
lunes, 31 de diciembre de 2007
LAS UVAS DE LA IRA

domingo, 30 de diciembre de 2007
LA NAVIDAD ET LE CHOCOLAT

sábado, 29 de diciembre de 2007
HISTORIAS DE PARÍS (3)

Sabía que llegaba tarde. Claire miró el reloj de la estación, acababan de dar las doce. Tarde. Aunque con un poco de suerte, tal vez llegara con retraso de la estación de Austerlitz y podría coger el tren a tiempo.
En ese mismo momento, a bastantes kilómetros de distancia, Marcel esperaba en la oficina de Correos. Llevaba una carta certificada en la mano. No se le había ocurrido una manera mejor de terminar su relación: una carta certificada dando por muerta una historia de amor de ocho años. Era la última declaración, el sello y la rúbrica que así lo avalaba.
El único empleado de la Poste que estaba de servicio esa mañana trabajaba lentamente, su cabeza estaba en otra parte, no era un buen día para él; había recibido una mala noticia: su hijo Pierre tenía una grave afección coronaria y debía someterse a una operación a corazón abierto.
El tren anunciaba su salida justo cuando Claire bajaba las escaleras de acceso a los andenes. Tuvo que apurar su carrera para poder cogerlo.
Marcel volvió a mirar la dirección del sobre. Todavía tenía cuatro personas delante. Recordó los ocho años que iba a hacer desaparecer en unos minutos. Sonrió.
Pierre siempre había sido un muchacho muy sano, un deportista... incluso jugó en los juveniles del Olympique. ¡No era posible que le estuviera ocurriendo esto! El sueldo de funcionario de correos no alcanzaba para una consulta en un centro privado pero tenía que conseguir una segunda opinión... Miró por encima de las gafas mientras estampaba un sello de envío exprés. La mañana se le estaba haciendo eterna.
Claire había subido a ese tren, le esperaban unas cuantas horas de viaje. Tenía que llegar a tiempo... Tiempo, eso era justo lo que le faltaba, el maldito tiempo, ¡y encima la distancia! Desde París todo se veía tan lejos, tan borroso, tan olvidado... Sólo llevaba un año trabajando en la delegación de su periódico en París, pero le parecía que llevaba un siglo, y ahora su vida daba un vuelco. ¡Tenía que llegar a tiempo!
Marcel jugueteaba con la carta, la pasaba de una mano a otra, se abanicaba con ella... Todavía tres, tenía tiempo para pensarlo un poco más. Las cosas habían ocurrido tan de repente, tan sin darse cuenta de que ocurrían... Y sin embargo creía haberlo pensado bien, creía hacer lo correcto, lo que debía hacerse en semejantes circunstancias, por su bien, por el de ella... ¡O eso pensaba! Lo volvería a pensar un poco más, aún había tiempo.
Suspiró y se ajustó las gafas a la nariz. Al levantar la cabeza vio a Marcel, le pareció raro, porque normalmente pasaba por su casa y le daba las cartas a él. ¿Habría ocurrido algo inesperado? Y se dio cuenta de que todavía no le había contado lo de Pierre, lo haría ahora.
Sabía que su relación hacía aguas. Sabía que su hermano podía morir. Por eso estaba en ese tren, por eso necesitaba tiempo. Marcel lo era todo para ella, y Pierre era la parte de su vida que le recordaba de dónde venía... ¡Tenía que llegar a tiempo!
Era una paradoja querer terminar su relación con Claire a través de su padre. Podía pensarlo un poco más, todavía tenía tiempo.
El tiempo era importante para la operación de Pierre. Claire llegaría esa noche y entonces decidirían qué hacer, ahora tenía que contarle a Marcel lo que ocurría, no quedaba mucho tiempo...
Habían dado las doce en el reloj de la estación D'Orsay. Habían dado las doce y cuatro vidas comenzaban a caminar a la vez, hacia el mismo destino desde distintos puntos. El tiempo, encerrado en la gran esfera, había saltado y todos corrían tras él. Las doce...
Foto: Antonio Texto: Edurne
COMO SIEMPRE
jueves, 27 de diciembre de 2007
PEQUEÑO CUENTO DE NAVIDAD

