lunes, 13 de septiembre de 2010

HISTORIAS DE LA RÍA (VI)
















El verano anda con lo de las despedidas, que si mira, que me voy, que me tengo que ir, así que mejor suelto un chaparroncito por aquí para que os vayáis haciendo a la idea… y mañana, ya, si eso, volvemos a lucir galas con Lorenzo en el cielo, trajinando a tope…

Y así estamos, como viviendo verano de regaliz. Todos sabemos que el estío terminará dentro de unos días, pero, oiga, si lo estiramos un poquito más… ¡nosotros ni nos quejamos! Además que anoche antes, que ya te da una tristeza… Hoy hace un día precioso. En realidad todos estos días están siendo muy buenos, con las mañanas fresquitas y las anochecidas, destempladas, pero el día, luminoso, caluroso o muy templado, vamos, una delicia. Por eso me sigo reafirmando en que septiembre me encanta.

El sábado, paseo urbano, de inspección y reencuentro con algunos lugares que hacía, tal vez un mes que no veías… así, en unas tres semanas, el
Mercado de la Ribera, que está en una fase de total remodelación desde hace algo más de un año, nos descubrió parte de sus nuevos ornamentos. ¡Vaya, si hace nada creíamos que estaba paralizada la obra, y mira lo que había escondido! Bilbao, su corazón, sigue latiendo. Además la visitan y agasajan desde otros lugares… ¡Aleluya!

Ayer domingo, a las nueve de la mañana, el cielo apuntaba maneras, buenas maneras, pero, sin venir a cuento, las tornas cambiaron y se nos empezaron a echar unas nubes de lo más amenazantes. Aún así, nos marcamos un paseíto por la orilla. Hasta Neguri (Getxo), en metro o en coche, no hay casi nada, media hora escasa en el primero y unos quince minutos en el segundo. Ya nos mosqueamos nada más pisar la arena, pero, nos dejó sacar media docenita de fotos y hala, gotita tras gotita…. Carrera hasta volver al coche. ¡Chaparrón al canto! Y en vez de acercarnos hasta el Puerto Viejo (Portu Zaharra) andando, lo hicimos en bólido. Llegar y nada, se paró la lluvia, así que la ocasión la pintaban calva: más fotos. Y luego a disfrutar del ambiente, paseíto, pintxito, un txakoli o un verdejo, unas rabitas en la plaza de arriba… una delicia, para qué vamos a negarlo. Son de esos momentos en que casi se te olvida lo malo, lo que te angustia, los problemas, los dolores…

“GETXOPHOTO”, exposición anual de montajes fotográficos en soportes de lo más dispares: una vieja caravana, viejos contenedores del puerto… Curioso.

Mientras, en el pequeño puerto, la marea está tan baja, que se puede uno adentrar en el agua y casi decir aquello de que, como Jesús, camina sobre las aguas. Y las txalupas varadas, en espera de que las requieran para una incursión tranquila en el mar. Reminiscencias de un pasado glorioso.

Getxo es un municipio muy grande y dividido en diferentes barrios (Las Arenas, Neguri, Algorta, Sta. María de Getxo…), los cuales, cada uno por separado son como pequeños pueblos en sí. Son la margen derecha de La Ría. Y es que La Ría tiene dos márgenes: la izquierda, que es la obrera, la proletaria, la gris, la de los Altos Hornos… y la derecha, la de la burguesía, los empresarios, los dueños de las fábricas… Así nacieron estos poblamientos a ambos lados de la Ría, y bueno, algo han cambiado, pero en esencia, se sigue manteniendo ese espíritu.

Como paseo, para un domingo a la mañana, sin atender a otras historias, está muy bien, un@ se puede hacer unos cuantos kilómetros desde, por ejemplo, Las Arenas, hasta el Puerto Viejo en Algorta, o seguir por Ibaizabal hasta Aixerrota… una maravilla, siempre con el mar a tu lado.
Y siempre, “Desde la Orilla”.


Fotos: Antonio y Edurne

miércoles, 8 de septiembre de 2010

DE ESPEJOS, HOJAS EN BLANCO Y DEMÁS...



