancura de los lienzos.

Mientras ayudaba a doblar las sábanas, se vio años atrás haciendo esa misma tarea con su hermana, allí, en el convento. Con esa hermana que ya hacía años que había muerto pero que entonces era portadora de una nueva vida, la vida de la pequeña Irene. Siempre se sintió en deuda con esa niña, sin embargo nunca fue capaz de enfrentarse a ella, de hablarle y explicarle quién era en realidad.

Durante años supo de la vida y los pasos de Irene en cada momento, incluso guardaba alguna fotografía de la niña y de la joven preciosa que había llegado a ser hasta que marchó del pueblo. Como a todos los jóvenes, más en aquellos años, la ciudad llamaba y tiraba muy fuerte. Era el único modo de salir de la monótona vida de un pueblo que poco o nada tenía que ofrecer.

Por un momento consiguió acallar esa voz que la interrogaba desde dentro. Era tal el jaleo que se había montado en la sala de planchado, que no tuvo más remedio que dejar a un lado sus angustias y sus miedos. El estrépito la devolvió al mundo.

La carta que habían dejado la semana anterior en el torno era una escueta nota: “Pronto el pasado y el presente se abrazarán”, y la firma era una I. ¿Qué querría decir todo eso después de tantos años? ¿Una I de Irene? ¿O una I de Irineo?

Irineo. Hacía demasiado tiempo que no tenía noticias de su hermano. Desde que había enviudado y sus hijos estaban lejos, se había vuelto más taciturno que de costumbre y sus cartas fueron cada vez más escasas hasta dejar de escribir. Estaba preocupada por él, pero nada podía hacer. Ahí perdió la Sor los pasos de su hermano pequeño.

Con tanto viaje al pasado, para cuando quiso darse cuenta ya estaban todas las hermanas dando las gracias por los alimentos que iban a tomar. La sopa de cocido entonó su cuerpo y su mente, y el muslito de pollo al ajillo, su plato preferido, desató su alegría reprimida. Saboreó con especial deleite la cuajada casera de Sor Catalina con un poco de miel y así, con el estómago contento y agradecido, sintió que su desasosiego encontraba consuelo.

Serían algo más de las ocho y media de la noche cuando la hermana tornera pasó como un rayo por el corredor de la galería norte camino del despacho de Sor María, la Superiora. Todas la vieron, todas se miraron sin decir nada y ella, Sor Ernestina, sintió como si ya hubiera vivido ese momento. Esperó.

No pasó media hora cuando la Madre Superiora entró en la sala de lectura. Buscó con la mirada a Sor Ernestina, pero ésta ya estaba en pie, intuía que todo aquel revuelo tenía que ver con ella.

Y allí estaba de nuevo, igual que hace treinta y cuatro años atrás, frente a esa carita de ángel, esos rizos dorados y esos ojos de perrilla que ya no manifestaban miedo, que la miraban fijamente. Sólo que esta vez no era Adelina, no tuvo necesidad de preguntar, sabía quién era, sabía que era su sobrina Irene.
Intuyó lo que pasaba, intuyó una nueva sorpresa en su vida.


Instintivamente Sor Ernestina e Irene se abrazaron, lloraron. Éste era el regalo que el destino le restauraba. Sor María observaba la escena con una sonrisa y desde la discreción propia de su cargo. Una luz tenue se reflejaba en la pared de poniente justo sobre la imagen de la Santísima, era como si ella también sonriera.

Pronto corrió el rumor entre las monjas de que era Irene, la pequeña Irene la que había vuelto al lugar de donde salió. La mayoría de las hermanas la había conocido, y aquéllas que llegaron después de su nacimiento también eran sabedoras de los hechos.

Sor Ernestina no cabía en sí de gozo. ¡Su pequeña Irene allí! No hizo falta mucha perspicacia para darse cuenta de que ella, al igual que su madre, también se presentaba... ¡embarazada!