Está claro, más que claro... ¡han perdido el norte!
Y ahora ahí están, en medio de la nada, frente a ese muro interminable que los separa del mundo. Se han perdido.
¿Pero cómo ha sucedido, quién ha tenido la culpa?
No lo entienden.
Ellos venían tan tranquilos, montados en sus camellos, contando sus chistes de todos los años, repasando las cartas que les habían escrito, buscando y rebuscando en sus enormes sacos... por si faltaba algo.
No, decididamente no lo entienden.
De acuerdo que Melchor ya está muy mayor, que empieza a chochear y que con ese afán suyo de dirigirlo todo... pues claro, siempre dan más rodeo: que si por aquí, que si por allá, que si este oasis no es el de siempre, que si aquí había menos dunas, que si...
Y Gaspar, que casi siempre va dando cabezadas al ritmo de su camello, que con tal de llegar, le da igual por dónde... que discutir no va con él, que para eso ya están Melchor y Baltasar.
Y Baltasar, que como es el más joven y el que tiene un Master en Estrellas... pues eso, que se enzarza en discusiones interminables con Melchor acerca de las rutas que marcan los astros, y que como sigan así, un año de estos, van a perder de vista La Estrella que les guía desde siempre hasta el Portal.
¡Ay, Señor, qué paciencia hay que tener con estos tres abueletes!
Y ahora ahí andan, intentando descubrir el camino correcto, porque claro, parece que han topado con algo muy duro y muy largo. No hay duda (y en eso están los tres de acuerdo) de que ese muro no estaba ahí el año pasado.
Pero, ¿quién lo habrá levantado? Eso es lo que intentan averiguar.
De lo que no se han dado cuenta es de que ese muro ha ido creciendo año tras año hasta hacerse así de largo, así de alto...
Es el muro de la incomprensión, del odio, de la insolidaridad; el muro del hambre, del egoísmo, de la guerra y la crueldad. El muro de la soledad.
Que nuestros tres Magos van a necesitar unas gafas de ver por dentro, que por eso tienen que dar más rodeos cada año. Que esa es la causa de que tengan que buscar pequeños caminos y veredas por donde poder llegar... porque todo está enmarañado, revuelto, sucio, oculto y enmascarado.
Que ellos siguen utilizando el mapa de antaño, pero que no, que las fronteras de la verdad y del amor cada vez son más difusas, que cada vez es más difícil saber el terreno que pisamos...
Habrá que regalarles un buen GPS para que no vuelvan a perderse, que los pobres ya no están para semejantes trotes.
Esperemos hasta la noche del 5 de enero para ver cómo resuelven tamaño problema, aunque como son tres y son magos... seguro que salen airosos de la situación.
¡Más les vale porque yo estoy esperando a mis regalos, que no me vayan a fallar!
Postal: Internet Texto: Edurne
jueves, 20 de diciembre de 2007
GABONAK
"Olentzero joan zaigu, mendira lanera...."
Mentira, que ayer lo cacé yo de semejante guisa, intentando entrar en una casa del Casco Viejo, así, con el saco lleno de Regalos, de Buenos deseos, de Paz, de Amor, de Risas, de Solidaridad, de Comprensión, de Buena vista, de Mejor salud, de Sueños reparadores, de Amigos del alma, de... De todo eso que, desde esta orilla, os deseo yo también!
ZORIONAK!
Por si no me da tiempo, por si Internet nos juega una mala pasada, por si nieva, por si se me olvida, por si las moscas...
Y un gran abrazo, y un montón de besos, y aplausos y muchas, muchas risas!
Foto: Edurne
sábado, 15 de diciembre de 2007
HISTORIAS DE PARÍS (2)