Hoja en blanco. Punto y seguido. Frases cortas, pensamientos estancados. Dejo que los dedos se deslicen por el teclado. No pienso. No pienso en nada en concreto, tan sólo me dejo llevar. ¿Será esto? Lo de la “escritura libre”, digo. De momento, me va bien. Afuera “ventea” a ratos, y el sol se pone furioso, a ratos también. Tengo sueño y estoy cansada, muy cansada. Pero no me voy a quejar, me miro en el espejo y no me veo mala cara. Aunque prefiero no hacerme demasiadas preguntas, porque, ya se sabe, cuando una se queda plantada frente al espejo, zas, le asaltan todas las preguntas, todos los miedos… y lo que puede suceder es que una, acabe llorando. Y no, no estamos por la labor de deshacernos en un mar de lágrimas, ¡para nada! Nos paramos, vamos, más bien, me paro. Si hablo en plural es porque muchas veces me siento acompañada por mí misma, por la que está por ahí dentro, escondidita y de pronto me habla, me dice cosas al oído, y claro, no tengo más remedio que escucharla, prestarle atención, hacerle caso, o no… que no vean ustedes cómo discuto con ella, ¡ay, a veces es de un cansino!
Pues eso, que paro, miro, respiro, y sigo. Sí, debe de ser “escritura libre”, porque yo tecleo y tecleo sin un objetivo fijo. Y he empezado con este ejercicio sin premeditación alguna (y mucho menos alevosía, ¡faltaría más!), pero, ahora mismo me estoy acordando de mi amiga Nerim, que el otro día colgó una entrada sobre estas cosas… Pues mira por dónde le estoy haciendo caso, hala, ¡ancha es Castilla! Y también he de confesar que he estado más que tentada de no usar signo de puntuación alguno, pero… soy un poco estricta en esto, lo siento, me dejo llevar pero con un límite, ¡jejeje!
Sigo escribiendo, y mientras lo hago estoy pensando en la foto, o el dibujo o la imagen posible para esta entrada. Tengo algunas candidatas, luego me dedicaré a buscar entre mis carpetas. Ahora he de dejar el tecleo, voy a salir a dar un paseíto con mi aita y nos acercaremos a buscar a ama que está en la peluquería, les acompañaré un rato y luego haré unos recados.
Vuelvo. He salido a la terraza a cerrar unas ventanas, el viento está pesado y unas nubes imponentes andan haciendo guardia por el cielo. Son las seis y media de la tarde y me ha dado por pensar en lo pronto que anochece ya. No me gusta. Tampoco me gusta tener que dar la luz para desayunar, a mí que me encanta levantar los estores, incluso salir a la terraza mientras me como un kiwi y veo a los mañaneros que entran en el metro… ahora hasta hace fresco a las siete de la mañana, y tengo que encender la luz.
Está curioso este ejercicio, es como una fotografía instantánea, una de ésas sacadas con la Polaroid. Tal vez salga algo borrosa o movida, pero es real, es lo que está pasando y que ya, se fue. Huy, qué cosa, ahora me quedo colgada de ese pensamiento: escribo, pienso, miro, digo, como, bebo… y ya, ya está, eso mismo no puede volver a ser, ¡nunca más! Acongoja, ¿no? En fin, estas cosas, pasan, lo de acongojarse, o acojonarse, porque, al fin y al cabo, andamos dando vueltas a lo mismo, y yo acabo de volver a lo de mirarse en el espejo, a lo de las dudas, los miedos…
Vuelvo a parar. Separo algunas palabras que se me quedan pegadas (¿será que ellas también tienen miedo y prefieren aparecer juntitas, de la mano?), me enderezo en la silla, me ajusto las gafas, me rasco la mejilla, echo una mirada a la tele, no sé porqué pero tengo puesto el partido de baloncesto… y aquí vuelvo a dejarme llevar, en este caso por mis recuerdos. Acabo de trasladarme a mis doce años, cuando todavía estaba en el cole de las monjas, y a cuenta del baloncesto, lo de siempre: que yo jugaba a baloncesto. ¿Con mi estatura (1’55)? Se preguntarán algunos. Pues sí, porque yo, a los doce añitos, estaba casi casi como ahora, claro, luego me quedé ahí. Y sí, jugaba a baloncesto, era base del equipo A de “Las blancas”. Jamás me olvidaré de eso, casi es como mi carta de presentación: “Hola, muy buenas, soy Edurne, y de pequeña, en el cole, jugaba al baloncesto, era defensa del equipo A de Las Blancas”. ¡Y hala, una se queda tan ancha! Y estos chicos de “La Roja” baloncestista parece que están recuperando terreno. Y oigan, que el sol está otra vez atacando… no vean cómo corren las nubes (“¡Non fuyades cobardes!” Don Quijote dixit).
¡Jolín! Que me está cundiendo la tira esto de la escritura anarca, ¡ya lo creo! Muchas veces me dan ganas de coger boli y papel cuando me despierto en pleno sueño (yo es que sueño mucho y muy denso), y transcribirlo, así tal cual… pero da mucha pereza abrir los ojos y levantarse y espabilarse y buscar, y ponerse las gafas y… ¡huy, para entonces, el sueño ha volado! Vuelvo a acordarme de Nerim y su amasijo de ideas. Es que estas cosas nos pasan a todos los mortales, ¿o no? Y los del baloncesto dale que te pego a los triples, ¡vaya, vaya! Para nada, en el último instante, un triple de Serbia y ¡adióssss!