Irene hablaba y hablaba pero, a diferencia de Adelina, el fruto de sus entrañas era motivo de gran alegría para la futura madre.

¿Y cómo supo Irene de sus verdaderos orígenes? Al final se atrevió a preguntar Sor Ernestina. Todo era tan sencillo… Julia, la madre adoptiva de Irene, reveló todo el secreto en su lecho de muerte, no quería que la joven se quedara sola.

Irene había vivido en la ciudad tratando de mejorar una vida que se presentaba dura, sin un porvenir cierto. Consiguió superarse, estudió Secretariado alternando con un trabajo de dependienta y pronto consiguió un puesto en una compañía de seguros donde conoció a José. Se casaron a los pocos meses de haberse conocido. Al saber de su embarazo, Irene decidió volver al lugar de sus primeros días de vida. ¡Y allí estaba!

Paseaba sus ojos la humilde Sor por aquel ser que ahora estaba frente a ella, sin poder evitar que las lágrimas resbalaran por las rechonchas mejillas, sin saber qué hacer: si reír, llorar, saltar, comerse a besos a Irene que ahora era una mujer, el vivo retrato de Adelina, su querida y llorada hermana…y que a su vez la miraba con esa sonrisa de paz y verdadera calma.

Suspiraba Sor Ernestina, hipaba, daba vueltas sin orden ni concierto a las cuentas del rosario, se diría que repetía mil y una veces los misterios de gozo. Y saltaba, daba pequeños saltitos con sus pies regordetes y pequeños. Estaba sofocada. Irene hizo una breve pausa en su relato, respiró hondo, cogió las manos de su tía, las besó con infinita ternura y las llevó a su cara cerrando los ojos sin poder evitar que sus lágrimas empaparan esas manos protectoras.

Sor Ernestina pensó en su hermano, en Irineo, en que ya había llegado la hora, que tenía que saberlo todo, y… Ahora sí que tenía ganas de cantar: ¡Aaaaleluya, Aaaaleluya, Aleluya, Aleluya, Aleeeeeeluya!


Foto: Gentileza de Maricruz Manipulación y Texto: Edurne





miércoles, 12 de marzo de 2008

NEPTUNO FURIOSO


Tal cual...
Hoy toca hablar del temporal, de esa furia desatada del dios Neptuno.
Hoy toca asombrarse y también preguntarse.
Está claro, más que claro, contra las fuerzas de la Naturaleza no hay nada que hacer.
Suele suceder que, cada vez más a menudo, la Madre Tierra se cabree con nosotros sus hijos, y nos mande sus castigos (no sé si divinos...) bajo apariencias diversas, pero siempre con tremendo susto para el personal.
Ayer fue atacada la costa cantábrica como muchos viejos del lugar ni recordaban. Olas de hasta diecisiete metros de altura, aguas desmadradas y furiosas entrando a saco en calles y locales, viviendas... destrozando todo cuanto se interponía en su loca carrera.
Y es que ya se sabe, el mar, de vez en cuando reclama lo que es suyo, lo que le hemos arrebatado. De vez en cuando nos recuerda quién es, y lo que puede hacer con todos nosotros...
Ruje, ruje...
Claro que también es una forma de echarnos la regañina por cómo le tratamos, cómo vertemos en él toda clase de residuos y deshechos...
¡Parece que no tenemos enmienda!
Hoy toca reflexionar un poco.
La foto la he encontrado buscando en la web de EITB24. Si quieren ustedes más, pinchen aquí y busquen en Fotogalerías... http://www.eitb24.com/


Foto: Agencia EFE

sábado, 8 de marzo de 2008

MUJERES

POR NOSOTRAS

Sí, por nosotras, las que fuimos, las que fueron, las que somos, las que son, las que seremos, las que serán… ¡por las mujeres!