Violet et son petit chat Faustino.
Esta es la historia de la pequeña Violet, de su gato Faustino y del chocolate...
"El chocolate hace que olvide todas mis preocupaciones", decía Violet. Y por eso había decidido alimentarse única y exclusivamente de chocolate.
Desayunaba con chocolate; para comer, potaje de chocolate y laminillas de chocolate a la salsa del mismo, pero con menos intensidad... De merienda chocolate a la taza y para cenar un delicioso mousse del chocolate más negro.
Faustino se había aficionado a la misma dieta chocolatera de su dueña. ¡Y los dos eran felices! Aquí no vale decir lo de "fueron felices y comieron perdices..."
Violet compraba el chocolate en la petite chocolaterie del barrio, un barrio tranquilo a las faldas de Montmartre.
Monsieur Mignon le preparaba sus encargos con un mimo especial. Violet era una niña encantadora, dulce, amable... Sería por el chocolate, pensaba él, además la fama de su chocolaterie, gracias a Violet, se iba haciendo cada vez mayor.
Todo el mundo quería saber el secreto de la felicidad de Violet y de la tranquilidad de su gatito Faustino. No había secreto alguno, la respuesta estaba en el chocolate de Monsieur Mignon. Así es que el negocio del buen hombre pronto empezó a llenarse de gente venida de todas partes en busca de su famoso chocolate.
El viejo Mignon no daba abasto, estaba desbordado. En el pequeño obrador situado en la trastienda de la chocolaterie, tan sólo trabajaban Madame Mignon y él, y ya eran mayores... Además trabajaban como antaño, con las viejas recetas de sus abuelos, artesanalmente y con mucho cariño, sobre todo eso, mucho cariño.
Visto el ejemplo de Violet y Faustino, todo el mundo quería olvidar "ses tracas", sus preocupaciones; y allí acudían políticos de renombre, artistas famosos, amas de casa abrumadas por sus responsabilidades, escolares desbordados de tanta actividad... Todo el mundo necesitaba del chocolat de los Mignon.
Así es que Monsieur et Madame Mignon decidieron "emplear" a Violet y sus amigos, sólo ellos podrían ayudarles en la dulce tarea de elaborar chocolate para tantísimas personas preocupadas. ¡Y Violet y Faustino pasaron a ser la imagen de la felicité et le chocolat!
Como ahora el chocolate era más concentrado, tan sólo se necesitaba una onza diaria para sentir los efectos benefactores de tan delicioso alimento, el alimento de los dioses, dicen...
Si pasan por París, no dejen de buscar a la petite Violet y a su gato Faustino... ellos les guiarán hasta la chocolaterie del viejo Mignon.
Et bon appetit mes amis!
Postal: parisina Texto: Edurne
viernes, 14 de diciembre de 2007
HISTORIAS DE PARÍS (1)

viernes, 30 de noviembre de 2007
LA VIDA OCIOSA

No sé si será cierto, pero algo me dice que sí...
Dicen que la vida tranquila, sin problemas ni alteraciones, alarga la misma, es decir: la vida ociosa.
Que si una merienda, que si un paseo a caballo, que si una tertulia, un concierto, una sesión de ópera, una charla frívola, recibir a los amigos, organizar alguna fiesta, salir de compras, un cafelito por aquí, un aperitivo por allá... y risas, eso sí, muchas risas.
¿Problemas, qué es eso? Nada, ¡a vivir la vida!
Les dejo a ustedes para que reflexionen y me digan si es cierto o no. Y les dejo este cuadro que se expone en estos días en el Guggenheim. El cuadro desprende tranquilidad, ¡no me dirán que no!
Pues eso... ¿qué sería si todo el mundo nos dedicáramos a la vida ociosoa?
Foto: Información Guggenheim
domingo, 25 de noviembre de 2007
LA CENTURIA
EL FARO EN LA ORILLA
El faro de la orilla.
Me han regalado este faro. Viene desde Canarias, un viaje un poco peleagudo, tan grande él que creo que no cabía en la bodega del avión... pero el caso es que aquí está.
Me lo ha traído mi hermano.
Tengo un hermano que flipa sacando fotos, y tengo un novio que también se las trae... Y a mí me dejan en la mera categoría de simple aficionada.
Ya lo he dicho, pero lo vuelvo a repetir, lo de que sus fotos y sus pinturas son las que adornan los post de esta orilla, y yo, ya digo, me uno a la colección con pequeñas aportaciones (pero adorno sus trabajos con mis palabras).
Es bonito el faro, ¿verdad? Pero lo más importante es la función de un faro. Hay personas que también cumplen ese papel, y además a la perfección. Aunque seguro que están completamente ajenas a ello, a su condición de faros, de fareros y fareras de nuestras vidas...
Yo dejo aquí mi faro, por si alguien se pierde y necesita recabar en esta orillita, tomarse un algo, charlar y dejar sus sensaciones.
El faro en la orilla.
Foto: Aitor
PALABRAS PARA UNA ESPERA
VAYA, VAYA... AQUÍ NO HAY PLAYA

miércoles, 21 de noviembre de 2007
SE MUEVE
+%C3%93leo+sobre+lienzo.+Velilla.jpg)
SE VENDEN PARCELAS