¿Qué, lo dejo por hoy? ¿Les parece a ustedes bien? ¿No me estaré volviendo un poco loca, no?


Lo he dejado, pero solo unas horas, ya es de noche, noche cerrada (y eso que no es tan tarde, casi las diez menos cuarto) y aún tengo que cenar, me espera una ensalada de lo más sugerente: tomate del País, aguacate, queso fresco, pasas, pasta, zanahoria rallada, manzana, nueces, huevo cocido (es que había que liquidarlo de alguna forma…), sal, orégano, perejil, ajo picado, aceite de oliva y vinagre de Módena. Hummm… nada, si voy a tener que dejarles y salir pitando a la cocina.

Esto que estoy haciendo hoy es como escribir en mi cuaderno, en mi “diario”, el que llevo escribiendo desde los 19 años. Pero un blog es una bitácora, un diario de campaña también, ¿o no? Y bueno, de vez en cuando, ocurre, o sea, que nos soltamos y damos rienda suelta a lo que fluye por nuestros fueros más íntimos, eso que llamamos sentimientos, o lo que denominamos ideas, pensamientos, o miedos, o angustias, o preocupaciones, o… en fin, nuestra esencia. Pues eso es lo que estoy haciendo yo esta tarde-noche: dejarme llevar, así, como mecida por las olas de esta Orilla, que nunca se sabe hasta dónde te van a llevar, lo que sí es seguro es que luego te depositan de nuevo en la orillita.

Hoy ha empezado el curso de nuevo. Bien, muy bien. Mucho calor, mucho sol, mucho contento entre el público infantil. En el fondo están deseando volver y reencontrarse con lo que conocen, con los amigos, con la escuela, la rutina escolar…
Me ha interrumpido el teléfono, mi hermano, que anda por Andalucía estos días. Las vacaciones en septiembre también tienen su encanto. Yo no me quejo, que lo mismo alguien me echa en cara que los maestros tal y tal… sí, pero ¡ay, podría decir yo tantas cosas en nuestra defensa! Tema aparcado. Otro punto, punto y… aparte.

Vuelvo a cambiar de tercio y es que mirando hacia mi izquierda, no, mi derecha, tengo el libro del Taller, el colectivo que publicamos todos los años. He estado leyendo algunos de los textos que leeremos en la Presentación el miércoles que viene. Yo siempre leo en las presentaciones, no es por nada, es porque normalmente a la gente le da vergüenza eso de leer en público. A mí no, hace mucho que perdí el miedo escénico (¡estaría buena si no lo hubiera perdido!), y además, me encanta leer, no lo puedo remediar, me encanta, lo vivo, disfruto un montón y los demás también (sin falsa modestia). Aprendí a leer antes de los tres años (no es un farol, es verdad), y desde entonces no he parado. Leer es mi pasión, en voz alta, en susurro, para mis adentros… pero leer. Y escribir, por eso estoy aquí, dale que te pego. No sé, tal vez tenga algo de terapéutico todo esto, pero lo cierto es que una se queda más bien… ;)