No sé si este post tiene mucho sentido dentro de todos los ríos de tinta que se van a verter acerca del tema, pero bueno, yo me veo en la obligación de hacer algo, al menos escribir, decir, pensar, protestar, reivindicar, colaborar…

Y me vienen a la cabeza todas esas mujeres que han hecho que las de ahora estemos aquí, así, con todos los logros conseguidos y con todas las ganas por seguir luchando.
Pienso en nuestras bisabuelas, nuestras abuelas, nuestras madres… mujeres totalmente entregadas, trabajadoras donde las haya, dentro, fuera, sobre… verdaderas heroínas anónimas a las que dedico estas letras.

Y también pienso en todas esas mujeres que ya no están porque se las han quitado de en medio, porque las mandaron a mejor vida esgrimiendo el “la maté porque era mía”, ¡y tan anchos!

Ante todo esto: lo que vemos y lo que no vemos, lo que nos indigna, nos humilla y nos une… ante todo esto, eso y aquello, las mujeres de este mundo, y los hombres también, aquellos que hacen causa común, aquellos que nos acompañan por la vida, nos unimos en una sola voz.

“Compañera te doy, que no esclava”… ¿dónde he oído yo esto?
Pues eso, que no somos propiedad de nadie, que nuestro cuerpo y nuestra mente son nuestros y nadie ha de decidir por nos, ni utilizarnos, mancillarnos, violarnos, mutilarnos, obligarnos, dominarnos… ¡matarnos!

Hombres-compañeros, los que van codo a codo por la senda de nuestras días, ésos, los que también son tiernos, los que entienden nuestras lágrimas con o sin razón, nuestros enfados, nuestro cansancio. Los que nos alivian de cargas y comparten nuestros días y nuestras noches.

Somos mujeres, somos madres, hijas, hermanas, amigas, profesionales y amantes... somos todo eso y mucho más, todo en una, en un solo envase.

¡Agítese antes de usar! Pero ojo, miren la fecha de caducidad, el manual de instrucciones, el modo de empleo. Es fácil, más de lo que nadie se imagina, sólo hace falta un poco de voluntad. Entendernos, acompañarnos, respetarnos, valorarnos…
Ante todo y sobre todo somos personas.

Ha hecho falta mucho dolor para que tengamos un día en el que se nos recuerde de forma especial, pero nuestro día no es sólo hoy, es todos los días. No tenía que existir un "día de…" Todavía falta mucho por hacer, y mientras esa igualdad no llegue a ser total, aquí seguiremos.

Por todas nosotras… y todos ellos, los que nos quieren y nos comprenden, por todas las buenas gentes que pueblan este planeta que es nuestra casa. Por todas las conciencias que han alimentado nuestra historia. Por todas las mujeres…
¡FELIZ DÍA!

Foto: De una agenda que obra en mi poder desde hace veinte años


viernes, 7 de marzo de 2008

LA CAJA DE PANDORA


Fuego que devora las entrañas y la rabia.
Vergüenza en las nubes,
esas nubes de conciencias
dormidas
a destiempo,
despiertas
con miedo.

Se ciernen los humores encendidos de los dioses
bramando por barrancos que arrastran
vidas y muertes ajenas,
y cantan las almas de niños huérfanos
de manos paternas.

Siento la llama que aviva
los ojos del alma
que, perdida,
busca una luz
entre tanta espesura.

Gritos que rasgan el grueso vestido
de la inconsciencia y
abren una fisura en la estrecha
casa de la verdad escondida.

Pintura: Aitor Texto: Edurne

lunes, 3 de marzo de 2008

PERDÓN


Perdón por las estrellas dormidas.
Perdón por vivir sin prisa,
por la pereza marchita.
Perdón, sí, perdón por la risa.
Perdón sin temor,
sin visado de color...
Perdón al alba.
Perdón por mirar despierta,
por dormir aburrida.
Perdón por creer en la luna,
por bailar enloquecida.
Perdón y mil veces perdón.
Perdón sin perdón,
cruel situación...
Perdón por mis pasos,
por mi vida.
Perdón...
Foto: Aitor Texto: Edurne