PASEN Y VEAN

martes, 13 de noviembre de 2007
PODEROSO CABALLERO
domingo, 11 de noviembre de 2007
COMO ELLAS
PASEO DOMINICAL
Dicen que :
"A quien madruga, Dios le ayuda".
También dicen que:
"No por mucho madrugar, amanece más temprano".
Pero yo digo que todo esto nos lo perederíamos de no levantarnos.
Esta mañana fresquita de noviembre (11 del 11), cogí mi... parece que la canción nos marca lo siguiente: "...cogí mi caballo y me fuí a pasear." Pero no, en este caso cogí mi camarita y sí, me fuí a pasear.
Un día precioso, un regalo.
Hoy he subido hasta la Pasarela Arrupe y desde allí he observado el panorama, decidiendo que mis pasos se encaminaran hacia el otro lado de la Ría, hacia la Avenida de las Universidades.
Desde allí se apreciaba muy bien la obra de Daniel Buren: "Arcs rouges", que no es que sea de mi total aprobación... pero que lucía orgullosa y reflejando su imagen en las aguas de nuestra Ría.
Mi paseo ha estado acompañado del más típico color del otoño, y como muestra los árboles rojizos que están de mudanza en su vestimenta, preciosa la imagen, ¿verdad?
Dicen que pasear estimula. Que estimula muchas cosas además de la vista, las sensaciones por ejemplo. Dicen que hace pensar; que la sangre fluye más rápida, más alegre diría yo...
El viento y el sol nos acarician, nos animan, infundiéndonos energía y ganas renovadas.
Un paseo que he querido compartir.
¡Feliz domingo!
Fotos: Edurne
jueves, 8 de noviembre de 2007
STOP
¡Alto, que paren ya!
Que la vida se me va,
que la negra pena acecha tras la puerta,
escondida,
lamiendo su venganza
con lengua rebosante de asperezas
y mirada de frío invierno...
¡Basta, que callen ya!
Que mi cabeza estalla
en mil llantos,
rompiendo el rojo de mi furia
entrecortada.
Que mis uñas arañan el aliento
de tus entrañas...
¡Quietos, que los sueños
despiertan de su viaje
sin retorno
para pedir cuentas de tu olvido!
Que se escapa el aire entre mis besos,
susurrando tu nombre
en silencio...
Pintura: Aitor Texto: Edurne
martes, 6 de noviembre de 2007
ARTILLERO, DALE FUEGO

lunes, 5 de noviembre de 2007
SURCOS
Surcos en el corazón.
Surcos en la palma de mi mano,
mano que acaricia tu recuerdo,
que añora tu sonrisa.
Surcos en la vereda
tapizada de rocío, de escarcha fría.
Surcos en el camino
de la noche oscura,
extensa y perdida.
Surcos que traen aromas,
cantos y lluvia de tierra mojada
con las lágrimas de mi sueño.
Surcos en mis besos,
en mi risa...
Surcos en el cielo de la mañana
que cruza tu vista.
Surcos que pisan las hojas caídas
después del soplo de la vida.
Foto: Antonio Texto: Edurne
viernes, 2 de noviembre de 2007
DESDE MADRID CON AMOR (Crónicas del Foro III)
Acontece, casi como amanece...
Suele acontecer que a veces amanecemos como el día, soleados, despiertos, pizpiretos...
Y entonces nos da por eso de fijarnos en todo lo que nos rodea: en la Naturaleza viva, reclamando atención, regalando sus dones a todo aquel que los quiera...
Y entonces, ante semejante derroche de generosidad, el corazón se nos ensancha y el ojo se nos aviva...
Y entonces los colores se congelan, se paralizan en la retina y el recuerdo guarda hasta la sensación que nos envuelve, que nos rodea...
Color, olor de madre Tierra. Sonidos de criaturas casi invisibles, ruidos de brisa y sol reposando en una brizna de hierba.
Verdes, marrones y rojizos, azules y grises, agua y cristal, hierro y frío, sol, calor... Otoño entre atajos de estío.
Foto: Antonio
martes, 30 de octubre de 2007
VAMOS DE BODA

No me resisto.
Ya estamos a martes 30 de octubre...
No me resisto.
Hoy es el 49 aniversario de mis queridos padres, de los míos y de los de mi hermano (es que los tenemos en régimen de fraternal "compartida").
Hoy hace cuarenta y nueve años que yo empecé a ser un proyecto, aunque todavía tardaría un año y treinta y ocho días en aparecer por aquí.
No me resisto.
Son muchos años juntos, toda una vida que se dice...
Y la próxima, el premio gordo, ¡la medalla de oro!
No me resisto.
Me siento orgullosa de ellos, de ser su hija... y desde aquí va mi pequeño homenaje, para que todo el mundo sepa que soy hija de Julián y de Edurne.
Y ¡que viva los novios!
Postal: Serie de Anne Geddes
domingo, 28 de octubre de 2007
GRRRRRRRR!!!