No, si ya me lo imaginaba, me van a dar las uvas con esto, y la ensalada se me va a quedar mustia. Las 22:05. Reportando en directo, ¡jajajaja! Baltasar Gracián, un escritor del siglo de Oro español, siglo XVII, clérigo él, decía aquello tan famoso de: “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Lo mío no debe de ser bueno para nada, la brevedad no es una de mis cualidades, está visto. Pero qué le vamos a hacer. Y se me ha ido la pinza en este momento, sé que tenía algo más en el tintero y nada, se me ha volatilizado. Será que la neurona que me queda viva a estas horas anda reclamando su alimento. Será.
Ah, ya me acuerdo, y venía a cuento de la brevedad, y tenía que ver con escritores, por eso he hecho mención a Gracián… lo que quería decir era que no aprendo nada sobre ser breve, y que encima que estoy leyendo a Augusto Monterroso, el maestro del cuento breve, de los microrrelatos… pues eso, que ya me vale.
¿Recuerdan el del dinosaurio?
"Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí."
Breve, brevísimo.

Ahora sí, ahora sí creo que voy a dejarles descansar un poco de tanta divagación. Antes, les informo de que pasaré por el baño, me lavaré las manos y me miraré en el espejo, y me diré unas cuantas cosillas… ¡a ver si me hago caso de una vez!
Que ustedes descansen bien, que tengan un buen día mañana, que se sonrían siempre cuando se miren al espejo, y eso… que seguiremos. Ustedes me perdonen la perorata.

Y les dejo con otro micro del maestro Monterroso:

"Había una vez un espejo de mano que cuando se quedaba solo y nadie se veía en él se sentía de lo peor, como que no existía, y quizá tenía razón; pero los otros espejos se burlaban de él, y cuando por las noches los guardaban en el mismo cajón del tocador dormían a pierna suelta satisfechos, ajenos a la preocupación del neurótico."


Imagen: de Internet

martes, 7 de septiembre de 2010

EL REGRESO DE LA MAESTRA CIRUELA



Ahí está, en mi mesa, Violet VI, de la dinastía de las “Saintpaulia Ionantha”. Parece que se ha adaptado bien a su nueva casa. Sus antecesoras también lo hicieron, y ahora le toca a ella ser testigo y partícipe de un nuevo curso.

La Maestra Ciruela vuelve al ataque, y con ella el ejército de locos bajitos (no tan bajitos, que algunas de mis niñas, son como yo de altas, o un pelín más, que ya les vale, ¡vaya falta de respeto!) Mañana es el día, así que ya tenemos la clase lista, esperando recibir tanto ímpetu y alborozo infantil.

Esta semana ha sido bastante ajetreada, ya se sabe: reuniones, ordenamientos, planes de centro, horarios, limpiezas, libros, repartos, listas, revisiones… en fin, que siempre se nos echa la fecha del inicio escolar cuando todavía no hemos terminado de prepararlo todo, pero…

Septiembre es un mes de esos de “a caballo”, entre que sí, que no. A mí me gusta mucho, además que eso de trabajar hasta las tres, pues es de lo más atrayente, claro que el 27 se nos acabó, jornada partida y a correr se ha dicho, con la comida en la boca para estar de nuevo a las tres en clase. Así que aprovecharemos estos días para ponernos a tono con todo.

Sol. El día amaneció húmedo, durante la noche ha llovido, pero a lo largo del día, ha ido levantando y ahora está una tarde preciosa. Espero que mañana se nos mantenga y el comienzo sea soleado y alegre, que así será.

Pues nada, que… ¡Buen comienzo y buen curso!

Foto: Edurne

lunes, 6 de septiembre de 2010

SIEMPRE EN LA ORILLA (V)



EN MAR CERRADO

Hoy te tengo en un marco encerrado.
Olas quietas para mí sola,
murmullos sin caracolas.

Hoy vienes a mí,
humilde,
con azules vestidos de tarde presurosa.

Hoy, como ayer, me susurras al oído
mareas de sal y espuma rota.
Y yo me zambullo en tu seno de madre acogedora.

Hoy te espero sentada en mi orilla,
nadando entre peces pintados
y arenas de sueños sin retorno.

Foto: Cuadro-lámpara " MAR" de Aitor Texto: Edurne






domingo, 5 de septiembre de 2010

SIEMPRE EN LA ORILLA (IV)


CUANDO LLEGA LA NOCHE

Cuando llega la noche y el silencio habla,
Saco a pasear mis olas más tímidas,
las que no caminan si no es de mi mano.

Juntas nos sentamos en la orilla,
juntas contamos estrellas y jugamos,
a ser sirenas, caracolas y caballitos de mar .

Cuando llega la noche y la luna nos ilumina,
envuelvo en papel de nube mis sueños rotos
y los dejo volar, volar…

Foto: Aitor Texto: Edurne

sábado, 4 de septiembre de 2010

SIEMPRE EN LA ORILLA (III)


SALITRE

Dejaron salitre en el recuerdo tus huellas
pasando de soslayo por mi mar.
Inundaron de risas la tarde y de sueños la noche.
Y fue entonces cuando la espuma rompió,
con furia,
en el puerto de mi corazón,
arrastrando la pena escondida entre conchas,
muertas,
hacia el fondo de ese mar de olvido.

Desde entonces lamo tus orillas
con mi mañana recién estrenada,
con mis ojos de bruma y
el deseo en tus algas enredado.
Tan sólo perviven tus pasos intactos,
y mi amor,
etéreo,
que camina a tu lado…


Foto y texto: Edurne

viernes, 3 de septiembre de 2010

SIEMPRE EN LA ORILLA (II)



DE MAR

Hoy vístete de mar,
marinero de tierra adentro,
que te llevo a ver
las olas cantar...
Hoy vístete de plata y coral,
marinero de mi mar,
que te he de enseñar
perlas sin igual...
Hoy vístete de espuma,
marinero de mis sueños,
que aprenderás a caminar
solo, entre la bruma...
Hoy vístete de verde profundo,
marinero de pasos calmos,
que a tu alma he de susurrar
cuando en ti, yo me fundo...
Hoy vístete de amor,
marinero de aire y cielo,
que a mi playa te he de arrastrar
para teñirla de color...

Foto: Antonio Manipulación y texto: Edurne

Publicada el 20 de marzo de 2007

jueves, 2 de septiembre de 2010

SIEMPRE EN LA ORILLA (I)


OLAS DE OLVIDO

Sentada en la orilla de mi mar,
observo las olas pasar.
Y vienen a mi recuerdo la espuma,
la brisa y el verde de otro mar...
Corrientes alternas que se cruzan
sin miedo a naufragar.
Corrientes frías,
cálidas,
y un banco de pececillos azules que,
nervioso,
recorre mi territorio hacia el Norte,
baja hasta mi Sur,
ése que limita con tu dominio...
Lejanas sirenas que cantan.
Marinos que se pierden en su canto.
Y yo cierro los ojos para
perderme en tu olvido...

Pintura y Texto: Edurne

Publicada el 6 de mayo de 2007



martes, 31 de agosto de 2010

DESDE MADRID CON AMOR (Crónicas del Foro XXXII) Y fin de las vacaciones























Sigue el calor azotando la Península y este fin de semana pasado, a catorce días de mi última estancia en el Foro, el calor ha sido el protagonista. Superando los 35º, ustedes me dirán qué tal se está… ¡pues agobiadísima!

Aun así, hubo incursiones de casi todo tipo.
Escogimos paseos tranquilos: por la Cuesta de Moyano (uno de mis favoritos), deambulando entre libros (siempre pico), y El Retiro (antes de entrar, la foto con Don Pío). Árboles por todas partes, de especies diferentes. Hojas verdes de una gama extensísima, recortadas en el azul de ese cielo madrileño. Paseantes solitarios, familias, turistas, paseantes en grupo o pareja… Y el estanque, y el Palacio de Cristal y el de Velázquez… En estos últimos entramos a ver las exposiciones que albergaban. El Museo Reina Sofía tiene en estos dos espacios unas buenas filiales, gratuitas, accesibles, populares… Les dejo el enlace.
Sentarse en una de las terrazas aledañas al famoso estanque para descansar, posar la vista en el agua, observar las barquichuelas, la gente que pasa, los músicos, titiriteros, adivinadores y demás pobladores de este inmenso parque, como que relaja, a una se le pasa el tiempo sin darse cuenta casi de nada.