miércoles, 24 de octubre de 2007
HONDAKINAK
Decía el poeta:
"Todo pasa y todo queda,
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar..."
Cierto. Y para que esos caminos sean visibles a los ojos de los demás, no hace falta mucha cosa. Estos residuos, estos restos del naufargio, bien pueden ser caminos de aquí y de allá. Recortes de vidas que un día pasaron y dejaron su huella.
Nombres, fechas, lenguas desconocidas, países extraños. Vidas ocultas, vidas perdidas... Trozos de risas, de desamor, de miedos y alegrías. Buscando podemos encontrar de todo.
Dicen que estamos hechos de retales, de un poquito de esto y otro poquito de aquello. Seguro que aquí podríamos encontrar lo necesario para fabricarnos una vida a la medida. Pero primero habrá que planificarla bien, ¡no vaya a ser que escojamos el trozo equivocado!
Propongo: busquen y rebusquen, y ya luego me dicen...
Foto: Edurne
domingo, 21 de octubre de 2007
PALABRAS
martes, 16 de octubre de 2007
¡ACÉRCATE!
lunes, 8 de octubre de 2007
NARANJAS DE LA CHINA
Todo ocurrió sin motivo alguno. Tal vez de noche, mientras dormía. No lo sé.
Aquella mañana, al despertarme, noté un fuerte olor que inundaba la habitación.
Mi pituitaria estaba saturada, no podía respirar. Intenté abrir los ojos pero una intensa luz naranja me cegó.
Me sentí como si estuviera inmersa dentro de una gran naranja, una gigantesca...
Tardé un rato en reaccionar, y cuando lo conseguí, intenté poner en orden mis pensamientos, los últimos recuerdos. Pero más allá de la malla de tres kilos de naranjas de zumo Torres... no lograba recordar nada.
Sé que estuve en el súper por la tarde, nada más salir del trabajo, porque había recordado que me faltaban las naranjas para el zumo del desayuno.
Sé que entré, que compré la malla y que volví a casa. Esto último no lo recuerdo con exactitud, pero seguro que fue así pues sino no habría podido despertar en mi cama. Cama que ahora es como un enorme gajo naranja. Una dulce cama de zumo de naranja.
Sí, creo que todo sucedió durante la noche, no pudo ser de otro modo.
Seguro que de la malla de naranjas escapó una, ésta que ahora llena toda mi vida, que se ha convertido en mi casa, mi aliento, mi todo...
Seguro que mi naranja, en su metamorfosis, me engulló y me hizo el único motivo de su existencia. No me quejo. Una vez habituada, ya no hay problema.
Veo en naranja, duermo y sueño en naranja, siento en naranja, como, bebo, río y lloro en naranja...
Lo tengo todo. Mi naranja me protege; en ella encuentro ese dulzor que necesito en determinados momentos, y también ese puntito de acidez que hace que ningún día, aunque lo parezca, sea igual a otro.
Nadie me había hablado antes de fenómenos semejantes. Sí que había leído a Kafka y su "Metamorfosis", pero nada que ver con la de una naranja valenciana, o de la China, ¡quién sabe, lo mismo es de Marruecos!
Me parece que yo no he sufrido metamorfosis alguna. Sigo siendo la misma, aunque, eso sí, verme, me veo en naranja... pero sé que no lo soy.
Tal vez sea un sueño. No lo sé. Creo que ya dura demasiado, por eso estoy casi segura de que no lo es.
En todo este tiempo, casi cuatro meses, he podido pensar mucho, siempre pensamientos naranjas, ¡por supuesto!
Además, la biblioteca, mi magnífica biblioteca, y todo lo demás, sigue estando en su sitio. He encontrado, con gran sorpresa, nuevos ejemplares en mis baldas. Libros con títulos de lo más interesantes, tales como: "Mme. Bovary, la mecánica", "Ratones perdidos", "Hombres y naranjas", "La metamorfosis de las naranjas"...
Libros que he leído con avidez y sumo interés, creyendo encontrar en cada uno de ellos, alguna respuesta a todas mis preguntas, una explicación a lo que está pasando desde que todo esto comenzó.
Y la verdad es que no hay que preocuparse por nada.
Estar, ser, vivir, en el corazón de una naranja, es estar en el mismísimo centro del mundo, en el corazón de todos los sentimientos.
Sólo hay que dejarse llevar, querer estar... ¡Y yo he encontrado la fórmula!
También puedo comunicarme con el exterior y hacer llegar mis ideas, mis sentimientos, a través del dulce, del ácido zumo de mi naranja. Puedo llegar a todo el mundo.
En realidad, es como si fuera un ser inmortal, el único habitante de este mundo naranja...
Sólo una pregunta: ¿Habría alguien ahí fuera dispuest@ a acompañarme?
Foto, manipulación y texto: Edurne