Y también están los paseos nocturnos. Y marcarse una de cine, por ejemplo. Esta vez fue una película egipcia: “Mujeres de El Cairo”, en VOS, la cual recomiendo encarecidamente, pues te da una nueva visión de la capital de Egipto: de sus gentes, o sea, de la sociedad, las instituciones, la corrupción, la política, las ambiciones, el poder, la mujer y su condición… temas que están totalmente presentes en todo el film a través de distintas historias.
Y tomarse un piscolabis con el aperitivo, la típica “tapa”, que en Bilbao y en otros sitios no te dan (claro que las cosas son distintas, los "pintxos" de por aquí…. son “divinos” y esos, como las tapas más elaboradas, hay que pagarlos), te dejan un ratito tranquilo en una mesa, hojeando y ojeando el periódico, charlando sin prisas…

En fin, y una vez en el bus de vuelta, lectura (la que compré el sábado: me leí enterito el “Diario de un jubilado” de Delibes, en el de ida me había leído el “Diario de un emigrante” y como me gustó tanto, y el protagonista era el mismo personaje cuarenta años más tarde…), así que para cuando quise enterarme ya eran las diez menos cuarto de la noche y estaba entrando en Termibus.

Mañana miércoles, empieza la siguiente etapa, el último cuatrimestre del año, el comienzo de un nuevo curso escolar, la rutina (en mi caso alterada desde hace unos meses) y… bueno, ¡qué les voy a contar que no sepan ya!

Estas Crónicas marcan el fin de las vacaciones, casi del verano, aunque en septiembre vuelva por Madrid, pero éstas clausuran la etapa del "Semi-cerrado" que colgué el 24 de julio. Sigo agradeciendo a todo el que pasa por esta Orilla, su fidelidad, su cariño, sus comentarios, sus chapoteos…
Que ustedes disfruten de estos últimos coletazos, yo les espero… ¡a la vuelta de la esquina!

Fotos: Antonio y Edurne Fotos de Tapas, Pintxos y Termibus: de Internet

jueves, 26 de agosto de 2010

SEGUIDORES



Hace tiempo que tenía pensado escribir algo acerca de los seguidores de un blog, de esas personas, anónimas la mayoría de las veces, que se apuntan a seguir un blog. Los hay que conoces de visitas mutuas, otros, de los que nada sabes, salvo que también tienen otro blog (los hay que no), y que has visitado alguna vez, y también los que te siguen en silencio…

Yo tengo una barrita de visitas, una especie de chivato que te va diciendo quién viene y desde dónde. Y por eso sé que hay fieles. Fieles a los que conozco, y fieles completamente desconocidos, pero que ya son familiares. Sé que tienen la Orilla en sus favoritos y que entran directamente, o a través de la búsqueda que hicieron la primera vez que recalaron en esta ribera por pura casualité.

Bueno, pues yo quería darles las gracias, así, de todo corazón, porque hacerse asiduo a un blog, a dos o a más de cincuenta… es un trabajo, ¡ya lo creo! Y todo esto lo digo con pleno conocimiento de causa: yo también soy seguidora.

A veces entras, lees y no comentas. Las razones para no comentar siempre son muchas y muy variadas: la falta de tiempo, el no saber qué decir, o sea, qué decir acertadamente en cada ocasión… no sé, vamos, que no siempre estamos de humor, o que estamos demasiado cansados, o que lo que hemos leído no nos ha motivado demasiado… pero bueno, ahí están/estáis/estamos; y eso es lo importante, que este mundo virtual se va agrandando y al final viene a ser como una gran familia donde nos vamos conociendo por el nombre, por el alias, por el blog, por el lugar de procedencia…

Pues eso era todo lo que quería decir, creo que me sentía en deuda con tantísimas personas que lo mismo de forma “real” como anónima me siguen, están pendientes de lo que cuento: de lo que me ocurre, de mis historias, mis “poemillas”, mis reflexiones, mis sentimientos y estados de ánimo, mis viajes, reseñas… en fin, de todo lo que la marea de mi vida va dejando en esta Orilla.
Así que yo, les hago la ola, no en vano estamos en una orilla, ¿no? ;)
¡MUCHÍSIMAS GRACIAS! MILA ESKER!

Foto: Fotograma de “Un día en las carreras” de los Hermanos Marx, pescado en Internet

martes, 24 de agosto de 2010

UNA PENA



Traigo yo una pena,
así,
entre pecho y espalda…

Traigo una pena que me muerde de día,
mientras camino realidades y senderos;
una pena que me corroe de noche,
cuando transito sueños y pesadillas.

Le canto nanas y cancioncillas sin importancia,
le canto hasta las cuarenta, pero…
Ahí sigue la muy ladina,
rasca que rasca en mis entrañas,
carcomiendo los cimientos de mi alegría.

Galenos y demás expertos me recomiendan
hacer oídos sordos, ignorarla.
Como no surte efecto,
me recetan elixires y boticas varias;
pero la única que se adormece soy yo,
que me nubla el horizonte,
me esconde los caminos
y desoye mis voces.

Traigo yo una pena,
así,
entre pecho y espalda…

Foto y manipulación: Aitor Texto: Edurne

domingo, 22 de agosto de 2010

HISTORIAS DE LA RÍA (V) "Aste Nagusia"-Previus


































Queridos amigos:
Nuestra insigne Ría se ha vestido de gala para recibir a Marijaia, y de el sábado 21 hasta el domingo 29, será testigo de nueve días (9) de fiesta y desenfreno, los mismos que bilbaín@s y amig@s venidos de fuera van a estrujar a tope.

Mientras escribo esta crónica, en la tele están retransmitiendo en directo el Txupin, el comienzo de las fiestas. La plaza del Arriaga, Arenal, Puente del Arenal, Casco Viejo, Calle Navarra y demás aledaños, están atiborrados, literalmente atiborrados de gentío ansioso y con ganas de mucha jaia.

El calor es hoy el compañero de este comienzo de Aste Nagusia, tenemos 34º de nada, ¿qué les parece?
Esta mañana he estado sacando fotos con el móvil por la zona más popular y populosa del recinto festivo. Todavía estaban terminando de montar las txoznas. Mucha gente por las calles. Y era curioso ver a los turistas que se quedaban con la boca abierta, mirándolo todo y sonriendo… seguro que se preguntarían que ¡qué carajo era semejante movida!

He sacado unas pocas fotos porque el móvil me ha dicho en un momento determinado, cuando más entusiasmada andaba yo, que la memoria era insuficiente, así que… ¡oh, cielos, Leoncio, se acabó el reportaje!

Y según recorría las calles de mi Botxito querido, recordaba mis tiempos más activos en esto de la fiesta. Una tiene un pasado comparsero, ¡cómo no! Después de comer he estado hablando un rato con mi amiga Amparo, y ahí andábamos las dos, recordando nuestras “Aste Nagusia”, nuestros bailoteos y… ¡Ay, cómo pasa el tiempo, y cómo se nota en el body! ¡Jajajaja!

Colgaré esta crónica mañana a la mañana, así que para cuando ustedes me lean, Bilbao ya llevará unas horas inmersa en la fiesta, y estas fotos en las que aparecen las calles casi despejadas, estarán repletas de gente. Esperemos que todo vaya bien, que el personal sepa comportarse y que la diversión sea el leit motiv de estos días.

Ya, ya salen el pregonero, la txupinera, el alcalde y demás autoridades al balcón del Arriaga, ya… Ahí va el txupin…
Zasssss! Pummmmmm!

GORA MARIJAIA! GORA BILBAO! ETA GORA ASTE NAGUSIA!

Fotos: Edurne Cartel: Del Programa de fiestas